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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Cinefagia

Mi psicópata favorito: Ike Janacek

Mi psicópata favorito: Ike Janacek

Pensaba que los dos pilares fundamentales del mito de un psycho killer eran la testosterona y la misoginia; que los crímenes de mujeres psicópatas rara vez tienen connotaciones sexuales, que incluso carecen de la violencia  y retorcida creatividad de los perpetrados por sus homónimos masculinos. Y eso a pesar de personajes tan entrañables como Catherine Tramell y su picahielos, Isla, la tigresa de Siberia o alguna que otra célebre envenenadora de maridos. Creo que siempre fueron más reconocidos los méritos de una buena scream queen que los de una asesina en serie.

Así pensaba... hasta que conocí a Asami Yamazaki ("Audition", de Takashi Miike). Y su recuerdo lo llevo clavado en los párpados como esas finas agujas que tan bien sabe manejar. Ahora no me cabe duda: cuando ellas son malas, pero malas, malas de verdad... ¡Son las mejores!

- Por Ike Janacek vuelve de la tumba

Mi psicópata favorito: Pablo Vergel

Mi psicópata favorito: Pablo Vergel

Me he permitido hacer un homenaje dual a mis dos psicópatas favoritos, porque ambos encarnan en cierta manera dos extremos del concepto central que rodea al serial killer: la amoralidad.
 
Por un lado,  Raymond Lemorne, en la imprescindible "The Vanishing (1988)" (absténgase del remake, pleaseeee), representa el anonimo psicópata/sociópata, frío, despiadado y cerebral, que tras una apariencia amable esconde un depredador implacable... Es una concepcion idealizada del psicópata que, sin llegar a caer en paródicos lecterismos (comer carne humana au point, oir las variaciones Goldberg, etc) da mucho, muchísimo miedo.
 
Y, por otro lado, tenemos al chabacano, casposo y torrentiano Ben de "C'est arrivé pres de chez vous", que, rodeado durante toda la pelicula de un equipo (falso) documentalista, se dedica a fanfarronear y a mostrarnos su falta de escrúpulos y su concepción salchichera del serial killer, haciendo el animal a diestro y siniestro y dejando por los suelos el mito del  psicópata superhombre. La pelicula tiene un humor muy negro, muy mala hostia y era en su epoca una auténtica vaciasalas (en particular, la escena de la anciana asesinada de un susto...).
 
¿Qué representacion de la amoralidad preferimos ? Como ya he dicho, la deconstruccion del serial killer de Ben mola y quizás se atiene más a la triste y miserable naturaleza humana a la que estamos acostumbrados, pero qué quieren que les diga, a mí me acojona mucho, muchisimo mas el discreto Raymond Lemorne.
 
Un aviso final a quienes no hayan visto estas películas: olvídense de mi torpe prosa, porque esto es una excusa para convidarles a que vean este par de peliculones del tan añorado cine europeo de finales de los 80, principios de los 90 (aquella hornada de "Delicatessen", "Europa", etc).

- Por la mitad oscura de Paolo2000

Mi psicópata favorito: Javo

 

En principio, Francis “Franco” Begbie quizá no entre en el canon del serialkiller, pero sin duda es mi psicópata favorito. Begbie es el horror cotidiano, la violencia arbitraria y caprichosa, desfocalizada. Begbie es el problema que te surge de la nada cuando una noche vuelves a casa más tarde de la cuenta, el tropiezo en la puerta de la discoteca que acaba en una visita a Urgencias. Begbie es el opuesto metafísico de los Lecter de turno con su instrumental quirúrgico y sus planes enrevesados y sus soliloquios sobre la naturaleza del Mal. Begbie es el Mal sin objeto. Begbie es el cartón de vino, las agujas de tricotar, la navaja chusca, las botas de punta de acero, el taco de billar. Alguien tan peligroso para sus (supuestos) amigos como para sus (imaginarios) enemigos. Begbie es la maldad inapelable hasta las cejas de medicamentos antipsicóticos y whisky DYC. Begbie es el abismo que no te devuelve la mirada.

