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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Novedades jugueteras

Novedades jugueteras

Se avecina un otoño movidito para todo coleccionista de juguetes pop que se precie: las últimas novedades de la industria juguetera ya empiezan a asomar la cabeza, y no os quepa la menor duda de que esto va a ir en aumento a medida que nos acerquemos a Halloween. Por eso, me he tomado la molestia de elaborar una pequeña guía para que el comprador de muñecos de importación no se paralice ante el aluvión de estímulos que se nos viene encima (por supuesto, los criterios de selección han sido total y absolutamente subjetivos, así que no os cortéis si queréis añadir o puntualizar algo). Vamos allá:

1) Buffyverso: Abrimos el fuego con la biblioteca del Instituto Sunnydale, reproducida con un buen gusto y una atención por el detalle sencillamente impresionante. Por desgracia, este playset no lleva figuras incluidas, pero supongo que todo el que se lo compre ya tendrá algún o alguna Scooby de plástico para rellenarlo. Por si esto fuera poco, también nos llega la segunda colección de Buffy PALz (ya sabéis, esos muñequitos tan majos hechos de ladrillos), con cebos de la talla de Drusilla, Oz, Cordelia o The Gentlemen, a los que todos recordamos por el sublime episodio titulado "Hush". ¿Quién dijo que "Buffy" se había acabado?

2) Harry Potter: Por desgracia, LEGO y Gentle Giant Studios continúan con su política de fabricar juguetes basados en las películas, lo que significa que aún tendremos que esperar unos años para tener nuestros muñecos de Dolores Umbridge, Tom Riddle niño, Tonks, Bellatrix Lestrange o Horace Slughorn (por no hablar de nuestras reproducciones a escala 1:1 de los Horcruxes de Lord Voldemort...). Por ahora, tendremos que conformarnos con el busto de Sirius Black, el barco de Durmstrang, el Autobús Noctámbulo, Remus Lupin o la versión LEGO del final de "Harry Potter y el Cáliz de Fuego". Lo cual, hay que admitirlo, tampoco es poco.

3) Marvel: Yo tengo una necesidad imperiosa de comprarme esta radiante X-23 de Toy Biz, pero lo cierto es que hay más novedades marvelitas que merecen la pena, como El Vigilante (uno de mis favoritos de todos los tiempos, amigos), la edición Premium de la Elektra frankmilleriana, la carísima estatua de Thor o los Minimates de Los 4 Fantásticos. Aún así, si tuviera que quedarme con una sola figura, esta sería X-23. Sin ningún género de dudas.

4) Donald Trump: Parece ser que alguien ha oído nuestras plegarias y ha fabricado un muñeco parlante de Donald, preparado para desembarcar en las tiendas el mes que viene. El propio millonario playboy parece estar encantado con la idea de tener una réplica de doce pulgadas que nos grite ¡Estás despedido!, tanto que se personará en el Toys'R'Us de Times Square en su fiesta de lanzamiento (que se antoja apoteósica). Como diría el propio Donald: As long as your going to be thinking anyway, think big.

5) Películas: ¡Yippee-Kai-Yay! Los euroterroristas (y sus hermanos) están temblando: John McClane ha vuelto, esta vez en forma de figura PALz con aspecto desaliñado y muy mala hostia. Ahora ya podremos recrear en nuestra propia casa el Mejor Blockbuster de la Historia (marca registrada), ya que los chicos de Palisades también nos traen figuras de Hans Gruber, Al Power, Argyle, Ellis, Karl e incluso Holly Generro/McClane. No acaba ahí la cosa, porque el cinéfago también podrá dejarse el sueldo en maravillas como la máscara de V, el peluche parlante de Napoleon Dynamite, Willy Wonka o Tom Savini zombificado ("Land of the Dead"). Aún así, seguimos esperando las figuras de 18 pulgadas de "Chicas malas". Esperando pacientemente.

6) Ositos Ramones: Para terminar, estas irresistibles bolas de pelo interpretando "The KKK Took my Baby Away" (o puede que "Sheena Is a Punk Rocker", no estoy seguro). No me digáis que Joey no es adorable. Más en Toxic Teddys.com.

Blockbusters '05: "Charlie y la fábrica de chocolate"

Blockbusters '05: "Charlie y la fábrica de chocolate"

Roald Dahl no sólo es uno de los mayores constructores de las fantasías que alimentan el imaginario colectivo anglosajón, sino que también fue uno de los autores de literatura infantil que mejor supo comprender a sus potenciales lectores: sus obras no menosprecian en ningún momento la inteligencia de su público, tratando al lector infantil con un respeto similar al de los grandes escritores del género (de J.M. Barrie a J.K. Rowling, pasando por Antoine de Saint-Exupéry o el Dr. Seuss). "Charlie y la fábrica de chocolate" es, probablemente, su obra más importante y quintaesencial, la que mejor define su poética y (con permiso de su guión para "Chitty Chitty Bang Bang") la que más hondo ha calado en varias generaciones de admiradores. No hay más que contabilizar el número de referencias/homenajes/parodias que ha generado desde su publicación en 1964 para darse cuenta de la relevancia cultural de este relato azucarado (que no empalagoso) con una pizca de veneno en su interior.

Con la segunda adaptación a la gran pantalla de "Charlie y la fábrica de chocolate", Tim Burton se enfrentaba a uno de los mayores desafíos de su carrera: por un lado, tenía que estar a la altura de las expectativas de millones de espectadores para los que la historia de Dahl (y/o la versión cinematográfica de 1971) forma parte de su disco duro neuronal; por otro, debía contentar a una gran parte de sus seguidores que, tras sus últimos y poco personales trabajos, empezaban (empezábamos) a darle por perdido. Por suerte, Burton ha superado el reto con creces: al igual que hizo con sus otros dos referentes primordiales (Edward Gorey y el Dr. Seuss) en "Pesadilla antes de Navidad", el cineasta ha filtrado la prosa de Dahl a través de su poética personal, convirtiendo el material de partida en algo nuevo a la vez que viejo, en un viaje único a través de un universo imaginario cimentado en la nostalgia pop, en un producto (en suma) puramente burtoniano. Así, este nuevo "Charlie" es Tim Burton en estado químicamente puro: un festival de sabores exóticos que le reconcilia con su portentoso alter ego -Johnny Depp, que en ocasiones parece poseído por el espíritu del mítico Pee-Wee Herman-, le ayuda a descubrir nuevos colores en su paleta creativa, le deja explorar rincones del alma de su protagonista que Dahl había pasado totalmente por alto (la relación entre Willy Wonka y su sombrío padre, que alcanza su cénit en una maravillosamente cruel secuencia halloweeniana) y le permite pulsar todas las notas de la emoción cinematográfica. "Charlie y la fábrica de chocolate" no sólo es la mejor película de Burton desde "Sleepy Hollow", sino que además logra hacernos sentir a todos igual de maravillados que Charlie Bucket mientras cruza el umbral hacia un mundo de fantasía.

