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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2009. Tengo el espíritu pero he perdido el sentimiento, DaveSiempre he sido un fan de los videoclips no oficiales de YouTube, sobre todo cuando combinan dos discursos que, en principio, jamás hubiésemos sospechado que podrían ser complementarios. Arriba, un ejemplo de cómo una de las mejores canciones de la historia puede servir de perfecto fondo sonoro a la odisea trascendental del Dr. David Bowman. ¿Quién nos protegerá de los protectores?![]() Es la Semana "Watchmen", amigos y vecinos. Nos guste o no. Vivimos en un mundo en el que nada existe realmente hasta que no se hace una película sobre ello, así que lo mejor será prepararnos para lo que nos espera en las próximas semanas: tuneros de barrio que utilizan una foto de Rorschach como imagen de Messenger, por ejemplo. O que recomiendan la película porque, tío, los superhéroes son personas normales y están todos rallados. Mientras tanto, Alan Moore es ese guionista huraño que no quiere ver su nombre en los créditos, en lugar de un autor quintaesencial de nuestro tiempo que está a punto de publicar la tercera entrega de una de sus obras capitales, The League of Extraordinary Gentlemen (hay, por supuesto, excepciones, como ese fabuloso dossier Moore que apereció la semana pasada en el suplemento "Cultura|s" de "La Vanguardia", firmado por Jordi Costa y Raúl Minchinela). Quizá lo mejor sea dejarse llevar y disfrutar de lo que pueda ser disfrutado. Ey, hasta es posible que la película esté bien y todo... En cualquier caso, ha servido para originar todo tipo de merchandising (oficial o no oficial) y objetos raros: Super Punch ha reunido los más pintorescos en un post interesantísimo. Al parecer, el preservativo del Dr. Manhattan es un producto real, pero los Lego Watchmen y el dispensador de caramelos Pez son obra de fans. ¡Lástima, con lo que molan! De todos modos, mi preferido es esta parodia del gran momento de Ozzymandias, en la que Alan Moore se da cuenta de que ha conseguido llevar a buen puerto su plan diabólico: impedir el estreno de la película. Nótese la presencia de la serpiente en la última viñeta: se llama Glycon y es una antigua deidad romana a la que Moore rinde pleitesía. De nada. Es un largo camino hasta la cima![]() Gerry Fleck (Eugene Levy) dice: "¡No puedo bailar! ¡No puedo! ¡Tengo dos pies izquierdos!". Y la cámara empieza a descender lentamente, de su cara a sus extremidades, para verificar sus palabras. Es uno de los momentos cumbre de "Very Important Perros" (2000), penúltima entrada en el canon de falsos documentales de Christopher Guest. En su ensayo F Is for Phony. Fake Documentary and Truth’s Undoing, Alexandra Juhasz indica que el gran triunfo de Guest fue aplicar a personajes fundamentalmente ridículos un lenguaje (el documental) que, hasta entonces, se utilizaba para dejar constancia de hitos de la ciencia o acontecimientos históricos. En cierto sentido, continúa Juhasz, Christopher Guest precognizó la telerrealidad, el único género documental que no se centra en sujetos relevantes, sino que reviste de una cierta sensación de relevancia a sujetos que, sencillamente, no existirían de otro modo. Al final de "Very Important Perros", Gerry Fleck y su mujer aprovechan sus quince minutos de fama para grabar un disco de rap con los sonidos de su perro, ganador de un concurso canino. En otras palabras, deciden creerse y, de paso, rentabilizar su presunta relevancia. En The Office (2001-2003), Ricky Gervais y Stephen Merchant inauguraron un nuevo género, la falsa telerrealidad, que defendía una postura opuesta a la de Guest: sus sujetos, oficinistas grises, no parecían especialmente entusiasmados con la idea de que unas cámaras de televisión les fueran a proporcionar un pase al estrellato. Solamente el jefe, David Brent (Gervais), aprovechaba su aparición en el reality para vivir una forma especialmente humillante de fama líquida, pero el público tenía dificultades para decidir si lo recordaban del programa de la oficina o de otro, ambientado en un aeropuerto. Los protagonistas de Anvil! The Story of Anvil (2008) comparten una desgracia similar a la de Brent: tras arrasar en el Tokyo Super Rock Festival de 1984 y ganarse la admiración de estrellas como Slash y Lars Ulrich, estos autodenominados "semidioses del metal canadiense" fueron