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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Wonder Showzen: ¿Qué no haría Jesucristo?

Wonder Showzen: ¿Qué no haría Jesucristo?

En marzo de 2003, el off-Broadway neoyorquino contempló el debut de una de las obras teatrales más controvertidas de los últimos años: Avenue Q, basada en un libreto de Jeff Whitty con canciones de Robert Lopez y Jeff Marx. El montaje trataba temas como el racismo, la homosexualidad o el porno en Internet, con la única particularidad de que la mayoría de sus protagonistas eran muppets muy parecidos (de hecho, análogos) a los que protagonizaban el programa infantil "Barrio Sésamo". Lógicamente, una obra que cuenta con unos sosias de Epi y Blas (o Bert y Ernie) que son republicanos además de gays está destinada, casi de inmediato, a convertirse en un éxito de culto. Y eso fue precisamente lo que le pasó a "Avenue Q", que tras su traslado a Broadway se hizo nada menos que con tres premios Tony, incluido el de Mejor Musical (gracias a canciones como "Everyone's a Little Bit Racist" o "You Can Be as Loud as the Hell You Want When You're Makin' Love").

El éxito de "Avenue Q" demostró que el público estaba preparado para ver a sus ídolos de la infancia en versión hardcore: una película como "Team America" (que, por cierto, cuenta con un juego de bebidas bastante bueno) es, por encima de su humor gamberro o su nihilismo (a)político, una subversión del canon de Gerry Anderson. Lo más seguro es que al creador de "Thunderbirds" le diera algo si viese a dos de sus marionetas montándose una lluvia dorada (mirad las escenas eliminadas del DVD, amigos), al igual que Jim Henson también se horrorizaría al ver "Avenue Q" o el último show de culto de la MTV2, Wonder Showzen.

Si "Avenue Q" se basaba en los personajes de Henson para componer un relato urbano que nada tenía que ver con "Barrio Sésamo", "Wonder Showzen" mimetiza directamente la estructura de aquel programa de televisión para pervertirlo hasta límites que ya están empezando a preocupar incluso a los directivos de la MTV. El show combina marionetas, actores reales y animación para satirizar todo lo que se ponga a su alcance: política, religión, cultura, sociedad... Lo mejor de todo es que "Wonder Showzen" nunca abandona su formato de programa infantil, es más, se dirige en todo momento hacia una audiencia infantil (a la que educa con sketches titulados "Danger can be fun", "Imagination can lead a terrible fate" o "Love is a neurochemical con job"). Pero si el espacio tiene una estrella indiscutible, esa es Clarence, el muppet reportero que quiere saber qué opina la gente de la calle sobre temas como la libertad de expresión en los programas infantiles o la importancia de Jesucristo en la sociedad actual. Si, de pequeños, alguien nos hubiera puesto "Wonder Showzen" en lugar de "Fraggle Rock", seguramente nuestras cabezas hubiesen explotado.

Más información aquí y aquí.

King Kong: primer contacto

King Kong: primer contacto

Últimamente en este blog se está hablando mucho de cine, pero es que hay noticias que no se pueden dejar pasar, y no hay duda de que el primer teaser trailer de "King Kong" es una de ellas. No se trata simplemente del remake de una de las mejores películas de monstruos de la historia, sino que también es el regreso de otro monstruo neozelandés que, tras conquistar la cima del Monte del Destino, vuelve dispuesto a desempolvar su nostalgia para deleite de todos nosotros. Y es que, a pesar de que yo soy de los que prefieren "Agárrame esos fantasmas" a "El retorno del Rey", una nueva película de Peter Jackson siempre me tiene entusiasmado.

El teaser, que presumiblemente irá acompañando a "La Guerra de los Mundos" en las salas de cine a partir de mañana, cumple a la perfección su función de primera toma de contacto con el gran gorila, al que (por fin) ya podemos ver en todo su esplendor. No obstante, King Kong no es la única criatura en la que los estudios WETA han estado trabajando durante estos últimos meses: este primer trailer presenta un tropel de dinosaurios similar al que debe aparecer en las peores pesadillas de Ian Malcolm, además de un asilvestrado Jack Black que da la sensación de que, en cualquier momento, puede sacar la guitarra eléctrica y ponerse a interpretar uno de los míticos temas de su banda Tenacious D. Bueno, puede que Black no sea una creación infográfica, pero un poco de alma de Diablo de Tasmania sí que tiene. En otro orden de cosas (y antes de que me ponga a desvariar), el argumento original de la película de 1933 parece haber sido respetado al máximo en esta nueva versión, en la que de nuevo veremos cómo una actriz en paro (Naomi Watts) consigue un papel de scream queen en el último proyecto de Carl Denham (Black), director megalómano que cuenta con ayudantes como Adrien Brody y Collin Hanks para rodar en una peligrosa isla habitada por seres nada recomendables. Lo que nadie les había dicho es que el monstruo mitológico que Denham anda buscando tiene una pronunciada debilidad por las rubias y los rascacielos...

Sin contener prácticamente spoilers, este primer avance de "King Kong" nos demuestra que el poderío visual de Jackson sigue intacto, amén de esconder algunas sorpresas para el cinéfilo atento (las calles de Broadway, por ejemplo, están decoradas con el cartel de otra obra maestra del cine de los años 30, en este caso europea). Por todo ello, es normal que al acabar de ver el teaser os entren unas ganas terribles de subiros a la mesa y golpearos el pecho con las dos manos mientras practicáis vuestros mejores gritos de euforia.

Androide adorable

Androide adorable

Esta muchacha se llama Repliee R1 y no es exactamente una muchacha: es un androide. Dejando a un lado que se parece muchísimo a una compañera de clase, esta replicante está basada en la apariencia de una niña de cinco años y ha sido creada por las gentes de la Universidad de Osaka, seguramente en un ático destartalado y durante una noche de tormenta. A simple vista, tanto Repliee R1 como su hermana mayor, Repliee Q1, parecen réplicas exactas de un ser humano: de hecho, todos conocemos seres humanos con miradas más perdidas e inexpresivas que las de este par de androides, así que teóricamente tendrían que dar el pego una mañana cualquiera en el metro de Tokio. Teóricamente. Porque cuando uno le echa un vistazo a los vídeos de las dos mozas de corazón metálico en pleno movimiento... Por decirlo finamente, el hombre aún está a años luz de crear androides que se puedan hacer pasar por personas de carne y hueso, algo que Repliee R1 parece demostrar muy bien. De todos modos, no cuesta demasiado imaginar lo mucho que los de Osaka se enriquecerían si sacaran estos robots al mercado...

Blockbusters '05: "La Guerra de los Mundos"

Blockbusters '05: "La Guerra de los Mundos"

Bueno, pues ya la he visto. En pase de prensa, en una sala no muy grande y con medidas de seguridad absurdas, pero ya la he visto. Así que, antes de que se me pase el impacto, ahí va la crítica. ADVERTENCIA: pequeños spoilers por aquí y por allá, pero nada serio.

