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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Televisión

Un cadáver en la piscina

Un cadáver en la piscina

Esta noche, a eso de las 22.00, La 2 emite los dos últimos capítulos de la primera temporada de Veronica Mars, una de las mejores series de televisión del momento (sé que el horario fiestero al que la han relegado en nuestro país es realmente infernal, pero, ¡ey!, para eso está el vídeo). Definida por el crítico de "The Village Voice" como un teen noir que se atreve a tratar temas tan arriesgados como la lucha de clases o la pérdida de la inocencia, la serie creada por Rob Thomas (no, OTRO Rob Thomas) sorprende desde el minuto uno por su prodigiosa mezcla de angustia (y humor) adolescente modelo "Dawson crece" y tramas detectivescas en clave casi chandleriana: algo así como si la insufrible "The O.C." estuviera protagonizada por personajes de verdad y dotada con algunos de los guiones más inteligentes de los últimos tiempos. Por si eso fuera poco, "Veronica Mars" también sabe hurgar en la basura de la clase alta norteamericana (en Neptune High, si no estás forrado es que tus padres trabajan para alguien que lo está) y mostrar la cara menos amable de la vida en el instituto sin renunciar por ello a su tono lúdico: cada capítulo esconde un subtexto de lo más perturbador, pero los responsables de la serie dejan que sea el espectador el que decida si quiere profundizar en él.

Kristen Bell es, sin duda, la gran revelación de la serie: sabe llevar de maravilla el peso de la trama, lo cual significa estar presente casi en cada plano, hacer avanzar la historia por medio de una voz en off nada gratuita y llenar de credibilidad a su personaje de estudiante de secundaria de día/detective adolescente de noche. La deuda de Thomas con cierta serie sobre una cazavampiros es innegable, pero sería absurdo hablar de exploit cuando el propio Joss Whedon se ha rendido ante los evidentes encantos de "Veronica Mars", calificándola como la mejor serie de la historia y participando como estrella invitada en un episodio de la segunda temporada (sumándose así a la lista de nombres del Buffyverso que aparecen en "VM", junto con Alyson Hannigan y Charisma Carpenter). Las similitudes entre ambos programas no acaban ahí: "Veronica Mars" también demuestra un gusto más que evidente por la referencialidad pop, como pudimos comprobar en el ochentero clímax del episodio Ruskie Business (Cyndi Lauper + "Corrupción en Miami" + Tom Cruise + Veronica vestida como la Madonna de "Like a Virgin" + "Total Eclipse of the Heart" = Más referencias que en "Padre de familia").

Yo tengo que confesar que, pese a seguir la serie desde mucho antes de que la comprara La 2, aún no he visto el final de esta primera temporada (ni tampoco un solo episodio de la segunda), así que estoy impaciente por ver cómo se resuelve el gran misterio de esta noche. Conociendo a los guionistas, abundarán los personajes con doble fondo, los giros inesperados (realmente inesperados, no como en otras series), las repentinas descargas de intensidad y, en suma, las sorpresas. Lo único seguro es que las teorías sobre quién mató a Lilly Kane (la Laura Palmer de la serie, interpretada por Amanda "Chicas malas" Seyfried) acabarán hoy. ¿Alguien sabe si ya han comprado la segunda temporada?

Viviendo con los Brady

Viviendo con los Brady

MTV’s The 70s House es uno de los reality shows más inquietantes y, aunque no lo parezca, más coyunturales que ha generado nuestra edad de oro de la realidad televisada. Estrenado en verano de 2005 y viviendo de las reposiciones desde entonces (ahora mismo se está emitiendo por primera vez en MTV España), "The 70s House" ya entraba en el juego de la referencialidad desde su misma premisa: los doce concursantes (seis chicos y seis chicas típicamente norteamericanos) creían que habían sido seleccionados para participar en "The Real World", uno de los programas más influyentes de la cadena, cuando en realidad iban a ser introducidos (se supone que a la fuerza) en un ecosistema cerrado que reproduciría fielmente la vida en los años 70. Perdón, miento: el simulacro en el que los concursantes debían convivir no era una reproducción de la década de los 70, sino de las ficciones producidas o ambientadas en la década de los 70. Es decir, que a los protagonistas se les encerraba en un parque temático setentero, en una maqueta a escala real de la casa de "La tribu de los Brady".