Es decir, el abismo que te encuentras todos los días.

- Por el malvado hermano gemelo de Javo

Mi psicópata favorito: Azrael

El fanatismo religioso, ese gran terreno para los psicópatas. En el caso del predicador Harry Powell, su divina ira se dirige hacia el impuro género femenino, como frases como: "There are things you do hate, Lord. Perfume-smellin' things, lacy things, things with curly hair".

Vestido de riguroso negro, con esos tatuajes carcelarios en sus nudillos, esos "Amor" y "Odio" de resonancias bíblicas, Harry Powell va más allá del mero hombre perturbado y se convierte en algo peor, la personificación del odio, un ogro de cuento de hadas, el coco que cualquier niño debería temer. Su negra silueta, recortada contra el horizonte, se agiganta de manera sobrenatural cuando persigue, incansable, a sus víctimas. Cuando cae la noche, él es el cazador.

"Not that you mind the killings! There are plenty of killings in your book, Lord...".

- Por Azrael desencadenado

Trío de trailers - Especial Halloween

Trío de trailers - Especial Halloween

1) Frontière(s): Las dos entregas de "Hostel" jugaban con los prejuicios de la juventud norteamericana, proyectando en pantalla grande una de sus peores pesadillas: Europa, ese paraíso hedonista, esconde en realidad un feroz infierno. "Frontière(s)" es la primera película europea que ha aprendido de la capacidad de Eli Roth para utilizar el gorno como metáfora, aunque en esta ocasión sea tan obvia como... algo muy obvio (lo siento). El trailer dibuja muy bien el punto de partida de esta pesadilla explícita: unos jóvenes franceses aprovechan las revueltas provocadas por la escalada de poder de un candidato ultraconservador para comenter un robo que, por fuerza, acaba saliendo tremendamente mal. Los ladrones se verán obligados a buscar refugio en un desaseado hostal (je) regentado por... ¡Neonazis caníbales! ¡Neonazis caníbales que quieren instaurar un nuevo orden mundial! ¡Neonazis caníbales que quieren instaurar un nuevo orden mundial y son amigos de la tortura! Tras cosechar reacciones favorables en su paso por Sitges, "Frontière(s)" fue seleccionada como una de las 8 Películas Para Morirse del Horrorfest 2007, sólo para caerse del cartel en el último momento. Aún no tiene fecha de estreno en nuestro país, pero será uno de los platos fuertes de la inminente Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.

2) The Eye: Jessica Alba ve gente muerta en este remake de la estimable película de los hermanos Pang. El teaser es algo así como Lionsgate 101: atmósfera, imágenes de fantasmas a velocidades epilépticas, música inquietante, nada de diálogos y una confianza casi ciega (aquí toda la semana) en que la capacidad para asustarse de su protagonista será suficiente para llenar las salas durante su primer fin de semana en cartel. El problema es que en un avance tan corto como este ya podemos detectar algunas escenas calcadas del original: pienso especialmente en el momento del ascensor, el autobús en llamas y el primer encuentro en los pasillos del hospital. A uno le gustaría pensar que los directores de "Ils" habrán logrado algo más que la mera traducción de los gritos, pero la maquinaria del terror norteamericano ya ha asimilado demasiados jóvenes leones foráneos como para mostrarnos optimistas. No obstante, ellos no son los únicos talentos capaces de sacar "The Eye" a flote: Parker Posey y Alessandro Nivola ayudarán a que Jessica se adapte a sus nuevos ojos, Angelo Badalamenti aportará su proverbial toque de distinción a la banda sonora y el productor Tom Cruise... Todos queremos al productor Tom Cruise.

