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Televisión

Telecomedias que merecen la pena: "Seinfeld"

Telecomedias que merecen la pena: "Seinfeld" Es posible que, en este verano de reposiciones interminables de mediocres series pseudo-costumbristas, al espectador le de por pensar que la (buena) telecomedia y la época estival son conceptos autoexcluyentes. Por ello, desde aquí me he decidido a recomendar al teléfago aburrido nada menos que cinco de las mejores sitcoms de los últimos años (la mayoría de ellas en formato DVD, que ya se sabe cómo son los programadores españoles con esto de las series extranjeras), capaces de hacernos olvidar lo duro que puede llegar a ser este mes aciago de chiringuitos y salmonelosis. De modo que empecemos con un clásico con mayúsculas: Seinfeld, la serie que nos enseñó que las guías de la televisión son coleccionables, que los astronautas utilizan bolígrafos antigravedad o el significado de la expresión Clavo Atómico. Entre otras muchas cosas.

La historia de "Seinfeld" ya forma parte de la Historia de la televisión: lo que originalmente pretendía ser una crónica sobre el día a día de un stand-up comedian (Jerry Seinfeld) que pretendía responder a la eterna pregunta de ¿de-dónde-sacas-los-chistes? acabó convirtiéndose en el gran show sobre Nada. El microcosmos de "Seinfeld", integrado por cuatro elementos (Jerry, George, Elaine y Kramer) y herméticamente cerrado en sí mismo, se compone de pequeñas nimiedades y anécdotas de la vida cotidiana que afectan de distinta manera a sus elementos durante los 23 minutos que dura cada episodio, pero que jamás cambian su vida de forma sustancial ni les enseñan moraleja alguna. En ese sentido, la serie no trata sobre Nada, porque (a diferencia del resto de las series de ficción que se emitían hasta entonces), en "Seinfeld" nunca pasa nada. Tal y como decía Larry David, este no es el tipo de serie en la que al final los personajes se abrazan u obtienen valiosas lecciones morales. Así, "Seinfeld" sacrifica los Grandes Temas y el sentimentalismo que lastraban series como "Blossom" o "Padres forzosos" para centrarse en lo único que debería preocuparnos en una sitcom: la risa, o mejor dicho, las carcajadas.

Para ser una serie que no trata sobre Nada, "Seinfeld" consiguió crear un universo privado sin parangón hasta entonces: Seinfeld y David desarrollaron un vocabulario y unos códigos propios, cuya función no sólo era buscar la complicidad del fan constante, sino también hacer que este se sintiera, de alguna manera, parte del grupo de amigos protagonistas. Los caramelos Pez, las botellas de Snapple, los Junior Mints o las industrias Vandelay aparecen recurrentemente en infinidad de episodios para recordarnos que la serie transcurre en un mundo paralelo regido por sus propias reglas; algo que se potenció aún más con el antológico episodio "The Pilot" (cuarta temporada), que convirtió a "Seinfeld" en la primera serie televisiva que abrazó la posmodernidad, de un modo absolutamente lúdico y magistral.

En "The Pilot", al Jerry Seinfeld personaje se le ocurre la idea de convertir su vida cotidiana en una sitcom, o sea, lo que ya hizo el Jerry Seinfeld real hace cuatro temporadas. Para ello, acude a los ejecutivos de la NBC con su idea de crear un show sobre Nada titulado "Jerry". Y todo ello ocurrió en 1993, en una época en la que ni siquiera Wes Craven se había vuelto posmoderno. Aún así, "The Pilot" no es el mejor episodio de aquella insuperable temporada: "The Contest", emitido por primera vez en noviembre de 1992, se centraba en una apuesta absurda según la cual Jerry, Elaine, George y Kramer debían pasar el mayor tiempo posible sin masturbarse. Fenomenalmente escrito por un Larry David en estado de gracia (no en vano, le valió el Emmy), el episodio giraba totalmente en torno al peliagudo (mucho más en aquella época) tema del autoalivio en televisión... sin que se oyera ni una sóla ver la palabra masturbación (aunque sí algunos eufemismos que pasaron a formar parte del slang de la serie: Maestro de mi dominio y Señor de la casa para ellos, Reina del castillo para Elaine). En una pirueta magistral, en el penúltimo episodio de la temporada (o sea, la primera parte de "The Pilot") se revela que Jerry no ganó realmente la apuesta, sino que hizo trampa. Creedme: no vais a ver una situación así en una telecomedia española, o al menos no resulta con tanta inteligencia. Pero ni de coña.

Espléndidamente escrita, brillantemente interpretada y fenomenalmente dirigida, "Seinfeld" es uno de esos extraños casos en los que sus responsables no bajaron lo más mínimo el listón durante las nueve temporadas que se mantuvieron en antena (es más: Jerry Seinfeld rechazó continuar con la serie cuando empezó a advertir leves síntomas de agotamiento, rechazando una oferta millonaria de la NBC antes de dejar que el concepto cayera en la mediocridad). Pero lo que sin duda convierte a esta serie en un clásico indiscutible es la frescura que aún transmiten sus episodios: no importa los años que tengan o las veces que los hayas visto, porque aún sigues maravillándote con la manera en la que se entrecruzan todas sus subtramas y partiéndote de risa cada vez que Kramer entra por la puerta. O que Elaine dice ¡¡Venga ya!!. O que George se desespera buscando aparcamiento. O que Jerry compara algo con el Tercer Reich. O que...

* "Seinfeld" se emite de lunes a viernes a las 12:30 en Paramount Comedy (Digital +). Sus tres primeras temporadas ya han sido editadas en DVD en nuestro país, y la cuarta está disponible en Zona 1.

Los Teleñecos (por fin) en DVD

Los Teleñecos (por fin) en DVD Este mes de agosto, el teléfago coleccionista está, indudablemente, de enhorabuena: a la anunciadísima edición en DVD de series tan míticas como "El gran héroe americano" o la antológica sexta temporada de "Los Simpsons" hay que sumar ahora "The Muppet Show - Season One", la primera recopilación del insuperable programa teleñeco que nos llega en formato digital. Nacido en 1967 gracias a los talentos de Jim Henson y Frank Oz, "The Muppet Show" mimetizaba la estructura de los espectáculos vodevilescos para ofrecer un programa dinámico y lleno de canciones, bailes, chistes y un invitado especial cada semana (estructura que luego adoptarían la mayoría de los shows de variedades norteamericanos, con el "Saturday Night Live" a la cabeza). El resultado era francamente delicioso: no sólo nos legó personajes que ya forman parte de nuestro inconsciente colectivo (Gustavo, Peggy, Gonzo, Fozzie, Animal...), sino que también bordó algunos de los gags más recordados de la historia de la televisión - el falso programa de cocina del chef sueco, la parodia de los seriales de SF titulada "Pigs In Space", el hilarante "Muppet News Flash", los inventos del doctor Bunsen Honeydew... -.