Es prácticamente imposible ver una adaptación de "La Guerra de los Mundos", de H.G. Wells, sin imaginar un subtexto político: la novela, escrita en 1898, era la reacción de su magistral autor ante los excesos del imperialismo británico (colonialismo a la cabeza), además de un visionario pronóstico de los horrores que traería el inminente siglo XX. Del mismo modo, las dos versiones mayores del seminal texto de Wells han surgido (como es bien sabido) en épocas de especial crispación sociopolítica: así, el pánico que provocó la transmisión radiofónica orquestada por Orson Welles a finales de los 30 se alimentó del miedo arraigado en Estados Unidos de una invasión alemana o japonesa, y la insípida versión cinematográfica de George Pal y Byron Haskin supuso el mainstream de esa cinematografía de serie B que escribía marciano donde claramente debería poner comunista. En otras palabras: la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría proporcionaron el caldo de cultivo idóneo para que el público experimentara auténtica una catarsis ante una invasión alienígena que les hablaba de forma casi subliminal. Steven Spielberg, en cambio, rechaza que se hagan interpretaciones políticas de su último largometraje. Afirma que esta espectacular revisión de la novela de Wells es un experimento narrativo sobre las claves del terror y el suspense, y que no nos está hablando en clave de los tiempos confusos y feroces que nos ha tocado vivir.

¿Son terroristas?, pregunta una asustada Dakota Fanning cuando contempla, desde un coche robado, la destrucción de un puente: desde ese preciso instante, el espectador no puede más que ignorar las declaraciones de Spielberg y decidir que, tanto él como su lujoso guionista David Koepp, han concebido una de las películas que mejor capta la esencia de un mundo post-11 de septiembre en el que nada (ni siquiera los blockbusters) volverá a ser igual que antes. Es posible que Spielberg no sea consciente de ello, pero su "Guerra de los Mundos" tiene mucho más subtexto del que le gustaría admitir: el personaje de Tim Robbins representa a la perfección la paranoia que ha absorbido a la sociedad norteamericana durante estos últimos cuatro años. En ese sentido, los que temían que Koepp se limitara a adaptar la historia de Wells a nuestros días no podían estar más equivocados, ya que este personaje es el reflejo actualizado de aquel tenebroso vicario que, en la novela de Wells, parecía pronosticar los horrores del nazismo décadas antes de que ocurrieran. En ambos casos, el protagonista deberá enfrentarse a esta personalización de un horror coyuntural para poder alcanzar la conclusión del relato, pero Spielberg añade (si cabe) aún más tensión moral a este enfrentamiento de alto poder metafórico.

Todo aquel que pusiera el grito en el cielo cuando los lectores de la revista Empire eligieron a Spielberg como el mejor director de todos los tiempos tiene en su último largometraje razones suficientes para callarse la boca. El autor de "Tiburón" se revela aquí como un mago del plano-secuencia imposible, como un auténtico maestro de la narración y los sentimientos, dotado de un sentido de la maravilla sin límites: el ataque del primer trípode es de lo mejor que vamos a ver este año en una pantalla de cine, pero es que estamos hablando de un blockbuster en el que hasta las escenas de transición tienen muchísima más personalidad que cualquiera de las de "Batman Begins". "La Guerra de los Mundos" es un auténtico tour de force (no olvidemos que se rodó en apenas un año) para un director aficionado a los retos, con talento suficiente como para hacernos olvidar que nadie se cree a Tom Cruise en su papel de obrero o que (como ya ocurría en "Minority Report" o "La terminal"), sus dos de pecho suelen acabar con un pequeño carraspeo. Al contrario que Alan Moore y Kevin O'Neill en su magistral, impecable adaptación de la obra de Wells ("The League of Extraordinary Gentlemen Vol. II"), Spielberg y Koepp deciden no arriesgar nada en la conclusión del relato y darle al público lo que quiere. Lo cual es una pena... pero es una pena asumible si viene precedida del espectáculo cinematográfico más avasallador, profundo, oscuro y emotivo de este verano.

Y quizá de este año.

Operación Casting

Operación Casting

En "Muertos de risa" (1999), la mejor película de Álex de la Iglesia, Bruno (El Gran Wyoming) organizaba un multitudinario casting para encontrar al sucesor de Nino (Santiago Segura), su pareja cómica, o su tonto masoquista particular, recientemente encarcelado. Los asistentes al evento eran personas cualificadas, actores y actrices con talento, que no sabían que el objetivo de todo aquello era más bien simple: recibir una bofetada en la cara. O sea, que el casting no estaba pensado como trampolín de nada, sino como un ejercicio de crueldad destinado a buscar al payaso que más risa (o más pena) diera al recibir las hostias. Ahora venía una metáfora, pero... ¿hace falta que la escriba? Todos hemos visto los castings de la inminente cuarta edición de "Operación Triunfo", así que sospecho que no hace falta que la escriba.

Al espectador avispado no le costará mucho descubrir el secreto de este programa diario, auténtico récord de audiencia (algo insólito para un espacio pre-prime time de media hora de duración) que va camino de convertirse en fenómeno de masas, independientemente de la suerte del reality al que prologa: la mezcla de secreta identificación y sensación de superioridad que proporcionan los aspirantes a la audiencia. Me explico: el programa divide temáticamente a su ganad... perdón, a sus participantes en dos bloques, que denominaremos Gente normal y Freaks (aunque las fronteras entre ambos grupos están mucho menos claras de lo que los responsables de la cadena opinan). Así, este formato de telerrealidad bastarda tiene mucho que ver con la narrativa clásica: por un lado, tenemos al joven de origen humilde que debe dejar atrás su inocencia para conseguir su sueño o a alcanzar su destino (llámese Arturo, Luke Skywalker o David Bustamante); por el otro, tenemos a los bufones, a los pobres infelices que rebajarán la carga dramática del duro camino del héroe y nos harán reír gracias a sus cómicos intentos de emularle. El programa ofrece todo eso en un tiempo récord y con una capacidad de síntesis extraordinaria, además de contar con el valor añadido de que los héroes y los bufones son gente real, y no actores interpretando un papel. En ese sentido, el programa aumenta considerablemente el listón con respecto a otros similares: los aspirantes no son trece personas que entran a una casa vigilada a ver si ganan un premio en metálico y/o un puesto de colaborador donde sea, sino miles de infelices que acuden a Telecinco con la esperanza (y, en algunos casos, con el convencimiento) de que su vida va a cambiar desde el preciso instante en que cojan el micrófono.

Como toda la no ficción televisiva del siglo XXI, "OT: El casting" basa su éxito en la crueldad inmisericorde camuflada de espectáculo: cuando una aspirante (que previamente nos había dicho que el último deseo de su abuela fallecida fue que ella entrase en el programa) es sometida a uno de los mayores ridículos que se me ocurren (o sea, bailar y cantar bajo la mirada inquisitorial de una cantautora fracasada y un ex-miembro de La Trinca) para luego no ser admitida, la cámara hace un primer plano sobre su cara y -como diría Bart Simpson- congela el momento exacto en que se le parte el corazón. No sólo eso, sino que además seguimos a esa aspirante humillada y rechazada a cámara lenta mientras sale del edificio, con sus declaraciones de impotencia en off y fondo musical de piano. Uno casi podría decir que los responsables del programa se recrean más en esas tremendas escenas de llanto de estos pobres imbéciles que en la alegría de los triunfadores.

Y son precisamente los triunfadores lo que más repugnancia me produce de este show. Tras haber visto unos cuantos castings, puedo decir que el famoso perfil de concursante que buscan los jueces se basa sobre todo en tres pilares: a) atractivo físico; b) provocar pena o identificación en un gran sector del público; c) ser eminentemente idiota (lo de tener buena voz y saber cantar queda en un discreto segundo plano). Por supuesto, hay casos especiales en los que la b) es tan increíblemente insoslayable que los jueces deciden ignorar la a), pero tened por seguro que la c) está presente en todo momento. ¿Por qué? Pues porque estamos hablando de jóvenes (y no tan jóvenes) que tienen la misma edad que tenían Johnny Rotten o Sid Vicious cuando empezaron. Compañeros de generación que quieren imitar a ídolos de la canción ligera de generaciones muy anteriores. Inconscientes que ponen su vida en manos de una inhumana discográfica a cambio de una gloria efímera e insustancial. Y nosotros, sentados en nuestros sillones, disfrutamos avergonzados (sobre todo de nosotros mismos) con este espectáculo inmisericorde que ayuda a romper o cumplir sueños indistintamente. Lo peor es que sabemos que todos (triunfadores y perdedores) acuden al casting para olvidar su inocencia y llevarse la bofetada en la cara.