No olvidemos que la MTV inventó, con el ya citado "The Real World", el concepto de la telerrealidad. Quizá por eso sea la cadena que más se ha empeñado en reformularlo y remezclarlo: "Los Osbournes", "Meet the Barkers", "Newlyweds", "The Ashlee Simpson Show" o el reciente "Hogan Knows Best" eran intentos (bastante logrados, todo hay que decirlo) de acercar el reality a la telecomedia, a la ficción televisada. "The 70s House" es el que más lejos ha llegado en ese sentido: su acercamiento a la sitcom no se limita sólo a convertir a sus concursantes en personajes y a estructurarse a través de episodios autoconclusivos, sino que se desarrolla en un entorno de pura sitcom (setentera). Las barreras entre realidad y ficción no son más permeables que cuando Ozzy se pelea con Kelly, pero es que "The 70s House" es un post-reality autoconsciente, casi metatelevisivo: los concursantes contactan a través de su Gran Hermano particular a través de un intercomunicador sacado de "Los Ángeles de Charlie", son obligados a bailar el "Hustle" cuando suena a través de los altavoces, visitan un barco modelado a imagen y semejanza del de "Vacaciones en el mar", tienen que jugar a "Operación" como prueba eliminatoria... En otras palabras: nuestros chicos no están viviendo en los años 70, sino en la manera en que la cultura popular recuerda los años 70.

No obstante, donde realmente adquiere relevancia un show como este es en su diagnóstico sobre la juventud actual: las caras de los concursantes cuando su anfitriona Dawn (la cómica todoterreno Natasha Leggero) les comunica que deben dejar atrás sus móviles y sus iPods para entrar en el concurso es, por sí sola, razón suficiente para convertir "The 70s House" en un programa muy a tener en cuenta. Además, cualquier habitante que utilice una expresión moderna (como cool, awesome o una referencia a internet o a "Matrix") será amonestado y nominado: el objetivo es, más o menos, privar a los jóvenes americanos de hoy de su escasa identidad. Puede que los responsables del concurso no se hayan dado cuenta, pero "The 70s House" se parece mucho a Fantasmas, la última y magistral novela de Chuck Palahniuk. Y eso, amigos y vecinos, es un tema que daría para al menos cuatro posts más.

Se cierra el círculo

 

Ha tardado lo suyo, pero ya está aquí: la séptima y última temporada de "Buffy" (a.k.a. La Mejor Serie de Televisión de la Historia™) ha salido hoy en DVD para toda España. Lo cual es una noticia genial, pero también muy triste: esto significa que no nos queda más remedio que despedirnos para siempre de los Scoobies.

Snif...

De todos modos, será una despedida por todo lo alto: documentales, tomas falsas, retrospectivas y (sobre todo) comentarios de Joss himself nos garantizan que va a merecer la pena llevarnos a casa esta caja de DVDs. Y eso, amigos, sí que es algo sobre lo que poder cantar.

Blade TV

Blade TV

Ya tenemos las primeras imágenes y el teaser de la esperada teleserie "Blade", basada (no creo que haga falta decirlo) en la trilogía cinematográfica escrita por David S. Goyer, que tan bien nos lo hizo pasar con las dos primeras entregas... y tan jodidamente mal con la tercera, una auténtica estaca en el corazón para los fans. Antes de entrar a valorar este primer avance de la serie, hablemos un poco de lo que puede sucederle a un guionista/director ambicioso que acaba de perder el norte: poco antes del estreno de "Blade Trinity", Goyer declaró su intención de realizar un spin-off cinematográfico de los Nightstalkers (es decir, aquellos ¿personajes? que interpretaban Jessica Biel y Ryan Reynolds) antes de hacer frente a un hipotético y colosal "Blade IV", que teóricamente debería cerrar la saga de forma espectacular. Ejem. Ni que decir tiene que, tras el estreno de la película, lo único que pudo negociar Goyer para mantener con vida al personaje fue una serie de televisión.

Ojo: el paso del vampiro de Marvel a la pequeña pantalla no tiene por qué ser, necesariamente, algo malo. De hecho, es posible que fuera lo mejor que le podía pasar al personaje, tal y como estaban las cosas (ese Drácula con pinta de portero de discoteca... ¿Es que nadie se dio cuenta de lo que estaban haciendo?). No obstante, este teaser no es todo lo espectacular que debería, fundamentalmente porque: a) nos va a costar mucho separar a Blade de Wesley Snipes; b) esto se parece mucho a un sucedáneo de "Buffy"; y c) es una producción de Spike TV y, inexplicablemente, NO SE VE NI UNA SOLA CHICA EN BIKINI (aunque, por otro lado, puede que no encajen muy bien en una serie de vampiros). Habrá que esperar hasta junio para ver el resultado final, pero dudo muchísimo que nadie le vaya a quitar jamás a Buffy Summers el título de cazavampiros catódica por excelencia.

