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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Spiderfield

Desde sus orígenes, las monster movies han cumplido una función de catársis colectiva, de exorcización de demonios sociales. Desde Godzilla, metonimia del terror atómico, hasta la bestia de "Cloverfield", pesadilla viral post-11 de septiembre. El monstruo urbano (o sea, el que ataca nuestra ciudad) nos fascina, nos aterra y, sobre todo, nos une. El grupo de artistas franceses La Machine puso en práctica esta teoría durante las celebraciones del año cultural en Liverpool, el 3 de septiembre de 2008. La Princesse, una araña hiperrealista de cincuenta pies, paseó varios días por las calles de la ciudad, atrayendo nada menos que a 200.000 personas y estimulando todo tipo de protestas (desde los que se preguntaban si el ayuntamiento no tenía un destino mejor para los casi dos millones de libras que costó el engendro mecánico hasta los que, simplemente, sufrían de aracnofobia). El fotógrafo Peter Carr fue el cronista de excepción: algunas de sus instantáneas son un sueño hecho realidad para los amantes del cine de monstruos, aunque puede que la más signficativa sea la número 14. Realmente, una imagen vale más que mil palabras.

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5 comentarios

REFO -

¿No es la que está en el Guggenheim de Bilbao?

Es lo que he pensado.

Alvy Singer -

Maravilloso: la Monster Movie como acto social/artístico. Y la niña llorando!

Noel -

La diferencia es que si la construye una troupe de franceses locos, se llama arte. Si la construimos nosotros... bueno, es muy probable que acabemos en un hospital psiquiátrico.

Dr Zito -

Que preciosidad. Voy a construir una!

Grom el Único -

Joder, qué susto. Pensé que habían rodado una secuela de "Wild Wild West"!
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