Una peli con estas canciones NO puede ser mala

Una peli con estas canciones NO puede ser mala

El completamente imprescindible blog This Is Pop! nos informa, en su selección mensual de novedades discográficas, de la que se confirma desde ya como la banda sonora del verano: se trata de la chispeante selección de canciones que integran el disco de Herbie: Fully Loaded, la resurrección del infernal coche parlante que ha vuelto para reclamar las carreras de Michael Keaton, Matt Dillon y, si me apuráis, hasta de su protagonista femenina (aunque esperemos que no sea así...). Con todo, la película de este Escarabajo del amor se me antoja como una de las que más nos van a hacer disfrutar este verano a los cinéfagos gamberro-inconscientes: al fin y al cabo, muy mal lo tiene que hacer la directora Angela Robinson para malograr una película que cuenta con estas joyas en su B.S.O.:

1. Lindsay Lohan - First
2. Mark McGrath - Getcha Back
3. Aly & A.J. - Walking On Sunshine
4. Caleigh Peters – Fun, Fun, Fun
5. Pilot - Magic
6. Josh Gracin - Working For The Weekend
7. The Donnas – Roll On Down The Highway
8. The Mooney Suzuki - Born To Be Wild
9. Ingram Hill – More Than A Feeling
10. Rooney - Metal Guru
11. Josh Kelly - You Are The Woman
12. Lionel Ritchie - Hello
13. Mavin - Welcome To My World
14. Blacksmoke Organisation - Herbie Fully Loaded Remix
15. Blacksmoke Organisation – Herbie VS Nascar

O sea: obras maestras del pop festivo de las cuatro últimas décadas, ya sean versiones originales o demenciales covers, además de dos composiciones originales de la Blacksmoke Organistion. De hecho, esto puede ser la demostración empírica de mi teoría de que cualquier película que incluya una secuencia de montaje a ritmo de "Working for the Weekend" se merece un notable.

Sobresaliente si dicha secuencia transcurre en una carrera de coches, los vestuarios de un instituto o un partido de volleyball playero.

Matrícula de honor si transcurre en una cárcel de mujeres.

The Good Ol' Boys

The Good Ol' Boys

Hoy se estrena en un cine de Madrid (ignoro el número de salas que lo habrán comprado en el resto de España) el vitriólico falso documental "CSA: The Confederate States of America". Si vivís en una ciudad en la que se proyecte o accedéis a ella a través de eso-que-todos-sabemos, aceptad mi consejo: dádle una pequeña oportunidad a esta producción de Spike Lee antes de que los marcianos invadan la cartelera.

He aquí la crítica que escribí para la AB (espero que no la encontreís muy coñazo):

“CSA”: SECRETOS DE FAMILIA

Todo debió de empezar con “This Is Spinal Tap” (1984), pionero falso documental que se valía del hiperrealismo del medio para poner a parir a las bandas de heavy metal de finales de los 70 y principios de los 80. A partir de entonces, el documental de ficción, o mockumentary, se ha confirmado como la manera más efectiva de satirizar cualquier cosa: desde el trabajo basura (la serie británica “The Office”) hasta los concursos caninos (“Very Important Perros”, dirigida en el año 2000 por uno de los cerebros de “Spinal Tap”, Christopher Guest), pasando por los Beatles (“The Rutles”, delirio de Eric Idle que contó con la complicidad de George Harrison) y hasta la propia historia del cine (gracias a Peter Jackson y su “Forgotten Silver”). No obstante, donde el mockumentary ha demostrado mayor efectividad es en el terreno de la sátira política, como muy bien deben saber Tim Robbins y Michael Moore. Y es que el mundo de la política es, en el fondo, un falso documental, un espejismo de realidad que debe resultar completamente creíble... pero que muchas veces lo único que consigue es espolear carcajadas involuntarias.

Todo esto viene a cuento porque sería erróneo interpretar “CSA” como un ejercicio de ciencia-ficción de bajo presupuesto o un what if? riguroso y respetuoso con la Historia con mayúsculas. La última película de Kevin Willmott no pretende trazar un escenario histórico posible, sino valerse de su hipotética situación de partida (la Norteamérica surgida tras una victoria de los Estados Confederados en la Guerra Civil) para describir con mucha mala leche un universo alternativo sospechosamente parecido a nuestra realidad cotidiana. En otras palabras: Willmott sabe mejor que nadie que es absolutamente imposible pensar en un mundo (o un país) donde la esclavitud continuara vigente a lo largo de todo el siglo XX, pero utiliza ese escenario como exageración sardónica de lo que ha sido la historia reciente de su país. Los que han criticado “CSA” argumentando que lo que se narra en ella no hubiera sido posible en un mundo civilizado (historiadores en su mayoría) no han comprendido que el realismo no era, ni mucho menos, el objetivo de su propuesta. Según declara el propio realizador: De algún modo, a veces siento que el Sur realmente ganó la guerra. Puede que perdiera en el campo de batalla, pero ganó en el terreno ideológico.

El documental adopta la apariencia de una retransmisión televisiva en la que, por primera vez en los Estados Confederados de América, se va a emitir un documental de origen europeo sobre la historia del país tras la Guerra Civil. De este modo, “CSA” se vale de la herramienta más precisa para analizar cualquier sociedad (aunque, en este caso, sea pura ficción): la televisión, gracias a la cual podemos vislumbrar la auténtica esencia de la antiutopía que supone un presente donde la esclavitud y la segregación racial son ya parte de la programación. Al igual que hiciera Paul Verhoeven en algunas de sus mejores obras (“RoboCop”, “Starship Troopers. Las brigadas del espacio”), Willmott incluye en su falso documental generosas raciones de anuncios que, a la postre, se revelan como uno de los indiscutibles highlights de la función: vitriólica, ácida, incómoda y sangrante; la publicidad de este universo alternativo se antoja todavía más perturbadora cuando, al final de la proyección, se nos informa de que la mayor parte de los anuncios que hemos visto estaban basados en hechos reales.

Dice Willmott que la esclavitud es el secreto de familia más oscuro de Norteamérica. En ese sentido, el objetivo de “CSA” es destapar uno de los tabúes más ridículos de la sociedad americana actual: el esclavismo, que tanto los blancos como los negros se asustan al recordar. El resultado es un valiente e interesantísimo mockumentary, que solo pierde pie en su último tramo (la revelación en el establo, una innecesaria salida de tono) y que parece diseñado para provocar sonrisas y remover conciencias a partes iguales.

La historia se sigue repitiendo

La historia se sigue repitiendo

Noticia encontrada en Terra:

"GTA III" ACUSADO DE INDUCIR AL HOMICIDIO

Como si de una profecía se tratase, semanas después de que la prefectura de Kanagawa pidiera al gobierno japonés que restringiera la venta de "Grand Theft Auto III" y además la vendiera separada del resto de videojuegos en los comercios, la prensa relaciona un temible acto de parricidio con "GTA III".