víctimas del olvido generalizado del público. Tras décadas tocando en bares de su barrio y acaptando trabajos basura para mantener a su familia, el líder Steve Lips Kudlow se enfrenta a una desastrosa gira por Europa y a la posibilidad de que su disco número trece sea, por fin, el que coloque a Anvil en su merecido lugar en el firmamento del rock duro. Como premisa para un falso documental en la línea del clásico guestiano "This Is Spinal Tap" (1984), "Anvil!" es casi perfecta. El problema es que se trata de un documental en toda regla y Anvil es una banda real. Su historia, sus miserias, son auténticas. Cuesta creerlo, especialmente si tenemos en cuenta los nombres de sus máximos responsables —el batería Robb Reiner, el director Sacha Gervasi—, pero "Anvil!" no es un mockumentary. Por eso, es imposible no sentirse culpable cuando uno ve a Lips llorando de emoción por el dinero que su hermana le ha prestado para poder sacar adelante el disco. "Family is important shit, man". Y el espectador intenta ahogar la carcajada, pero no puede. Así, "Anvil!" va un paso más allá que "The Office" en su concepción de la comedia como motor de incomodidad, principalmente porque esto (a pesar de las apariencias) no es una comedia. Las comparaciones con "Spinal Tap" son inevitables, pero realmente sólo hay una opción si queremos preparar un programa doble: Some Kind of Monster (2004), otro rockumentary que parece, en realidad, una calculadísima comedia. Sin embargo, mientras que Metallica convierte sus sesiones de terapia en un desopilante choque de egos (Ulrich, proselitista número uno de Anvil, sale especialmente mal parado), Anvil se sitúa en el lado opuesto de la balanza. Ver a la banda tocando ante un público de fans entregados que se puede contar con los dedos de una mano es una experiencia casi límite, un crudo testimonio de lo crueles que pueden llegar a ser los sueños del rock. "Anvil!", la primera obra maestra verdadera que he visto en lo que llevamos de 2009, culmina con un clímax que habla de redención y emoción auténtica en unos términos con los que "The Wrestler" (2008) y "Slumdog Millionarie" (2008) sólo pueden soñar. Anvil!: The Story of Anvil (2008) Director: Sacha Gervasi. Música: David Norland y Anvil. Fotografía: Christopher Soos. Duración: 90 minutos. Mi nombre es Swayze![]() Toby Dammit me pidió una colaboración para el homenaje a Patrick Swayze que ha organizado en su hogar, y a mí me costó un poco (¡glups!), pero al final se lo di. El texto se titula "Ídolo caído" y lo podéis leer si pincháis aquí. Lo mejor de todo es que hay otros cuatro textos que le dan mil vueltas al mío, firmados por Mario Vírico, PJ Tena y el propio Toby. Para redondear este brindis a la salud del protagonista de "Amanecer rojo", he aquí Top 5 de sus frases en "De profesión, duro":
Cancionzacas: "Daft Punk Is Playing at My House", de LCD Soundsystem![]() a) Extracto: Well, Daft Punk is playing at my house, my house Well, Daft Punk is playing at my house, my house b) Datos:
c) Vídeos: Emociones sintéticas![]() De Robot Love, la noticia estrella del día en la web de Popular Science:
Uno a veces se pregunta si los científicos leen ciencia-ficción. Ya en "R.U.R." (1921), la obra teatral del checo Karel Čapek que acuñó el propio término "robot", se exploraban las consecuencias de dotar a los seres sintéticos de sensaciones humanas: en concretos, los hombres mecánicos de la obra eran capaces de experimentar dolor y desarrollaban algo parecido a una conciencia, lo que les llevaba a la conclusión (inapelable, desde un punto de vista moral) de que poseían alma. Eso por no hablar de las decenas y decenas de ficciones que predicen una rebelión de nuestros robots esclavos contra sus amos humanos... De todos modos, y como se apunta en la noticia de arriba, es posible que acabemos desenchufándolos mucho antes de que todo eso pueda pasar, horrorizados ante una realización plena de la teoría del Valle Inquietante. De momento, estamos a punto de practicar con Heavy Rain, una ambiciosa e inquietante aventura gráfica que promete dejar la sobredosis hiperrealista de "Mirror’s Edge" en un picnic campestre. ¿De verdad queremos que un pavoroso clon perfecto de nosotros mismos nos practique la maniobra de Heimlich? Yo preferiría que me lo hiciera alguien como Bender. Alerta DVD (now featuring: Blu-ray!)