Bailando el Batusi

Bailando el Batusi

Proggresive Ruin celebró la semana pasada un homenaje a una de las series de televisión más famosas (por unas razones o por otras) de todos los tiempos: el "Batman" de los años 60, un maratón de delirios camp y estrellas invitadas que, como muy bien dice el propio Mike Sterling, es una de las mejores adaptaciones de un cómic a un medio audiovisual que se hayan hecho jamas. No, bajad un momento las hachas y dejad que me explique: esta serie es tremendamente fiel a los tebeos de Batman de finales de los 50 y buena parte de los 60, en los que la Comics Code Authority y los guionistas desnortados habían convertido al sombrío detective imaginado por Bob Kane en un personaje de lo más... de lo más... Bueno, todos habéis visto "Batman", así que todos sabéis de lo que hablo. Además, hay que tener en cuenta que los responsables de la serie eran más astutos de lo que a nosotros (posmodernos e irónicos todos) nos gustaría pensar, así que no deberíamos reírnos demasiado cuando veamos a Alfred con el traje de Batman o al Cruzado de la Capa en persona haciendo surf con un bañador amarillo, más que nada porque esa era la intención. O sea, que "Batman" admitía la autoparodia. O sea, que puede que nos hayamos pasado de listos en más de una ocasión.

¿Cómo elegir uno sólo de todos los enlaces que el señor Sterling nos ofrece en su post del domingo 8 de enero? Imposible, por eso os recomiendo tres: a) los delfines no sólo saben cantar "So Long and Thanks For All the Fish", sino que también se han aprendido la canción de la serie; b) esta página dedicada a Batgirl, la responsable de que la serie saltara el tiburón según muchos; y c) ESTO.

Pollos, juguetes y plastilina

Pollos, juguetes y plastilina

Seth Green debe de ser uno de los actores que más admiro ahora mismo de todo Hollywood (por detrás de Bruce Willis, Will Ferrell, Christopher Walken y The Rock): no contento con haber encarnado a dos iconos de la talla del Oz de "Buffy" y el Scott Evil de "Austin Powers", Green es el co-creador de una de las series de animación más imprevisibles de los últimos tiempos. Es muy probable "Robot Chicken", de la que podréis descubrir fragmentos en las webs de vídeos que tan bien conocéis, tome con el tiempo el relevo de programas como "South Park" o "Jackass": su concepción del humor como arma (arrojadiza) tan poco sutil como una patada en los huevos está haciendo furor entre los incondicionales del "Adult Swim" de la cadena Cartoon Network.

La serie es, para entendernos, lo más parecido a lo que haría un niño bastante cabroncete con su colección de juguetes en una tarde tonta. "Robot Chicken" es una sucesión de parodias pop gamberras e irreverentes, animadas (más mal que bien) mediante la stop motion y cohesionadas por las desventuras del pollo robótico del título. Heredera a partes iguales de las chorradas corrosivas de Trey Parker y Matt Stone (esos tótems, esos titanes) y de la concepción del juguete como vehículo de perversidades varias que exhibia James Gunn en su novela "El coleccionista de juguetes", "Robot Chicken" es, ahora mismo, una de las cosas más estimulantes que se puede ver en concepto de animación catódica. Como ejemplo, tomad la parodia de "Scooby-Doo" en la que los actores de las dos pelis prestan su voz a los personajes (de hecho, Green salía en la segunda y es, naturalmente, amigo de Sarah Michelle Gellar) o el reciente especial de navidad, con referencias a "Akira" y "Bola de dragón". Definitivamente, el mundo necesita más tipos como Seth Green.

A Very Special Post: Navidades catódicas

A Very Special Post: Navidades catódicas

Clásicos que no pueden faltar en la parrilla televisiva de Nochebuena: a) El Mensaje; b) la película "Un padre en apuros"; c) el concierto desde El Vaticano; d) las galas en diferido/reuniones de viejas glorias; y d) los episodios especiales de series extranjeras. Todos tienen en común su naturaleza de manifestaciones amables del Infierno, especialmente la d), y no se recomienda su visionado a menos que sea absolutamente inevitable. Podríamos detenernos a analizar cualquiera de las cuatro, pero creo que va a ser mejor para nuestra salud mental optar por la última, sobre todo porque es la única que tiene excepciones saludables.

