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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

No escuches la radio

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A veces, lo mejor es estar en el sitio indicado a la hora idónea. Eso es exactamente lo que les pasó a The Vines a comienzos de esta década: tras las tormentas de intensidad que revitalizaron el rock en Detroit (The White Stripes), Nueva York (The Yeah Yeah Yeahs, The Strokes) y Londres (The Libertines), era el momento perfecto para que unos muchachos de las antípodas desembarcaran en las listas de éxitos alternativos con algo que a su líder, Craig Nicholls, le gustaba definir como una mezcla entre los Beatles y Nirvana, sus dos influencias rectoras. Seis años después de que las puertas del Olimpo se les abrieran de par en par con su notable debut, "Highly Evolved" (2002), aparece un disco de grandes éxitos que suena más como una coda a su carrera que como lo que, al parecer, es: una manera de refrescar la memoria a sus antiguos fans de cara a la salida de su próximo disco, "Brain Dead", a mediados de año (aparte, claro, de una iniciativa de Capitol Records para rentabilizar su catálogo). Ante esta tesitura, cabe preguntarse cuándo empezó todo a torcerse.

"Highly Evolved" era prácticamente la definición perfecta de "prometedor primer disco", una fabulosa demostración de energía adolescente que cubría su cuota de hits (Get Free, Outtathaway!) y aún tenía tiempo para homenajear a los clásicos setenteros ("Mary Jane") y hasta para regalarnos la poesía melancólica de Homesick. Quedaba, no obstante, la sensación de que su talento aún debía ser confirmado, algo que su segundo disco estuvo muy lejos de hacer. "Winning Days" (2004) fue la víctima preferida de una crítica dispuesta a asfixiar el hype hasta que dejase de moverse, amén de un considerable fracaso de ventas, pero las seis canciones incluídas en este "Best Of" nos empujan a ser más misericordes y darle una segunda oportunidad a un disco que contenía joyas como la propia Winning Days o trayazos como Ride. Sin embargo, la verdadera razón por la que The Vines fueron cayendo progresivamente en desgracia tiene que ver con razones extramusicales: durante la gira de "Winning Days", a Craig Nicholls se le diagnosticó el Síndrome de Asperger, una rara forma de autismo que los médicos recomiendan combatir con una vida sedentaria y despojada de emociones fuertes. En suma, la vida que un rockero joven NO debería llevar nunca. Con todo, el grupo grabó un tercer disco en 2006, "Vision Valley", que pasó bastante desapercibido, pero que ahora podemos descubrir gracias a algunos de sus highlights (Anysound, Spaceship) incluídos en este recopilatorio. Una ocasión perfecta para recapitular, reflexionar y descubrir si merece la pena esperar el cuarto álbum o si, por el contrario, estos australianos nos timaron desde el primer momento.

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8 comentarios

Dr Zito -

A mi estos en particular siempre me parecieron unos bluffis. En cualquier caso, hay tantisimos grupos a los que uno les pediria modestamente que lo dejasen...

Libertino -

Justo

Noel -

¿Sería en el Burger King de al lado de La Riviera? Todo puede pasar en ese sitio, que sería uno de los que yo salvaría si tuviera que caer una bomba atómica en Madrid.

Libertino -

Ah, Noel!!!
Fab Moretti es un puto crack que me regaló sus baquetas en el show privadito de la sala Sol de hace un par de navidades, por lo tanto: Tipo Majo!!!

Libertino -

Yo les vi en la Riviera presentando el segundo. Nichols es muy poquita cosa, coincidí con él y con su monopatín en un Burger King.
Salió fumadísimo (con una ELE en la boca) y cantó la mitad de lo que tenía que cantar.
Aún así hay esperanzas, el nuevo single mola.
Pero lo del tercer disco...

Mycroft -

Uno de los grupos mas interesantes de los ultimos tiempos: Les gustan nirvana y los beatles y no se avergüenzan por ello. Y el segundo disco era aún mejor que el primero.
Su tercer Lp venía muy lastrado, pero aún así salieron a flote.
El playback en musica si es el mejor momento musical de la televisión de este pais, ever, con un Craig Nichols cagandose en aparentar, tirando la guitarra al publica, tirandose por el suelo, y absolutamente consciente de estar cantando a su bola, sin sincronizar.
La cara de esa morralla de presentadores de la cantera 40 era digna de verse.

Noel -

A mí el batería de los Strokes me cae fatal. Es un asunto personal y algo largo de contar, pero creo que le odio.

prrapolaca -

francamente, The Vines me parecen exactamente eso: un remedo, con poca fortuna en cuanto a la tesitura espacio-tiempo, a la ecuación postpunk vs. rock setentero.

Me quedo con los Strokes, que a pesar del bombardeo mediático tienenun olfato melódico que para sí quisieran otras portadas del NME...

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