![]() 1) Pinocho - Edición Platino: Disney continúa ampliando su catálogo de clásicos remasterizados con su segundo largometraje de animación, una maravilla del arte y la técnica que sirvió para configurar algunas de las posteriores señas de identidad de la compañía ("When You Wish Upon a Star", la canción de Pepito Grillo, es la fanfarria que abre toda producción Disney). Walt estaba tan convencido de que "Blancanieves y los siete enanitos" (1936) iba a ser un éxito sin precedentes que dio luz verde a la producción de una segunda película animada mucho antes de que la primera llegase a los cines. Sin embargo, sus planes se truncaron cuando se dio cuenta de que la obra de Carlo Collodi iba a ser especialmente difícil de adaptar: en principio, estaba pensado que Pinocho fuera algo parecido a un muñeco de ventrílocuo con un sarcástico sentido del humor, pero Disney tuvo miedo de que el público no fuera a empatizar con un protagonista tan poco adorable (curiosamente, a John Lasseter le ocurrió algo muy parecido con el Woody de "Toy Story", tantos años después). Tras una reconceptualización casi total del personaje, en la que se decidió humanizarlo para que pareciese un muchacho inocente y colocarle unos guantes parecidos a los de Mickey Mouse, los siete (siete) directores seleccionados por Walt siguieron adelante, aumentando el papel del grillo y dejando que la estrella de vodevil pop Ukelele Ike lo hiciera suyo. Su estreno, con Europa sumida en lo más crudo de la guerra mundial y un público estadounidense poco predispuesto a dejarse llevar por la evasión fantástica, estuvo por debajo del éxito de "Blancanieves", pero el tiempo colocó a "Pinocho" en su lugar entre los clásicos del cine, dotado de un nivel de brillantez técnica (las escenas submarinas durante el ataque de la ballena le reportaron un Oscar especial) que no fue superado por completo hasta la revolución de Pixar. Esta edición especial conmemora su 70 aniversario un año antes, pero lo cierto es que no parece probable que acabemos de disfrutar semejante cargamento de extras hasta 2010. No voy a mentiros: "Pinocho" es el lanzamiento en DVD y Blu-ray de este marzo. Ya a la venta 2) Red de mentiras (Edición especial): Ridley Scott intenta hacerse pasar por su hermano Tony en este thriller de guerra que, probablemente, gane puntos de interés al ser vista en el mismo salón en el que nos informamos diariamente sobre el estado de Oriente Medio (aunque, eso sí, perdamos algo del elegante, atmosférico sentido estético del cineasta en la pequeña pantalla). No hay duda de que Scott sabe rodearse de los mejores en su terreno: el guionista William Monahan adapta una novela del columnista del "Washington Post" David Ignatius, Russell Crowe y Leonardo DiCaprio echan el resto encarnando a las dos caras (una ligeramente más amable que la otra) de la estrategia de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo. "Red de mentiras" apunta algunas ideas espléndidas y muy incómodas durante sus dos primeros actos, pero al final le pierde su compromiso con el melodrama y los lugares comunes del género. No obstante, esta es una de esas raras ediciones en las que todos los responsables de la cinta han accedido a comentar y explicar cada uno de los procesos creativos de la misma. A la venta 17 de marzo 3) Batman Anthology (1989 - 1997): Antes del huracán Nolan, pero después del tsunami Adam West, Batman ya era una de las franquicias más lucrativas del cine norteamericano, creadora del concepto moderno de merchandising a gran escala y hogar de estrellas del pop deseosas de hacer el Bat-Baile. Difícilmente podríamos sostener que el díptico de Joel Schumacher tiene alguna continuidad con el de Tim Burton, pero a Warner le ha interesado agrupar ambas visiones del personaje en un mismo paquete de cara a su lanzamiento en Blu-ray. El transfer le sienta mejor a "Batman Forever" (1995) y "Batman & Robin" (1997), con su universo de colores camp y ese diseño de producción carnavalesco y filogay, pero "Batman vuelve" (1992) sigue siendo para muchos la adaptación a la pantalla más lograda del Hombre Murciélago. Quizá el secreto sea que Burton intentó apartarse todo lo que pudo de los cómics e integró a unos personajes ajenos en su imaginario personal, una práctica que debería ser más habitual entre los directores de películas con superhéroes. De todos modos, si sólo puedes hacerte con un Blu-ray batmaniano (también se