Libera tu mente. Amén

Libera tu mente. Amén

Supongo que esto era inevitable, señor Anderson. Aún así, hay que reconocer que la cosa no deja de tener cierta gracia.

De Catholic Online (extracto), vía Relapsed Catholic :

'Just as Keanu Reeves fought against the powers of evil, a priest comes to help people fight against sin. There is a battle out there', explained Father Jonathan Meyer, associate director of youth and young adult ministry for the Archdiocese of Indianapolis.

Os recomiendo que leáis la noticia completa, porque no tiene desperdicio. Siento no poder postear algo más consistente hoy, pero mi conexión a internet lleva todo el día haciendo cosas raras y absurdas. No obstante, os invito a que os paséis por aquí mañana: habrá chocolate, ardillas trabajadoras, Oompa-Loompas y un ascensor de cristal.

Poupée de cire, poupée de son

Poupée de cire, poupée de son

Supongo que a vosotros/as, como a toda persona de bien, os gusta la música pop francesa de los años 60. Yo no entiendo (casi ni) una palabra del idioma, pero es oír a Serge Gainsbourg y volverme loco. De todos modos, tengo que confesar que mi afición por las canciones galas comenzó hace tan sólo un par de meses, así que la ayuda que me prestan dos páginas tan remarcables como Slipcue E-Zine y The Ye-Ye Girls es incalculable. Os recomiendo de todo corazón que os paséis por ellas y que, de paso, conozcáis a France Gall, la rubia de la foto. Nacida en París allá por 1947, France se hizo famosa al representar a Luxemburgo en el Festival de Eurovisión de 1965, donde cantó ese "Poupée de cire, poupée de son" que le haría ganar el concurso con una facilidad pasmosa. Considerada por muchos como el equivalente francés de la inefable Twinkle, France Gall representa (junto con otras ninfas como Sylvie Vartan o Brigitte Bardot) el primer eslabón de una cadena de superhembras del pop francófono que desemboca en nuestra Alizée.

Pues eso, que si queréis ser los Kings of the Divan no tenéis más que entrar en las dos páginas que os indico ahí arriba y, probablemente, poner a funcionar el Soulseek. O cualquier aparato similar.

Blockbusters '05: "Sin City"

Blockbusters '05: "Sin City"

"Sin City" es, por encima de todo, una historia de amor. Ya lo era en su formato original, aquel cómic fundacional con el que Frank Miller rendía tributo a un género (el noir) que amaba tan profundamente que uno casi podía respirarlo en cada viñeta, en cada monólogo interior y en cada dibujo. Por supuesto, ese amor por el hard-boiled también está presente en su adaptación cinematográfica, ya que está muy claro que Robert Rodríguez comparte con Miller su pasión por ese universo chandleriano en el que conceptos como honor, lealtad o venganza parecen regirlo TODO. Por último, las tres historias elegidas para este "Sin City" cinematográfico son también tres de las historias de amor más heterodoxas (pero también más conmovedoras) que hemos visto en pantalla en lo que va de año: "The Hard Goodbye" y "That Yellow Bastard" hablan de redención y de un amor tan blanco y puro que sólo puede acabar en tragedia, mientras que "The Big Fat Kill" nos cuenta un romance agresivo y desesperado entre dos personas que nunca podrán estar juntas... pese a que estén hechas la una para la otra. Pero pese a que "Sin City" sea una historia de amor, aquí no hay lugar para la cursilería: la película es todo lo sórdida, oscura, violenta e implacable que deseábamos. Y puede que un poco más.

Probablemente, estamos ante la primera adaptación realmente fiel de un cómic jamás filmada, y esa es al mismo tiempo la mayor virtud y el talón de Aquiles de esta película: no descubre nada nuevo para todo aquel que ya se haya leído los tebeos, pero eso es precisamente lo que los fanboys puntillosos llevan décadas pidiendo. Su estructura narrativa tampoco es ninguna novedad, y Rodríguez no pretende camuflar en ningún momento su inmensa deuda hacia el "Pulp Fiction" de Tarantino (que aquí ejerce como director invitado en una intensísima y lluviosa escena de carretera). De todos modos, no podemos quejarnos, ya que el tádem de lujo Rodríguez-Miller nos sirve exactamente lo que queríamos, y lo hace de manera espectacular: consiguen dar vida en la gran pantalla a una obra complejísima que, en otras manos, hubiera sido un francaso artístico colosal; y lo hacen apoyados en un reparto impecable (Bruce Willis, Mickey Rourke y Rosario Dawson a la cabeza) que consigue hacer creíbles a unos personajes que habitan en un Universo Paralelo muy distinto al nuestro. No obstante, el verdadero triunfo de "Sin City" está en su condición de primer paso hacia un tipo de cine futuro (refundición de todos los cines pasados) cuyas posibilidades aún no podemos ni imaginar.

Ma(n)donna y "Tú suicídate, que nosotros limpiamos la sangre"

Ma(n)donna y "Tú suicídate, que nosotros limpiamos la sangre"

Vale, esta mañana no tengo mucho tiempo, pero tengo dos enlaces como dos soles que me gustaría publicar aquí antes de que se me olvide (o surja algo mejor, no sé). En principio, las dos páginas que os dejo que aquí no parecen tener nada en común, pero sí que lo tienen: ambas han sido halladas mientras este bloggero buscaba material para unos posts wraroswraroswraros sobre sexo y música pop que, a este paso, saldrán a la luz para el mes de noviembre o así (siento ser tan incréíblemente vago e inestable). Así que ya sabéis lo que une a una empresa que se dedica a limpiar y ordenar escenas del crimen y una tribute band de Madonna formada íntegramente por hombres.

