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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

"Forever in debt to your priceless advice"

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Durante las extenuantes (al menos, para una de las partes) conversaciones que mantuvieron Stephen King y Stanley Kubrick en la fase de pre-producción de "El resplandor", había un tema en particular que sacaba de quicio al escritor: al parecer, Kubrick insistía en que la historia de la familia Torrance, tal y como aparecía en la novela, era demasiado feliz como para ser terrorífica. King recuerda que el director de "Lolita" pensaba que la figura del fantasma presupone la existencia de una vida después de la muerte, un concepto esperanzador que no encajaba en su visión de la película —"Simplemente, era incapaz de comprender la idea del fantasma como alma condenada", recordaría King años más tarde—. Si Kubrick hubiera vivido para leer "El traje del muerto", la primera novela de Joe Hill (seudónimo tras el que se oculta Joseph King, el segundo hijo del autor de "El resplandor"), seguramente hubiese cambiado de opinión sobre los fantasmas: no hay lugar para el buen rollo y la esperanza en Craddock McDermont, espectro protagonista de esta sobrecogedora balada de classic metal, cutos pasajes climáticos parecen pensados para ser leído con los mecheros en alto.

El mérito de Hill no consiste simplemente en devolver al fantasma literario al terreno del Mal Rollo metafísico que nunca debió abandonar, sino en lograr que, tras haberse convertido casi en un cliché de la novela de terror, hasta el lector más encallecido se vuelva a sorprender con sus brutales maneras y su asfixiante presencia. En ese sentido, la primera parte de "El traje del muerto" (o, si lo preferís, "Heart-Shaped Box") es modélica en ritmo y control atmosférico, un crescendo de momentos escalofriantes que coloca a la pareja protagonista en una situación de peligro inminente que no desaparecerá hasta las últimas páginas. Él es Jude Coyne, una vieja gloria del rock que nunca pensó que los pecados del pasado pudieran volver a visitarlo con tanta ferocidad; ella es Marybeth, la última de una larga lista de chicas góticas que han acabado en el lecho de Jude. Ambos inician una huída hacia delante que obliga a Hill a pasar de la tenebrosidad de una casa encantada a la urgencia de un relato de carretera casi sin que el lector se de cuenta: por el camino, descubriremos que estos personajes no son tan esquemáticos como podríamos haber pensado en un principio, hasta el punto de que lleguemos a simpatizar más con ellos que con uno de los fantasmas más carismáticos e impresionantes del terror contemporáneo. Al final, en "El traje del muerto" también hay espacio para esa esperanza (o justicia) de ultratumba que tanto parecía chirriarle a Kubrick, pero eso no tiene que ser necesariamente un reproche: el Más Allá que presenta Hill en esta contundente y prometedora primera novela es tan complejo e innovador que puede albergar todo tipo de experiencias, desde una llamada de socorro condenada a repetirse eternamente entre dos realidades hasta una carretera luminosa con destino a una posible salvación.

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2 comentarios

paolo2000 -

acabo de comprarlo !!! Sus sugerencias son ordenes para mí !!! No obstante debo puntualizar que la traduccion deja bastante que desear... Ya se que sueno muy snob pero es que algunas cosas claman al cielo...

Alvy Singer -

No tengo tiempo humano, físico, necesario para iniciar una review epistolar como respuesta a esta cosa tan brillante que usted llama reseñas literarias pero que en términos Noelianos (relativo a lo suyo, digo) son microensayos exactos. Lea esta reflexión de Portnoy y complétese:

http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2007/10/el-traje-del-muerto-de-stephen-king.html
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