3) 30 Days of Night: Inspirada en el homónimo cómic de culto, esta es una de esas películas de terror que se avergüenzan de su condición. Más concretamente, sus artífices son los que se avergüenzan: el director David Slade, responsable de la sobrevalorada "Hard Candy", la define como un drama de supervivencia con tintes de cuento moral, mientras que Josh Harnett prefiere verla como un western y su compañera Melissa George habla de "Doctor Zhivago". ¿Por qué no admitir que "30 Days of Night" es una película de vampiros en Alaska, donde el sol no parece salir nunca y los humanos son el equivalente a un Big Mac en oferta? Por suerte, las primeras críticas nos aconsejan que no hagamos caso a subterfugios inútiles, porque estamos ante una de las cintas de terror del año, con un Danny Huston realmente terrorífico en la piel (y los colmillos) del vampiro jefe y una atmósfera opresiva que no deja en mal lugar a las páginas de la obra original. Aún así, seguro que ningún personaje utiliza la palabra "vampiro" en toda la película: Slade es demasiado moderno para hacer una peli de vampiros...

Mi psicópata favorito: Dr. Strangelove

Mi psicópata favorito: Dr. Strangelove

Siendo fiel a los clásicos y sin miedo a pecar de retro, tengo que reconocer que la aparición en pantalla del gordinflón de Hank Quinlan (en "Sed de mal") me causó grave impacto. Aún era joven y creía que los buenos era buenos y los malos muy malos. Hasta que llegó él. Un capitán de policía, un trabajador del bando de los buenos, que se comportaba como uno de los otros. Un poli sin escrúpulos, capaz de falsear pruebas, de manipular, de maltratar a cualquiera en pos de encontrar la pista correcta para cazar a un supuesto asesino. Cruel, corrupto, duro, borracho, implacable y antipático que catapultó mi visión de dualidad.

Quizás sea una apuesta segura, por tratarse de una impresionante interpretación de Orson Welles, pero en el fondo es arriesgado. O no lo es ver como un psicópata a un policía cuyo finalidad es pillar a un asesino. Y es que, en su caso, los medios son los que justifican el fin.

- Por el Dr. Strangelove, reconocido experto nuclear

Mi psicópata favorito: Robgordon

Mi psicópata favorito: Robgordon

Con una sabiduría cultivada entre reja y reja, Max Cady era capaz de escupir citas llenas de ego ("Soy como Dios y Dios es como yo, soy tan grande como Dios, el es del mismo tamaño que yo, no está por encima de mí, ni yo estoy por encima de él"), y al mismo tiempo (y por obra y gracia del doblaje español) capaz de dejar para la posteridad ese "Abooogado, sal ratita, quiero verte la colita".

Cady, mucho antes que Scofield, llenó su cuerpo de carcelarios tatuajes, fue todo un privilegiado por comprobar, antes que nadie, la sexualidad adolescente de Juliette Lewis y llevó al paroxismo al personaje que ya inmortalizará Robert Mitchum, puteando todo lo puteable al bueno de Nolte. Y la pobre Ileana Douglas, por entonces novieta de quien realizaba aquel divertimento fílmico en forma de remake, sufría en sus carnes la maldad latente en Cady, que sabía como salir impune de todos y cada uno de los pasos de su ansiada venganza.

- Por el alma condenada de Robgordon

Mi psicópata favorito: Jose Aguado

Mi psicópata favorito: Jose Aguado

Beverly Sutphin: el tópico del psicópata de quien nadie sospecha nada por su buena apariencia externa y correctísimos modelas se multiplica por un millón con los delirios homicidades de la enantadora señora Sutphin, capaz de asesinar por mantener unos valores morales positivos o defender las injusticias a las que someten a su prole con una pata de cordero para acabar convertida en una celebridad y salir victoriosa en su particular cruzada. Beverly es una psycho-killer-zombie, una fanática absoluta de los grandes asesinos en serie de Norteamérica que deriva hasta el punto obsesivo de mantener correspondencia con ellos y venerarlos como si fuesen los componentes de su grupo favorito. Vale que con unas aficiones tan peligrosa a cualquiera se le pueden desconectar un par de cables, pero que levante la mano el que ni hubiese deseado asesinar a su profesor de matemáticas del instituto. Y su tú no tienes cojones para hacerlo, ¿qué hay de malo en que sea tu madre la que se manche de sangre?

