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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Blockbusters '09: "Terminator Salvation"

James Cameron necesitó una única (pero contundente) imagen para explicarnos un futuro de lo menos acogedor: una calavera humana aplastada por un pie metálico. Es probable que ese fuera el gérmen de una toda corriente en la ciencia-ficción de finales de siglo, que se hermanó con el cyberpunk para cuestionar las relaciones hombre-máquina y culminó en la que, probablemente, sea la primera película comercial del siglo XXI, "Matrix" (1999). Diez años después, las preocupaciones del género se han vuelto considerablemente más complejas: el enemigo ya no es la máquina, sino una idea difusa y ubicua de amenaza que (sospechamos) podría estar en nosotros mismos. No es casual que el centro de gravedad de "Terminator Salvation", película cuya principal razón de ser consiste en expandir los flashfowards bélicos de las primeras entregas (es decir, en darle a los fans lo que estos creen que quieren), sea Marcus Wright, el personaje interpretado por Sam Worthington: un hombre sin identidad que, en una estrategia con ecos de la nueva "Battlestar Galactica", descubre que él es el enemigo.

La esquizofrenia de Marcus se podría aplicar también a toda la película. Verbigracia: McG parece estar intentando ganarse, al mismo tiempo, a sus incondicionales y a sus detractores, a los entusiastas de las hipérboles modelo "Los Ángeles de Charlie" (2000) y a los creyentes en la solemnidad de Christopher Nolan. Este proceso se puede medir casi cronológicamente a lo largo del metraje, desde el enmudecedor plano secuencia aéreo en medio de la catástrofe hasta el apático clímax final. La propia cinta tampoco parece atreverse a marcar un punto y aparte en la saga: deshecha algunas de sus constantes principales (sobre todo, el viaje en el tiempo), pero apacigua a sus fans más conservadores a través de guiños impostados y superficiales a las anteriores entregas. Al final, pese a sus sofisticados referentes y sus nobles intenciones, "Terminator Salvation" se sitúa más cerca de lo correcto que de lo sobresaliente: nada más (aunque tampoco nada menos) que una sólida película de acción, un "Terminator 4" que no devalúa los logros de Cameron y Jonathan Mostow, pero tampoco hace nada por amplificarlos. No es poco, pero, en un verano inaugurado por el "Star Trek" de J.J. Abrams, no es suficiente.

 VEREDICTO: Antes una secuela competente que un prometedor reseteo, "Terminator Salvation" hace lo imprescindible para sobrevivir a las altas expectactivas que generan sus primeros veinte minutos. McG no les ha puesto las cosas excesivamente difíciles a los Transformers de Michael Bay. 

 TERMÓMETRO:       (3/5)

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3 comentarios

Alvy Singer -

Absolutamente de acuerdo. McG se rinde a media película, algo que alguien de su talento no debería hacer. En conjunto es errático y bordea el darknightismo y el guiño barato a los fans. Algo rarísimo cuando al principio tenía muy claro que era una cinta de aventuras bélicas en clave postapocalíptica.

Apático -

ATENCIÓN SPOILERS
Lo bueno de la peli es quitarle protagonismo a John Connor en favor de otro personaje más inquietante. Lo malo es que ese personaje, Marcus, daría para mucho más que un par de escenas de acción y un típico momento de redención tratado de forma simplista y decepcionante... por no decir algo ridícula (¿me das tu corazón? Pos fale). Ya la escena del principio, con la Carter y Marcus en la celda, otra escena que bordea peligrosamente lo ridículo, presagiaba lo peor en ese aspecto, que se confirma a lo largo de la historia.

El espectáculo, eso sí, está asegurado.

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