El joven perturbado japonés de 15 años de edad, golpeó y acuchilló a sus padres hasta la muerte. Después planeó volar la casa usando explosivos caseros. Más tarde, la prensa nipona no dudo en entrevistar a sus compañeros de clase, los cuales lo describieron como un estudiante aventajado fan de los videojuegos, en especial de "GTA III".

No obstante el asesino en ningún momento mencionó el juego de Rockstar. He querido matar a mi padre desde el momento en que empezó a burlarse de mi. Quise matar a mi madre también, porque siempre decía que quería morir a causa de la gran cantidad de trabajo que tenía que hacer. Sentía lástima por ella.

* Siento no poder comentar mucho, pero es que mañana tengo examen y mis neuronas no están, exactamente, en su mejor momento. Además, llevo un día que ni Jack Bauer. Así que simplemente invoco el nombre del El Chico de la Katana y me pregunto qué significa todo esto.

Blockbusters '05: "Batman Begins"

Blockbusters '05: "Batman Begins"

Desde que Bob Kane y Bill Finger lo concibieran en la primavera de 1939, Batman ha conocido encarnaciones y reformulaciones de todo tipo: desde el irresistible high camp de la serie televisiva de Adam West hasta la parábola oscura y crepuscular de Frank Miller, pasando por la inocencia blanquinegra de los seriales, el expresionismo de feria de Tim Burton, el gusto por la aventura insustancial de Dennis O'Neil, la filigrana psicoanalítica de Alan Moore, la autoconciencia lúdica de Jeph Loeb, la precisión atmosférica de la soberbia serie de animación de los 90, las impresentables hipérboles autoparódicas de Joel Schummacher... El (hasta la fecha) último Batman parece haber emprendido un camino algo distinto a todos los anteriores: la aproximación hiperrealista a los orígenes del mito, que tiene como único precedente ese "Batman: Año Uno" de Miller que, no obstante, prefería centrar su atención en las psicologías similares de James Gordon y Bruce Wayne antes que en la construcción detallada de un superhéroe creíble.

Antes de entrar en materia, quiero dejar claro que "Batman Begins" está muy cerca de lo que todos entendemos por una gran película. Es más: es posible que estemos ante el blockbuster más adulto, sólido y complejo del verano. Dicho esto, intentaré explicar por qué esta notable película se me ha antojado algo decepcionante, sobre todo después de leer esos montones de críticas que la definían como la adaptación definitiva de Batman a la gran pantalla (algo completamente imposible, dado que no existe un sólo Batman, sino que se trata de un personaje mutante que cambia en función de los autores que se hagan cargo de él).

Para empezar, esto no es, ni mucho menos, una película de autor. Es posible que Chris Nolan crea que la (supuesta) complejidad psicológica de su Bruce Wayne tiene mucho que ver con la de sus anteriores protagonistas, pero lo cierto es que ni él ni su guionista David S. Goyer se han preocupado demasiado en intentar plasmar la naturaleza esquizofrénica y en ocasiones antipática del personaje, algo que los tebeos más adultos de las últimas décadas habían hecho con resultados apabullantes. Es cierto que el trabajo de Christian Bale es realmente impresionante, pero el relato del asesinato del matrimonio Wayne y sus consecuencias está demasiado plagado de tópicos (el complejo de culpa, la secuencia del juicio) como para conseguir imprimirle al personaje ese carácter de justiciero ciego (de hecho, intenta erradicar el crimen de manera casi suicida sólo porque a sus padres los mató un criminal de poca monta) que a mí me hubiera gustado ver en pantalla grande. A lo largo de la primera mitad del metraje, Nolan y Goyer intentan justificar y racionalizar algo que tendría que ser una obsesión irracional. Y esta aproximación casi telefílmica, casi de manual, a la psique de Bruce Wayne/Batman se contagia también al estilo de toda la película: Nolan no arriesga casi nada, se limita a planificar y rodar de forma casi automática, recuperando el nervio visual y narrativo de sus anteriores trabajos solo en momentos puntuales (la construcción por medio de flashbacks del primer tercio, los efectos del alucinógeno de Crane, la liberación de los presos de Arkham...).

No obstante, estas críticas son más reproches de un espectador puntilloso que valoraciones plenamente objetivas. Si habla la razón, tendré que decir que "Batman Begins" es una notable película superheróica, construida sobre unas interpretaciones formidables (Bale a la cabeza, pero también Gary Oldman, Liam Neeson, Michael Cane, Tom Wilkinson y Cillian Murphy), llena de referencias a los orígenes pulp del personaje (¡esa Liga de las Sombras!) y puntuada por un excelente tramo final de lo más disfrutable. Aún así, espero que la secuela (y, muy especialmente, la ya segura presencia de Joker) se capaz de insuflarle a esta nueva saga en ciernes el grado de oscuridad, complejidad psicológica y atrevimiento formal que hubiera necesitado esta primera parte para confirmarse como la mejor película sobre el personaje.

Kellyrama (Nº 4)

Kellyrama (Nº 4)

Realmente entiende todo lo que escribe. Es raro. Richard lo sabía todo.

(Jena Malone, durante el rodaje de "Donnie Darko". La foto de arriba no es de esa película, pero no me he podido resistir a incluirla. Además, necesitaba una imagen extralarga que ensanchara el blog, y no he encontrado otra parecida. De hecho, no creo que haya una imagen igual...).

1) Las actualizaciones de la web oficial de "Southland Tales" se hacen mucho de rogar, pero cuando llegan es una maravilla. Desde hace unos cuantos días ya podemos navegar un poco más por el camino de la derecha: el hasta ahora inservible botón que rezaba "Launch" (o sea, el que figura debajo de la parrafada físico-cuántica) nos da acceso a un paseo vía satélite por el sur de Los Ángeles que culmina con la imagen de una playa (¿la misma del vídeo de camino de la izquierda?) y unas extrañísimas coordenadas georgráficas. Por ahora no tenemos nada más, pero la apariencia de esas coordenadas indica una nueva actualización en un futuro no muy lejano. Mientras tanto, podemos compartir nuestro desconcierto con la gente de los foros, que siempre está dispuesta a formular teorías descabelladas sobre esta misteriosa película, que (recordemos) será protagonizada por un trío de ases de lo más estimulante: Sarah Michelle Gellar (que, por cierto, ha firmado también la adaptación del genial videojuego "Alice"), Sean William Scott y el mítico The Rock.

2) Seguimos con "Southland": hace poco, aparecieron en los ya mencionados foros de Richard-Kelly.net unos cuantos dibujos que, al parecer, pertenecen al storyboard y a los diseños de vestuario de este esperadísimo segundo largo de Richard Kelly. Si os pasáis por aquí y por aquí podréis echarles un buen vistazo, aunque tengo que decir que yo tengo mis reservas, sobre todo en lo que respecta al story de la secuencia del francotirador, que me parece que va a ser de "Domino" antes que de "Southland". Por lo demás, esa policía del futuro tiene una pinta tremenda. ¡Ah!, y si queréis un wallpaper amateur, no tenéis más que pedirlo .

3) Para terminar el especial de hoy, unas fotos de "Domino", la ansiada joint venture de Richard Kelly y Tony Scott, dos talentos incontestables del Hollywood actual. En Walking Daydreams, el fansite de Keira Knightley, podréis encontrar las últimas fotos de esta película de acción metalingüística cuyo estreno se espera para este otoño/invierno; mientras que en Access Hollywood también nos ofrecen algo de información sobre el proyecto. Para terminar, y a modo de bonus track, el trailer de Pride and Prejudice, adaptación literaria de postín que merece su lugar en este blog y en esta sección por contar con la presencia de dos damas kellynianas de primer orden: Jena Malone y Keira Knightley.