- Por Jose "An Ideal for Dying" Aguado

Mi psicópata favorito: Toby Dammit

 

Freddy Krueger podrá ser el más molón y una superestrella del travestismo pop a la brasa, pero sí he de escoger a un solo serial killer de entre tantas toneladas de celuloide dedicado al escabeche de seres humanos por parte de monstruos morales o físicos, escojo rápidamente a un partícipe de la primera categoría: Henry, un triunfador de ese Mal que predicaba la acojonada y resentida voz del Dr. Loomis. Voluntariamente infiel a su alter ego verídico, sus métodos, por patéticos a la par que temible y terriblemente humanos, crearon escuela y lo convertían en ilustre desmitificador del concepto de violencia fílmica. Las chaladuras, la inteligencia, el radical humor negro y la expeditiva y grotesca forma de asesinar a quien sea de Henry continua haciendo sombra a cualquier psicópata aberrante mostrado en películas. Su personalidad es de lleno paranoica y bordea el schizo, es misógino por imposición maternal (su infancia) y su filosofía dice que no se puede domesticar lo que tiene que ser salvaje. El Henry cinematográfico deja al ángel de venganza de Ferrara con su pistolita de mierda y al Travis Bickle de Scorsese como unos completos mariquitas; es el serial killer por antonomasia, esclavo del puro horror y mi religión de toda sedición.

- Por Toby Dammit, amigo de Charlie Manson

Mi psicópata favorito: Nacho Vigalondo

Mi psicópata favorito: Nacho Vigalondo

Voy a hacer un alarde de coherencia y voy a llamar mi psicópata favorito al psicópata que más miedo me dió jamás, junto con El Tenia, de la espeluznante "Irreversible": Se trata de Scorpio, de "Harry el Sucio". El personaje tenía un punto de partida más bien lamentable, un cóctel sociopolítico que, partiendo del célebre Asesino del Zodíaco, acababa mezclando todos los miedos del facha medio norteamericano recién entrados los setenta. Pero la creación de Siegel acabó llevando su crueldad y bajeza hasta un límite aún no superado, con esa esa melena inmunda y esa cara de popeye aplastado contra un cristal. Una curiosa modalidad de asesino que llegaba a resultar incluso más aterradora por vulnerable, chillona y miserable. Su cara deforme tras la la paliza que él mismo contrata es una de las más espeluznantes máscaras de horror jamás vista en el cine.

En el epílogo de la película Harry Callahan arroja su placa mientras suena el desolador tema musical que escuchábamos en el alzado del cadáver adolescente en la alcantarilla. Para mi, Scorpio fue el primer psicópata metafísico, aquel que acababa dominando el mundo, aunque se lo cargasen al final de la película. Cuando un puñado de décadas más tarde Fincher reinterpretase de nuevo a Zodiaco compondría al asesino inverso: El funcionario de los psicópatas. Un perdedor profesional, un natural born pocho que, inexplicablemente, escapa de Clint Eastwood.