venden por separado), que no sea "Batman vuelve", sino "Batman & Robin": el audicomentario de Schumacher, en el que prácticamente perdón por haber convertido su película en un vehículo para vender juguetes, es un documento interesantísimo sobre lo que ocurre cuando un estudio decide interferir sin ningún pudor en la producción de su última máquina de hacer dinero. Ya a la venta (Amazon) Tercera recopilación heladera de comentarios destacados![]() Una de las cosas que me preguntan con más frecuencia cuando le hablo a la gente de mi blog es: "Y tienes que recibir muchos comentarios interesantes en ciertos posts añejos y ya olvidados, ¿no?". En realidad, no me lo preguntan nunca, pero es algo que siento que debo comunicar a mis lectores. ¿De qué otra manera podrían leer los aportes de ciertos comentaristas imprescindibles, que llegan a este blog por atajos oscuros y dejan sus aportaciones en posts ya enterrados en los estratos más bajos de los archivos? Por ello, me enorgullece presentar la tercera recopilación heladera de comentarios destacados, monopolizada por un tal B, singular teórico de la conspiración que lleva desde principios de febrero comentando este post de 2004. He aquí algunas perlas seleccionadas: - Lameculinoico (del español lameculos y paranoico). Se dice de la persona que es un borrego sensata y razonable y se da cuenta de que los gobiernos, organizaciones y empresas son buenísimos y nunca cometen fraudes ni conspiran (...) Los chiflados lameculinoicos resuelven todas las controversias de forma muy sencilla, recurriendo sólo a dos palabras: "chiflado conspiranoico". - El incendio de Roma no ha sido un internum laborem (trabajo interno). Conspiranoicus, que sois unos conspiranoicus. - En relación con el 11-S hay una mega-conspiración en marcha. No se trata de una conspiración del Gobierno. Se trata de la conspiración del Movimiento por la Verdad del 11-S. - Es bien sabido que no existen las conspiraciones. Pero los del Movimiento por la Verdad del 11-S han organizado una conspiración para hacernos creer que hubo una conspiración. Se conspira para hacer creer que otros conspiraron. Pero entonces hay al menos una conspiración. ¡Esto es una paradoja! - Bien. El Movimiento por la Verdad obtiene grandes beneficios con la venta de camisetas. Se trata de un negocio fabuloso que supone el 30 % del PIB estadounidense. Mueve muchísimo más dinero que el petróleo o que los oleoductos en Afganistán. - Si hay alguien aquí de algún sindicato, me gustaría saber como anda el asunto del Convenio Colectivo de los sobornos del Movimiento por la Verdad. También qué indemnización me corresponde por despido improcedente. El Fincher que me gustaEl Fincher que me gusta no es el de "El curioso caso de Benjamin Button". O sí. O no. Mirad: tengo serios problemas con esa película, que me parece capaz de lo más sublime (la historia del relojero) y de lo más irritante (¡¡el colibrí!! ¡¡El epílogo!!). Eso es algo que, por supuesto, no me pasa con el Fincher que de verdad me gusta: el de "El Club de la Lucha", el de "Zodiac", el de "The Game". Precisamente ese angustioso ejercicio de estilo hitchcokiano (y kafkiano) ha inspirado el último videoclip de Depeche Mode, Wrong, dirigido por Patrick Daughters y ambientado en esa misma ciudad deshumanizada, metálica y posindustrial que contemplaba la crisis de identidad de Nicholas Van Orton (paradigmático hombre urbanita de finales del siglo pasado) en la película de 1997. Por cierto, Daughters también es el responsable de filigranas como el 1234 de Feist o el The Bucket de Kings of Leon. Un realizador a tener en cuenta, vamos. El 60% de las veces funciona... todas las veces![]() La colonia oficial de "Anchorman" ha saltado de la estantería de Brian Fantana al mundo real. Así es: Sex Panther está a la venta. De modo que, señoritas, prepárense para conocer el olor del deseo. Es de dominio público que Sex Panther es ilegal en nueve países y está elaborada a partir de trozos de piel de pantera. Se trata de una fragancia que rasga las fosas nasales y huele (según algunas versiones, infundadas en su mayoría) a pura gasolina, a pelo quemado, a un pañal usado con comida india o al pene de Bigfoot. Lo cierto es que, como su página web indica, es una colonia masculina, así que ni siquiera intentes ponértela si no eres lo suficientemente masculino. Además, la sección The Science de la web