Empezamos con Aftermath, Inc. (no me preguntéis cómo llegué hasta ella porque no me acuerdo, pero os aseguro que fue buscando el origen de los videoclips semieróticos). Se trata de un grupo de especialistas que aparecen inmediatamente después de una muerte horrible (si les llaman, se entiende, aunque probablemente estén trabajando para mejorar eso) con el objetivo de limpiar, recoger y descontaminar los lugares donde haya acontecido un suicidio, un homicidio o una muerte inesperada. No sólo eso, sino que los chicos de Aftermath también se preocupan de los familiares y amigos del finado, a los que ofrecen asistencia para superar esos momentos tan duros (por ejemplo, el recuerdo de la cabeza reventada de su hijo adolescente tras practicar un suicidio ritual a ritmo del último disco de su artista neo-gótico preferido, o el cuello roto de su abuela al salir de la bañera). Si hasta tienen un libro: "Aftermath: Cleaning Up After CSI Goes Home", del periodista Gil Reavill, autor también de Smut: A Sex-Industry Insider (and Concerned Father) Says Enough is Enough. ¡Ah, aquí estaba la conexión sexo-MTV!

Y ahora, amigos y vecinos, llega Mandonna (The all-male all-live tribute band to the Material Girl). Lo cierto es que a mí el cantante me recuerda poderosamente a alguien, pero no sé decir muy bien a quién. Lo mejor es la sección de vídeos, aunque requiere unos niveles de tolerancia al gay kistch bastante elevados (sobre todo las coreografías de "Open Your Heart" y "Like a Virgin"). No obstante, su cover de "Papa Don't Preach" deja mucho que desear, sobre todo si la comparamos con la de Kelly Osbourne. ¿Para cuándo una banda femenina que interprete exclusivamente canciones de KISS? Si no existe ya, claro...

Telecomedias que merecen la pena: "Spaced"

Telecomedias que merecen la pena: "Spaced"

Todo el que haya visto "Shaun of the Dead" (o, si preferís, "Zombies Party") sabe que se trata de una película tremendamente buena, pero también tremendamente elitista. Me explico: al igual que "Kill Bill" o "Cliente muerto no paga", la primera película del dúo Edgar Wright-Simon Pegg es tan sumamente ultrarreferencial que sólo puede ser comprendida y disfrutada en su totalidad por los fanáticos del cine zombi. Ni que decir tiene que "Shaun" está tan perfectamente llevada que le puede gustar incluso a alguien que no tenga ni idea de quién demonios es Lucio Fulci, pero lo cierto es que Wright y Pegg supieron escribir entre líneas suficientes guiños, referencias y codazos cómplices como para ganarse un (merecido) hueco en el corazón de todo zombiadicto. "Shaun" es una película hecha por y para fanáticos de los muertos vivientes, y que se joda el resto: por eso, y no por otra cosa, se ha convertido en una gran película de culto en tan poco tiempo.

Pues bien, fans de "Shaun of the Dead": ¿qué harías si descubriérais que vuestra comedia romántica con zombis favorita no es ni la mitad, pero ni la mitad de referencial que la serie de televisión de la que surgió? Bueno, lo más seguro es que a estas alturas todos hayáis oído hablar/visto/comprado en DVD los catorce capítulos que integran las dos gloriosas temporadas de Spaced, pero este post va para los afortunados que aún no la conocen y que, por tanto, no saben lo que les espera. Porque aunque así, mal contado, el argumento de "Spaced" no se diferencia mucho del de cualquier otra sitcom (un dibujante de cómics y una aspirante a escritora alquilan un piso en North London fingiendo que son pareja, con hilarantes resultados y vecinos que lo son aún más), lo cierto es que estamos ante una de las series más revolucionarias de los últimos años: desde su formato cinematográfico hasta su montaje espídico, "Spaced" comparte con muchas teleseries británicas de última generación (dos de ellas aparecerán próximamente en esta sección) la característica de no parecerse a casi nada que se haya hecho antes.

Pero lo que de verdad hace única a "Spaced" es su ya comentada lujuria referencial, que en ocasiones va un paso más allá de la exhibida por Seth McFarland en su soberbia "Padre de familia": aquí los guiños a Sam Raimi, a "Encuentros en la Tercera Fase" o a la revista "2000 AD" no funcionan simplemente como chistes ocasionales, sino que incluso pueden formar parte de la trama de un episodio. Así, "Spaced" es una ficción autoconsciente, que se nutre de otras ficciones para componer un discurso personal e intransferible. Es casi imposible condensar aquí los mejores momentos de la serie, pero ahí van algunos ejemplos que (espero) os animen a verla: cuando a Tim (Pegg) le echan del trabajo por culpa de su odio irracional hacia Jar-Jar Binks, cuando alguien recuerda el intento del ex-soldado Mike (Nick Frost, también presente en "Shaun") de invadir EuroDisney con su tanque, aquel capítulo en el que Tim se echa una partida al "Resident Evil" completamente empastillado, Daisy (Jessica Stevenson) bailando el "Time Wrap" en la fiesta rancia del segundo episodio... Y, por supuesto, las referencias: hay tantas que el DVD de la segunda temporada incorpora un "Homage-o-meter", que aparece en pantalla para explicárnoslas. Un detalle, sin duda.

* Las dos temporadas de "Spaced" se pueden encontrar en DVD Zona 2 (UK), aunque también se pueden encontrar por otros medios más, digamos, alternativos...

Disney en guerra

Disney en guerra

Cuentan que cuando Michael Eisner (quien, en 1984, fue encumbrado hasta lo más alto de la Disney por los mismos ejecutivos que ahora piden su cabeza) visitó el rodaje de "Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra", se volvió literalmente loco de ira. ¿Contratamos al actor más sexy del planeta y luego resulta que tiene esa pinta?, exclamó un enfurecido Eisner al ver la arriesgada caracterización de Johnny Depp como el capitán Jack Sparrow. El comandante en jefe no era el único ejecutivo de la Casa del Ratón que pensaba que la aventura pirata de Depp tenía serias posibilidades de convertirse en el golpe de gracia de esta zozobrante empresa multimedia (que, no obstante, empezó siendo un modesto estudio de animación). No estaría de más recordar que, en la primavera de 2001, un Eisner lleno de orgullo declaró que su estreno veraniego de aquel año era lo más parecido a un éxito seguro que se puede encontrar en este negocio. El título de aquel estreno era, por supuesto, "Pearl Harbor".