Todo, todo y todo

Todo, todo y todo

La portada del "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band", icono cultural indiscutible del siglo XX, es considerada por muchos como la cumbre absoluta del pop art: creada (muy probablemente gracias a la ayuda de sustancias estimulantes de todo tipo) por Paul McCartney y Robert Fraser, diseñada por Peter Blake y fotografiada por Michael Cooper, la mítica portada es un pórtico a uno de los discos más emblemáticos de la Historia, que adoptaba la forma de megafiesta ultrarreferencial orquestada por unos Beatles que ya parecían conscientes del lugar preferente que iban a ocupar en ese mausoleo (de cartón-piedra) de iconos pop.

Hasta ahora, la enigmática colección de mitos del Sgt. Pepper parecía la plasmación definitiva de la esencia de la cultura popular. No obstante, desde 1967 ha llovido mucho, aún más si hablamos de un fenómeno tan poliformo, esquivo y tendente al crecimiento exponencial como la cultura popular. Por todo ello, el fascinante artista trash Howard Hallis ha decidido superar las hipérboles de la cubierta beatle y ha dibujado un ciclópea galería de héroes pop, un pantagruélico mural que tiene mucho de Capilla Sixtina, de plasmación colorista de un Panteón de dioses (no en vano, estamos hablando de un tipo que ya formuló su heterodoxa visión del arte religioso en obras como The Last Breakfast). El título de la obra es signo inequívoco de su magnitud y ambición: The Picture of Everything. Analicemos por un momento lo que nos quiere decir Hallis con esta pintura, que comenzó como un dibujo de Spider-Man y se fue expandiendo hasta alcanzar dimensiones casi posthumanas: ¿estamos ante un mero collage lúdico o ante una obra con mensaje? ¿Acaso su autor no nos intenta comunicar que Todo (nuestras vidas, nuestro mundo) no es más que la suma de nuestros iconos pop, de unos productos de consumo en principio efímeros pero elevados a la categoría de deidades? Lo mejor será que nos dejemos de divagaciones y disfrutemos desde ya con este colosal cuadro que no parece destinado a acabar en un aburrido museo, sino en nuestro disco duro.

¡Qué fuerte!

¡Qué fuerte!

De BBC Mundo (fragmento):

VIAJE AL PASADO... TRANQUILO

Si uno viajara en el tiempo hasta encontrarse con sus padres adolescentes no podría ni separarlos ni prevenir su concepción, incluso si así lo quisiera, explica un nuevo modelo cuántico.

Investigadores de Estados Unidos y Canadá especulan ahora que viajar en el tiempo puede ocurrir de forma tal que el viaje al pasado es posible pero como complemento del presente. En otras palabras, uno podría viajar al pasado y echar un vistazo, pero no podría hacer nada para alterar el presente que ha dejado atrás.

El nuevo modelo, basado en las leyes de la mecánica cuántica, elimina la famosa paradoja que rodea la idea de viajar en el tiempo.

Una explicación

Pese a que las leyes de física en teoría permitirían el viaje en el tiempo, el concepto tiene contradicciones incómodas. El principal dolor de cabeza surge de la idea que uno podría alterar el presente si cambia el pasado, y esa teoría entrevera toda la teoría de viaje en el tiempo. Claramente el presente nunca es alterado por viajeros en el tiempo: las personas no desaparecen súbitamente, eso es obvio.

Entonces, o no es posible viajar en el tiempo o hay algo que actúa y previene que cualquier movimiento hacia el pasado altere el presente. Para la mayoría de nosotros la primera opción es la más probable, sin embargo, la teoría de la Relatividad de Albert Einstein conduce a algunos físicos a optar por la segunda.

De acuerdo a Einstein, el tiempo-espacio puede curvarse sobre sí mismo, lo que en teoría permitiría que los viajeros regresaran y se encontraran con versiones más jóvenes de ellos mismos. Los expertos creen ahora que esa situación se puede dar sólo si existen algunas limitaciones físicas que actúan para proteger el presente de cualquier cambio en el pasado.

Crooner del espacio exterior

Crooner del espacio exterior

Pocas cosas vais a encontrar en una mañana de resaca más estimulantes que The Marvelous Crooning Child, un experimento en Flash realmente fascinante. Se trata de una fotografía antigua en la que figura un niño con cara de haber sido abducido y una lista de canciones a su izquierda. La cosa es sencilla: vamos pinchando en cada canción y el niño realiza una interpretación a capella que, de haberla escuchado durante lo noche de ayer, me habría proporcionado un grave de ataque de risa tonta e imparable. No obstante, al oírlas en esta mañana de dolor de cabeza y reflejos lentos, las covers de este niño raro se me antojan absolutamente subyugantes.

La idea la ha tenido el cómico norteamericano Eugene Mirman, que también tiene otras cosas de los más interesantes en su página web personal. No obstante, las versiones crooner-marcianas de éxitos como "Girls Just Wanna Have Fun", "Satisfaction", "Debaser", "Like a Virgin", "Born in the USA" o "I Will Survive" (por nombrar solo unas pocas) son las que nos tendrán unos cuantos días visitando la web. Eso y la sección de vídeos, en la que se ve cada cosa...

Blockbusters '05: "Star Wars: Episodio III. La venganza de los Sith"

Blockbusters '05: "Star Wars: Episodio III. La venganza de los Sith"

NOTA: Lo que sigue es una crítica bastante tardía y casi sin spoilers. No obstante, si aún no habéis visto la película, os recomiendo que no la leáis: es mejor que el espectador vaya con la mirada limpia para ir quedándose más y más boquiabierto a medida que avanza el metraje. Eso sí, aceptad otro consejo: hay que ver esta película. Que no os quepa la menor duda al respecto.

En mayo de 1977, los espectadores de la primera entrega de "Star Wars" se quedaron absolutamente enmudecidos ante la interminable longitud de una nave espacial como nunca antes habían visto otra. En mayo de 2005, George Lucas lo ha vuelto a hacer otra vez: el soberbio, perfecto plano-secuencia digital que abre "La venganza de los Sith" tiene exactamente el mismo poder subyugante que aquella primera escena de "Una nueva esperanza". En cierto sentido, Lucas está resumiéndonos esta opus magna (sí, lo digo tranquilamente) en sus dos minutos iniciales: este episodio será el último, por lo que el director quiere dejar claro desde el principio que ha echado el resto para hacer de esta película una despedida por todo lo alto, una catarsis creativa en la que incluso está dispuesto a hacer cosas nunca vistas (ningún otro episodio empieza con un plano-secuencia) para el deleite de todos, pero sin traicionarse jamás a sí mismo.

Pocas películas logran transmitir desde el primer instante la extrañísima sensación de que cada plano, cada línea de diálogo y cada pequeño detalle están pensados para perdurar. "La venganza de los Sith" es una película donde todas las escenas son un clímax: incluso los interludios y los momentos de transición están cargados de un fatalismo y de unos matices tan inquietantes que el espectador no puede hacer otra cosa que sentirse abrumado durante estos 140 minutos de viaje (en clave casi apocalíptica) al Lado Oscuro. Es innegable que nos encontramos ante un Lucas en estado de gracia, que sabe que está diciendo su última palabra y que actúa en consecuencia; pero también hay que reseñar el notable esfuerzo que realizan todos los intérpretes por derrochar intensidad por los cuatro costados, especialmente un Ian McDiarmid que pone su gesto shakespeariano al servicio del Mal en estado químicamente puro y un Hayden Christensen capaz de superar sus limitaciones para componer un personaje trágico, confuso y absolutamente conmovedor. Y es que, cuando ambos actores comparten plano, se podría decir que están caminando por los mismos límites de la Mitología.