explica exactamente por qué Sex Panther es un 150% más alucinante que cualquier otra cosa comercializada en la historia del mundo. Y para ello, aporta datos. Datos científicos. En suma: si necesitas agilizar las cosas en el proceso de cortejo de una compañera de trabajo, un par de gotas de Sex Panther bastarán para (en las inmortales palabras de Brian Fantana) "hacer el baile sin pantalones". Si, por alguna remota razón, eso no funciona, siempre podrás extenderle dos entradas para la exhibición de armas. "Anchorman", Sex Panther y "El Emperador de los Helados", siempre aconsejando a los auténticos caballeros sobre la manera correcta de seducir a una dama. De nada. Cartman el vigilante![]() ¡Cómo han vuelto los chicos de "South Park"! A lo gigantesco. La semana pasada, "The Ring" abrió el fuego de la decimotercera temporada (la primera en HD) con una desopilante crítica a la mercantilización de la castidad que está ejecutando la factoría Disney a través de los Jonas Brothers. Pero lo realmente bueno ha venido esta semana con The Coon, humorada superheroica que parte de "El Caballero Oscuro" y "Watchmen", pero que en realidad recuerda mucho al "Kick-Ass" de Mark Millar y John Romita Jr. Y, bueno, a toda esta corriente de vigilantes geeks que protegen sus ciudades de... bah, que se disfrazan con retales y luego cuelgan las fotos en su MySpace. Por supuesto, el episodio es otro truly essential para los fans de Cartman: la secuencia en la que el chico organiza una Coonicon a la que solamente acude él es oro puro. Su enfrentamiento/hermanamiento con el Butters supervillano también es glorioso. Una vez más, "South Park" ha logrado capturar un estado muy concreto de la cultura popular, el que nació tras el bombazo mundial de la última adaptación de Batman y ha eclosionado con el estreno del último trabajo de Zach Snyder. Menos mal que tenemos a Cartman para no volvernos completamente locos. La Lista - Marzo 2009![]() Seis cosas que realmente han cambiado mi vida este mes: 1. He tardado en dar el gran paso hacia Spotify, pero estoy encantado de haberlo hecho. Todo lo que se dice acerca de este portentoso programa de música en streaming es cierto (lo bueno, y lo malo, un poco, también). Lo más interesante es que te ayuda a descubrir cosas que no pensabas que existirían: por ejemplo, recuperando mi colección de los White Stripes he descubierto Electrostripes: An Electro Tribute to the White Stripes, que tiene sus altos y sus bajos, pero que como curiosidad para completistas no tiene precio. Además, Spotify me brinda la posibilidad de compartir con todos vosotros una playlist mensual en esta sección. ¡Es una situación en la que todos salimos ganando! Ahí va la primera, tan buena que tendrían que inventar un adjetivo para describirla de una manera ajustada (¿spotifytástica, quizás?). Por supuesto, tenéis que ser usuarios de este ingenio sueco para poder disfrutarla. 2. Ya me dan igual todas las decepciones cinematográficas que he sufrido este año, porque he visto Synecdoche, New York y, de repente, el resto de las películas han dejado de tener sentido para mí. Siento que Charlie Kaufman es el cineasta que mejor define mi generación, o que mejor me define a mí como espectador: el estreno de "Cómo ser John Malkovich" coincidió con el momento en que alcanzaba mi mayoría de edad como cinéfilo, en que empezaba a desarrollar algo parecido a un criterio. Kaufman es, por tanto, el primer ídolo que descubrí yo solito. No lo heredé de mis críticos de cabecera, tampoco accedí a él tardiamente. Siento que tdos los años de fe ciega que siguieron a esa sesión vespertina de "Malkovich" han culminado en su opera prima como director, una de esas escasas películas que pueden medirse con las obras de escritores posmodernos como Thomas Pynchon o David Foster Wallace. "Synecdoche, New York" es "La broma infinita" de Charlie Kaufman: un trabajo excesivo, radical, inabarcable, abrumador, obsesivo, triste, fascinante, inédito en su ambición y profundidad; un universo de ficción en el que uno se puede quedar a vivir (en este caso, literalmente). Las comparaciones con DFW no acaban ahí: Kaufman parece haber comprendido como él la clave del humor en Franz Kafka, estructurando su película en torno a una comicidad y un sentido del absurdo desoladores y profundamente trágicos. Resulta imposible pensar en una ficción tan rica como esta, que parece haber descifrado algunos de los secretos fundamentales sobre la vida, el arte y esa tierra extraña que hay entre medias. 