El libro DisneyWar: The Battle for the Magic Kingdom, del siempre interesante James B. Stewart, no sólo habla de esta considerable ceguera que parece poseer a los ejecutivos disneyanos a la hora de valorar sus películas de imagen real, sino que también es una acertada crónica de la decadencia de un imperio que, hace unas pocas décadas, era sinónimo de entretenimiento multimillonario. También es la historia de Eisner y Jeffrey Katzenberg, dos amigos unidos por sus ansias de dólares y más tarde enfrentados exactamente por la misma razón: en las manos de estos dos titanes del corporativismo, Disney empezó a parecerse más a una multinacional sin alma en la que importaban más los negocios a gran escala que la creatividad de unos artistas (los animadores) que se veían, irremediablemente, superados por las circunstancias. Eisner resumía sus prioridades de la siguiente manera: Nosotros no estamos obligados a hacer arte. Nosotros no estamos obligados a hacer historia. Nosotros no estamos obligados a hacer algo remarcable. Pero, para poder hacer dinero, a veces es importante hacer historia, hacer arte, hacer algo remarcable.

A lo largo de sus más de 500 páginas, Stewart narra el proceso de lenta pero segura autodestrucción en el que está sumida la compañía: en ese sentido, su decisión de no producir más largometrajes de animación tradicional no es más que un síntoma de cómo está el patio. Bajo la dirección de Eisner, Disney se ha enfrentado a algunas de sus peores pesadillas: la fundación de una compañía rival (DreamWorks) a manos de un listillo (Katzenberg) al que ella misma le había enseñado todos los trucos, la -finalmente fallida- decisión de producir una de las películas más controvertidas de los últimos tiempos ("Fahrenheit 9/11"), el abandono de su más sólido bote salvavidas (Pixar), la guerra contra los hermanos Weinstein, la llegada de un inepto heredero del Padre Fundador (Roy E. Disney) que venía a reclamar lo que es suyo... No obstante, como el propio Stewart se encarga de aclarar al final de su libro, DisneyWar está muy lejos de haber acabado; y el nombramiento en septiembre de este año de Robert Iger como sustituto de Eisner no parece inspirarle mucha confianza al autor. Al fin y al cabo, muy difícil lo tiene este nuevo jefazo si pretende hacer entrar en razón a un grupo de ejecutivos que, según lo que nos cuenta Stewart, se parece cada vez más a un capítulo de "The Office". O de "Los Simpsons".

Kellyrama (Nº 6)

Kellyrama (Nº 6)

Frank, saludando a su público tras su actuación en los Kensington Gardens

1) El pasado sábado 6 de agosto, los darkorófilos londinenses tuvieron la oportunidad de asistir a un evento único (avistado por Dani Lebowski en su visita a la ciudad): un pase al aire libre de "Donnie Darko" en plenos jardines de Kensigton, con la National Symphony Orchestra interpretando la banda sonora a las órdenes de Gary Jules. Lo cierto es que el pase fue un éxito total, ya que las entradas se vendieron a una velocidad espasmosa, por no hablar de las cifras astronómicas que alcanzaron las reventas en eBay. Todo esto no hace más que revalidar el estatus de gran película de culto que posee la opera prima de Richard Kelly, además de obligarnos a formular de nuevo la misma pregunta: ¿a qué espera su distribuidora española para estrenar en nuestras salas el Director's Cut? Y si hay que empezar a recoger firmas, se empieza.

2) "Domino" estrena (por fin) página web oficial, que ya iba siendo hora. No obstante, la espera ha merecido la pena: sin llegar a las cotas de excelencia de las de "Donnie" o "Southland Tales", la web de la nueva película de Tony Scott potencia aún más nuestras ganas de verla. Básicamente, consiste en un puñado de falsos pop-ups que se abren sobre la conocida foto de los tres cazarrecompensas apoyados en la pared de un drugstore, además de contener una pequeña biografía de Domino Harvey y montones de cosas para descargar. Sin duda, lo mejor es la parodia de las webs de pago, además de la sección "Bounty Hunters Quartely" (con sorpresas escondidas) y un poco de esa iconografía religiosa a la que Scott parece haber cogido cariño tras su enmudecedora "El fuego de la venganza". ¡Ah!, y si queréis echarle un vistazo al nuevo trailer, aquí lo tenéis: Keira Knightley disparando dos metralletas, Christopher Walken dirigiendo un reality show, Mickey Rourke con bigote, tiros, explosiones, Tom Jones y chicas en ropa interior pegándose puñetazos. ¿Alguien da más?

3) Los tipos que llevan la página no oficial de Kelly han abierto dentro de la misma un blog sobre el recién iniciado rodaje de "Southland Tales". Por ahora, no hay más que dos posts (aunque cuando empecé a escribir este "Kellyrama" había sólo uno, lo cual puede ser un síntoma de la velocidad posteadora que puede alcanzar este flamante blog), uno de ellos con tres buenas fotos de Kelly rodando en la playa y otro que nos asegura que el casting ya está prácticamente completado (quedamos a la espera de un comunicado de prensa que nos aclare de una vez por todas quiénes van a acompañar al Trío de Ases, es decir, Gellar-Scott-El Rockarino). Presiento que este blog nos deparará muchas y muy jugosas noticias sobre el Rodaje del Año, así que no conviene perderle la pista.