Lucas habla de muchas cosas en este avasallador relato de sueños rotos: del peligro de que nuestro destino acabe en manos de un tirano, de la fragilidad de la democracia en tiempos de guerra y confusión, de las dolorosas limitaciones del héroe, de la búsqueda del sentimiento verdadero en un entorno cada vez más opresivo, del demoledor impacto de la decepción, de la tentación de vender nuestra alma al Diablo cuando ésta no podría estar más desgarrada... Todo ello bajo la forma de una space opera sombría que no teme a la referencia culterana (la tragedia griega, especialmente el mito de Orfeo y Eurídice) ni a la inmersión, directa y sin cortapisas, en el puro cine de terror (pienso especialmente en el nacimiento de Vader, transparente y sublime homenaje a Frankenstein). En cierto sentido, su película podría compararse a la ópera que sirve de telón de fondo a una de las escenas más potentes la saga: hipnótica, extraña, fascinante, intensa, visualmente prodigiosa y capaz de removernos tanto a nivel racional como sensorial.

Pero donde "La venganza de los Sith" adquiere su condición de obra maestra es en su naturaleza de broche final de una saga que, por fin, podemos contemplar y comprender en su totalidad: "Star Wars" es, al fin y al cabo, la historia de Anakin Skywalker y de su redención. Nunca podremos mirar a Darth Vader sin tener en cuenta el alma torturada y definitivamente humana que alberga en su interior, como tampoco podremos olvidar algunos de los momentos mágicos que Lucas nos regala en este episodio final. Yo creo que me llevaré a la tumba unos cuantos: la muerte de Mace Windou, la consagración de Palpatine como emperador, la calma antes de la tempestad y (directamente) los últimos 25 minutos, sobre todo un grito (¡Te odio!) que me ha desbordado por completo. Al fin y al cabo, estamos ante un filme capaz de provocar aplausos y gritos de pura euforia en el público, de una forma absolutamente involuntaria y totalmente pura. Llamadme pesimista, pero creo que esta es la última película que conseguirá ese auténtico milagro.

Fenómenos televisivos no identificados

Fenómenos televisivos no identificados

La inenarrable Periodista Digital se hace eco hoy de tres incidentes catódicos que, hilando muy fino, podríamos considerar como síntomas inequívocos de cómo está el patio. No obstante, no estamos para racionalizar nada (al menos yo, que vaya día llevo), así que lo mejor será que pasemos directamente a Manuel Fraga en posición de ataque, el primero de los hallazgos televisivos de hoy. El conocido showman de la política ibérica se preparaba esta mañana para una entrevista en Antena 3 cuando su asesor se dio cuenta de que llevaba la chaqueta mal puesta. La reacción del señor presidente de la Xunta estuvo en la línea de esos numeritos coléricos a los que nos tiene acostumbrados, pero este es un poco más divertido, ya que el hombre no era consciente de que le estaban grabando mientras gritaba un enérgico (es un decir) ¡Tóqueme usted las narices!, frase destinada desde ya a acabar como muletilla de imitadores en horas bajas y cómicos de barra. De todos modos, su antológica performance del vaído en el estrado sigue siendo insuperable.

El segundo estímulo televisivo de hoy lo podéis ver en la foto que acompaña a este post. La chica se llama Melissa Theuriau, tiene 26 años y es la responsable de que hasta los más asilvestrados espectadores franceses se empiecen a interesar de pronto por los telediarios. Algunos incluso han reducido sus horas de sueño para no perderse el informativo matinal de la joven periodista, que se emite de siete a nueve de la mañana. Además, los responsables de la cadena LCI le han dado a Melissa un programa de viajes los miércoles por la noche, lo cual confirma la teoría de que la mejor manera de que la gente vea los espacios culturales y/o minoritarios es poniendo de presentadores a gente de buen ver (fenómeno también conocido como "Efecto Hora Wiki"). ¿Os imagináis "Un país en la mochila" con Melissa Theuriau en lugar de con Labordeta? Pues eso.

Para terminar, la conversión de un asunto tan serio como el caso Michael Jackson en un fenómeno televisivo... iba a decir sin precedentes, pero a quién iba a engañar (¿verdad, O.J. Simpson?). Como era de esperar, los miembros del jurado popular que declaró inocente a Jacko están a punto de convertirse en estrellas mediáticas: entrevistas, declaraciones, apariciones especiales en prime time... A los americanos les esperan unos días de televisión bochornosa absolutamente irrepetibles, al menos hasta que la próxima superestrella en horas bajas sea juzgada por sus pecados. Mientras tanto, Michael se ha retirado a meditar sobre lo ocurrido a su Fortaleza de la Soledad (algunos dicen que a su planeta) y la gente se pregunta cuándo saldrá el telefilm "Judging Neverland", protagonizado por... ¿Elizabeth Taylor?

Los quizs del gorila

Los quizs del gorila

¿Hacía mucho que no salía un quiz por aquí, verdad? Pues eso se acabó: gracias al desternillante webzine Ape Culture hoy tenemos nada más y nada menos que cuatro jueguecillos online para pasar la tarde, que se antoja larga y calurosa.

Empezamos con un hombre que no necesita presentación: William Shatner (al lado de un muppet en la foto que acompaña a este post). Vosotros sabéis de sobra cómo es este hombre y lo que simboliza, así que me ahorraré los comentarios redundantes para pasar directamente a recomendaros que aceptéis este desafío, titulado The Standardized "Should I Stalk William Shatner?" Test. Se trata de un rapidísimo repaso a las numerosas contribuciones de este titán a la cultura popular norteamericana, donde no faltan las referencias a su polémica participación como estrella invitada en el "SNL" o a la heroica muerte de James Tiberius Kirk en una de las mejores pelis de la saga. Por cierto, si queréis escuchar a The Shat versionando con su singular estilo el "Common People" de Pulp, pinchad aquí (y descubriréis de paso la próxima revista que me voy a comprar: ¡¡esa portada!!).

El siguiente quiz es un "Elige tu propia aventura" protagonizado por famosos. La verdad es que no he tenido tiempo de probarlos todos, pero os aseguro que el de Courtney Love es bestial: la Muerte, camisetas de KISS, George Michael, viajes de ácido preescolares, "The Valley of Dolls" y Joy Division animan un relato en el que, sorprendentemente, no sale Kurt Cobain. Lo cual, amigos y vecinos, sólo puede ser bueno. ¿Verdad? ¿O es que a alguien le gusta más "Come as You Are" que "Awful"? Con "Smell Like Teen Spirit" no me meto, que es un himno generacional (pfff...) y además lo versionó Weird Al Yankovic. Pero que "Celebrity Skin" se merienda tranquilamente al "Unplugged" de Nirvana no me lo discute nadie.

Para acabar, dos cosas de rabiosa actualidad: 1) Estoy seguro de que todos hemos visto, aunque sea de reojo, algo de los nuevos castings de "Operación Triunfo". ¿A que dan grima? Pues los de "American Idol" son lo mismo, sólo que los estadounidenses tienen a Simon Cowell, un juez de Mal Rollo que representa a la vez al clásico villano británico y al icono televisivo eminentemente odioso. Bien, pues este test nos permitirá saber, de una vez por todas, qué pensaría el misántropo Cowell de nosotros, aunque mejor eso que enfrentarte al de la Trinca... 2) The Mad-As-Hell-Lib: Create Your Own Hatemail from a Crazed Michael Jackson Fan. El nombre lo dice todo. Probad a poner verbos como fisted y nombres como George Michael: ¡¡funciona!!