3. El nuevo de los Yeah Yeah Yeahs se llama "It’s Blitz", pero que nadie espere una de las habituales descargas de energía eléctrica y gritos explosivos. De hecho, este es (paradójicamente) el disco más calmado del grupo. Eso no quiere decir que sea un mal trabajo, todo lo contrario: incluye la cancionzaca de esta temporada, "Zero", y un sonido genuinamente único. No es todo sintetizadores, como se ha dicho (se siguen escuchando guitarras eléctricas en muchos cortes), pero sí es cierto que los YYY han logrado dar ese salto mortal con mejores resultados que The Killers o Franz Ferdinand, por poner un ejemplo. 4. Estoy leyendo Monster Show. Una historia cultural del horror (Valdemar), una lectura tan adictiva que algunos pasajes llegan a provocar dependencia física. También es verdad que el autor no sabe o no quiere darle a su texto la coherencia necesaria para convertirlo en un viaje más o menos ordenado por la evolución del terror de masas durante el siglo XX, dedicando un número excesivo de páginas a temas que, en algún caso, merecerían poco más que una nota al pie. Pero cuando "Monster Show" es bueno, es jodidamente bueno: su crónica de la atracción vampírica que desarrolló la actriz Clara Bow hacia Bela Lugosi o su análisis del maquillaje del monstruo karloffiano en relación con las vanguardias de la época son extremadamente lúcidos. La única lástima es que Skal no haya escrito algún apéndice con la eclosión del terroe metalingüístico en los noventa o el fenómeno del torture porn a mediados de esta década. 5. "Lost", ¿eh? Qué decir sin spoilear más de la cuenta al espectador que no lleve la serie al día (¡vergüenza!). Quizá lo más interesante del momento en que nos encontramos ahora sea intentar dilucidar cómo demonios nos van a sacar de él los guionistas. O, dicho de otro modo, ¿cómo (y cuándo) van a reencontrarse Sun y Jin? Hemos llegado a un punto en que cualquier teoría sobre el futuro próximo de "Lost" se convierte en un mero balbuceo. Y es es bueno, muy bueno. Una de las cosas más divertidas de toda esta fiebre Dharma ha sido encontrarnos con el single de Jeromino Jackson en iTunes. Dentro de poco podemos comprar cerveza Dharma en el Vips. 6. Bueno, pues El Programa de Berto no estuvo mal, pero que me aspen si estuvo bien. Muy insuficiente para lo que prometía, pero sin llegar a los niveles de desastre y rotura del televidente que hemos sufrido en otras ocasiones. Además, hay razones para pensar que esto es solamente un primer esbozo de lo que el programa puede dar de sí: este momento musical fue gigantesco, con un Berto dándolo todo como el showman superdotado que es. Eso sí, se hace un poco raro que no le hayan puesto una mesa... Kiss kiss, bang bang, kiss kiss![]() Quantum of Solace, o "Aquella en la que Bond se pasaba t-o-d-o el metraje intentando superar lo de Vesper", acaba de salir en DVD y Blu-ray (zona 1, aquí sale mañana). Es una buena oportunidad para comprobar si el plan diabólico de Dominic Greene (Mathieu Almaric) tenía algún sentido o si la persecución del prólogo merecía un galardón a la peor secuencia de acción de 2008. Está bien: "Quantum of Solace" tenía sus errores (especialmente si la comparamos con su notable predecesora, "Casino Royale"), pero es muy difícil negar que en ella aparecían dos de las chicas Bond más memorables de la saga. Tanto Gemma Arterton (en su breve aparición como la agente Strawberry Fields) como, sobre todo, Olga Kurylenko recuperaron gran parte del esplendor de Pussy Galore o Anya Amasova. Si, además, tenemos en cuenta el insuperable trabajo de Eva Green como primera chica Bond de la nueva etapa, no cabe duda de que estamos en una temporada idónea para ser amante del espía. Por eso, Entertainment Weekly ha elaborado un especial con las mejores y las peores chicas Bond de todos los tiempos. Como siempre, su criterio es algo discutible (la Mary Goodnight de "El hombre de la pistola de oro" no era, en absoluto, desdeñable), pero este recorrido por 47 años de belleza y nombres llenos de dobles sentidos es ciertamente interesante. Confieso que siento cierta debilidad por las féminas de la etapa Roger Moore, más que nada porque, probablemente, el tipo se acostaba con más mujeres por película que yo en 23 años de vida. Acabemos este arrebato de bondmanía (es una palabra) con el otro elemento que, en mi opinión, es intrínseco a 007: su licencia para encadenar jugosos double-entrendes. Es posible que el ejemplo quintaesencial sea el momento de "Diamantes para la eternidad" en que Bond (Sean Connery) se encuentra por primera vez con Plenty O’Toole (Lana Wood):
¡Oh-oh-wow! Más ejemplos en "La espía que me amó" y sus antológicos "She’s just coming" (¡jurl, jurl!) y "Keeping the British end up, sir" (¡buf!), o el "I like to keep abreast of things" de "Moonraker" (¡a-ha!). Y todo en nombre de Su Majestad. Where the AT-ATs are![]() Serán máquinas colosales de destrucción masiva, pero los AT-AT (siglas de All Terrain Armored Transport) tienen un punto dulce completamente inapelable. Puede que sea por sus reminiscencias de "Los elenfantes" dalinianos, o quizá por la forma (casi melancólica) en que se mueven por el hielo. Cuenta la leyenda que los primeros diseños de Indutrial Light & Magic para los vehículos de transporte imperiales iban más encaminados hacia lo impersonal e intimidante, pero George Lucas quería que parecieran animales. El problema es que consiguieron plasmar su visión demasiado bien: cuando Luke Skywalker consigue escalar hasta la panza de un AT-AT y rasgarle las entrañas, es imposible sentir algo de pena. Está bien, el trasto se cargó antes a su compañero de nave (ya sabéis, el que sentía que podía derribar al Imperio él solito), pero hay algo triste en la imagen de ese gigante de hierro cayéndose sobre sus patas y explotando. Conocedores de la naturaleza melancólica de estos bicharracos, los creadores de este set de Flickr han convertido a su maqueta de AT-AT en una mascota triste. Las instantáneas son fascinantes: uno se pregunta cuál es el secreto de la saga galáctica, capaz de inspirarnos todo tipo de sentimientos con criaturas que, sobre el papel, no son más expresivos que un trozo de madera. La alta cultura enseña sus garras![]() El número 181 de la serie regular de "Hulk", publicado en octubre de 1974, presentaba a un personaje capaz de darle algo de trabajo al gigante gamma: superhumano, dotado de unas garras retráctiles de adamantium, capaz de recurrir a la autocuración en pleno combate y (lo que es peor) canadiense, Lobezno podría haberse convertido en el villano definitivo. Sin embargo, Marvel tenía otros planes para con el mutante, que sólo unos meses después ingresó en la Patrulla X como visible cabeza de cartel de la Segunda Génesis ("Giant-Size X-Men", mayo de 1975). Así, el arma secreta de Lobezno siempre ha sido mantenerse en una zona gris: es capaz de perder por completo la cabeza y el norte (moral) en colosales ataques de ira, también también sabe sacar su instinto de protección ante los jóvenes cachorros (Kitty Pryde) y está a dispuesto a sufrir una tortuosa historia de amor no-del-todo-correspondido con la novia del líder. Durante mucho tiempo, su pasado (¡incluso su nombre de pila!) estuvieron también rodeados de un considerable halo de misterio, que se desvaneció en 2001 con la publicación de "Origin", controvertida miniserie en la que Paul Jenkins, Bill Jemas y (especialmente) Joe Quesada fijaron la biografía definitiva del personaje, contradiciendo en ocasiones los aportes de guionistas como John Byrne o Chris Claremont. La lectura de "Origin" y la serie en solitario iniciada por Claremont (en colaboración con el dibujante John Buscema) componen una interesante lectura del personaje, que vendría a ser algo así como el Forrest Gump del universo Marvel: su poder de autocuración le garantizó un puesto en prácticamente cada uno de los grandes acontecimientos que jalonan el siglo XX, desde guerras (Wolvie combatió en todas, incluso en la nuestra) hasta apocalipsis, realidades paralelas e invasiones secretas marvelitas. Uno se imagina a este gañán amante de la cerveza compartiendo barra de bar con Hemingway o siendo testigo excepcional de la revolución cultural de Mao. Por eso, la iniciativa de la Casa de las Ideas para celebrar el 35 aniversario del personaje no ha podido ser más interesante: el Wolverine Art Appretation Month, en el que todos los títulos marvelitas contarán con una portada alternativa inspirada en algunos de los mayores hitos pictóricos de la historia. La reformulación de Lobezno como villano victoriano a lo Edward Gorey, su salto hacia el surrealismo daliniano o la versión Warhol de una