Un especial televisivo navideño es un episodio algo más largo de una serie de imagen real o animación, o bien puede ser un programa pensado para ser emitido únicamente durante estas fechas y que cuenta con la colaboración de muchos famosos sin sentido del ridículo. Normalmente, los protagonistas viven una aventura extraordinaria la noche antes del día de navidad, que les lleva a conocer a algunas estrellas invitadas, a aprender algunas canciones y a tener un contacto directo con Santa Claus en persona. En los últimos años, las ficciones modernas han tomado conciencia de lo horriblemente risibles que resultaban estos especiales -que normalmente llevaban el título de "A Very Special Episode" o "A Very (nombre de la serie) Christmas"-, dando lugar a episodios de navidad posmodernos que se ríen del concepto y de todo lo que implica. Repasemos aquí algunos de los especiales más memorables, por unas razones o por otras, de todos los tiempos:

1. Pee-wee’s Playhouse Christmas Special: El icono sagrado de este blog ideó, en las navidades de 1988, un superepisodio de su irrepetible programa "Pee-wee’s Playhouse" que amplificaba aún más (si cabe) las cotas de surrealismo pop a las que tenía acostumbrados a sus seguidores. El resultado fue todo lo delirante e inolvidable que cabía esperar: a los personajes habituales del show se sumaron estrellas de la época como Magic Johnson, Cher, Whoopi Goldberg, Little Richard, Frankie Avalon o Zsa Zsa Gabor; todos ellos puntuando una trama que contenía la lista de regalos más grande del mundo, una visita del Rey de los Dibujos Animados, un recuerdo para el Hanukkah judío y la obligada aparición estelar de Papá Noel al final del episodio. Ah, y la palabra mágica era año.

2. Simpsons Roasting on an Open Fire: De entre todos los especiales navideños que ha originado la serie de Matt Groening, puede que el más memorable sea este, emitido originalmente el 17 de diciembre de 1989 (lo que lo convierte, por tanto, en el primer episodio de media hora de "Los Simpsons"). Por si la reinvención que hace Bart del tema "Jingle Bells" no fuera suficiente, este episodio también contiene la primera aparición de Pequeño Ayudante de Santa Claus, el mejor perro televisivo de todos los tiempos (junto al de "Family Dog", claro). Además, tenemos la primera frase inmortal de la serie, de nuevo gracias a Bart: Si algo me ha enseñado la tele es que en navidad siempre les ocurren milagros a los niños pobres. Le pasó al Pequeño Tim, le pasó a Charlie Brown, les pasó a los Pitufos y nos pasará a nosotros. Un clásico.

3. The Star Wars Christmas Special: En una entrevista concedida con motivo del estreno de "La venganza de los Sith", Anthony Daniels (el hombre detrás de C-3PO) sugirió que se tendrían que quemar todas las copias en vídeo existentes de este programa especial de 1978, eso si alguien no lo había hecho ya. He aquí un ejemplo del sentimiento general que existe en la comunidad SW con respecto al show de dos horas que la CBS preparó para explotar a conciencia el fenómeno. "The Star Wars Christmas Special" es, sin lugar a dudas, la bestia negra del fandom (por encima incluso de Jar-Jar Binks): una celebración del desatino y del ridículo televisivo protagonizada por un Mark Hamill recién salido del accidente de tráfico que casi acaba con su vida, una Carrie Fisher que se marca una versión a del tema principal de John Williams y una familia de Cheewbaca que hay que verla para creerla. También contiene la primera aparición de Boba Fett, en versión animada: no todo iba a ser catastrófico.

4. The Office Christmas Specials: La prueba empírica de que los especiales de navidad pueden ser, a veces, una versión corregida y aumentada de un episodio normal, sin renunciar por ello al espíritu navideño. Ricky Gervais y Stephen Merchant concivieron este colosal episodio en dos partes (emitido por la BBC 2 en diciembre de 2003) como una coda al inolvidable universo que habían creado en las dos temporadas de la serie, una manera de atar los cabos y, al mismo tiempo, de descubrir qué había sido de estos personajes cuando las cámaras dejaron de grabar. El resultado fue apabullante: una demostración de por qué "The Office" es lo más alto que jamás llegará nadie en lo que a comedia triste se refiere, además de contener un regalo navideño que los fans llevaban mucho tiempo esperando (el beso de Tim y Dawn). Y luego, claro, está el videoclip "If You Don’t Know Me By Now" que rodó David Brent, algo que uno no puede ver sin llorar de risa.