Toy Fever

Toy Fever

Si tuviera que ponerle fecha de inicio a mi fiebre juguetera, elegiría sin duda el momento en que me compraron mi primer "Master del Universo". Por aquella época, He-Man y sus amigos venían en unas cajas de cartón con la efigie de Skeletor de fondo (las recuerdo como si fuera ayer) y una cinta de cassette con una aventura repleta de efectos de sonido y voces varoniles para el deleite de nuestros oídos. No recuerdo casi nada de todo aquello, pero sé que dediqué gran parte de esos años de infancia a coleccionar todo objeto que estuviera mínimamente relacionado con el cachas de Mattel: la araña gigante de los malos, los robots-secundarios cómicos, la serie de dibujos, el castillo de Skeletor, la camiseta, los cromos... Además, lo creáis o no, aún recuerdo el vídeo de LA PELÍCULA, pese a que yo no debía haber cumplido ni los cuatro años cuando lo vi. Mis niveles de fanatismo fueron tales que aún conservo algunos "Masters" en perfecto estado (entre ellos "El Pinzas", "El Chino" y "El Rana"), algo totalmente inusual para un niño tan destructivo y descuidado como era yo. Por todo esto, la noticia de una feria anual de juguetes de "He-Man" me pone de muy buen humor, sobre todo cuando pienso que esta nueva generación de "Masters" guiarán los pasos de los niños de hoy en día como guiaron los míos en su momento.

Claro que esto de la obsesión por figuras de plástico es también algo muy autodestructivo: en primer lugar, están las consecuencias económicas (porque uno no quiere los muñecos del Corte Inglés de su barrio, no: quiere un Silent Screamers Edison's Frankenstein 1910 de importación); pero también existe un grave peligro de volverse uno un obseso. Lo cual nos lleva a Juan Albuerne, un tipo que produce versiones a escala de sus estrellas de cine preferidas. En su página web incluye fotos de todas sus creaciones: Marlene Dietrich, Shirley Temple, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Jennifer Jones, Brandy, Natalie Portman... Todas pertenecen ya a este coleccionista de juguetes que, me temo, no parará hasta conseguir... ¡¡¡la muñeca anatómicamente perfecta!!! ¡¡Buajajajajajajajaja!! (risa de científico loco y sonido de truenos en la lejanía).

Para acabar, los juguetes Corgi, que todo amante de los coches antiguos y de la cultura popular debería tener ya en un altar. Se trata de maquetas detalladísimas de los grandes autos del pasado, algunos de ellos con propietarios tan distinguidos como James Bond, Batman, Green Hornet, los protagonistas de "Chitty Chitty Bang Bang", El Santo, el agente de C.I.P.O.L., John Steed o Emma Peel. Aunque yo me quedo, sin duda, con el Citroën "Le Dandy" Coupe: si un año de estos me animo y me saco el carnet, que sea para conducir este coche. Bueno, el de 007 también me sirve.

Batman 1

Batman 1

Planeta DeAgostini acaba de sacar en todos los kioscos y librerías especializadas un tebeo que el que no se lo compre es del género tonto, más aún si tenemos en cuenta la relación calidad-precio (¡¡1 euro!!). Estoy hablando de "Batman: Año Uno", el sobrio y fascinante relato policiaco de Frank Miller (y el dibujante David Mazzucchelli) que indaga en los orígenes del Señor de la Noche. Puede que no tenga la demoledora perfección de "Dark Night Returns" (la primera parte, por supuesto), pero esta oscurísima vuelta a los orígenes es un excelente ejercicio de profundidad psicológica e hiperrealismo superheróico, guionizado por el autor que (a mí entender) mejor escribe sobre Batman. Si ya lo habéis leído, es una oportunidad única de reencontraros con este soberbio cómic; si aún no lo conocéis, no esperéis ni un minuto más para compraros este atmosférico relato sobre el forjamiento de una amistad legendaria.

Lo mejor de todo es que Planeta ya parece estar empezando a hacer las cosas bien: este "Batman: Año Uno" es sólo el primer ejemplar de una colección de cuarenta números semanales que los batmaníacos estábamos esperando como agua de mayo. Aún ignoro cuáles serán los próximos números, pero una cosa es segura: no hay mejor preparación para la inminente "Batman Begins" (estreno este viernes) que un buen chapuzón en las turbulentas aguas del océano Frank Miller. De hecho, dicen los que saben que la peli de Chris Nolan le debe muchísimo al "Año Uno". También dicen que Chris Bale es el primer actor que ha sabido entender la condición trágico-esquizofrénica de Bruce Wayne/Batman, y yo lo único que sé es que quiero que ya sea viernes.

MTV Movie Awards 2005: La crónica

MTV Movie Awards 2005: La crónica

Won't you come see about me / I'll be alone, dancing, you know it baby / Tell me your troubles and doubts / Giving me everything inside and out / Don't you forget about me / Don't, don't, don't, don't / Don't you forget about me

Sí, amigos y vecinos, la letra de "Don't You (Forget About Me)", un post de siete párrafos y OTRA foto de Lindsay Lohan solo pueden significar una cosa: hoy vamos a hablar de los MTV Movie Awards, el evento cinematográfico-pop-televisivo más esperado de todos los años. Para muchos (bueno, en realidad solo para una persona, que prefiere permanecer en el anonimato), estos premios son la razón por la que uno no debe perder la fe en el cine comercial y, qué narices, en el Cine con mayúsculas: los MTV Movie Awards son una celebración de las películas que se hacen por y para gente como nosotros. No para la crítica, ni para los Oscar, sino para nosotros. Y que conste que esto no lo digo yo, sino Molly Ringwald. De modo que a callar.

Una gala que cuenta con una alfrombra roja presentada por Nicole Richie y Fat Joe es una gala que merece toda la atención de este bloggero, pero es que además contaba con otro reclamo de peso: Jimmy Fallon, uno de los cómicos más divertidos del Saturday Night Live de los últimos años. Fallon no solamente demostró que tiene muchísima más gracia que Billy Cristal en lo que respecta a colarse dentro de una película (su comienzo con "Batman Begins" fue asombroso, pero su reinterpretación de uno de los momentos clave de "La venganza de los Sith" merece que George Lucas la incluya como extra en el futuro DVD), sino que también desplegó su incontestable talento imitador -con Chris Rock y Jack Black como principales víctimas- e interpretó una versión acústica del tema "Good Ol' Boys". Su actuación como presentador fue impecable, convirtiéndole en la primera estrella indiscutible de la noche. La segunda tiene nombre de emperador francés, apellido de peli de explotation y el pelo rizado.

La revancha de los novatos. En efecto, la excelente Napoleon Dynamite fue la mayor acaparadora de premios de la gala, haciéndose con el de Mejor Película, Mejor Actuación Musical y Mejor Actor Revelación para el inconmensurable Jon Heder. Es sinceramente sorprendente y alentador que una película tan decididamente marginal haya conquistado el corazón de la mayor parte de los espectadores de la MTV, haciéndonos pensar que aún hay algo de esperanza para este tipo de cine (al menos en Estados Unidos, porque en España esta peli fue completamente m-a-s-a-c-r-a-d-a por su distriubuidora). Pero no solo de über-nerds y bailes absurdos vive el mtvadicto: Mean Girls, la otra gran película de instituto del año, se alzó también con tres premios (Mejor Equipo en Pantalla para las Plastics, Mejor Actriz Revelación para Rachel McAdams y Mejor Actriz para Lindsay Lohan). No obstante, no todo han sido alegrías: un servidor se ha sentido francamente decepcionado con el hecho de que el premio "Emperador de los Helados a la Mejor Película de 2004", es decir, Anchorman: The Legend of Ron Burgundy, no se llevara ni una sola caja de palomitas metálica (¡¿"Afternoon Delight" no es la mejor actuación musical del año?! ¡Baaaah!). Bueno, mirémoslo por el lado bueno, ya que dos estupendísimas películas que retratan el ecosistema del high school de manera muy distinta han obtenido por fin el reconocimiento que se merecían.