Esta primera colección de DVDs reune los 24 capítulos que conforman la primera temporada de la serie, jalonada por invitados de la talla de Vincent Price, Rita Moreno, Avery Schreiber, Twiggy, Peter Ustinov, Paul Williams o los inenarrables Mummenschanz. Por si esto fuera poco, la caja incluye extras tan suculentos como bocetos, un vistazo al concepto original de Jim Henson y el piloto inédito del programa (titulado "Sex and Violence!"). Todo el que quiera adquirirlo no tiene más que pinchar aquí a partir del 9 de agosto y prepararse para disfrutar.

Wonder Showzen: ¿Qué no haría Jesucristo?

Wonder Showzen: ¿Qué no haría Jesucristo? En marzo de 2003, el off-Broadway neoyorquino contempló el debut de una de las obras teatrales más controvertidas de los últimos años: Avenue Q, basada en un libreto de Jeff Whitty con canciones de Robert Lopez y Jeff Marx. El montaje trataba temas como el racismo, la homosexualidad o el porno en Internet, con la única particularidad de que la mayoría de sus protagonistas eran muppets muy parecidos (de hecho, análogos) a los que protagonizaban el programa infantil "Barrio Sésamo". Lógicamente, una obra que cuenta con unos sosias de Epi y Blas (o Bert y Ernie) que son republicanos además de gays está destinada, casi de inmediato, a convertirse en un éxito de culto. Y eso fue precisamente lo que le pasó a "Avenue Q", que tras su traslado a Broadway se hizo nada menos que con tres premios Tony, incluido el de Mejor Musical (gracias a canciones como "Everyone's a Little Bit Racist" o "You Can Be as Loud as the Hell You Want When You're Makin' Love").

El éxito de "Avenue Q" demostró que el público estaba preparado para ver a sus ídolos de la infancia en versión hardcore: una película como "Team America" (que, por cierto, cuenta con un juego de bebidas bastante bueno) es, por encima de su humor gamberro o su nihilismo (a)político, una subversión del canon de Gerry Anderson. Lo más seguro es que al creador de "Thunderbirds" le diera algo si viese a dos de sus marionetas montándose una lluvia dorada (mirad las escenas eliminadas del DVD, amigos), al igual que Jim Henson también se horrorizaría al ver "Avenue Q" o el último show de culto de la MTV2, Wonder Showzen.

Si "Avenue Q" se basaba en los personajes de Henson para componer un relato urbano que nada tenía que ver con "Barrio Sésamo", "Wonder Showzen" mimetiza directamente la estructura de aquel programa de televisión para pervertirlo hasta límites que ya están empezando a preocupar incluso a los directivos de la MTV. El show combina marionetas, actores reales y animación para satirizar todo lo que se ponga a su alcance: política, religión, cultura, sociedad... Lo mejor de todo es que "Wonder Showzen" nunca abandona su formato de programa infantil, es más, se dirige en todo momento hacia una audiencia infantil (a la que educa con sketches titulados "Danger can be fun", "Imagination can lead a terrible fate" o "Love is a neurochemical con job"). Pero si el espacio tiene una estrella indiscutible, esa es Clarence, el muppet reportero que quiere saber qué opina la gente de la calle sobre temas como la libertad de expresión en los programas infantiles o la importancia de Jesucristo en la sociedad actual. Si, de pequeños, alguien nos hubiera puesto "Wonder Showzen" en lugar de "Fraggle Rock", seguramente nuestras cabezas hubiesen explotado.

Más información aquí y aquí.

Operación Casting

Operación Casting En "Muertos de risa" (1999), la mejor película de Álex de la Iglesia, Bruno (El Gran Wyoming) organizaba un multitudinario casting para encontrar al sucesor de Nino (Santiago Segura), su pareja cómica, o su tonto masoquista particular, recientemente encarcelado. Los asistentes al evento eran personas cualificadas, actores y actrices con talento, que no sabían que el objetivo de todo aquello era más bien simple: recibir una bofetada en la cara. O sea, que el casting no estaba pensado como trampolín de nada, sino como un ejercicio de crueldad destinado a buscar al payaso que más risa (o más pena) diera al recibir las hostias. Ahora venía una metáfora, pero... ¿hace falta que la escriba? Todos hemos visto los castings de la inminente cuarta edición de "Operación Triunfo", así que sospecho que no hace falta que la escriba.

Al espectador avispado no le costará mucho descubrir el secreto de este programa diario, auténtico récord de audiencia (algo insólito para un espacio pre-prime time de media hora de duración) que va camino de convertirse en fenómeno de masas, independientemente de la suerte del reality al que prologa: la mezcla de secreta identificación y sensación de superioridad que proporcionan los aspirantes a la audiencia. Me explico: el programa divide temáticamente a su ganad... perdón, a sus participantes en dos bloques, que denominaremos Gente normal y Freaks (aunque las fronteras entre ambos grupos están mucho menos claras de lo que los responsables de la cadena opinan). Así, este formato de telerrealidad bastarda tiene mucho que ver con la narrativa clásica: por un lado, tenemos al joven de origen humilde que debe dejar atrás su inocencia para conseguir su sueño o a alcanzar su destino (llámese Arturo, Luke Skywalker o David Bustamante); por el otro, tenemos a los bufones, a los pobres infelices que rebajarán la carga dramática del duro camino del héroe y nos harán reír gracias a sus cómicos intentos de emularle. El programa ofrece todo eso en un tiempo récord y con una capacidad de síntesis extraordinaria, además de contar con el valor añadido de que los héroes y los bufones son gente real, y no actores interpretando un papel. En ese sentido, el programa aumenta considerablemente el listón con respecto a otros similares: los aspirantes no son trece personas que entran a una casa vigilada a ver si ganan un premio en metálico y/o un puesto de colaborador donde sea, sino miles de infelices que acuden a Telecinco con la esperanza (y, en algunos casos, con el convencimiento) de que su vida va a cambiar desde el preciso instante en que cojan el micrófono.

Como toda la no ficción televisiva del siglo XXI, "OT: El casting" basa su éxito en la crueldad inmisericorde camuflada de espectáculo: cuando una aspirante (que previamente nos había dicho que el último deseo de su abuela fallecida fue que ella entrase en el programa) es sometida a uno de los mayores ridículos que se me ocurren (o sea, bailar y cantar bajo la mirada inquisitorial de una cantautora fracasada y un ex-miembro de La Trinca) para luego no ser admitida, la cámara hace un primer plano sobre su cara y -como diría Bart Simpson- congela el momento exacto en que se le parte el corazón. No sólo eso, sino que además seguimos a esa aspirante humillada y rechazada a cámara lenta mientras sale del edificio, con sus declaraciones de impotencia en off y fondo musical de piano. Uno casi podría decir que los responsables del programa se recrean más en esas tremendas escenas de llanto de estos pobres imbéciles que en la alegría de los triunfadores.

Y son precisamente los triunfadores lo que más repugnancia me produce de este show. Tras haber visto unos cuantos castings, puedo decir que el famoso perfil de concursante que buscan los jueces se basa sobre todo en tres pilares: a) atractivo físico; b) provocar pena o identificación en un gran sector del público; c) ser eminentemente idiota (lo de tener buena voz y saber cantar queda en un discreto segundo plano). Por supuesto, hay casos especiales en los que la b) es tan increíblemente insoslayable que los jueces deciden ignorar la a), pero tened por seguro que la c) está presente en todo momento. ¿Por qué? Pues porque estamos hablando de jóvenes (y no tan jóvenes) que tienen la misma edad que tenían Johnny Rotten o Sid Vicious cuando empezaron. Compañeros de generación que quieren imitar a ídolos de la canción ligera de generaciones muy anteriores. Inconscientes que ponen su vida en manos de una inhumana discográfica a cambio de una gloria efímera e insustancial. Y nosotros, sentados en nuestros sillones, disfrutamos avergonzados (sobre todo de nosotros mismos) con este espectáculo inmisericorde que ayuda a romper o cumplir sueños indistintamente. Lo peor es que sabemos que todos (triunfadores y perdedores) acuden al casting para olvidar su inocencia y llevarse la bofetada en la cara.

Fenómenos televisivos no identificados

Fenómenos televisivos no identificados La inenarrable Periodista Digital se hace eco hoy de tres incidentes catódicos que, hilando muy fino, podríamos considerar como síntomas inequívocos de cómo está el patio. No obstante, no estamos para racionalizar nada (al menos yo, que vaya día llevo), así que lo mejor será que pasemos directamente a Manuel Fraga en posición de ataque, el primero de los hallazgos televisivos de hoy. El conocido showman de la política ibérica se preparaba esta mañana para una entrevista en Antena 3 cuando su asesor se dio cuenta de que llevaba la chaqueta mal puesta. La reacción del señor presidente de la Xunta estuvo en la línea de esos numeritos coléricos a los que nos tiene acostumbrados, pero este es un poco más divertido, ya que el hombre no era consciente de que le estaban grabando mientras gritaba un enérgico (es un decir) ¡Tóqueme usted las narices!, frase destinada desde ya a acabar como muletilla de imitadores en horas bajas y cómicos de barra. De todos modos, su antológica performance del vaído en el estrado sigue siendo insuperable.

El segundo estímulo televisivo de hoy lo podéis ver en la foto que acompaña a este post. La chica se llama Melissa Theuriau, tiene 26 años y es la responsable de que hasta los más asilvestrados espectadores franceses se empiecen a interesar de pronto por los telediarios. Algunos incluso han reducido sus horas de sueño para no perderse el informativo matinal de la joven periodista, que se emite de siete a nueve de la mañana. Además, los responsables de la cadena LCI le han dado a Melissa un programa de viajes los miércoles por la noche, lo cual confirma la teoría de que la mejor manera de que la gente vea los espacios culturales y/o minoritarios es poniendo de presentadores a gente de buen ver (fenómeno también conocido como "Efecto Hora Wiki"). ¿Os imagináis "Un país en la mochila" con Melissa Theuriau en lugar de con Labordeta? Pues eso.

Para terminar, la conversión de un asunto tan serio como el caso Michael Jackson en un fenómeno televisivo... iba a decir sin precedentes, pero a quién iba a engañar (¿verdad, O.J. Simpson?). Como era de esperar, los miembros del jurado popular que declaró inocente a Jacko están a punto de convertirse en estrellas mediáticas: entrevistas, declaraciones, apariciones especiales en prime time... A los americanos les esperan unos días de televisión bochornosa absolutamente irrepetibles, al menos hasta que la próxima superestrella en horas bajas sea juzgada por sus pecados. Mientras tanto, Michael se ha retirado a meditar sobre lo ocurrido a su Fortaleza de la Soledad (algunos dicen que a su planeta) y la gente se pregunta cuándo saldrá el telefilm "Judging Neverland", protagonizado por... ¿Elizabeth Taylor?

La habitación del pánico

La habitación del pánico Hoy voy a hablaros de Room Raiders, el programa de la MTV culpable de que todos los días se me atragante la comida.

El concepto es muy sencillo: un chico/chica tiene que escoger cuál de los tres chicos/chicas seleccionados/seleccionadas por el programa es el/la más indicado/indicada para llevárselo/llevársela a casa. Hasta ahí no es muy diferente que el clásico "Dating Game" inventado por Chuck Barris (si habéis visto la reivinidicable Confesiones de una mente peligrosa sabéis de lo que hablo). El problema es que "Room Raiders" introduce una variable considerablemente perversa en la ecuación: el/la protagonista no puede ver ni oír a los/las candidatos/candidatas, sino que solo se le permite inspeccionar a fondo sus habitaciones para, de ese modo, hacerse una idea de cómo es cada uno/una y elegir en consecuencia. En otras palabras: si Dismissed, el otro show de ligoteo adolescente de la MTV, nos parecía repugnante, eso es porque no conocíamos "Room Raiders".

En un primer momento, la idea sobre la que se sustenta el programa puede parecer aceptable: en lugar de dejarse guiar por el aspecto físico, los responsables del programa prefieren que la gente elija en función de otras razones aparentemente más profundas. El problema se hace visible cuando todo eso se lleva a la práctica: en el programa del pasado viernes, los tres chicos seleccionados observaban desde una furgoneta y a través de cámaras ocultas cómo la chica inspeccionaba a fondo sus habitaciones. En lo primero que se fijaba la muchacha era, indefectiblemente, en si el color de las paredes pegaba con el color de las sábanas de la cama. En lo segundo era en la ropa. En lo tercero era en los calzoncillos usados que había debajo de la cama, tarea para la que empleaba una pequeña lámpara de infrarrojos estilo forense. Conclusión: "Room Raiders" propone juzgar a un libro por las tapas, seleccionar a un posible ligue basándose en el color de sus colchas y en la marca de sus camisas. Los otros elementos que componían el ecosistema de las habitaciones (los pósters, los discos, las películas de vídeo, los videojuegos... cosas que, en teoría, proporcionan más información sobre la personalidad de alguien) eran observados por la chica como detalles secundarios, casi sin importancia. Si en "Dismissed" las parejas se hacían en un juego de la crueldad que funcionaba a contrarreloj, en "Room Raiders" se hacen en función de detalles superficiales que lo son todo. En ese sentido, este programa de media hora de duración podría ser la metáfora perfecta de las relaciones adolescentes en la era del politono. Pero la cosa no acaba ahí.

En cada capítulo llegamos a un punto en el que alguien inspecciona unas bragas o unos calzoncillos con la linterna infrarroja... mientras su propietario lo observa desde la distancia sin poder hacer nada. Es aquí donde el programa pone sus cartas sobre la mesa: "Room Raiders" es el dating game más cruel e inmisericorde que se ha emitido jamás, como esos shows japoneses que se regocijan en el sufrimiento ajeno, pero adaptado a la época de las webcams y la telerrealidad post-"Gran Hermano". Como ejemplo del tono antiutópico (pero aparentemente festivo) del programa, aquí os dejo un último detalle: al avisar a los concursantes de que han sido seleccionados, los responsables no pueden dejarles tiempo para que ordenen su cuarto, de modo que les pillan de sorpresa en la puerta de su casa y les meten casi por la fuerza en una furgoneta blindada. Sí, amigos: así es como se liga en el siglo XXI.

P.D.: Sé lo que estáis pensando: Si tanto odias el programa, ¿por qué no te lo pierdes ni un día?. La respuesta es compleja: "Room Raiders" es un programa al que me encanta odiar. De todos modos, lo prefiero a un posible remake español que se me ocurrió ayer: "Perdido en tu habitación", con banda sonora de Mecano y tuneros de extrarradio muriéndose de vergüenza mientras Vanessa María les descubre las revistas porno.

P.D. 2: Es una medida un tanto desesperada (desde que me dejaron por última vez no levanto cabeza), pero mejor esto que acabar en "Room Raiders": si eres la chica del metro que estaba hablando de Descartes con una amiga, por favor deja un mensaje. Creo que te quiero.

T.V.

T.V. Simpática anécdota que ilustra el estado de la televisión en España circa 2005 y que, esperamos, sea recogida en formato vídeo-DVD y enviada en una sonda al espacio y/o conservada en una cápsula temporal para instruir a las generaciones futuras:

Antecedentes: La cadena privada Telecinco compra los derechos del concurso “Miss y Mister España 2005” con el objetivo de amortizarlo lo máximo posible. Lo cual se traduce en: a) especiales de medio minuto emitidos los días anteriores a la gala, con el objetivo de presentar brevemente a las candidatas/candidatos y vender un poco la canción oficial de la gala (de título tan sonrojante como la letra, por cierto); b)l a emisión de la gala masculina y femenina durante todo un interminable fin de semana, sin demasiado éxito; c) la organización de un concurso paralelo en el programa “Aquí hay tomate” que sirva de contrapunto políticamente incorrecto, es decir, que premie a los/las más feos/feas del surtido de maniquíes de este año.

La anécdota en sí misma (primera parte): Una vez acabada la gala, “Aquí hay tomate” anuncia sus galardones: el preciado título de Miss Fea 2005 recae en Miss Zamora, mientras que sus compañeras Miss Granada y Miss Palencia son elegidas damas de honor. Las reacciones no se hacen esperar: el programa “A tu lado” denuncia, el lunes 28 de marzo y a través de su buque insignia Kiko Hernández, el (supuesto) trato vejatorio que se les ha dado a las (supuestas) feas ganadoras. Para ello, critica no solo la (supuesta) mala idea del programa “Aquí hay tomate” al organizar un anti-concurso tan (supuestamente) políticamente incorrecto, sino también los físicos de sus presentadores (a saber: el cotilla viperino y su compañera estimulante).

La anécdota en sí misma (segunda parte): El cotilla viperino y su compañera estimulante aparecen, en el “Aquí hay tomate” de hoy martes 29 de marzo, visiblemente airados por las declaraciones efectuadas ayer en su (supuesto) programa hermano, lanzando un par de dardos venenosos a sus (supuestos) colegas de cadena. Al terminar la emisión del entrañable “Tomate” tiene lugar el primer highlight de la tarde: la conductora todoterreno enestecaso abandona su plató natural (esto es, el de “A tu lado”) para personarse en el plató de “Aquí hay tomate” y simular (con cierta gracia, eso sí) una pelea con sus presentadores. Tras los insoslayables mensajes de los patrocinadores, el programa “A tu lado” comienza sin su conductora todoterreno enestecaso, que aparece en una ventana peleándose en tiempo real con el cotilla viperino y su compañera estimulante.

La anécdota en sí misma (tercera parte): Tras una (otra) nueva tanda de mensajes, la conductora todoterreno enestecaso invita al cotilla viperino a su programa, donde le podrá decir a la cara todo lo que piensa de las maniquíes de físico (supuestamente) alternativo que, previo pago, han sido invitadas. El resultado contiene varios momentos para recordar: los maliciosos primeros planos que el realizador de “A tu lado” dedica a la (supuesta) fea zamorana, los poco convincentes registros interpretativos de algunos de los colaboradores, la aparición especial de la compañera estimulante (y los, de nuevo maliciosos, planos que el realizador dirige hacia su escote), las lágrimas furtivas que se le escapan a la (supuesta) fea cuando oye a hablar a su abuelo, la reconciliación general en forma de abrazo teletubbie... Todo ello rematado con una entrevista al cotilla viperino que todos quieren hacer creer que no estaba preparada y que se la hacen aprovechando que, por pura coincidencia, se encontraba en el plató.

Aclaraciones: Téngase en cuenta que la anécdota anterior tiene lugar el mismo día que la competencia estrena un nuevo programa del corazón, conducido por la ex presentadora de “El castillo de las mentes prodigiosas”. De todos es sabido que: a) Telecinco teme a la competencia; b) la ex presentadora de “El castillo de las mentes prodigiosas” siempre ha gozado de cierto éxito (salvo en el citado reality show abisal, claro); c) Telecinco está en temporada baja, tras acabar su “Gran Hermano Vip 2” y encontrarse a dos días de estrenar la segunda parte de “La casa de tu vida” (que, a este paso, se antoja apoteósica). Téngase en cuenta.

¿Candidatos para la versión española?

¿Candidatos para la versión española? La agencia EFE informa:

DOS EX LADRONES CONDUCIRÁN UN PROGRAMA DE TV SOBRE ROBOS

Moscú, 12 mar (EFE).- Dos ex ladrones que ya cumplieron condena conducirán un programa que prepara la cadena de televisión rusa NTV y que pretende enseñar a los televidentes a hacer frente de la manera más eficaz a quienes pretendan penetrar en sus domicilios.

Los dos ex ladrones, hoy ciudadanos respetados y prósperos, se encargarán del espacio "¡Agarre al ladrón!", durante el cual uno de ellos intentará penetrar en la vivienda de los voluntarios elegidos. Su colega seguirá la operación junto con las víctimas ante un monitor y la acompañará con comentarios y consejos para proteger la vivienda de la manera más segura. Luego, la seguridad de la vivienda asaltada será reforzada de acuerdo con las recomendaciones del comentarista con el objetivo de frustrar un nuevo intento de robo.

Trabajo basura

Trabajo basura Para que veáis que uno es omnívoro por naturaleza, hoy voy a hablaros de una teleserie que es diametralmente lo opuesto a ese "Sheriff chiflado" ante el que ayer me deshacía en elogios. Se trata nada menos que de The Office, una de las propuestas más radicales e inteligentes que ha dado la televisión europea en los últimos años. Estoy hablando de dos series (la de hoy y la de ayer) que no tienen absolutamente nada que ver entre sí: todo lo que en una es sutileza e ingenio, en la otra es sal gorda y apología de la chorrada. Sin embargo, a mí me gustan las dos por igual.

La fuerza motriz de "The Office" se llama Ricky Gervais, y es un tipo de lo más raro. Nacido en la Inglaterra de los Swingin' Sixties, Gervais se crió en la anodina ciudad de Reading, se licenció en Filosofía y lideró el grupo Seona Dancing, uno de los muchos Nuevos Románticos que surgieron en el Londres de los 80. Su periplo como émulo de Boy George duró bien poco: la carrera de Seona Dancing se reduce a dos singles que se estrellaron estrepitosamente en las listas de ventas británicas, si bien uno de ellos ("More To Loose") fue un bombazo en Filipinas. Tras la inevitable separación de la banda, Gervais se metió a manager de los Suede (!) antes de aceptar un puesto de DJ en la emisora londinense XFM, puesto que aún conserva. Tras entrar en el mundo de la televisión de la mano de Ali G., Gervais concibió dos programas de televisión: "Meet Ricky Gervais" para Channel 4 (un rotundo fracaso) y "The Office" para BBC2 (un éxito de crítica y público sin precedentes).

Si bien es cierto que "The Office" también es obra del co-guionista Stephen Merchant, uno no puede evitar atribuir todo el mérito de la serie a Gervais, por una sencilla razón: el hombre también interpreta al protagonista del asunto, David Brent, uno de los mejores papeles de la comedia televisiva reciente. El argumento es más o menos el siguiente: Brent dirige una pequeña oficina de la empresa Wernham Hogg, una compañía papelera ficticia de la que nunca se nos dice demasiado. Su plantilla de empleados deja mucho que desear: desde el despistado Tim Canterbury (Martin Freeman, futuro Arthur Dent en la peli del "Autoestopista Galáctico") hasta el repulsivo Gareth (Mackenzie Crook), pasando por una recepcionista bastante boba (Lucy Davis, vista en "Zombies Party") y un relaciones públicas esencialmente grotesco (Ralph Ineson). Brent intenta ser el mejor amigo de sus empleados al tiempo que no para de revelar su condición de jefe tiránico pero, en el fondo, ridículo y metepatas. Sin embargo, donde David Brent verdaderamente se revela tal y como es (misántropo, huraño, engreído hasta la médula) es en sus largísimas confesiones frente a la cámara, que forman parte de una pirueta metalingüística por la cual todos los personajes parecen ser conscientes de la presencia de cámaras de televisión en la oficina (es decir, que estamos ante la primera teleserie donde sus protagonistas son conscientes de que están en una teleserie).

De todos modos, lo mejor de "The Office" está en la manera en que todo lo dicho anteriormente se formula: la serie adopta el aspecto de un (falso) documental para hacer una especie de unplugged humorístico que prescinde por completo de subrayados y florituras. Es decir, que "The Office" es una comedia porque tiene gracia, pero esa gracia no proviene del chiste fácil ni del truco sabido, sino del absurdo hiperrealismo del conjunto. Lo cual quiere decir que en la serie no se oyen risas enlatadas ni aplausos. Tampoco se aprende una lección moral al final de cada capítulo. Todo lo contrario: en un estilo que recuerda mucho al de la película "Smoking Room", Gervais y los suyos tratan de poner de manifiesto la comicidad implícita de la vida cotidiana, de la rutina diaria. No es casual que en todos los capítulos haya un abuso de planos de relleno y de escenas de transición, porque el objetivo está en captar, de la forma más verídica posible, el aburrimiento de un gris oficinista. Lo cual hace que nos formulemos la siguiente pregunta: ¿cuánto duraría una serie como esta en el prime time de una cadena privada española?

Como ya sabemos la respuesta, lo mejor va a ser cazarla en el canal "People + Arts" de Digital Plus, todos los lunes a las 21:00. Como diría David Brent (parrafeando a Dolly Parton): Uno no valora lo bueno hasta que se le acaba. Pues eso.

El regreso del General Lee

El regreso del General Lee Ah, amigos y vecinos, se avecina un futuro de lo más prometedor para los fans de "El sheriff chiflado", una serie de televisión sobre la que no creo que sea necesario dar ninguna explicación. Quién nos lo iba a decir a sus fans, pero todo parece indicar que nuestros bienamados Bo, Luke y Daisy se están volviendo a poner de moda (¿acaso lo estuvieron alguna vez, más allá de las fronteras de Estados Unidos?): no hablo simplemente de esa edición en DVD de la primera temporada que no se la salta un gitano, ni tampoco esa la adaptación al cine que se antoja apoteósica (Johnny Knoxville + Sean William Scott + Jessica Simpson = nunca me atreví a soñar un casting mejor). No, no y no. Estoy hablando de internet, que se ha volcado con la serie y que, a este paso, la va a poner donde se merece: en el Olimpo de la Redneck TV.

La última iniciativa para inmortalizar al General Lee la encontramos en la página web de la inenarrable cadena CMT America (también conocida como "Ríete-tú-de-Localia-Televisión"): resulta que han creado una institución llamada CMT Dukes of Hazzard Institute, y están buscando un vicepresidente. Lo mejor de todo es que la cosa va TOTAL Y ABSOLUTAMENTE EN SERIO: si cumples los requisitos adecuados puedes optar a un puesto de trabajo soñado por el que, encima, te pagarán 100.000 dólares. Es decir, que algún paleto suertudo va a cumplir el sueño de todo paleto suertudo (percibir dinero por ver "El sheriff chiflado", además de tener el privilegio de recibir órdenes de Ben "Cooter Davenport" Jones). Además, el elegido podrá escribir un blog sobre el tema para la web de la cadena (¡¡yo quiero!!). Pero lo más alucinante es que solo hay que responder a estas tres sencillas preguntas:

a) Si Bo, Luke y Daisy se montasen en el General Lee, ¿qué pasaría a continuación?

b) Si Waylon Jennings te escribiera una canción, ¿cuál sería su título y su estribillo?

c) ¿Con qué personaje de "El sheriff chiflado" te identificas más y por qué?


Lo mejor de todo es que las respuestas están escondidas en la misma página. Yeeee-Hahhhh!!!

Motherfuckin' Grisom

Motherfuckin' Grisom A mí nunca me ha gustado "CSI", pero he de confensar que, a la luz de esta noticia, le daré una segunda oportunidad: ¡si "CSI" es lo suficientemente cool para Tarantino, entonces es lo suficientemente cool para todos nosotros!

De The Hollywood Reporter (vía AICN):

Call it "Kill Gil". Quentin Tarantino has signed to direct the season-finale episode of primetime's most-watched series, CBS' "CSI: Crime Scene Investigation." Tarantino also has come up with an original story for the episode, which is expected to shoot in early April and air May 19, according to "CSI" executive producer Carol Mendelsohn. Tarantino has long been a fan of the stylish forensic drama as series creator/executive producer Anthony Zuiker learned when he bumped into Tarantino at an awards show during "CSI's" first season. They have pursued him to direct an episode for some time, and after members of the "CSI" crew ran into Tarantino a few weeks ago while the show was doing some location shooting in Las Vegas, the stars finally aligned for him to helm the show's fifth-season closer, Mendelsohn said

Lynch TV

Lynch TV Ser un completista de la obra audiovisual de David Lynch no es nada fácil: no basta con sus largometrajes, ni con tener todas las temporadas de "Twin Peaks" en DVD, ni siquiera con haber visto el mediometraje "The Cowboy and the Frenchman" (hoy en día, casi imposible de encontrar). Los hay que presumen de conocer "On The Air" y "Hotel Room" (las otras dos series televisivas del Lynchverso), los cortometrajes exclusivos de su página web (entre los que destaca "Rabbits", o el cruce conejil entre la primera media hora de "Carretera perdida" y la comedia de situación), sus trabajos pre-"Eraserhead" e incluso el "Industrial Symphony Nº 1". Pero aún en el improbable caso de haber visto TODO lo anterior, al fanático de Lynch aún le quedaría un horizonte por colonizar: sus campañas publicitarias.

Por suerte, la web Lynchnet.com nos hace la vida un poco más alegre (y mucho más extraña) a todos, poniéndo a nuestra disposición los anuncios dirigidos por un David Lynch capaz de vendernos cualquier cosa: desde Calvin Klein hasta Nissan, pasando por Adidas, PlayStation 2 y hasta un recopilatorio de Michael Jackson (tristemente de actualidad, como todos sabemos). Todo ello en glorioso formato QuickTime, con una calidad sonora más que aceptable y lo que es más importante: gratis, no como en la web oficial del caballero, que todo es previo pago. Una vez los vea todos, al completista ya no le quedará nada más por descubrir...

...salvo ese videoclip de Rammstein del que todo el mundo ha oído hablar pero nadie ha visto, claro.

Maestros del horror

Maestros del horror En el mundo de la televisión hay malas noticias (la muerte del justamente legendario Johnny Carson), buenas noticias (la cada vez mayor acepctación del cada vez más interesante "Buenafuente"), excelentes noticias (el estreno en USA de la cuarta temporada de "24") y lo que Gomaespuma llama El Supernotición que te Cagas. Hoy, qué duda cabe, ha salido a la luz una noticiaperteneciente a la última categoría: los aficionados al horror y los fanáticos de la televisión de calidad pueden estar de enhonabuena, porque Anchor Bay ha anunciado para el mes de abril el lanzamiento de "Masters of Horror", una antología de telefilms de una hora de duración que serán emitidos por la HBO, a la vez que comercializados en DVD para la Zona 1. ¿Y quiénes serán los responsables de dichas TV Movies? Pues agarráos al asiento y dejad de masticar si es que estáis comiendo algo, porque ahí va la lista oficial:

George A. Romero
Frank Darabont
Joe Dante
John Carpenter
John Landis (foto)
Mick Garris
Don Coscarelli
Stuart Gordon
Tobe Hooper
Roger Corman
Hideo Nakata
Larry Cohen
Dario Argento

Vale, hay un par de ovejas negras, pero... ¡Ey! ¿Qué otra oportunidad vamos a tener de ver a tantos genios del terror juntos en un solo proyecto? Si además tenemos en cuenta que Guillermo del Toro se podría sumar al proyecto y que los guiones están en manos de autores como Kim Henkel, David Schow, Harlan Ellison o Lawrence D. Cohen; la cosa está muy clara: ¡¡¡queremos ver "Masters of Horror" ya!!!

Tak!

Tak! Hoy traigo buenas noticias: "Desesperación", primera mitad de un binomio de pesadilla escrito a cuatro manos por Stephen King y su mitad oscura Richard Bachman, ha tenido la suerte de escapar a su destino de adaptación cinematográfica insuficiente (la New Line había comprado sus derechos hace un par de años) y se ha convertido en una miniserie de tres horas para la cadena por cable ABC. Aceptémoslo: hoy por hoy, la televisión es el único medio capaz de hacer justicia a las adaptaciones literarias, sobre todo si son de obras tan arriesgadas como esta. La revolución de lenguaje que está experimentando el medio en Estados Unidos (patente en series como "24", "Alias", "Tan muertos como yo" o la absolutamente demencial "Carnivale") lo hace especialmente idóneo para afrontar una novela tan llena de piruetas narrativas como "Desesperación", además de permitir una duración mucho mayor que la de una película estándar (es prácticamente imposible condensar en hora y media la sangrienta epopeya imaginada por King). Ya lo dijo Richard Kelly: la TV debe ser el nuevo reino de King, algo que el autor parece saber ya perfectamente (ahí está su miniserie "Kingdom Hospital" o su colaboración en la versión catódica de "El Resplandor").

En Lilja's Library ya podemos ver las primeras imágenes de "Desperation", que está dirigida por Mick Garris, responsable también de la muy estimable "Apocalipsis". Lo mejor de todo es, sin duda, Ron Perlman: yo siempre me había imaginado a Collie Entragian (agente de la ley poseído por una entidad demoníaca conocida como Tak) con los rasgos de Michael Parks, pero he de decir que las dos fotografías en las que sale el protagonista de "Hellboy" me han dejado con laboca abierta. Todo apunta a que este sheriff chiflado (más bien psicópata) va a ser capaz de ponernos la piel de gallina con la misma facilidad que en la novela, donde sus estornudos de sangre y su progresiva putrefacción eran descritas con todo lujo de detalles que, espero, se conserven en la miniserie. En las fotos también podemos ver a un Johnny Marinville bastante convincente encarnado por Tom Skerritt, a Mary y Peter Jackson (guiño obvio y pre-tolkeniano, hay que aclarar) intentando explicarle a Entraigan que esa marihuana no es suya y al pequeño David Carver a punto de entrar en la boca del Infierno... eso sí, con su Permiso de Salida en el bolsillo (los que la han leído sabrán a qué me refiero).

Y ahora, claro, las malas noticias: ¿veremos esta serie por aquí abajo? Teniendo en cuenta que aún estamos esperando las premiadísimas "Salem's Lot" y "Kingdom Hospital", la respuesta parece ser desalentadora. Tak! Akk! Taaaak!

Blasfemias televisadas

Blasfemias televisadas Vivimos tiempos muy delicados. Tiempos en los que detrás de la aparente corrección política parece esconderse una ferocidad devastadora. Tiempos en los que una película como "La Pasión de Cristo" se puede convertir en una obra tan coyuntural como en su momento lo fueron "Rebelde sin causa" o "El Club de la Lucha". Tiempos en los que la censura y la Caza de Brujas adoptan maneras asépticas y silenciosas, pero no por ello menos eficaces. Tiempos, en suma, no muy indicados para la disidencia (de lo que sea).

Ya sé lo que estáis pensando: Ya estamos otra vez sacando las cosas de madre. Pues no, esta vez mucho me temo que no exagero, sino que hablo completamente en serio: hay pruebas suficientes para pensar que, en el ámbito de la televisión occidental, la cosa está muy malita. El principio de todo nos lo sabemos de memoria, tanto que ya casi puede sonar a tópico: Janet Jackson y Justin Timberlake en la final de la Superbowl. En unos momentos en los que la administración Bush estaba buscando como loca una cortina de humo que distrajera a la opinión pública norteamericana del desastre en Irak, la CBS va y se la retransmite en directo (vía MTV, que actuó de chivo expiatorio en todo este asunto). El pezón adornado de la hermana de Jacko abrió el fuego, y a partir de entonces comenzó la escalada de ultraprotección cadótica: el infame falso directo, el culo de Eminem pixelado en los pasados MTV Movie Awards, el paroxismo del irritante pitido que camufla toda palabra mímamente malsonante... En España tampoco nos libramos esta obsesión por cogérsela con papel de fumar, con una legislación contra la telebasura y un horario protegido para los niños que, en realidad, parece proteger únicamente a los adultos, aunque no sabemos muy bien de qué (puede que de sí mismos).

Todo esto viene a cuento porque hoy me encuentro en los periódicos con dos noticias muy relacionadas entre sí: la censura de un anuncio en el que el entrañable Mickey Rooney enseña las nalgas (pinchad aquí) y las amenazas de muerte recibidas por los ejecutivos de la BBC 2 tras la retransmisión del musical "Jerry Springer: The Opera" (pinchad aquí). El primer caso, acontecido en Estados Unidos, era de esperar: el anuncio en cuestión (que versa, por si a alguien le interesa, sobre las bondades del jarabe para la tos Airborne) iba a ser emitido durante uno de los intermedios de la final de la Superbowl, y resulta lógico pensar que, después de lo de Janet J., este año el evento será lo más parecido posible a un Viernes Santo en casa de Ned Flanders (lo que ya no me queda tan claro es qué clase de ofensa representa el culo de un octogenario, o si es comparable a un pezón totalmente cubierto por un gigantesco piercing). El segundo caso ya es preocupante: que un programador y su familia tengan que abandonar su domicilio después de que un grupo evangélico divulge por internet su dirección debería darnos que pensar. Máxime cuando el único delito que el programador había cometido fue retransmitir un musical que lleva ya bastante tiempo triunfando en Nueva York y Londres (foto). Y es que parece ser que un actor representando a Cristo en pañales es, ahora mismo, motivo suficiente para desatar una campaña de ira y amenazar a la familia de alguien.

Antes de acabar, un caso local: la emisión del corto "Cómo guisar un Cristo para dos personas", de Javier Krahe y Enrique Seseña, en el programa "Lo + Plus" provocó una reacción desmesurada y llena de rabia por parte de la ultraderecha católico-nacionalista, esa que todos nos estamos imaginando. Eso fue ya hace unas semanas, pero a lo que quiero llegar es a esta columna de Antonio Burgos, publicada ayer en ABC. Desde luego, tras leer columnas como esta solo podemos hacer dos cosas: 1) desear que a este señor le vaya muy bien con sus libros de gatos y decida escribir únicamente sobre ese tema; y 2) abrazarnos al televisor cuando emita programas como el (por otro lado) bastante soso "Lo + Plus" o celebraciones de la telebasura sin prejuicios como "Aquí hay tomate".

La leyenda de Will Ferrell

La leyenda de Will Ferrell Para todos los que hayamos visto "Anchorman: The Legend of Ron Burgundy", la cosa está más que clara: Will Ferrell es un genio. Y no lo digo a la ligera: estamos hablando del que probablemente sea el mejor cómico salido de la cantera del "Saturday Night Live" desde Bill Murray. A las pruebas me remito: la antológica coreografía del "What Is Love?" de Hayddaway que realizaba con su compinche Chris Kattan en "Movida en el Roxbury", sus impagables cameos en las dos primeras entregas de "Austin Powers" y "Starsky & Hutch", su descacharrante papel de guarda forestal en "Jay y Bob el Silencioso contraatacan", su doblete como chulo bailón de la clase y aparición divina en "Superstar", su impresionante cover alleniana en "Melinda y Melinda", sus parodias de "Panic Room" y el Arquitecto de "Matrix Reloaded" para los MTV Movie Awards, su lavado de cerebro a ritmo de "Relax" en "Zoolander", sus escenas con James Cann en la reivindicable "Elf", su icónica presencia con la muñeca inchable en "Old School"... y, por supuesto, la totalidad del metraje de "Anchorman".

Pero había una parte del trabajo de Ferrell que sus fans no norteamericanos aún no conocíamos: sus intervenciones, precisamente, en el programa que le vio nacer, el SNL, que en los últimos años también nos ha descubierto a gente como Adam Sandler, Chris Rock y Jimmy Fallon (aunque este último no parece gustarle a nadie más que a mí...). Pero eso se acabó, porque acaba de salir en DVD Zona 2 (en edición británica) "Staurday Noght Live: The Best of Will Ferrell": como su propio nombre indica, se trata de una recopilación de los mejores sketeches protagonizados por el creador de Ron Burgundy, entre los que destaca el "Behind the Music" de un grupo falso, su parodia del popular concurso "Jeopardy!" y de la serie "Star Trek", su noche en el Roxbury con Jim Carrey como lujosa estrella invitada y una clase de arte de Terrence Maddox acompañado de Lucy Liu. Si queréis ver la lista completa de contenidos de este imprescindible DVD pasaos por aquí, donde además podréis ver una foto de Ferrell haciendo de Patton. Sin pantalones.

Rock and Rollrrrrrggggg!!!!

Rock and Rollrrrrrggggg!!!! Voy a confesaros algo: soy fan de Ozzy Osbourne. No de su música (porque no he escuchado ni un solo disco suyo), pero sí de su persona y, sobre todo, de su serie de telerrealidad: "Los Osbourne", la sitcom familiar-disfuncional que supone el último eslabón de una cadena iniciada con la fundacional "Matrimonio con hijos" y continuada por series tan ilustres como "Family Dog", "Los Simpsons", "El rey de la colina" o "Padre de familia". Lo bueno de "Los Osbourne" es que da un paso más allá, adoptando maneras hiperrealistas que no hacen sino aumentar la complejidad y comicidad de situaciones tales como una conversación ente Kelly y su madre sobre por qué una chica decente no debe ponerse los tangas de sus amigas. Aunque, sin duda, el alma de la serie es Él (sí, con mayúsculas): Ozzy, el autodenominado Príncipe de las Putas Tinieblas, que vive constantemente en ese estado de boxeador sonado al que llegan los ex-politoxicómanos cuando se hacen viejos. La serie lleva emitiéndose desde el año 2002, pero ya se ha convertido en todo un fenómeno de culto televisivo: no hay más que comprobar el estallido de aplausos que tenía lugar en los pasados MTV Europe Music Awards cada vez que el gran Ozzy abría la boca para gritar su ya mítico "Rock and Rolllllll!!!!". Los pelos como escarpias se nos ponen a los fans del gran decapitapalomas.

Por eso mismo estoy indigandísimo con esta noticia que publicaba el miércoles "El País": ¡¡¡atraco millonario en la mansión de Ozzy Osbourne, justo ahora que se había recuperado de su aparatoso accidente de moto y estaba en forma para rodar una nueva temporada de la serie!!! Un crímen, una inmoralidad, un golpe bajo intolerable. No obstante, me alegra comprobar como el bueno de Ozzy le plantó cara al ladrón... con una llave inglesa (!!!), lo cual me indica claramente que el patriarca de los Munsters del siglo XXI está ya en plena forma, como un campeón, defendiendo a capa y espada las joya de su Sharon. Aunque, ahora que lo pienso, lo suyo es que hubieran estado presentes las cámaras, para así hacer un especial televisivo del asalto. ¿Dónde están cenutrio el de Jack y su inseparable cámara digital cuando se los necesita?

Marca registrada

Marca registrada No hay sido nunca sinónimo de calidad, pero eso no significa que ACME no sea una buena marca. De hecho, puede que sea la marca de ficción más famosa de todos los tiempos. ¿Quién no recuerda el traje de Bat-Man verde? ¿Y el falso agujero en el suelo? ¿Y el superpegamento? ¿Y la pistola que manipulaba el Espacio-Tiempo? ¿Y el cohete ultrarrápido? Pues podéis encontrar todo eso (y mucho más) en The ORIGINAL Illustrated Catalog Of ACME Products, una página de diseño más bien austero pero toneladas de conocimientos innecesarios sobre uno de los elementos fundamentales de los dibujos de la Warner, especialmente de esos Coyote y Correcaminos que ya de pequeños nos iban preparando para lo que sería nuestra vida adulta. Entendéis por dónde voy, ¿verdad? Pues eso.

El conejo, el loro y el leñador

El conejo, el loro y el leñador Os suena, ¿verdad? Es el conejo asesino de una de las mejores escenas de "Los caballeros de la Mesa Cuadrada y sus locos seguidores", película clave en mi infancia y (me temo) en mi posterior desarrollo como persona, junto con "Regreso al Futuro II", "Beetlejuice" y "La Familia Addams: La tradición continúa". Pues en ToyVault (no es la primera vez que sale en este blog, y no será la última) tienen peluches de este y de otros personajes míticos de los Monty Python, como el loro muerto ("This is an ex-parrot"), la oveja asesina con piel de lobo, La Bestia Negra de Arrrggghhh y el leñador. Repito: ¡¡el leñador!! ¡¡¡Con ropa interior de mujer!!!

Se hecha menos a las Abuelitas del Infierno, al "It's" Man, a la Inquisición Española ("Nobody expects...") o al gordo de "El sentido de la vida" (ahora que lo pienso, ese muñeco sería la Capilla Sixtina de los jueguetes increíblemente extraños), pero no hay duda de que con estos peluches vuestro dormitorio será algo... completamente difrente.

¡Válgame Nuestra Señora!

¡Válgame Nuestra Señora! Debate bizantino donde los haya, la cuestión de la telebasura y la cruzada contra el (supuesto) mal gusto televisivo está alcanzando últimamente cotas realmente insospechadas de insesatez y vergüenza ajena. La, por ahora, última polémica que ha desatado ese Fenónemo Catódico No Identificado que es Jordi González en el seno de su programa "TNT" ha generado todo tipo de comentarios por parte de los autodenominados guardianes de la decencia en el medio televisivo, que de un tiempo a esta parte no paran de diagnosticarle un cáncer terminal a un fenómeno (la telebasura) que, a todas luces, parece que está aquí para quedarse. El problema es que esta vez la (sana) irreverencia de González y su equipo de colaboradores ha tocado un tema muy sensible: el Opus Dei. O sea, lo que faltaba para que el núcleo duro y no tan duro de los ciudadanos más "PPopulares" se lleve las manos a la cabeza.

Lo siento, pero el debate me lo perdí (a esas horas debía de estar yo dedicándome a la reprobable actividad de intoxicarme y destrozar mobiliario urbano), aunque con críticas como la que apareció ayer en "La Razón" no hace falta ni verlo. Se titula "TNT: del mal gusto a la irreverencia" y la firma un tal Chapete, también conocido por escribir auténticas odas a Anne Igartiburu y lanzarse al cuello de todo lo que tenga mínimamente que ver con Javier Xardá. Aquí van un fragmento seleccionado:

El tema era lo de menos, lo único que parecía estar escrito en el guión era el mofarse como fuera del Opus Dei y los Legionarios de Cristo. Dando ejemplo, el propio Jordi, que dio paso a un vídeo en el que un sujeto sin rodtro hablaba de los 'instrumentos mortificantes' del Opus y su uso para retener el placer sexual, se hizo con un cilicio y lo mismo se lo probaba que lo lanzaba contra la mesa como el que tira una colilla a un cenicero. Eso sí, el mozo se extrañaba luego de que un doctor del Hospital Universitario de Navarra que llamó por teléfono le acusara de poca objetividad. De muchas otras cosas habría que acusarle, como de un mal gusto permanente al hablar sobre una organización en la que creen millones de personas en todo el mundo, y hasta de una irreverencia rayando lo delictivo al permitir que se relacionara a San José María Escrivá de Balaguer, su fundador, con la pederastia. No basta (...) con llevar al plató a dos personas favorables a la Obra, a las que enfrentó con 'personalidades' como Karmele Marchante. Debe ser que, como no era horario infantil, todo vale en Tele 5.

O sea, que una cosa es hablar mal de sectas minoritarias como la bizarra Iglesia de la Cienciología, lapidar en directo al pobre Paco Porras por creerse el tuerto en el país de los ciegos o relacionar a viejas glorias de la Movida con la santería; pero en el momento en que les tocan a Monseñor (bueno, ya santo y todo) Escrivá de Balaguer, ah amigo, por ahí no pasan. Convendría matizar un poco el concepto de telebaura y considerar reprobables, por ejemplo, telecomedias españolas de encefalograma plano que se dedican a repetir el mismo chiste semana tras semana o viajes a tiempos pasados regidos por la nostalgia distorsionadora; y no arremeter contra modelos de telebaura de lo más autoconscientes que, de vez en cuando, deciden llamar al pan, pan y al vino, vino.