5. A Very Special Family Guy Freakin’ Christmas: Emitido en diciembre de 2001, este episodio de la gigantesca "Padre de familia" es, como "Simpsons Roasting on an Open Fire", una parodia de todos los especiales de navidad pasados en la que la lujuria referencial de la serie toma como objetivos principales "¡Qué bello es vivir!", el cuento de Jack Frost y "A Charlie Brown Christmas" (tan sobado que no sale en este resumen mío). Stewie descubre en Santa Claus a su nuevo archienemigo, Lois sufre un ataque de ira descontrolada, Brian es obligado a llevar un jersey ridículo, Peter intenta ver "KISS salva la navidad" sin interrupciones y todos acaban presenciando un belén viviente con un niño Jesús que quiere que le traigan plutonio: en suma, un episodio ejemplar.

6. Christmas Who? (Bob Esponja): ¿Qué otra serie podría tener un especial de treinta minutos en el que un pirata les cuenta a los espectadores las primeras navidades que vivió una comunidad submarina adicta a las hamburgesas? En este episodio de la segunda temporada, Bob confunde las luces de navidad con las que Sandy está decorando su casa con fuego y, de paso, da comienzo a uno de los especiales de navidad más memorables que han aparecido en una serie de animación. La estrella, sin duda, es Patrick, que no solo aprende lo que significa la navidad en este episodio, sino que se reserva algunos de los mejores gags de toda la temporada. Por no hablar de las canciones...

Bueno, pues ya está. Recordando las inmortales palabras de Tiny Tim, que Dios... os bendiga... a todos.

Vuelve El Hombre

Vuelve El Hombre

Temblad, malditos.  De El Diario Montañés (Martes 22 de noviembre de 2005):

PEPE NAVARRO ESTRENARÁ EL DÍA 29 SU PROGRAMA DE NOCHE

Pepe Navarro estrenará su nuevo programa de noche en La Primera el día 29, con casi dos meses de retraso respecto a las previsiones. "Rufus & Navarro" será el título de este magazín que se emitirá a partir de las 23,30 horas los martes, miércoles y jueves. Navarro (1951, Palma del Río) regresa a la televisión después de tres años de ausencia. Su último trabajo fue la presentación de "Gran hermano" para Telecinco, en sustitución de Mercedes Milá. En septiembre de 1995 había estrenado en la cadena de Mediaset el exitoso "Esta noche cruzamos el Mississippi", espacio pionero de los noctámbulos en la pequeña pantalla española. En TVE aseguran que el nuevo espacio tendrá un diseño y contenidos acordes a los propios de una televisión pública. El programa se entregará hecho, sin que el personal de la pública intervenga en su producción, una situación que ha provocado las críticas de los sindicatos.

Aquaman, Hellboy y Blade en la tele

Aquaman, Hellboy y Blade en la tele

Uno de los superhéroes más incomprendidos (y más carismáticos) de DC va a tener otra oportunidad de ganarse el respeto de los fanboys sarcásticos del planeta: los productores ejecutivos de la popular serie "Smallville" están desarrollando el episodio piloto de la nueva serie de Aquaman, que será emitido por WB (Warner Bros.) en un futuro no muy lejano. La idea básica del proyecto es muy similar a la de la serie del joven Clark Kent, ya que nos presentará a un Arthur Curry adolescente que está descubriendo sus poderes y dando sus primeros pasos en el mundo superhéroico. Puede que yo sea un desalmado y aún no haya visto ningún episodio completo de "Smallville" (estoy trabajando en ello, EKI), pero esta serie me entusiasma bastante: sus responsables prometen amenazas medioambientales, angustia adolescente (Aquaman descubrirá que un gran poder conlleva...) y un arco argumental en el que el Triángulo de las Bermudas jugará un papel fundamental. O sea, toneladas de diversión.

Aquaman no es el único superhéroe que aterrizará en la pequeña pantalla en un futuro próximo: Hellboy y Blade también parecen dispuestos a invadir nuestra sala de estar, ya que ambos tienen series en avanzado proceso de producción. La primera de ellas será una serie de animación para Cartoon Network en la que el personaje creado por Mike Mignola podrá ampliar los logros de su colección de tebeos y de su película, con Guillermo Del Toro y el propio Tío Mike ejerciendo de productores ejecutivos. Lo mejor de todo es que nuestro gigante rojo estará doblado por Ron Perlman (yo no concibo a Hellboy con otra voz) y nuestra chica piroquinética estará doblada por Selma Blair (yo no concibo a Liz Sherman con otra voz), así que parece que habrá una cierta continuidad entre la magnífica peli de Del Toro y la serie.