I feel the need... The need for speed. Hablando de películas de instituto, ya va siendo hora de que dejemos paso al rey: John Hughes, cuya obra más emblemática fue objeto de un sentido homenaje a mitad de la gala. Hay quien dice que The Breakfast Club es un film profundamente coyuntural, pero yo os aseguro que, pese a haber nacido el mismo año en que se estrenó, me estremecí como el que más cuando se empezaron a oír las primeras notas del mítico tema de los Simple Minds. Por desgracia, no pudimos ver una reunión en toda regla del Club de los Cinco (solo acudieron Molly Ringwald, Anthony Michael Hall, Ally Sheedy y Paul Gleason), pero que una película como esta sea reconocida de una vez por todas como el clásico que es no tiene precio.

El otro homenajeado de la noche no necesita presentación alguna: el mismísimo Maverick, Ethan Hunt himself, el maldito doctor William Harford, Vincet el del asiento de atrás del taxi, Charlie Baaaaaaabbitt en persona (por cierto, que Dustin Hoffman protagonizó uno de los momentos más divertidos de la gala, riéndose de Eminem). Lo que quiero decir es: ¿quién le puede negar a Tom Cruise el título de icono de la MTV? Empezó a triunfar cuando el canal empezó a triunfar y, por muy mal que nos caiga, tiene un carisma y una presencia que no puede con ellos. El premio se lo entregó su actual (risas) pareja (risas), pero no hicieron el ridículo como la última vez que salieron en televisión. Lástima.

Y además... La gala de este año estuvo cargada de más momentos memorables (aunque no tantos como la del año pasado, que fue absolutamente apoteósica). Ahí van algunos: The Rock, la actuación de los Foo Figthers, Jimmy Fallon riéndose del subtexto homoerótico de "Troya", Eminem desquitándose de su affaire con el perro de trapo (y humillando de paso a Lindsey Lohan), The Rock, la broma cruel sobre Judi Dentch, el casting de "Los 4 Fantásticos" siendo fantástico, The Rock, los vaqueros de Rachel McAdams, Napoleon Dynamite disfrazado de Batman, The Rock, el casting de "El sheriff chiflado" saliendo de un vagón de metro... ¿He dicho ya que también estaba The Rock?

En resumen, los MTV Movie Awards 2005 han sido, sin lugar a dudas, la ceremonia de premios cinematográficos más divertida, excitante, juvenil y equilibrada que hemos podido ver en este soso año. Incluso les he perdonado que no le dieran ningún premio a "Anchorman" ni a Will Ferrell... Bueno, casi. Grrrr...

As you walk on by / Will you call my name? / As you walk on by / Will you call my name? / When you walk away / I say: La la la la la / La la la la la la...

Alta aristocracia

Alta aristocracia

¿Os sabéis el chiste de "Los Aristócratas"? ¿No? Vale, pues os lo cuento... O, más bien, os cuento cómo se cuenta, porque es un chiste mutante que cambia según el narrador. Eso sí, una advertencia: no es el tipo de chiste que se oye en un cumpleaños infantil (a no ser que el payaso contratado se llame John Wayne Gacy), y tampoco os acosejo que lo soltéis en una primera cita. Además, se trata de un humor muy anglosajón (si es que eso existe) que, para más inri, le hace más gracia al que lo cuenta que al que lo escucha. Es más: es posible que sea el primer chiste pensado para repugnar y epatar al respetable, o sea, que no se parece en nada a los monólogos simpaticones de "El Club de la Comedia". Así que ya estáis avisados.

"Los Aristócratas" es el equivalente humorístico a la artillería pesada, por no decir a las armas de destrucción masiva. Según Wikipedia, ha sido contado por diferentes cómicos stand up desde los tiempos de vodevil, aunque por aquella época había una regla no escrita que solamente le permitía al humorista contarlo ante una audiencia de compañeros de profesión. Más que un chiste, es un formato parecido al jazz, que tiene mucho de improvisación y que (como diría Tony Wilson) divierte más al artista que a su público. Su estructura es la siguiente:

1. Una familia de aspecto pulcro y respetable acude a un cazatalentos para mostrarle un espectáculo familiar de su invención.

2. El padre le dice al cazatalentos: Buenos días, señor. Nos gustaría que viera nuestro número familiar. Entonces el cazatalentos les contesta que no está interesado en números familiares, por lo que la madre se tiene que poner a suplicarle que por favor reconsidere su posición y que les permita mostrarle su espectáculo familiar. El cazatalentos no se puede resistir a la cara de pena de los niños, así que acepta.

3. Vale, los dos primeros fragmentos son obligatorios, pero a partir de aquí el chiste cambia. Básicamente, la cosa va de que el chistoso en cuestión comienza a soltar por la boca las ideas más asquerosas, sucias, guarras, cochinas, provocadoras y blasfemas que se le vayan ocurriendo sobre la marcha. Algunas perlas que se han oído a lo largo de la gloriosa historia del chiste: la familia representa un número sadomaso con doble penetración anal y vaginal a la hija pequeña, el padre eyacula en la cara de la madre mientras ella defeca en la cara de su hijo (que, por supuesto, se lo va a comer todo), el bebé participa de múltiples maneras, el incesto se combina con lluvias doradas, el bukake pre-escolar se practica entre insultos racistas y latigazos, el padre de familia es obligado a comer el vómito de sus hijos, la madre descubre exactamente cuántas cosas le caben en el culo con la ayuda de su primogénito, etc. Las últimas versiones suelen incluir referencias a Abu Ghraib, al fist fucking y al vídeo de Paris Hilton. ¡Ah!, y a veces también hay un perro.

4. Cuando el espectáculo familiar acaba, todos hacen una reverencia. El cazatalentos, boquiabierto y horrorizado, pregunta: ¿Y cómo se llama este espectáculo? La respuesta es siempre la misma, gritada a coro por todos los miembros de la familia: ¡Los aristócratas!

Lo sé: no tiene gracia. Pero es que se supone que no debe tenerla. Pero esperad a contrala en público y ver la cara que pone la gente cuando dices las dos últimas palabras...

El chiste era un éxito relativamente subterráneo hasta que Trey Parker y Matt Stone lo sacaron en su serie "South Park": en boca de Cartman, "Los Aristócratas" provocó seísmos en los sectores más conservadores de Estados Unidos, pero también la convirtió en un auténtico éxito de culto que se ve confirmado por el documental The Aristocrats, en el que Paul Provenza recoge un buen puñado de actuaciones en vivo en las que, de un modo u otro, se oye el chiste. Nombres como Robin Williams, Adam Sandler, Whoopi Goldberg, Eric Idle, Chris Rock, Bob Saget y Jon Stewart son el principal reclamo de este documental, pero su highlight llega cuando Gilbert Gottfried cuenta en televisión una versión de la bromita ante un Hugh Hefner que no sabe qué demonios hacer... todo ello apenas tres semanas después del 11-S.

Más información aquí y aquí.