Trío de trailers

Trío de trailers

1) Los 4 Fantásticos (trailer japonés): De todos los avances, clips, featurettes y anuncios que nos están llegando últimamente de esta película, yo me quedo con este trailer nipón que, sustancialmente, no es muy diferente del que pudimos ver en los cines antes de "Batman Begins", pero que contiene un par de novedades capaces de levantar el ánimo del marvelita más desconfiado (no os diré cuáles son, que si no es tontería). En otro orden de cosas, Burger King ha hecho un trato con la productora: nosotros regalamos muñecos de la Familia Fantástica con el menú infantil, vosotros practicáis un poco de product placement en vuestra película. De todos modos, el soberbio Dial B for Blog tiene las pruebas de que la publicidad (mal) disimulada de cadenas de fast food no tiene por qué ser necesariamente mala: en este caso, puede que estemos ante el product placement más divertido y chispeante de todos los tiempos.

2) The Transporter 2: Nuestro actor británico preferido vuelve a la carga con la secuela de su mejor película hasta la fecha. No contento con protagonizar la esperadísima redención de Guy Ritchie ("Revolver"), el inconmensurable Jason Statham se vuelve a meter en la piel del ex-agente Frank Martin, que ahora es un responsable padre de familia que no quiere saber nada de su violento pasado. Hasta que las fuerzas del Mal (estos tipos nunca aprenden) deciden secuestrar a sus gemelos y, en consecuencia, recibir una buena tunda a manos de The Transporter en persona. Con Luc Besson como co-guionista y Louis Leterrier como maestro de ceremonias, no parece muy probable que estemos ante una película familiar al uso. De hecho, estamos ante una película familiar en la que las pediatras son tías buenas armadas con escopetas recortables.

3) The Island: Aquí tenemos trailers y avances para dar y regalar de lo último de Michael Bay. "The Island" es una de esas raras películas que, cuanto más vemos de ellas, más ganas tenemos de que se estrenen. Esta mezcla de "El prisionero", "La fuga de Logan" y "Mis dobles, mi mujer y yo" se antoja como una de los estrenos no ya del verano, sino del año: aquí hay todo lo que podemos desear y más. ¿Una persecución de vehículos aéreos rodada por el maestro Bay? Sí. ¿Una versión cool de la famosa escena de él-es-el-clon-dispárale-a-él? Sí. ¿Steve Buscemi? Sí. ¿Scarlett Johansson con unas bragas rosas semitransparentes? Bueno, eso es en otra película. De todos modos, yo tengo una duda: ¿por qué siguen utilizando la frase Del director de "Pearl Harbor" como reclamo publicitario?

Princess Ai aterriza en las jugueterías

Princess Ai aterriza en las jugueterías

Surgida de la imaginación de una Courtney Love poseída por la fiebre otaku y convertida en realidad gracias a los talentos de Ai Yazawa y Misaho Kujiradou (con la colaboración de DJ Milky), Princess Ai es una heroína extraterrestre de manga heterodoxo que ya lleva a sus espaldas dos volúmenes recopilatorios y una serie de anime televisivo. Sublimación fantástica de la biografía de su creadora, esta princesa alienígena que aterrizó en nuestro planeta para convertirse en estrella de rock es uno de los proyectos más personales de la ex líder de Hole, además de uno de los personajes más queridos por los amantes del shojo (manga cuya audiencia potencial son las adolescentes, pero que precisamente por eso gustan a toda persona con dos dedos de frente).

Bleeding Edge acaba de sacar al mercado una colección de muñecas de doce y siete pulgadas basadas en el personaje: ya sea en versión pseudo-gótica o ataviada de lolita angelical, no hay duda de que esta Princess Ai de vinilo hará las delicias de sus seguidores en todo el mundo. Mi favorita, claro, es esta "Rock 'n' Roll Ai" que he puesto en la foto, más que nada porque me recuerda a la Courtney de "Celebrity Skin". Lo mejor es que cuestan sólo quince dólares más gastos de envío: ¿quién puede decir que no a algo así?

Blockbusters '05: "La Isla"

Blockbusters '05: "La Isla"

NOTA: Debido a problemas del servidor, este blog (como todos los de Blogia) ha permanecido cerrado un día y pico. Parece que ya volvemos a estar accesibles, así que perdón por las molestias y entremos directamente en materia: ¿merece o no merece la pena visitar "La Isla"?

Es posible que la clonación humana (con las consecuencias éticas y científicas que conlleva) marcara el inicio de una nueva era en la ciencia-ficción: cuando la realidad supera la imaginación de autores pasados como Aldous Huxley o Frizt Lang, va siendo hora de que los autores presentes se pongan las pilas y lleven el tema hasta sus últimas consecuencias... antes de que la realidad científica les adelante y, de paso, agote el filón para siempre. Hasta ahora, las aproximaciones post-"Oveja Dolly" al tema han seguido dos directrices: a) el tratamiento ultraserio y circunspecto que, no obstante, era incapaz de evitar rozar el ridículo (con la película "El 6º Día" a la cabeza); b) el tratamiento lúdico y poco respetuoso con el debate científico que está generando todo esto (es decir, la serie animada Clone High y la conexión Kamino en la saga "Star Wars"). A medio camino entre ambos modelos, "La Isla" es una sólida y a ratos divertidísima propuesta fantacientífica de un Michael Bay que, probablemente, nunca haya oído hablar de Woo Suk Hwang, pero que desde luego sabe cómo rodar una maldita persecución de vehículos (en este caso, voladores) mejor que nadie en el mundo.

En realidad, estamos ante dos películas en una: por un lado, tenemos una primera mitad en la que Bay intenta demostrar que él también puede hacer ciencia-ficción adulta y basada en los personajes (con el Spielberg de "Minority Report" como transparente modelo a seguir). Homenaje a la vez que pastiche posmoderno de aquel cine de utopías/distopías tan de moda durante los años 60 y 70 ("La fuga de Logan", "Fahrenheit 451", la serie de televisión "El prisionero"...), este tramo de "La Isla" contiene un diseño de producción espléndido y algunas ideas francamente interesantes (entre ellas, una reflexión sobre la asepsia de las relaciones personales en un entorno sospechosamente parecido a los nightclubs modernos de ahora mismo o un pronóstico fascinante sobre el futuro de los videojuegos), pero lo cierto es que uno está deseando que empiecen a explotar cosas de una buena vez. Y justo cuando el espectador comienza a olvidarse de que está viendo una película del responsable de "Bad Boys II", Bay inicia uno de sus cinéticos maratones de escenas cumbre non stop que, no obstante, no es todo lo intenso (ni, ojo, tampoco todo lo descerebrado) que debería. Puede que su precipitado clímax final sea el culpable de que "La Isla" no sea un cóctel de acción tan memorable y contundente como "La Roca", aunque lo cierto es que es una bendición que Bay haya sido capaz de rodar una historia de amor increíblemente naïf sin caer en el sentimentalismo absurdo que lastraba "Armageddon" y "Pearl Harbor".

Al final, lo que tenemos es una competente película de acción con coartada fantástico-científica, servida por uno de los reyes indiscutibles del Blockbuster Veraniego que, pese a no haber filmado su mejor obra, parece haber desarrollado ciertos síntomas de madurez: es posible que el tema de la clonación se la sude, pero Bay se muestra capaz de trazar tenues paralelismos entre nuestra sociedad y la subterránea granja de clones-pólizas de seguros para ricachones, además de realizar una reflexión (festiva, asombrosa y probablemente inconsciente) sobre la fama y la cultura audiovisual que ya quisiera para sí el Soderbergh de "Full Frontal": el personaje de Scarlett Johansson se da cuenta de la vacuidad de su existencia... a través del anuncio de Calvin Klein protagonizado por la verdadera Scarlett Johansson. Justo antes de protagonizar una persecucíón aérea y sobrevivir ilesa a una caída de setenta pisos, claro.

El fantasma de los Halloweens pasados

El fantasma de los Halloweens pasados

Hace tiempo que tenía Old Haunts en el punto de mira. Pensaba reservarla para la IIª Semana de Halloween de este blog, pero es que es tan rematadamente buena que no he podido resistirme a recomendarla ya mismo a todo el que no la conozca. Se trata de una colección de material gráfico de los Halloweens del pasado, que hace especial incapié en la década de los 60 y que ofrece estímulos tan irresistibles como ese post de Pin-ups halloweenianas que encabeza la página (aquí os pongo a Ann Rutherford, pero no os perdáis a Linda Darnell ni, sobre todo, a Deborah Walley).

Para los amantes de Halloween y de la cultura popular norteamericana, el placer que nos proporciona "Old Haunts" no se puede expresar en una frase que tenga final: digamos sólo que ver a Shirley Temple sosteniendo una calabaza en una foto promocional de la Fox (o anuncios cutres de casas encantadas de barrio) va a ser uno de los pocos recuerdos perdurables que, a buen seguro, me va a proporcionar este maldito y aburridísimo sábado de agosto.

Telecomedias que merecen la pena: "Seinfeld"

Telecomedias que merecen la pena: "Seinfeld"

Es posible que, en este verano de reposiciones interminables de mediocres series pseudo-costumbristas, al espectador le de por pensar que la (buena) telecomedia y la época estival son conceptos autoexcluyentes. Por ello, desde aquí me he decidido a recomendar al teléfago aburrido nada menos que cinco de las mejores sitcoms de los últimos años (la mayoría de ellas en formato DVD, que ya se sabe cómo son los programadores españoles con esto de las series extranjeras), capaces de hacernos olvidar lo duro que puede llegar a ser este mes aciago de chiringuitos y salmonelosis. De modo que empecemos con un clásico con mayúsculas: Seinfeld, la serie que nos enseñó que las guías de la televisión son coleccionables, que los astronautas utilizan bolígrafos antigravedad o el significado de la expresión Clavo Atómico. Entre otras muchas cosas.

La historia de "Seinfeld" ya forma parte de la Historia de la televisión: lo que originalmente pretendía ser una crónica sobre el día a día de un stand-up comedian (Jerry Seinfeld) que pretendía responder a la eterna pregunta de ¿de-dónde-sacas-los-chistes? acabó convirtiéndose en el gran show sobre Nada. El microcosmos de "Seinfeld", integrado por cuatro elementos (Jerry, George, Elaine y Kramer) y herméticamente cerrado en sí mismo, se compone de pequeñas nimiedades y anécdotas de la vida cotidiana que afectan de distinta manera a sus elementos durante los 23 minutos que dura cada episodio, pero que jamás cambian su vida de forma sustancial ni les enseñan moraleja alguna. En ese sentido, la serie no trata sobre Nada, porque (a diferencia del resto de las series de ficción que se emitían hasta entonces), en "Seinfeld" nunca pasa nada. Tal y como decía Larry David, este no es el tipo de serie en la que al final los personajes se abrazan u obtienen valiosas lecciones morales. Así, "Seinfeld" sacrifica los Grandes Temas y el sentimentalismo que lastraban series como "Blossom" o "Padres forzosos" para centrarse en lo único que debería preocuparnos en una sitcom: la risa, o mejor dicho, las carcajadas.

Para ser una serie que no trata sobre Nada, "Seinfeld" consiguió crear un universo privado sin parangón hasta entonces: Seinfeld y David desarrollaron un vocabulario y unos códigos propios, cuya función no sólo era buscar la complicidad del fan constante, sino también hacer que este se sintiera, de alguna manera, parte del grupo de amigos protagonistas. Los caramelos Pez, las botellas de Snapple, los Junior Mints o las industrias Vandelay aparecen recurrentemente en infinidad de episodios para recordarnos que la serie transcurre en un mundo paralelo regido por sus propias reglas; algo que se potenció aún más con el antológico episodio "The Pilot" (cuarta temporada), que convirtió a "Seinfeld" en la primera serie televisiva que abrazó la posmodernidad, de un modo absolutamente lúdico y magistral.

En "The Pilot", al Jerry Seinfeld personaje se le ocurre la idea de convertir su vida cotidiana en una sitcom, o sea, lo que ya hizo el Jerry Seinfeld real hace cuatro temporadas. Para ello, acude a los ejecutivos de la NBC con su idea de crear un show sobre Nada titulado "Jerry". Y todo ello ocurrió en 1993, en una época en la que ni siquiera Wes Craven se había vuelto posmoderno. Aún así, "The Pilot" no es el mejor episodio de aquella insuperable temporada: "The Contest", emitido por primera vez en noviembre de 1992, se centraba en una apuesta absurda según la cual Jerry, Elaine, George y Kramer debían pasar el mayor tiempo posible sin masturbarse. Fenomenalmente escrito por un Larry David en estado de gracia (no en vano, le valió el Emmy), el episodio giraba totalmente en torno al peliagudo (mucho más en aquella época) tema del autoalivio en televisión... sin que se oyera ni una sóla ver la palabra masturbación (aunque sí algunos eufemismos que pasaron a formar parte del slang de la serie: Maestro de mi dominio y Señor de la casa para ellos, Reina del castillo para Elaine). En una pirueta magistral, en el penúltimo episodio de la temporada (o sea, la primera parte de "The Pilot") se revela que Jerry no ganó realmente la apuesta, sino que hizo trampa. Creedme: no vais a ver una situación así en una telecomedia española, o al menos no resulta con tanta inteligencia. Pero ni de coña.

Espléndidamente escrita, brillantemente interpretada y fenomenalmente dirigida, "Seinfeld" es uno de esos extraños casos en los que sus responsables no bajaron lo más mínimo el listón durante las nueve temporadas que se mantuvieron en antena (es más: Jerry Seinfeld rechazó continuar con la serie cuando empezó a advertir leves síntomas de agotamiento, rechazando una oferta millonaria de la NBC antes de dejar que el concepto cayera en la mediocridad). Pero lo que sin duda convierte a esta serie en un clásico indiscutible es la frescura que aún transmiten sus episodios: no importa los años que tengan o las veces que los hayas visto, porque aún sigues maravillándote con la manera en la que se entrecruzan todas sus subtramas y partiéndote de risa cada vez que Kramer entra por la puerta. O que Elaine dice ¡¡Venga ya!!. O que George se desespera buscando aparcamiento. O que Jerry compara algo con el Tercer Reich. O que...

* "Seinfeld" se emite de lunes a viernes a las 12:30 en Paramount Comedy (Digital +). Sus tres primeras temporadas ya han sido editadas en DVD en nuestro país, y la cuarta está disponible en Zona 1.

"I begged my doctor for one more line..."

"I begged my doctor for one more line..."

Resulta curioso que aún no me haya pronunciado sobre el último disco de Oasis, un grupo que hace unos tres o cuatro años se encontraba en pleno centro gravitatorio de mis preferencias musicales. Las razones por las que he ido perdiendo progresivamente interés por los hermanos Gallagher no las tengo demasiado claras, pero puede que el batacazo que me pegué tras escuchar su anterior disco ("Heathen Chemistry", publicado en 2002 y que, con todo, tenía un par de canciones realmente buenas) tuviera mucho que ver con todo ello. Así las cosas, "Don't Belive the Truth" (que para muchos ha supuesto la prueba de madurez de la banda) me parece un disco sólido, notable incluso, pero que no puede hacer nada para devolvernos a los Oasis de antes, a los de "Rock'n'Roll Star" o "Acquiesce". Claro que ya no son precisamente unos jovencitos rebeldes, por lo que puede que lo mejor sea atesorar en lo que valen sus primeros discos y conformarse con estos convincentes rockeros de mediana edad que aún saben cómo facturar grandes temas ("Love Like a Bomb", "Keep the Dream Alive", "Turn Up the Sun", el enmudecedor bonus track "I Can See It Now"...).

Y, tras esta introducción, entremos directamente en materia: el 22 de agosto se espera la salida de "The Importance of Being Idle", el segundo single del disco, compuesto e interpretado por un Noel Gallagher en estado de gracia. Esta misma mañana he tenido ocasión de ver el videoclip en un canal musical, y tengo que decir que el resultado es francamente estupendo: si en la estructura juguetona y festiva de la canción se puede detectar la huella palpable de los Kinks, los La's y los Small Faces, el vídeo apuesta directamente por estos últimos, colocando al actor galés Rhys Ifans (el inolvidable Puff de "Human Nature") en el centro de una trama funerario-carnavalesca rodada en tonos blanquinegros y puntuada por un humor irónico típicamente británico. Dirigido por Dawn Shadforth, "The Importance of Being Idle" (el vídeo) es una excelente traducción en imágenes del mensaje casi nihilista de la canción de Gallagher, auténtica oda a la vaguería como forma de vida y posible manifiesto para muchos de nosotros. Puede que Oasis haya envejecido, pero ojalá todos los grupos envejeciesen tan bien como Oasis.

Sk8er Girl

Sk8er Girl

Ahora que parece que los skaters están muy de moda (en gran parte gracias a la película "Los Amos de Dogtown", dirigida por Catherine Hardwicke y estrenada el mes pasado), es lógico que la moda se fije en los skaters. En cierto sentido, el film de Hardwicke ya pronosticaba que este deporte extremo (nacido en los suburbios de California en plenos años 70) estaba destinado, tarde o temprano, a ser absorbido por la industria del entretenimiento y a convertirse en un pasatiempo cool para niñatos modernos. Puede que el skateboard no haya perdido del todo ese componente agresivo y marginal de sus orígenes, pero lo cierto es que esto ya no es lo que era. Si alguien tiene dudas, que se pase por Agents of the Area (linkada vía We Make Money Not Art), una web que comercializa unos skateboards para chicas (y, en este contexto, para chicas quiere decir fashion). Algo así como el patinete que diseñaría (y se compraría) Jordi Labanda. O las hermanas Hilton.

Me ha robado una ancianita motorizada

Me ha robado una ancianita motorizada

A mí hay cómicos que no me hacen gracia, otros que me hacen poca gracia, otros que me hacen mucha gracia y luego están los Titanes de la Risa. A esta última categoría pertenecen genios como Will Ferrell, W.C. Fields, Joaquín Reyes, Bill Murray, Jerry Seinfeld, Ben Stiller, los Spinal Tap, Chiquito de la Calzada, John Belushi, Ricky Gervais, Tina Fey, los Monty Python, Conan O'Brien, Javier Deltell, Jack Black... No obstante, hace unos años esta lista se reducía básicamente a una sola persona: Jim Carrey, uno de mis actores favoritos de todos los tiempos, el héroe cinematográfico de mi infancia (junto con Bruce Willis e Indiana Jones) y la única persona capaz de hablar con el culo... ¡¡y resultar gracioso!! No importa que a veces se ponga serio ni que haga cosas llamadas "Como Dios" o "The Majestic": Jim Carrey siempre será un Titán de la Risa, por los siglos de los siglos, y nadie tendrá derecho a quitarle el puesto nunca.

