Cosas que odio: Pignoise
Nada que perder / Mírame reír / Volveremos a salir (Estribillo de "Nada que perder", de Pignoise).
Hay pocas cosas en la vida que aborrezca de un modo más talibán que la música para pijos. Para que os hagáis una idea, no soy capaz de concebir nada más cercano al Infierno que aquel concierto en Las Ventas en el que tocaron El Canto del Loco y La Oreja de Van Gogh: el recuerdo de las hordas de fans que allí se congregaron es algo que aún me desvela por las noches. No obstante, entiendo que esta clase de grupos tienen su público, tienen sus millones y, por tanto, no tienen intención ni ganas de abandonar la radiofórmula. Todo esto me encoleriza, pero no deja de parecerme normal y consecuente con el país en que vivimos. Lo que ya no soporto es que las discográficas pretendan rellenar el hueco pop punk de nuestra industria musical con pijerío camuflado. Lo cual nos lleva a Pignoise.
Para empezar, el hueco no necesita ser llenado: hay buenos grupos de pop punk en castellano (Airbag, sin ir más lejos). El problema no es ese. El problema es que no hay ningún grupo de pop punk en castellano que, además, sea un superventas. De modo que se pone en marcha la Operación Pignoise: se coge a una banda liderada por un ex-jugador adolescente del Real Madrid, se la viste con lo que El Corte Inglés considera que es punk y se coloca su canción en la cabecera de una serie de Antena 3. "Anunciado en televisión", el nuevo disco de Pignoise, no difiere ni un ápice de ese pop pijo al que estamos (mal) acostumbrados: el ripio y las melodías facilonas se conservan intactas. Entonces, ¿qué es lo que diferencia a esta banda madrileña de El Canto del Loco? Pues, posiblemente, la estética: igual de prefabricada, pero supuestamente más transgresora. El hecho de que alguien introduzca en una misma frase los conceptos Pignoise y blink 182 supone, para mí, una experiencia similar a recibir una sesión intensiva de patadas en los huevos.
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Dos linkazos: uno de
La única razón por la que aún no he perdido del todo la confianza en los premios cinematográficos es plateada y tiene forma de caja de palomitas. Los