- Por la momia (rosa) del faraón Vig-Alondo I

Mi psicópata favorito: Alvy Singer

Mi psicópata favorito: Alvy Singer

No me hacen falta, en principio, muchas piruetas para señalar a Frank Kovak como el mejor psicopáta, al margen de las cuestiones icónicas, que ha pasado por el cine último. Las verdaderes volteretas vienen a costa de que al personaje le tocó estar de secundario en una obra en la que se hablaba de su labor en un tono crepuscular y en la que, lamentablemente, Lucía Jiménez cantaba "Gloomy Sunday". Pero todo esto que cuento es una derrota: la del director Monzón contra la del maquiavélico villano que tejió. Fue Frank Kovak, criado por la CIA (como ya manda el canon) y centroeuropeo ven(d)ido al resentimiento (en una línea de venganza tercermundista irresistible), el psicopáta por terminar confiando en que la ficción alterada (que no es otra que nuestra realidad) era cosa de lenguaje y un escritor de ciencia ficcion. No se trata de la belleza de su causa, ni de la frialdad de la elipsis de sus actos (porqué Monzón, nuevamente derribado sólo nos vuelve a mostrar una historia de forma privada) sino que un psicopáta capaz de escoger Gloomy Sunday (la Hungarian Suicide Song) de Billie Holiday (esquivando cualquier otra versión, en un acto de elitismo más que de facilidad, díficilmente reconocible para los que no saben quién fue ella) cómo canción capaz de ser himno a la melancolía, a precioso y romántico apocalipsis de nuestra realidad azarosa tiene un paladar fácilmente deshechable: Kovak se mueve gustoso en la sombra más absoluta, en la victoria de la falta de ego (no convierte su enfermedad nunca en un recurso, típicamente jigsawaiano, de causa moral: más bien busca la contrapartida al resorte narrativo de la historia del Otro) para mutar con su entorno.

"¿Realmente crees que tienes elección?"
FRANK KOVAK

- Por el barón Alvy Singerstein

Mi psicópata favorito: Kalimero

 

Norman Stansfield está loco, ama la música clásica ("¡Me encaaaaaaanta Mozart!"), es tremendamente peligroso... y lleva placa, lo cual aumenta su peligrosidad hasta límites insospechados. Gary Oldman esbozó el psicópata perfecto con su Drexl de "Amor a quemarropa" y alcanzó el cénit con Stansfield un año después. Cada una de las apariciones de este peculiar agente de la DEA en "León (El Profesional)" son memorables, desde su presentación (medio autista con su walkman escuchando Beethoven) hasta su trágico y merecido final pasando por la masacre en el piso de Matilda (puedes verla entera aquí y aquí) o la conversación en los aseos con la niña (realmente incomoda). Sin Stansfield, Léon y Matilda hubieran estado cojos y la película de Besson no sería la obra maestra que es. Sin duda, un psicopata a reivindicar.

- Por Kalimero of the Dead

Mi psicópata favorito: Jesse Custer

Mi psicópata favorito: Jesse Custer

Benedict, de "El último gran héroe". ¿Por qué? Porque era un hijoputa encantador y su ojo de cristal customizable era el complemento más cool que podía desear cualquier megalómano con intenciones de destrucción masiva. Empieza como un esbirro cualquiera, pero acaba siendo el BAD MOTHERFUCKER con más poder a esta parte de la pantalla. ¿Necesitan más razones? Dos lineas de su diálogo en tan mítica película:

"If God was a villain, he would have been me".

"I'll fetch him. Dracula? Huh. I can get King Kong! We'll have a nightmare with Freddy Krueger, have a surprize party for Adolf Hitler, Hannibal Lecter can do the catering, and then we'll have christening for Rosemary's Baby! All I have to do is snap my fingers and they'll be here. They're lining up to get here, and do you know why Jack? Should I tell you why? Hmm? Because here, in this world, the bad guys can win!".

 
¡Moooola!

s

- Por Jesse "I See Dead People" Custer

Mi psicópata favorito: Andrés HH y Crazy!

Mi psicópata favorito: Andrés HH y Crazy!

Con apenas unos minutos de diferencia, dos ilustres blogueros han mandado sus respectivas muestras de apoyo incondicional al difunto motor de la saga "Saw", que está a punto de estrenar su primera película póstuma. Algo así no puede ser coincidencia...

1) En cualquier otro momento diría Freddy Krueger, pero ya sabes lo que dicen: "If it's Halloween... It must be Saw". Todo slasher esconde un mensaje, cual galletita de se-te-acabó-la-suerte: los hijos heredan los pecados de los padres, el sexo es malo, el vudú puede serte muy útil si vas a diñarla y tienes un muñeco de juguete cerca. Pero Jigsaw no lo esconde: Jigsaw lo predica como un dogma, con la convicción (y los métodos) de un inquisidor. El mensaje es su razón de ser, de seguir siendo (y van IV). Y no por manido es un mensaje menos hermoso: aprovecha cada momento como si fuera el último, no malgastes tu vida, aprecia lo que tienes. Carpe diem, baby. 

Además, y en contra de lo que parece ser el sentir de la mayoría, servidor opina que la saga ha mantenido el nivelazo en todas las entregas vistas, conformando una trilogía ya clásica y absolutamente imprescindible dentro del terror modernísimo.

Ahora a ver con qué me encuentro este fin de semana (últimamente no voy mucho al cine, pero con "Saw IV" no quiero dejar pasar ni dos días... Carpe diem, baby!).

- Por Herr Doktor Andrés HH

2)  Jonathan Kramer (alias "Jigsaw" o "Puzzle") es el perfecto (anti) psychokiller de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Al contrario de sus compañeros de oficio de los ochenta, que disfrutaban de la buena puñalada y la sucia salpicadura de sangre en la ropa, Jigsaw prefiere no ensuciar sus manos con fluidos humanos, él prefiere entretenerse creando un juego personal que tiene mucho de lo que podríamos llamar "Slasher 2.0" es decir, de juego donde los usuarios (las víctimas) acaban siendo los auténticos protagonistas. Monitores, cámaras de vigilancia, cámaras de video, Jigsaw conoce cómo es el mundo actual, el mundo del vouyerismo digital, del video que se pasa de blog en blog hasta el infinito, sabe que si es bueno su obra estará ahí y para siempre y por eso nos lo sirve en bandeja, dándonos la carnaza que deseamos ver a un solo click de distancia. Jigsaw reconocería que sus trampas han sido diseñadas para ser vistas por todos, para ser analizadas, para que se corten de las películas de donde provienen y se cuelguen y comenten en Youtube como una obra de arte. El hecho de que finalmente eso acabe ocurriendo en la realidad ( 10.700 videos sobre "Saw 3" en Youtube lo demuestran) y de que existan cosas tan maravillosas como la página de las trampas mortales de Jigsaw en la Wikipedia nos demuestran que John Kramer ha cumplido su misión y que en el fondo nos conoce a todos por dentro mejor que nosotros mismos.

- Por Crazy Japan contra el terror del monstruo

Mi psicópata favorito: Libertino

Mi psicópata favorito: Libertino

Tras una noche meditando y sin pegar ojo (real), me voy a decidir... por una pareja de psychos: Paul y Schorschi, los dos hijoputas semidrugos de "Funny Games", a mi juicio, una de las tres pelis que hicieron posible que el cine pasase de los 90 a los 00, junto a "Ed Wood" y "Pulp Fiction". Dan más miedo que ninguno, y eso es porque son psicópatas porque sí y punto. Disfrutan puteando, y de qué manera, a la pobre peña que se va a pasar un finde relajado al campo. Bueno, realmente no matan porque sí. Lo hacen porque es un juego. Un juego divertido.

- Por el Barón Libertino

Hablemos de... "Superbad"

Hablemos de... "Superbad"

Vale, ahora que ya la hemos visto todos (supongo que lo hemos hecho, ¿verdad?), discutamos abiertamente sobre la comedia de la temporada. ¿O quizá piensas que es demasiado pronto hablar de "Superbad" en esos términos, cuando aún no se han estrenado "Lío embarazoso" ni "Bee Movie"? Más cosas:

- ¿Mejor o peor que "American Pie"? ¿Crees que resistirá el paso del tiempo tan bien como ella?

- Los policías, ¿distraen o enriquecen la trama?

- ¿Frase preferida?

- Jonah Hill es una de las pocas personas que puede sacar risas a partir de una menstruación. ¿Qué te pareció esa escena? ¿Echaste de menos más sal gorda? ¿Y algún que otro desnudo?

- McLovin: ¿icono de la comedia adolescente o flor de un día?

Por favor, intentad no ser excesivamente spoileríficos en vuestros comentarios: pese a que partimos de la base de que todo el mundo la ha visto, lo cierto es que puede haber gente que haya optado por "El Orfanato". Si no tenéis más remedio que destripar, poned una señal de advertencia y todos seremos más felices. Incluso los que pagaron por ver "El Orfanato".

El blog de Jane

El blog de Jane

Hay en "La joven Jane Austen" (que se estrena hoy, posiblemente como alternativa ñoña a "Superbad") una secuencia increíblemente significativa: con motivo de la inminente boda de su hija mayor, los señores Austen organizan una concurrida reunión familiar, que culima con la futura autora de "Orgullo y prejuicio" leyendo en voz alta un ampuloso texto dedicado a su hermana. Llegados a este punto del metraje, uno ya se ha hecho a la idea de que el insoportablemente enfático acento de Anne Hathaway le va a hacer muy cuesta arriba este anodino (y escasamente inspirado) intento de acercar a Jane Austen a las adolescentes sensibles de hoy: por tanto, es muy posible que una cabezadita furtiva se presente ante el espectador como una opción atractiva y sensata a partes iguales. Entonces, sorpresa: James McAvoy consigue que nos interesemos súbitamente por su personaje al hacer justo eso, es decir, roncar sonoramente durante el recital de la repelente aspirante a escritora. Más tarde, la lógica del cine romántico de época hará que ambos personajes vivan una apasionante y trágica historia de amor: esa será la señal de que ya podemos dormirnos sin miedo en la butaca, pero no convendría olvidar el Momento Recital que contemplamos antes, porque sus posibilidades analíticas son muy jugosas. Analicemos, pues: la joven Jane Austen se pasa la vida escribiendo textos autobiográficos, egocéntricos y supuestamente ingeniosos para, piensa ella, deleitar a un público (su familia) que los escucha porque no tiene otra cosa que hacer, cuando la reacción más adecuada ante tanta pedantería sería el sopor. Dicho de otro modo, Jane Austen fue la primera bloguera de la historia.

Lo mismo, pero de otra manera: Ain't No Other Man.

Una oportunidad desaprovechada

Una oportunidad desaprovechada Me duele en el alma, pero "El Asesino (War)" no es el apocalíptico choque de leyendas que promete su póster, ni siquiera un refrescante sleeper de acción sin coartadas, sino algo mucho menos excitante. Tras dos trabajos tan feroces, hipervitaminados y sobresalientes como "Transporter 2" y "Crank", los entusiastas de Jason Statham esperábamos que su careo con otra estrella de la acción hiperentretenida fuera poco menos que una desmesurada coreografía del placer cináfago: para entendernos, Jet Li debería haberse pasado toda la película lanzando lacónicas patadas voladoras a un Statham que no pasarase, ni siquiera por un segundo, de pronunciar wisecracks. En las inmediaciones de un volcán en erupción. Con banda sonora de AC/DC. El problema es que "War" no se plantea a sí misma como el gran acontecimiento que debería haber sido, sino como un canónico thriller de yakuzas contra triadas en suelo norteamericano: no es un duelo de titanes, sino una modesta película de acción (lastrada por doble truco final que pone en entredicho su honestidad) en la que aparecen dos titanes. Por supuesto, ambos cumplen su parte del trato (Li hace cabriolas espectaculares, Statham adereza una buena ración de hostias con su carisma chulesco), Devon Aoki puntúa la trama con su complejo atractivo y el espíritu de la acción serie B de los años ochente se deja ver intermitentemente (pienso, sobre todo, en la persecución de coches y en los polis secundarios). Lo cual está francamente bien, pero no deja de ser una oportunidad desaprovechada cuando tienes una peli titulada "War" y protagonizada por Jason Statham y Jet Li. Sólo podemos soñar lo que hubiese hecho McG (o, sin ir más lejos, Louis Leterrier) con semejante punto de partida: eso sí que hubiera sido como para enviar a un poeta.

Tres hurras por una venganza dulce

Si Johnny Depp interpreta a un psicópata cantante en la Inglaterra victoriana, sabes que Tim Burton está sentado tras las cámaras. De una manera intuitiva y completamente inequívoca, lo sabes. Ya tenemos el trailer de Sweeney Todd, la adaptación al cine del heterodoxo musical de Stephen Sondheim, que llevó a Broadway conceptos tan entrañables como abrir gargantas con una cuchilla de afeitar y transformar cadáveres humanos en pasteles (bueno, puede que William Shakespeare ya lo hubiera hecho antes, pero es que él lo hizo TODO antes). La sensación que produce el trailer el extraña: por un lado, parece la película más burtoniana de toda la filmografía de Burton; por otro, sabemos que va a introducir dos elementos fundamentales con los que el director de "Beetlejuice" no había tratado hasta ahora. Me refiero, por supuesto, a las canciones y el gore, que (por alguna razón) prácticamente no figuran en este primer trailer. Parace como si a los caballeros de Warner Bros. les asustase un poco tener que vender lo que Burton define como "un musical mudo" (bendito sea), por lo que han decidido centrarse casi por completo en Depp y rezar para que el público descubra que los personajes cantan después de haber comprado la entrada. En cuanto a lo de la sangre a borbotones, es del todo comprensible que se nos escatime en el trailer, pero la calificación R garantiza que Burton se ha salido con la suya y no ha cortado (como le sugerían los productores) las escenas más brutales.

No se me ocurre nada malo que decir de "Sweeney Todd", un orgiástico y grandguiñolesco banquete que le pone música al asesinato en serie, el canibalismo, la violación y el suicidio. Sabemos que Helena Bonham Carter va a estar espectacular en el papel de la peor pastelera de Londres, así que las sorpresas las proporcionarán los nuevos abducidos por Burton: Alan Rickman, Timothy Spall (no... debo... hacer... chiste... sobre... Harry... Potter...), Jayne Wisener y Sacha Baron Cohen. Lo malo es que esta idea que tiene Burton de película navideña para toda la familia no llegará a nuestros cines hasta febrero.

"Taxi Driver" conoce a "Kill Bill"

"Taxi Driver" conoce a "Kill Bill" Hoy se estrena "La extraña que hay en ti", pintoresco título que la distribuidora le ha puesto a "The Brave One", el último trabajo de Neil Jordan. Hay dos cosas de las que todo el mundo (todo el que vea la película, al menos) va a hablar durante la próxima semana: Jodie Foster y un final que te deja turulato. De la primera, qué decir: no deja de resultar curioso que la portentosa actriz haya decidido retomar parte de la furia urbana de "Taxi Driver" para, esta vez, ponerse en el lugar de Travis. Su interpretación, que supera en fuerza testicular a cualquier cosa que haya hecho Charles Bronson, no sólo invita a establecer comparaciones con la obra maestra que la reveló (a la tierna edad de doce años) como una actriz entre un millón, sino que también podemos invocar referentes propios ("Acusados") y ajenos ("Kill Bill", "Un día de furia"), aunque el resultado final esté muy, muy lejos de todos ellos. Y no porque Foster no esté a la altura, ya que su Erica está a la altura de Meg Altman en "Panic Room" o Madeline White en "Inside Man" (por citar sólo dos papeles recientes), sino porque Jordan y sus guionistas parecen haber delegado todas las bazas de la película en ella. Lo cual nos lleva a ESE final del que tanto se va a hablar: a mí, personalmente, no me ha provocado ninguna tormenta moral, sobre todo porque "La extraña que hay en ti" nunca pretende ser más que un artefacto de escapismo justiciero. Quizá la clave la den en Popwatch Blog: ¿por qué lo pasamos tan bien cuando Arnie aniquila(ba) a cientos de esbirros y, en cambio, nos incomoda que Jodie Foster (spoiler)? El final admite varios adjetivos (y no precisamente elogiosos), pero no creo que "parafascista" sea uno de ellos.