No se puede decir lo mismo de Wesley Snipes, quien ha renunciado a volver a encarnar a Blade para su nueva serie de televisión (esta vez, de imagen real), en una decisión que no puede ser definida más que como un ultraje: ¡¡Wesley Snipes ES Blade!! Finalmente será Kirk Jones ("El vuelo del Fénix") quien se enfunde la gabardina negra esta vez, mientras que David Goyer se ha asegurado un puesto prominente en el desarrollo de la serie. Por supuesto, antes de "Blade:Trinity" esto sería una gran noticia, pero ahora.... No me malinterpretéis: yo debo de ser el Mayor Fan del Mundo™ de los dos primeros "Blades", pero aquella impostura que cerró la trilogía no había por dónde cogerla, revelando a un Goyer en muy baja forma que tampoco se supo resarcirse del todo con su insulso guión para "Batman Begins". Además, puede que Blade funcionara de maravilla en el cómic y en la gran pantalla, pero ahora está a punto de pisarle el terreno a la cazavampiros catódica por excelencia, es decir, Buffy Summers. Goyer y su equipo tendrán que esforzarse muchísimo para superar las hipérboles de la serie de Joss Whedon. Pero muchísimo. Con todo, os aseguro que yo estaré allí el primero el día que estrenen el piloto de esta serie, que (por cierto) espero que sea pronto...

Top 10 Presentadores de informativos

Top 10 Presentadores de informativos

Si ellos lo dicen, es verdad. Aquí están los hombres que se acercan cada día a nuestro hogares para hacernos saber qué demonios pasa en el mundo, los hombres que se dejan la piel para mantenernos informados, los hombres que nos traen la Verdad (con mayúsculas) sin otra recompensa que la certeza de que están haciendo el Bien y un sueldo millonario. Estos son nuestros hombres confianza, nuestros faros de luz en este mundo de oscuridad. Sus noticias son más grandes que las nuestras, y lo sabemos. Lo que podéis leer a continuación es una lista completa de los diez prohombres más reputados de la información televisiva, auténticas leyendas vivas del periodismo veraz e independiente, iconos de la libertad de expresión y de la masculinidad en general. Así que mostrad respeto:

10. Ernesto Sáenz de Buruaga. Especie: Humano. Highlights profesionales: Director de Servicios Informativos y presentador de Telediario-2 en TVE (1996-1998), director de informativos y presentador de "Antena 3 noticias" (1998-2003). Alias conocidos: Asísonlascosasyasíselashemoscontado.

Asegura que llegó al periodismo por casualidad, ya que lo suyo era la química. No obstante, Ernesto Sáenz de Buruaga intuyó que el destino le tenía reservadas grandes hazañas en el mundo de la televisión, por lo que se matriculó en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco y, tras una andadura triunfal por las radios de todo el país, aterrizó en Televisión Española en 1991. Él fue el director del exitoso e inolvidable programa "¿Quién sabe dónde?" (1992), así como de otros espacios de entretenimiento de índole similar. No obstante, el hombre no da el campanazo hasta 1996, cuando sustituye a María Antonia Iglesias en el puesto de director de Servicios Informativos de TVE: a partir de entonces, la carrera de Sáenz de Buruaga se ve jalonada por cheques con muchos ceros, servidumbre ilimitada al Partido Popular y momentos de oro puro al frente del Telediario-2 (sólo superados, años más tarde, por el número 7 de nuestra lista). Cuando el gobierno de Aznar se vio en la necesidad de poner una pica en Antena 3, Buruaga parecía el hombre indicado: sólo hizo falta una cláusula de indemnización por despido de seis millones de euros (nada, unos mil millones de pesetas) para que este icono popular nos sonriera todos los días desde el plató de "Antena 3 noticias". El resto, como se suele decir, ya es historia de la televisión...

9. Morbo. Especie: Desconocida (guarda un cierto parecido con los extraterrestres de la película de 1957 "Invasion of the Saucer Men"). Highlights profesionales: Presentador estrella del canal √2 Television Network, de la serie de animación "Futurama" (1999-2003). