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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

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Películas Palahniuk

Películas Palahniuk

No, aún no he empezado con Rant, la última novela de Chuck Palahniuk, pero supongo que escribiré un post cuando la acabe y que, de algún modo, seréis los primeros en saberlo. De lo que quería hablaros es de las futuras adaptaciones al cine de dos de sus obras, algo que no ocurría desde 1999 (y, teniendo en cuenta el status de filme de culto que rodeó a "El Club de la Lucha" desde poco después de su estreno, resulta harto inexplicable que no hayamos hablado de esto antes). La primera de ellas es "Asfixia", que parece haber estado rodándose en secreto a lo largo de los últimos meses y que, atención, se presentará oficialmente en el próximo Festival de Sundance (donde, por cierto, también estará "Los cronocrímenes": ¡enhorabuena!). ¿Las malas noticias? Lo más reseñable del currículum de su director es que está casado con Jennifer Grey y el presupuesto fue, según las fuentes, realmente mínimo. ¿Las buenas noticias? Sam Rockwell interpreta al protagonista, Victor Mancini, y Anjelica Huston a su madre. Para el que no la haya leído, "Asfixia" es una de las novelas más recomendables para regalar durante la inminente temporada navideña, una aparente comedia negra sobre la adicción sexual que va desvelando progresivamente nuevas y sorprendentes capas de significado. En Twitch tienen más información acerca del proyecto, además de una foto en mayor resolución que la que acompaña a este post.

La segunda posible adaptación palahniukiana es para echarse a temblar: Francis Lawrence está escribiendo un borrador basado en "Superviviente", posiblemente la mejor obra del autor. No me malinterpretéis: no soy uno de esos blogueros que odia a Lawrence porque sí. De hecho, reconozco los aciertos estéticos de la (con todo) mediocre "Constantine" y espero con gran impaciencia su versión de "Soy leyenda", pero no creo que sea el más indicado para llevar al cine esta novela en concreto. Al fin y al cabo, estamos hablando del responsable último de la suavización de carácter a la que fue sometido el personaje de John Constantine, por lo que el peligro que corre un texto tan incendiario de ser endulzado es considerable (recordemos que el 11-S congeló un intento previo de convertir "Superviviente" en película). De todas maneras, aún es pronto para llevarse las manos a la cabeza: cruzaremos el puente de la mala adaptación palahnukiana cuando lleguemos a él. Mientras tanto, tenemos más que suficiente con "Hitman", capaz de provocar que los fans de la saga monten un Proyecto Estragos únicamente para torturar a sus responsables.

La segunda venida

 

"Harold & Kumar Go to White Castle", una de las mejores comedias de 2004, tiene ya una secuela lista para ser lanzada: Harold & Kumar 2, que puede o no acabar titulándose "Harold & Kumar Escape from Guantanamo Bay", pone a nuestros héroes en la difícil situación de coger un avión para ir a Amsterdam y descubrir, antes de que se ponga en marcha, que el fantasma del 11-S sigue vivo. Pero no os preocupéis: es una comedia, con el gran Rob Corddry y el reincidente David Krumholtz como secundarios confirmados. Por supuesto, el espectacular, insuperable teaser poster anuncia el retorno (casi una segunda venida) de NPH, demiurgo de las vidas de Harold y Kumar, presencia mágica que les acompañará en el (es de suponer) extremadamente accidentado viaje a su Arcadia particular (Harold encontrará allí a su amada María, mientras que Kumar... bueno, lo cierto es que Kumar también. Gracias, estaré aquí toda la semana).

Aprovecho también para anunciar que mañana, a las 10:00 en punto (el Eliterreloj no bromea), aparecerá publicado mi segundo análisis futuramero en EliteVisión: he pulido algunas cosas y he incorporado otras muchas (entre ellas, el mensaje y el cartoon que abren cada episodio), porque esto es un work in progress y vosotros me ayudáis a mejorar. Para cuando llegue al último post, allá por 2027, calculo que el análisis de la serie habrá alcanzado la más pura perfección. Mientras tanto, os recuerdo que hay que visitar EliTV a diario: a mí, personalmente, me está sirviendo para descubrir series nuevas, comenzar a apreciar algunas con las que no conecto (por ejemplo, "The IT Crowd") y, en suma, ver la tele con otros ojos.

Trío de trailers

Trío de trailers

1) Juno: La segunda película de Jason Reitman ganó el gran premio de la Festa Internazionale de Roma y se estrena este mes en un número reducido de salas de su país. Con estos dos datos, uno se puede hacer una idea de que "Juno" es la clase de comedia filo-independiente norteamericana que parece pensada para conquistar al público europeo (no en vano, también arrasó en el Festival de Toronto, otro signo inequívoco de su naturaleza). Su trailer, que preludia un tono equidistante ente "Gracias por fumar" y "Thumbsucker", no sólo confirma ese teoría, sino que también promete convertir a su protagonista Ellen Page en toda una actriz: su papel de adolescente (accidentalmente) embarazada que intenta descubrir dónde encaja con grandes dosis de cinismo es uno de esos regalos por los que toda joven promesa sería capaz de matar. La acompaña (además de una calculada banda sonora indie rock) un reparto aún más estimulante que el de la primera cinta de su director: Michael Cera, Jason Bateman, Rainn Wilson, Jennifer Garner, Allison Janney y J.K. Simmons. El guión está firmado por Diablo Cody, seudónimo de una escritora y bloguera estadounidense que ha declarado en varias ocasiones que la diferencia entre "Knocked Up" y "Juno" es que, en la segunda, el embarazo de la protagonista sólo es una excusa para hablar de algo mucho más interesante. Estreno 22 de febrero

2) Chrysalis: La cirugía plástica del futuro podría hacer mucho más que transformar nuestra apariencia física: también sería capaz de reconfigurar nuestra identidad. Este es el estimulante punto de partida de "Chrysalis", inminente cinta de ciencia-ficción gala que pone un diseño de producción muy post-"Minority Report" al servicio de una trama detectivesca enmarcada en la tradición del polar. Su trailer destaca, además de la belleza de Mélanie Thierry, la transformación de Albert Dupontel en inusual héroe de acción: si contásemos los planos se le ve dando o recibiendo buenos golpes, tendríamos que deducir que estamos ante una cinta de acción/SF al más puro estilo Arnie. No obstante, imágenes tan elegantes y evocadoras como la de los brazos interactivos nos traen a la memoria "Cypher" y su loable intención de hermanar el gran espectáculo con un modelo de ciencia-ficción avanzado y eminentemente cerebral. Estreno 14 de diciembre

3) Jumper: Doug Liman ha llegado a la conclusión de que el héroe no tiene por qué ser el protagonista de sus películas, sobre todo cuando uno puede elegir centrar toda su atención en un arquetipo tan fascinante como el del antihéroe. De esa reflexión nace "Jumper", uno de los estrenos más estimulantes de 2008: no sólo puede suponer la inauguración de una nueva franquicia, sino que preludia un tono fresco e innovador que ya dábamos por perdido en las grandes superproducciones norteamericanas. Hayden Christiensen y Jamie Bell son los dos adolescentes con poderes que encabezan esta adaptación de las novelas de Steven Gould, en las que el teletransporte no sólo sirve para perder el mínimo tiempo posible en levantarse del sofá a coger un refresco, sino también para orquestar peleas que se desarrollen en varios continentes de manera casi simultánea (el Coliseo romano y las pirámides egipcias son algunos de los escenarios escogidos por Liman para dejarnos con la boca abierta). Si a eso le sumamos un Samuel L. Jackson con pinta de villano pulp (¡su trabajo consiste en matar a los jumpers que se han vuelto demasiado poderosos!), el resultado es, sin duda, un caballo ganador en todas las apuestas.  Estreno por confirmar

Deberían haber enviado a un poeta (7)

 

Los falsos carteles grindhouse llevan meses dando vueltas por toda la blogosfera, pero estos (desarrollados por MGM y The Groove Guide) son algo desconocidos y, probablemente, los mejores. Este Herbie torvo ("infierno de lesbianismo y drogas") es sencillamente perfecto, pero no debemos pasar por alto la versión Russ Meyer de "Amelie", el "Apocalypto" que Mel Gibson realmente tendría que haber dirigido y la blaxplotation chunga de "Top Gun". Para perder el sentido.

Mis programas dobles: "Las mujeres perfectas" e "Invasión"

Inaugurar una nueva sección (en este caso, aperiódica e inusual) siempre da algo de vértigo, pero mucho más si se hace con material tan altamente controvertido como el que estoy manejando hoy aquí. El primer programa doble insospechado que propone este blog está integrado por dos cintas de ciencia-ficción que comparten una voluntad de incomodar a través de un mensaje que rehúsa la obviedad, una anómala capacidad para hacer que nos sintamos útiles como espectadores, un estreno marcado por la incomprensión general y a Nicole Kidman. Tanto la vitriólica Las mujeres perfectas (Frank Oz, 2004) como la áspera Invasión (Oliver Hirschbiegel, 2007) son dos reflexiones sobre la identidad en la era del simulacro que pagaron muy caro el precio de salirse de los límites marcados por su condición (producto para llenar multisalas con espectadores sin ningún ánimo de hacerse preguntas) y han acabado en el limbo de los fiascos inmerecidos.

Quizá el denominador común que mejor enlaza las dos partes de nuestro programa doble es su condición de remakes rebeldes: "Las mujeres perfectas" transforma el thriller conspiranoico de Ira Levin y Bryan Forbes en comedia satírica, mientras que "Invasión" escapa de la previsible (y, a estas alturas, incluso inocua) alegoría política para proponer una metáfora de largo alcance e intenciones aún más perturbadoras. Al final, la jugada le sale mejor a la primera, que tiene el privilegio de contar con Paul Rudnick, guionista astuto y perverso donde los haya, capaz de colarnos a través de la comedia un mensaje desesperanzador: básicamente, que nadie puede parar a Stepford, y que el proceso de clonación, despersonalización y envasado al vacío del entorno social ya se ha puesto en marcha en la vida real. Las esposas-robots del filme de Frank Oz riman con los urbanitas-ultracuerpos de "Invasión", en la que Nicole Kidman vuelve a testar los límites de permisividad hacia el individualismo que tiene una sociedad (la nuestra) cada vez más tendente a la homogeneización y a una forma ferozmente silenciosa de profilaxis. Pero esta nueva versión de la inagotable novela de John Finney no se detiene ahí, sino que se plantea algo más ambicioso que la mera referencia coyuntural al contexto socio-político (lo que, admitámoslo, hubiera sido el camino fácil): a través de la conversación con el diplomático ruso y el posterior enfrentamiento con el Daniel Craig ultracuerpo, "Invasión" pone de manifiesto una muy incómoda voluntad de preguntarse qué es lo que realmente nos hace humanos. El aparente final feliz no podría ser más significativo, ni más valiente: por primera vez, una versión de "La invasión de los ultracuerpos" deja en el aire la pregunta de si no hubiera sido mejor convertirnos en vainas, además de la posibilidad de que el virus seamos nosotros. Un mensaje controvertido, que incluso puede ser interpretado como una fábula reaccionaria (la violencia, la guerra es lo que de verdad nos hace humanos, para bien o para mal), pero que genera debate y plantea dilemas morales, en lugar de predicar para el converso con una manida (y, a estas alturas, casi políticamente correcta) parábola anti-Bush.

Por supuesto, ninguna de las dos películas son completamente brillantes: esos problemas durante el rodaje que parecen acompañar a su actriz protagonista se notan en el resultado final. Quizá "Invasión" fuera la que salió peor parada, con Joel Silver preocupado por el denso montaje que le entregó su director original y James McTeigue (nuevo hombre de confianza del productor) volviendo a rodar en la sombra demasiado material como para no figurar en los créditos. Es la película más imperfecta del programa doble y no aguanta una comparación con las versiones de Don Siegel y Philip Kaufman, pero no deja de ser un resfrescante ejemplo de ciencia-ficción intrépida y heterodoxa, que resulta ideal para ser aplicado después de haber disfrutado con "Las mujeres perfectas" y su desopilante defensa del feminismo (posmoderno). Cine apocalíptico en el seno de Hollywood. Benditas rarezas.

¿Huelga? ¿Qué huelga?

¿Huelga? ¿Qué huelga?

La WGA podrá ponerse como quiera, porque Hollywood siempre tiene guardados algunos ases en la manga. En caso de que ocurra lo peor y la huelga se prolongue durante meses, estos son los proyectos estrella de los grandes estudios de cara a finales de 2008/principios de 2009, así como los finales alternativos (o, si lo prefieres, rodados a toda prisa) de tus series de televisión favoritas:

◊ Star Wars: The Ordinary Edition
George Lucas siempre tiene preparado un plan de emergencia cuando se trata de ganar dinero: ¡experimenta la trilogía original, tal y como estaba antes de que las ediciones especiales trastearan las cosas! De nuevo, Han dispara primero, el holograma del Emperador parece un chimpacé y las criaturas conservan su atractivo rudimentario. ¡Además, ni rastro del fantasma de Hayden Christiensen al final del "Jedi"! Hace mucho, mucho tiempo, las cosas se hacían sin CGI: considera "Star Wars: The Ordinary Edition" como un viaje a esa galaxia lejana.

◊ Saw V: European Jigsaw
¡Si ruedas en otro contiente, los sindicatos no pueden tocarte! Horrorízate con el salvaje viaje a Amsterdam que Jigsaw (Jean Reno) realizó años antes de la primera película. Con un equipo y un reparto completamente europeos, "Saw V" ignora alegremente (¡aún más que la cuarta entrega!) el concepto de continuidad para ofrecernos las primeras trampas realizadas por nuestro moralista sangriento preferido. (NOTA: dependiendo del estado del Euro, este proyecto podría pasar a titularse "Saw V: Oriental Jigsaw" o "Saw V: Australian Jigsaw". Sea como sea, Jean Reno se mantiene a bordo).

◊ Lost: Alternative Ending
Después de todo, puede que el purgatorio no fuera tan mala idea...

◊ Security-Cam: The Movie
Dos horas de verdadero drama en estado puro, sin directores, actores ni guionistas: sólo gente real, teniendo problemas reales mientras es espiada por cámaras de vigilancia reales. Algunos highlights incluyen: "Viejecita agarrada a su bolso mientras un motero se lo intenta arrebatar", "Político conservador pagando por sexo en un aparcamiento" y el clásico intermporal "Agresión racista en las calles de un barrio marginal" (así como su emocionante secuela, "Agresión racista en el metro").

◊ Heroes: Alternative Ending
En un sorprendente giro argumental, descubrimos que la mente maestra detrás de todo no es otro que... eh... Bigotitos, el perro de los Bennet, en estrecha colaboración con... los franceses, por ejemplo. Y algún país de Oriente Medio. Y el cambio climático.

◊ Totally Paris
Las cámaras siguen día y noche a la encantadora Paris Hilton durante sus quehaceres diarios. Deberá someterse a varios remontajes para poder obtener la calificación "R", pero creemos que valdrá la pena.

◊ The Fountain: The Studio Head's Cut
¿Alguién entendió algo? En serio, ¿de qué iba todo aquello? Ahora que los directores pedantes por fin se quitan de en medio, los estudios pueden estrenar sus versiones: 85 minutos de violencia y palabrotas (añadidas), con un 57% más de Hugh Jackman sin camiseta y las disertaciones teológico/existencialistas sustituidas por escenas de coches chocándose.

◊ The Chevy Chase Show Redux
Con Colbert, Conan, Letterman y Leno fuera de juego, sólo hay un hombre que pueda tomar las riendas de las noches televisivas. Sin los principios suficientes como para ser considerado un esquirol, Chase retoma su programa donde lo dejó: hora y media diaria de improvisaciones, cien por cien sin guión. Sólo él, un pastel gigante, una canasta de baloncesto y un sentido del humor que hará que el espectador experimente una redefinición del concepto "incomodidad".

Me pregunto dónde habrá ido mi serpiente negra

Me pregunto dónde habrá ido mi serpiente negra

Enganchado como estoy a la música de Blind Lemon Jefferson, decidí darle una segunda oportunidad (en forma de camino hasta el videoclub) a una película que, en su momento, estuvo a punto de hacerme perder la fe. Sobre el papel, "Black Snake Moan" tenía que haber sido la película del año: tras debutar por todo lo alto con la sorprendentemente sólida "Hustle & Flow", el director Craig Brewer se arriesgaba con un segundo proyecto aún más ambicioso, ambientado en el Sur Profundo de Estados Unidos y cimentado sobre un electrizante enfrentamiento entre el Pecado (Christina Ricci) y la Fe (Samuel L. Jackson). Tanto el trailer como los insuperables pósters prometían una película capaz de hacernos sudar, de meter el dedo en la llaga, de dinamitar algún tabú y de llegar hasta el final. Contra todo pronóstico, "Black Snake Moan" acabó convirtiéndose en lo que el crítico británico Damon Wise definió como "un cuento de hadas conservador", tanto que uno no sabía muy bien si estaba contemplando una apología de la adicción sexual o todo lo contrario. O ambas cosas a la vez. O nada de lo anterior.

Para mí, el principal problema está en que Brewer no se atreve a llevar hasta sus últimas consecuencias la poderosísima química que existe sus dos intérpretes principales: "Black Snake Moan" debería haberse centrado en el cautiverio al que un viejo cantante de blues con el corazón más que roto somete a una joven white trash con un desaforado apetito sexual. El resto de los personajes tendrían qye haberse mantenido en segundo plano, en lugar de interferir constantemente en la relación entre dos polos opuestos que deberían haber gozado de mucho más tiempo en pantalla para ellos solos. Así, la prisionera y el guardián (o, si lo preferís, la esclava y el amo) no pueden desarrollar satisfactoriamente su juego psicológico de atracción/repulsión, por lo que la conexión final entre ambos parece forzada y bastante poco creíble. Al final, "Black Snake Moan", que debería haber sido una pieza para dos intérpretes, se convierte en un catálogo de sureños pintorescos, desde el pastor temeroso de Dios hasta el joven cabezahueca que se alista en el ejército sin saber muy bien si tendrá estómago para soportarlo, pasando (lamentablemente) por el padre-que-abusa y la madre-que-consiente, rescursos que todo guionista cobarde tiene a mano cuando desarrolla un personaje como el de Christina Ricci. No es de extrañar que, con tantas interferencias en forma de clichés con demasiado tiempo en pantalla, el mensaje acabe resultando confuso e incluso algo desconcertante. Es una pena que Brewer sabotee de esta manera su propia película, en lugar de dejar que sus dos protagonistas laman sus heridas a ritmo de blues: mientras Jackson toca su guitarra y Ricci escucha la música, "Black Snake Moan" parece la película del año.

Supervillanos sin disfraces

Inspirada en el cómic de Mark Millar y J.G. Jones, Wanted es la película de la semana en la Red: no hay más que contar la cantidad de blogs y webs de cine que se han hecho eco de la aparición de su trailer y sus primeras fotos, aunque (justo es decirlo) la mayoría lo hayan hecho porque se trata de la nueva película de Angelina Jolie. Un servidor espera que sea algo más, no sólo porque le encanta la miniserie original, sino porque forma parte del club de fans español de "Guardianes de la Noche / Guardianes del Día". Mejor dicho, formaría parte de ese club de fans en el caso de que existiera. Maldita sea, hasta estaría dispuesto a fundarlo personalmente.

Por lo que parece, el director Timur Bekmambetov ha desembarcado en Hollywood con sus ganas de armarla intactas: el trailer de "Wanted" está repleto de imágenes que parecen ignorar festivamente las leyes de la Física, como ese plano cerradísimo de un tipo atravesando un cristal a cámara lenta o el tráveling digital que acompaña a la Jolie mientras desciende por la parte superior de un tren. Por si fuera poco, esta historia de asesinos enfrentados entre sí se antoja como el campo de pruebas perfecto para que Bekmambetov siga profundizando en esa corriente de coolización de las armas de fuego que ha iniciado este año la portentosa Shoot 'Em Up. Los integristas de la viñeta lamentarán que los personajes del "Wanted" cinematográfico no sean supervillanos con disfraces y un impresionante tejido referencial, pero es que la obra de Millar y Jones no admitiría una adaptación literal que no estuviera condenada al fracaso. En marzo de 2008 veremos si la promesa de "Guardianes del Día" (todo lo que "X-Men 2" siempre quiso haber sido) se cumple, porque Bermambetov es uno de los directores en activo más capacitados para llevar un cómic a la pantalla. Aunque parezca que está haciendo otra cosa.

Mi psicópata favorito: Salanova

Mi psicópata favorito: Salanova

"It", de la película basada en la novela de Stephen King, es el psicópata más aterrador que puede haber para... un niño. Imagínese, un niño de cuatro años que adora los payasos, se encuentra con una película en la que (la escena principal la tenía grabada en mi mente), en un momento dado, el payaso (Pennywise) le arranca la mano de un mordisco y se lo come, todo por un maldito globito. Daba la casualidad de que al niño el que le arranca la mano se llama Giorgi, que, digamos, es como a veces me llamaban mis padres. Es decir, me sentía identificado y pensaba: "¿No seré yo su próxima víctima?". Lo que más me llama la atención es que se me ha quedado clavado en el subconsciente, que el 90% de las pesadillas que sigo teniendo son con él, con ese maldito psicópata de payaso que me aterra. Nunca he podido terminar de ver la película: ese es el motivo por el cual es mi psicópata favorito, alguien capaz de permanecer en tus pesadillas tanto tiempo, en mi subconsciente. "¿Quieres un globito, Giorgi?": a partir de esa frase, me plantée reír o llorar con los payasos; creo, que hasta hace unos años, elegñi llorar. Cada vez que veo la portada del DVD en Fnac, me cago.

- Por Salanova, el hermano de Damien Thorn
(Por cierto, el payaso acaba resultando ser un monstruo extraterrestre).

Top 10 Scream queens

Top 10 Scream queens

Llevamos una semana celebrando la gloria de algunos de los más grandes asesinos psicópatas de ficción, pero... ¿qué hay de sus víctimas? Un monstruo asesino no tendría sentido sin su scream queen, ambos son un binomio armónico que ha ido propulsando el género de terror prácticamente desde el principio. Sirva este Top 10 de homenaje a las víctimas (y a las que acabaron erigiéndose final girls), a las actrices que sólo necesitaron gritar para convertirse en iconos inmortales.

10 Sarah Michelle Gellar. He aquí una chica con dos personalidades bien definidas: mientras que, en su etapa televisiva, se caracterizó por poner a raya todas las semanas a vampiros y demonios; en su carrera cinematográfica se ha dejado asustar por ellos con mucho gusto. De hecho, SMG comenzó a encarnar a Buffy Summers en 1997, el mismo año en que se estrenaron "Sé lo que hicisteis el último verano" y "Scream 2", sus incursiones en el universo del guionista de moda (por aquel entonces) Kevin Williamson. Después de eso, Sarah ha seguido sufriendo ante el acoso de lo sobrenatural en "El Grito" (2004) y su secuela, en la que tenía el buen gusto de desaparecer durante los primeros compases. Su último papel de scream queen ha sido en "El Regreso" (2006), tedioso thriller psicológico que volvía a utilizar la esquizofrenia como giro final. Si no fuera por "Scooby-Doo" (2002) y la inminente "Southland Tales" (2007), casi sería legítimo hablar de encasillamiento...

9 Fay Wray. La abuela espiritual de Mary Elizabeth Winstead (por nombrar a una heredera ilustre). Pese a haber protagonizado tantas películas que da vértigo mirar su ficha en IMDb y haber conocido a más de un monstruo a lo largo de su vida (por ejemplo, a Eric von Stroheim), Fay siempre estará ligada a una película y a un monstruo concretos: "King Kong" (1933). Su icónica imagen desvalida en las gigantescas manos del gorila, unida a sus alaridos de pavor, marcó el comienzo del reinado del grito en Hollywood: la damisela en peligro funciona siempre, sea cual sea el contexto histórico. Naomi Watts tomó el relevo en el remake de 2005, pero Fay murió poco antes de poder entregárselo en persona (Peter Jackson ya había planeado un cameo para ella).

8 Soledad Miranda. No tanto una scream queen como una auténtica vampiresa, Soledad pasó a la historia como a actriz que, de no haber existido, posiblemente hubiera sido inventada por Jesús Franco. Por si su papel en "Vampyros Lesbos" (1970) no fuera suficiente para convertirla en icono pop, la muchacha también tuvo una breve carrera como cantante ("Lo que hace a las chicas llorar" es un éxito subterráneo) y una muerte trágica que ya se ha convertido en leyenda: poco después de rodar una película con el tío Jess y de firmar un contrato estelar con una productora alemana, Soledad sufrió un fatal accidente de tráfico en Lisboa. Lo que significa que murió joven, pero que, en cierto sentido, se hizo inmortal.

7 Jennifer Love Hewitt. No es necesario que una scream queen se haya pasado media vida rodando películas de terror para ser merecedora de su corona: en este caso, sólo fueron necesarias las dos primeras partes de una saga que, desde entonces, ha seguido perpetuándose a través del DVD. "Sé lo que hicisteis el último verano" (1997) y "Aún sé lo que hicisteis el último verano" (1998) llegaron en una época perfecta para convertir a su protagonista en una auténtica reina del grito, papel para el que parecía haber nacido. Desde entonces, se siente mucho más cómoda con las presencias de mal rollo, hasta el punto de actuar como su confidente en la popular serie "Entre fantasmas", el bote salvavidas de su carrera. De todos modos, el título provisional de su próximo proyecto cinematográfico sí que da miedo: "She Had Brains, a Body, and the Ability to Make Men Love Her".

6 Dee Wallace-Stone. Uno de los muchos cuasi-cameos de culto que puntúan el "Halloween" de Rob Zombie corre a cargo de esta dama del cine de terror, que interpreta a la madre adoptiva de Laurie Strode. El director sabía muy bien lo que se hacía al ficharla: aunque siempre será más recordada por su papel de madre divorciada en "E.T., el extraterrestre" (1982), Dee ha protagonizado clásicos del terror como "Las colinas tienen ojos" (1977), "Aullidos" (1981) o "Cujo" (1983). Su marido, Christopher Stone, murió de un ataque al corazón mientras ella rodaba "Agárrame esos fantasmas" (1996) en Nueva Zelanada, lo que no deja de tener su halo inquietante...

5 Marilyn Burns. Aunque nació en Pennsylvania, Mary Lynn Ann Burns vivió en Texas durante toda su infancia y adolescencia. ¿Quién mejor que ella para recorrer los bosques de tan emblemático estado, con un psicópata y su sierra mecánica a tan sólo unos pasos por detrás? "La matanza de Texas" (1974) la convirtió para siempre en Sally Hardesty, de cuya sombra no ha logrado desprenderse jamás. Como demuestra su pequeño papel en "Eaten Alive" (1977), la siguiente película de Tobe Hooper, Marilyn siguió orbitando en torno al cine de terror: hasta conseguió el papel de Linda Kasabian en "Helter-Skelter" (1976), película para la televisión inspirada en los asesinatos del 10050 de Cielo Drive. ¿Leatherface y Charles Manson? ¡No está nada mal! Marilyn tuvo un cameo testimonial en "La matanza de Texas: La nueva generación" (1994), pero aún no sabemos qué opina de la interpretación de Jessica Biel en el remake de 2003.

4 Elsa Lanchester. ¡Ninguna lista de scream queens podría estar completa sin la novia de Frankenstein! Su reacción al contemplar el monstruo con el que dos científicos locos la quieren emparejar la convirtió, casi de inmediato, en una figura inmortal del terror cinematográfico: no hay más que ver la popularidad que tiene su peculiar peinado (uno de los iconos de la Universal) cada vez que se acerca Halloween, por no hablar de los cientos de homenajes que ha tenido desde que ella lo lució como nadie en 1935. Lo curioso es que Elsa, que también interpretaba a Mary Shelley en la película de James Whale, siempre se consideró antes como una actriz de comedia que de terror, algo que demostró con creces en "Un cadáver a los postres" (1975), que prácticamente fue su retiro por la puerta grande.

3 Ingrid Pitt. Si tuviéramos que ponerle cara a la manera de entender el terror de la Hammer, ¿con cuál nos quedaríamos? ¿La aristocracia de Peter Cushing? ¿La elegancia amenazadora de Christopher Lee? ¿O la sensualidad de Ingrid Pitt? Para muchos, no hay color: ella fue la que puso el eros al tanathos de los monstruos hammerianos, o la que fusionó ambos conceptos en cintas como "The Vampire Lovers" (1970) o "Countess Dracula" (1971). Por si eso no fuera poco, también apareció en otro clásico emblemático del terror británico, "El hombre de mimbre" (1973). Actualmente, Ingrid es una venerable anciana que publica (con bastante éxito) libros autobiográficos, escribe una columna semanal en Den of Geek y contempla orgullosa su cinturón negro de karate.

2 Janet Leigh. Cualquier persona gritaría si, mientras toma una ducha en un motel de carretera, contempla cómo un maníaco vestido de señora mayor abre la cortina con un cuchillo. Lo importante es que nadie, n-a-d-i-e gritaría como lo hizo Janet Leigh es "Psicosis" (1960), mucho menos si se llama Anne Heche (la pulla oblugatoria al remake de Gus Van Sant). Norman no fue el único psicópata con el que Janet se encontró a lo largo de su carrera (antes estuvo en "Sed de mal", 1958), pero sí es el más memorable y el que hizo que entrase a formar parte del inconsciente colectivo. Aquellos gritos bajo la ducha sólo podían ser superados por alguien que los llevara en los genes...

1 Jamie Lee Curtis. Con que en los genes, ¿eh? Nuestra reina de reinas no podía ser otra que la Laurie Strode original, de la que el crítico Roger Ebert llegó a decir que fue el equivalente setentero de Boris Karloff y Christopher Lee (aunque él lo dijo en tono despectivo). Tras debutar con John Carpenter y Michael Myers en "La noche de Halloween" (1978), Jamie encandenó una serie de películas de terror que hicieron que el calificativo de scream queen se le quedara hasta corto: "La niebla" (1980), en la que compartió cartel con su madre y Adrianne Barbeau (la número 11 de la lista); "Prom Night" (1980), la respuesta canadiense a "Halloween"; "El tren del terror" (1980), una historia de venganza y disfraces letales en la que David Copperfield interpretaba a (sorpresa) un mago; y "Halloween II" (1981), en la que se descubre que Laurie y Michael son hermanos. ¿Quién puede superar eso? Años más tarde, y tras haberse establecido como una actriz de varios registros (y como Mrs. Christopher Priest), Jamie se reencontró con el psicópata que la vio nacer como actriz en "Halloween: H20" (1998) y "Halloween: Resurrection" (2002). Este año, el remake de Rob Zombie ha contado con Scout Taylor-Compton, quien parece dispuesta a seguir los pasos de su maestra: en su futuro cercano se divisan dos películas más de terror, incluyendo un remake de "Inocentada sangrienta" (1986) que la actriz define como una versión terrorífica de "Chicas malas"(2004). Jamie, ¿es hora ya de nombrar heredera?

Mi psicópata favorito: Jaime Lorite

Mi psicópata favorito: Jaime Lorite

Ya lo han dicho buena parte de los participantes en esta nueva (¡y magnífica!) idea de Noel: nunca es fácil elegir un psicópata. De hecho, aunque muchos no nos hayamos dado cuenta de ello, siempre han estado ahí (y no, no va por los senderos de "mi padre era un psicópata", que también), por lo que escoger uno de tantos y tan entrañables lunáticos es un duro, durísimo dilema. Krugger era una de mis primeras opciones, Chucky también, Zodiac (aunque Vigalondo ya ha hablado mucho y muy bien de Scorpio), y hasta T-Bag, el héroe por excelencia de "Prison Break". Sin embargo, servidor siempre ha preferido a los fanatistas religiosos, por lo que, aunque ya había barajado la disparatada opción de Silas, finalmente he decidido tirar por John Doe (no confundir con el de la inconclusa serie con Purcell), el asesino de "Se7en". Pese a que muchos de ustedes, por no decir todos, han visto la película y podrían hablar mucho mejor que yo de Doe, no podía evitar destacarle entre psycho-killers reconvertidos en iconos culturales. Doe, más que matar por gusto, lo hace utilizando como referencia los siete pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Él se autodefine como un enviado de Dios, encargando de llevar a cabo un, llamámoslo así, plan de redención. Sus asesinatos consisten en llevar al extremo cada uno de los siete pecados hasta que sus víctimas muriesen por ello, no sin cierta originalidad: cualquiera que haya visto el film recordará esa escena en la que uno de sus "escogidos" es obligado a llevar a cabo prácticas sexuales con una prostituta usando un chismecito provisto de un cuchillo con el que la penetra. No olvidemos ese extraordinario desenlace, en el cual, con su muerte, trata de completar el plan divino, pretendiendo que el detective Mills lo mate tras haber asesinado a su mujer por envidia.

"Wanting people to listen, you can't just tap them on the shoulder anymore. You have to hit them with a sledgehammer, and then you'll notice you've got their strict attention".

- Por Mean Mad Jaime Lorite

Mi psicópata favorito: Jónatan Sark

Mi psicópata favorito: Jónatan Sark

Vale, elegir un psicópata es como elegir a un hijo. Debería estar prohibido hacerte escoger a tu enfermo mental favorito pero así son las reglas. Pasemos de Grandes Espadas, dejemos a un lado los de más merecida relevancia; los pequeños hitos como el seminal Billy o el brillante Asesino de Rosemary, y vamos a por las mujeres. Aumentemos la representación femenina. ¿Qué no hay? Pues claro que sí, en grandes cantidades. Así de memoria pensemos en la Dulce Alicia, en la insuperable Audra, en la sorprendente Ángela, en la reina Mary Lou o en la “Cumpleañera”, no entremos en Terreno De Palma. De entre las mujeres más fatales voy a reivindicar a Buffy.

Buffy St.John es la mente asesina de "April’s Fool Day", aquí conocida como "Inocentada Sangrienta" y una representante del Slasher de pura cepa. El que cada cuál ponga sus Pruebas de Pureza para el género no ayuda demasiado, pero si señalamos que su identidad es “sorprendente”, que no duda en sacar un divertido arsenal de muertes - incluido el imprescindible doble empalamiento – y uno de esos momentos finales que parten en dos a los amantes del género difícilmente podrán discutírnosla. Aunque Buffy es algo más que un mecanismo fílmico pues junto con las sospechas, las pistas falsas o la isla de la que nadie puede salir –y a la que nadie puede entrar-, Buffy es una prueba de talento para su intérprete, Deborah Foreman, que tuvo que aprender a alienarse y desdoblarse sin dejar de interpretar a la Gemela Buena, Muffy St.John. Porque –y si no has visto la película mejor déjalo aquí, te la bajas, la visionas con palomitas y luego retomas desde este punto- lo mejor de la gigantesca Inocentada que se anuncia desde el título es que Muffy St.John no sólo se crea a una gemela de la nada sino que logra interpretar a una gemela maligna que la ha suplantado ofreciendo pequeñas diferencias para que sus amigos sospechen, tal era la sutileza de su creación.

Así es nuestra Buffy, tan mala como una mujer puede imaginar que llegaría a ser.

- Por Jónatan Sark, Señor de las Tinieblas

Mi psicópata favorito: Suda Sánchez

Mi psicópata favorito: Suda Sánchez

Lo mejor y lo peor de "Camino a la Perdición" (Sam Mendes, 2002) es Harlen Maguire. Es imposible darse por satisfecho con las pocas apariciones -esa gloriosa presentación- de este auténtico fotógrafo del pánico, encarnado por un Jude Law que pone su androginia al servicio de la ambigüedad viscosa de este psicópata sicario de Al Capone. Porque Harlen disfruta de su trabajo (el de fotógrafo de escenas de crímenes y EL OTRO), y no hay nada mejor que vivir de lo que a uno le gusta; por eso la empatía culpable se dispara cuando nos identificamos con esta versión en carne y hueso de las comadrejas de "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", que no duda en metérsela por detrás a sus víctimas cuando están desprevenidas.

- Por Suda "Bodycount" Sánchez

Mi psicópata favorito: La Ruina

Rescato a un fulano que no puede faltar en esta galería de amantes de la sangre ajena: el Dr. Philip K. Decker. No tan célebre como el resto de sus colegas, pero no por ello menos importante, Decker jamás tuvo problemas para compaginar su ocupación profesional diurna de psiquiatra con el pasatiempo nocturno de serial killer. Por supuesto que los protagonistas de "Razas de Noche" eran otros, pero Decker, el auténtico freak de la película, se convirtió sin mucho esfuerzo en el robaplanos sorpresa de la función. Con su colección de cuchillos telescópicos y aquella máscara malrollera con botones por ojos, Decker sobrevive en el revuerdo cinéfilo como uno de los sujetos más hijoputas que poblaron el fantastique de finales de la década de los 80. Clive Barker, director de l evento, dejó sabiamente el papel de loquero tarado en manos de todo un pope del género: David Cronenberg. Y, claro, el tipo lo bordó.


- Por La-Ruina-de-la-Familia , experto en reanimación de cadáveres

Mi psicópata favorito: Mycroft Barrett

 

Ante la propuesta de Noel, me he dado cuenta de que soy un gran fan de los psicópatas de celuloide. No sabía cuál elegir. El Rutger Hauer de "Carretera al infierno", el Andy de "Deathdream"... Finalmente me he decidido por uno más clásico, más realista, más terrible, más desconocido: El Coleccionista, interpretado perfectamente por Terence Stamp en la peli de William Willer.

¿Por qué?

Por el retrato frío, cínico, despiadado y preciso de un hombre socialmente tullido, que colecciona mariposas, que se siente solo (humano, terriblemente humano, por eso es un monstruo mucho más terrible) y que da el paso decisivo: de pinchar insectos en alfileres a coleccionar personas. ¿Puede olbigarse a alguien a que lo ame a uno? Stamp, con gesto serio, desesperadamente serio, mortalmente sepulcral, pulcro, nos muestra un alma metódica al borde del abismo. Un duelo psicológico entre depredador y víctima en el que el coleccionista se muestra vulnerable frente a la presa, porque es parte del juego para intentar manipularla hasta conseguir su objetivo.

Pero las personas no son mariposas.

Un caserón vacío en la campiña inglesa. Puedes gritar. Nadie ye oirá. Él quiere que le ames cueste lo que cueste. Hará lo que sea necesario. O, tal vez. sólo quiere un especimen para guardar en su vitrina, perfecto en su belleza quebrada y muerta.

- Por Mycroft "Solamente tienes que subir" Barrett

Mi psicópata favorito: Henrique Lage

Mi psicópata favorito: Henrique Lage

Cuando pensamos en la psicopatía, lo solemos enfocar desde un punto de vista del personaje torturado, deforme, maligno por naturaleza o por algún trauma de fácil explicación; nos ceñimos al arquetipo del Sacamantecas del slasher, señalándolos como enfermos, fuera de una sociedad civilizada. Nos cuesta creer que gente como Martha Beck y Raymond Fernandez ["Los asesinos de la luna de miel" (1970)] no encontrasen verdadero placer morboso en atacar a sus víctimas si no que se moviesen por un deseo más terrenal como el dinero. En la muy reciente Wolf Creek (2005), el psicópata ve en sus acciones su medio de subsistencia, pero no quita que disfrute de ello, gracias a la sensación de poder que brevemente alcanza al vencer a una sociedad que le pisotea moralmente. Quizás Martha y Ray también albergaban una deformidad social, la de vivir marginados, y por ello elegían a sus víctimas entre personas excluidas de una sociedad restrictiva, quizás buscaban inconscientemente liberarlas de sus penas. Cabe destacar que ese no disfrute de sus acciones homicidas no tiene porqué venir unido a otros interés, Carol Ledoux ["Repulsión" (1965)] no soportaba la sangre pero se veía obligada a matar en una defensa propia que sólo ella veía, en la invasión de su espacio. En el fondo, lo realmente aterrador es que matar no deja de ser un mecanismo para la que toda justificación es absurda.

 

- Por Henrique "666" Lage 

Mi psicópata favorito: John Tones

Mi psicópata favorito: John Tones

Jason Voorhes parte de la abstracción del Mal inherente a cualquier discípulo de Michael Myers, pero tiene un valor añadido que el propio psicópata de "La Noche de Halloween" sólo ha recuperado lateral e involuntariamente con la última aportación a sus tropelías dirigida por Rob Zombie: la capacidad para sacar de sus casillas a quienes necesitan una voz tranquilizadora susurrándoles en el oido que el cine de terror no es sólo la explotación de las pulsiones más viles del ser humano. Que es algo más. La Maldad de Jason Voorhes es tal que empapa a las películas de "Viernes, 13", desnudas de cualquier aproximación a su monstruo o a las víctimas que no sea la meramente utilitaria: situarlos en un entorno inhóspito y dejarlos sueltos, para que el espectador contemple cómo se descuartizan mutuamente. La muda y clásica contemplación de Jason de los cadáveres de sus víctimas es paralela a la contemplación que hacen las películas del espectador, que parecen divertidas de generar secuelas oficiales y apócrifas mientras los amantes del horror con mensaje se retuercen incómodos en sus butacas, murmurando "Es que las secuelas son aburridas". "Es que son todas iguales". "Es que no hay argumento". Es que, es que... Adoro las películas de "Viernes, 13" (no excesivamente sangrientas, no excesivamente violentas, sin atisbo de humor consciente o ironía postmoderna) y a su máximo símbolo, Jason Voorhes, por conservar en nu núcleo duro la esencia del horror, la que consiste sólo en ver cómo una pareja de adolescentes follan y son perseguidos y asesinados por un monstruo enorme, indestructible y sin ninguna razón de ser. "Viernes, 13" es terror puro, muy por encima de consideraciones fílmicas, y por eso los propios fans del género las repudian.

- Por "Yo fui un John Tones adolescente"

Mi psicópata favorito: Milveinticinco

Mi psicópata favorito: Milveinticinco

Elegir a un psicópata cinematográfico sobre los demás es casi tan difícil como preguntarle a un niño que elija entre papá y mamá. Hay días en los que uno se siente más identificado con la elegancia de Hannibal Lecter, mientras que otros días uno puede preferir vestirse de payaso como Wayne Gacy. A cada uno lo queremos por distintas razones.  Por tal razón, si hay que elegir a un psicópata por encima de los demás, la opción debería ser Peter Foley: "the Copycat Killer". Él solo es un curso intensivo de Historia de Asesinos Psicópatas del Siglo XX. Ser sirve de Daryll Lee Cullum (Harry  Connick Jr.) para recordarnos la importancia que tuvo el trabajo en equipo en Los Estranguladores de la Colina. Nos instruye sobre la alarma social que puede generar un simple revolver del calibre 44, como si una nueva reencarnación del Hijo de Sam se tratara. O rememora aquellos tiempos en los que una media de mujer podía ser un fetiche homicida en Boston. Y todo ello mientras desarrolla una obsesión a-la-Lecter con Helen Hudson (Sigourney Weaver). Nunca ser un asesino falto de originalidad fue tan único.

- Por Milveinticinco maníacos

Anatomía del Hombre del Saco

 

Un hombre del saco cinematográfico suele matar entre 6 y 10 personas por película. El 85% de esas víctimas son adolescentes, y al menos el 23% de ellos mueren mientras están teniendo relaciones sexuales. El porcentaje que realmente se lo merece es más discutible, pero digamos que suele estar por encima del 50%.

La peor pesadilla de un boogeyman suele ser una adolescente atractiva de no más de 20 años. Se distingue por ser la única de su grupo de amigas que no tiene novio (o, si lo tiene, la única que no habla continuamente de tirárselo), que tiene inquietudes artísticas/culturales y que no enseña las tetas. El 45% de estas final girls acaban convirtiéndose en grandes estrellas de Hollywood. Un desafortunado 3% acaba envejeciendo a medida que va rodando secuelas.

Por alguna razón, los hombres del saco norteamericanos son los únicos individuos peligrosos de aquel país que no poseen un arma de fuego. En lugar de eso, prefieren encargarse de sus víctimas con uno (o varios) de los siguientes ítems: cuchillo, sierra mecánica, garfio, hacha, sus propias manos, sus propios dientes, taladro eléctrico y vara de hierro. Sólo un 3% de ellos se los fabrica personalmente. El 70% de las final girls aprecian la ironía y matan al asesino con su propia arma.

1 de cada 2 hombres del saco han tenido: un padre abusivo, una madre ausente, una madre sobreprotectora, una madre embalsamada, una desgracia acaecida durante su infancia, un hermano/hermana brutalmente asesinado/a por unos bandidos, un hermano/hermana brutalmente asesinado/a por él propio hombre del saco, unos compañeros de colegio/instituto/facultad un poco cabrones, problemas para socializar con el sexo opuesto, problemas para socializar con el propio sexo o una combinación de las anteriores. 1 de cada 3 eran buenas personas hasta que les sucedió una desgracia, el resto son bastardos natos.

El 67% de los boogeymen están desfigurados o tienen algún tipo de deformidad horrible (en el 90% de los casos, esto es una metáfora de su psique torturada). El 76% nunca se cambian de ropa (si son inmortales o no muertos, suelen llevar la ropa con la que fueron enterrados). Y ahí están las dos razones principales por las que los hombres del saco no suelen tener una mujer del saco esperando en casa.

Todo hombre del saco respetado tiene derecho, al menos, a dos secuelas (independientemente de que muriera o no al final de la primera película). Más allá de eso, su carrera criminal se ve condenada a las estanterías de videoclubs, en las que su saga cinematográfica va perdiendo fuerza hasta apagarse. De todos modos, es posible que sea resucitada gracias a un remake/precuela de naturaleza posmoderna, en cuyo caso recibirá una review entusiasta en "El Emperador de los Helados".

El 35% de los hombres del saco son mudos o han decidido dejar de comunicarse del todo. Los que hablan, normalmente suelen hacerlo en forma de wisecracks irónicas, frases profundas pronunciadas con fuerte acento centroeuropeo, citas cultas o risas macabras. 1 de cada 5 disfruta escribiendo frases en las paredes o los espejos húmedos para avisar a su víctima de que está a punto de atacar.

Mi psicópata favorito: Señor Toldo

Siento resultar acaparador, pero mi apuesta en términos de psicopatía es un juego de doble o nada. Es la distancia que separa a Abel de Patrick Bateman. Una distancia tanto temporal (en términos de progreso) como de posibilidades económicas, de clase. Abel vive en las afueras de una gran ciudad y de un dudosamente rentable negocio de barrio. Su escape es reflejarse por encima de la situación de los demás, su forma de socialización el puteo. El asesinato frío e indiscriminado (y manual y "limpio") de gente aleatoria, de su misma condición, no hace más que formar parte de ese patrón de conducta, llevado hasta sus últimas consecuencias. Patrick Bateman ha conseguido un estatus económico y social que ya le sitúa directamente en la periferia de la cumbre de la pirámide. Lo cual no significa que no deje de estar sometido a similares alienaciones que Abel; simplemente, lo que en uno son los compromisos de cena con la pareja y los amigos, en el otro es la diferencia de sabor entre Crystal y Evian. Bateman mata y mutila (con explicitud hemoglobínica, malsana y paramisógina en la pluma de Ellis) también por reafirmación, pero sobre todo por divertimento. Es su hobbie tanto como Huey Lewis & The News. Es el role model ideal de Abel, su posición a conseguir. Del proletario de la estrangulación al burgués del decapitamiento con hachazo. Ambos, en carrera ascendente hasta la punta de la pirámide, donde matar, aniquilar al azar, ya ni siquiera es una cuestión, sino un reflejo más: "I must, I must be God".

- Por el Dr. Jekyll y Mr. Toldo