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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Indy y Toby Dammit

Indy y Toby Dammit

Siempre he dicho que Lucas me la suda y que "Star Wars" me da por el culo, pero un tipo que, además de haberse convertido en un ingeniero audiovisual extraordinario, soñó con llevar a la pantalla grande las heroicidades imposibles de un arqueólogo simpaticón casi en plan Superman, utilizando como base para su creación los vetustos seriales televisivos con los que creció y bla bla bla, merece, al menos, el reconocimiento de ser el artífice, junto a Spielberg, de la saga de aventuras exóticas más mítica, dinámica y bien hecha de la historia del cine.

 

A la espera de la muy prometedora cuarta entrega del héroe fardón del látigo y el sombrero, coincidiré con otros muchos fans de la serie mencionando que "En busca del Arca perdida" es mi favorita. Una obra maestra que caló hondo en los delirantes 80 y creó escuela, que hacía de la acción, la ironía y la violencia de tebeo su principal espectáculo, y sin disimulos. Más que la obsesión nazi y projudía de Spielberg, lo que en su primera secuela, "En el templo maldito", relucía era la violencia ahora llevada a los límites del gore y el recochineo con lo macabro y escabroso, con todos esos rituales de sangre, esqueletos y manjares de animales y bichos. Si "En el templo maldito" ha pasado a los anales, es porque todos recordamos, para bien o para mal, al brutal villano tuggie calvo y su gusto por arrancar corazones en vivo (genial idea y geniales secuencias). Lamentablemente, el guión perdía fuelle y los chistes ya repelían y poca gracia hacía el niño chino de "Los Goonies" que acompaña al héroe; un desacierto imperdonable, pero una película, en su conjunto, de absoluto culto y mayormente brillante.

 

Bastante más para todos los gustos era "La última cruzada", con Indy acompañado de su papá y un prólogo estupendo que retrocede hasta la adolescencia del héroe. Su argumento chorra dejaba mucho que desear e imposibilitaba que el interés nuestro depositado en la acción, fuese fiel lo justo y necesario. Sería la menos buena de todas; la agresividad de las texturas, los colores y la acción, disminuyó aquí considerablemente, aunque el humor (más blando) se intensificó.

 

Nada más tengo que añadir a una saga imprescindible que igual jolgorio causa en los niños y en los adultos. Adorar a Indy es saber estimar y tener en cuenta a un cine comercial de puta madre.

- Toby Dammit

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