Si vosotros sois de los que pensáis que "Dos tontos muy tontos", "Mentiroso compulsivo" y "Ace Ventura: Operación África" no son, de ningún modo, malas películas (yo diría hasta que la primera es una obra maestra, pero sé que ahí ya me quedo sólo), pues os interesará esta página: The J.C. Movie Spinoff, que contiene versiones animadas de los mejores momentos de esas tres películas. La cosa está bien, pero se queda corta: ¡¡queremos más dibus de Carrey!! Porque no me negaréis que hay material como para catorce cortos de estos...

Les Jambes Superbes

Les Jambes Superbes

Visitando Women in Cabaret, una galería de Early Visual Media sobre las cabareteras de las primeras dos décadas del siglo XX, a uno le da por pensar que donde mejor se percibe el signo de los tiempos es en las bailarinas exóticas. Me explico: a nadie se le escapa que entre la muchacha selénica de la foto y una siliconada stripper de Las Vegas media un abismo. Esta galería de fotos en tonos sepia celebra esos días en los que uno iba al Moulin Rouge a encontrarse con ninfas rellenitas como salidas de una fantasía de Meliès: agradezcámosle al asombroso blog Tacky Times el descubrimiento y bebamos absenta a la salud del erotismo vintage. Hasta caer redondos.

Los Teleñecos (por fin) en DVD

Los Teleñecos (por fin) en DVD

Este mes de agosto, el teléfago coleccionista está, indudablemente, de enhorabuena: a la anunciadísima edición en DVD de series tan míticas como "El gran héroe americano" o la antológica sexta temporada de "Los Simpsons" hay que sumar ahora "The Muppet Show - Season One", la primera recopilación del insuperable programa teleñeco que nos llega en formato digital. Nacido en 1967 gracias a los talentos de Jim Henson y Frank Oz, "The Muppet Show" mimetizaba la estructura de los espectáculos vodevilescos para ofrecer un programa dinámico y lleno de canciones, bailes, chistes y un invitado especial cada semana (estructura que luego adoptarían la mayoría de los shows de variedades norteamericanos, con el "Saturday Night Live" a la cabeza). El resultado era francamente delicioso: no sólo nos legó personajes que ya forman parte de nuestro inconsciente colectivo (Gustavo, Peggy, Gonzo, Fozzie, Animal...), sino que también bordó algunos de los gags más recordados de la historia de la televisión - el falso programa de cocina del chef sueco, la parodia de los seriales de SF titulada "Pigs In Space", el hilarante "Muppet News Flash", los inventos del doctor Bunsen Honeydew... -.

Esta primera colección de DVDs reune los 24 capítulos que conforman la primera temporada de la serie, jalonada por invitados de la talla de Vincent Price, Rita Moreno, Avery Schreiber, Twiggy, Peter Ustinov, Paul Williams o los inenarrables Mummenschanz. Por si esto fuera poco, la caja incluye extras tan suculentos como bocetos, un vistazo al concepto original de Jim Henson y el piloto inédito del programa (titulado "Sex and Violence!"). Todo el que quiera adquirirlo no tiene más que pinchar aquí a partir del 9 de agosto y prepararse para disfrutar.

Olvídate de mí

Olvídate de mí

¡Al fin de vuelta! Hola otra vez a todos y todas: espero que los calores veraniegos no os estén afectando demasiado (al menos no tanto como a un servidor, que viene con la cara quemada por el sol) y todo eso. Bueno, a lo que iba: esta semana he estado muy ausente, por lo que esta mañana me dedico a mirar en internet las noticias que me he perdido. Sin duda, la que más me ha impresionado es esta de aquí abajo, encontrada en BBC Mundo y que podréis leer íntegra si pincháis el enlace. Por ahora nada más: me despido hasta mañana y os aseguro que me alegro mucho de haber vuelto.

DROGA PARA BORRAR RECUERDOS

Científicos en Estados Unidos descubrieron que un medicamento utilizado comúnmente para reducir la presión arterial podría ayudar a la gente que ha vivido eventos traumáticos.

El equipo de psiquiatras de la Universidad de Cornell, en Nueva York, descubrió en pruebas con animales que el betabloequeador propranolol puede interferir en la forma como el cerebro almacena los recuerdos. Según los investigadores, la terapia psicológica que se le da a la gente que sufre síndrome de estrés postraumático, por haber sido víctima de un evento violento como los ataques ocurridos en Londres o Madrid, no siempre es efectiva, y por eso se están buscando otras alternativas.

Pero en conversación con "BBC Mundo", un experto indica que el ser humano debe responder de forma natural al estrés postraumático y no se debe interferir con medicamentos.

Miedo y recuerdo

El síndrome de estrés postraumático afecta a una de cada tres personas que son víctimas de eventos violentos y traumáticos, y un sonido o un olor fácilmente pueden desencadenar los recuerdos dolorosos. El estudio, publicado en la revista "Nature", se llevó a cabo con ratas que habían aprendido a temer a un sonido que precedía a los choques eléctricos. La investigación demostró que las ratas perdían ese miedo si se les suministraba propranolol cuando se iniciaba el sonido.

Los investigadores planean ahora llevar a cabo pruebas clínicas con humanos para ver si el propranolol funciona cuando se experimentan los síntomas del estrés postraumático, como aceleración del ritmo cardiaco o dificultades para respirar.

El peligro de olvidar

Otros expertos, sin embargo, se muestran preocupados por el uso de un medicamento para tratar el estrés postraumático: Hasta ahora lo que se utiliza como tratamiento de este trastorno, es una técnica que se llama Debriefing, le dijo a "BBC Mundo" el doctor Miguel Angel Cherro, exvicepresidente de la Asociación Internacional de Psiquiatría Infantil y del Adolescente.

Esta técnica intenta expresar a través de la palabra lo que la persona vivió en el acontecimiento para elaborar el indudable impacto que produce una situación estresante, indica el especialista, pero no se usan medicamentos.

Pero ¿qué pasa cuando ésta y otras terapias basadas en la expresión del individuo no tienen efecto y la persona se ve incapacitada debido al estrés postraumático?