antológica cubierta de Frank Miller rompen las cada vez más difusas fronteras entre alta y (mal llamada) baja cultura, además de inscribirse en esa tendencia inaugurada por los créditos iniciales de la adaptación al cine de "Watchmen". Es probable que la que más me fascina sea la inspirada en Magritte, pero las más interesantes son, sin duda, la de Picasso (el interés por las máscaras africanas del artista malagueño rima con la naturaleza salvaje de Logan) y la de Liechtestein, que acaba de redondear este estimulante doble trasvase entre cómic y pintura que nos ha propuesto Marvel durante todo abril. Alerta DVD / BD![]() a) La Conspiración del Pánico: El director D.J. Caruso y Shia LaBeouf ya han puesto la metafísica voyeurística de "La ventana indiscreta" (1954) bajo arresto domiciliario ("Disturbia", 2007) y han interpretado una versión tecno-acelerada de "Con la muerte en los talones" (1959) y "El hombre que sabía demasiado" (1956). Quedamos, pues, a la espera de poder contemplar a LaBeouf disfrazado de su madre muerta y acuchillando a una rubia en un motel. Mientras eso se materializa en nuestras pantallas, podemos revisar "La Conspiración del Pánico" (mejor su título original, "Eagle Eye"), adrenalítico pastiche hitchcokiano para la Era de la Vigilancia que, en ocasiones, parece dirigida por el Tony Scott más conspiranoico. Dicen que Steven Spielberg, productor ejecutivo del asunto, hubiera tomado el mismo las riendas de no ser por la cuarta entrega de Indiana Jones: resulta tentador imaginar el resultado, especialmente a tenor de un final alternativo muy en su onda. El resto de extras, con títulos tan sugerentes como "¿Están espiando mi teléfono móvil?" o "Guerra asimétrica", sirven para redondear la edición especial de una película no excesivamente notable, pero fundamental para entender el zeitgeist de nuestro tiempo. Ya a la venta b) Di que sí: Debería haber sido un regreso triunfal al trono de soberano absoluto de la comedia high concept, pero Jim Carrey hizo algo extraño en "The Yes Man": dejar que el secundario revelación y el interés romántico se llevaran la parte del león. Lo primero no es algo insólito —Steve Carell protagonizó el momento más divertido de "Como Dios" (2003)—, y el desopilante Rhys Darby ya era toda una presencia cómica de culto gracias a "The Flight of the Conchords". Sin embargo, lo de Zooey Deschanel sí es un caso digno de estudio: debería haberse conformado con el papel de la novia del prota, pero la actriz no tarda en secuestrar la película, sin esfuerzo aparente y con la complicidad de Carrey. La edición especial en DVD contiene más de su absolutamente fascinante Munchausen by Proxy, un grupo de rock chorra-experimental tan bueno que uno desea que exista de verdad. También tenemos una buena ración de escenas eliminadas y un documental sobre el salto extremo de Carrey, quien (en honor a la verdad) tiene algunos momentos memorables en la cinta, como la escena del celo en la oficina o las dos ocasiones en las que da rienda suelta a su vena beatlemaníaca. A la venta el 7 de abril (Amazon) c) The Fast and the Furious (A todo gas) - Trilogía: La épica reggaetonera de "Fast and Furious" (o sea, la cuarta entrega de la saga, de estreno este viernes) no exige unos conocimientos previos demasiado exhaustivos para poder disfrutar cual cazurro adicto a la velocidad, pero si realmente sientes que debes refrescar tu memoria, este pack es tu capricho para estas vacaciones. La crítica ortodoxa podrá decir lo que quiera sobre la primera entrega, pero no sólo estableció las bases de uno de los subgéneros de derribo más significativos de esta década (el car porn), sino que también lanzó la carrera de la estrella de acción Vin Diesel. Lo que luego hiciera él con ella ya es asunto suyo. En cualquier caso, Diesel sintió que era demasiado importante como para volver en la segunda parte, lo que dejó al bueno de Paul Walker al volante de lo que, básicamente, era un tuneado sin alma de la original. Las cosas mejoraron sustancialmente en el spin-off, "Tokyo Drift" (2006), una película de artes marciales disfrazada de elogio a la velocidad insensata que concluía con un cameo estelar de Il Dieselino himself. Una caja ideal para colocar en la estantería, entre la pila de revistas de Motorpress y el "Crash" de Ballard. A la venta el 2 de abril |
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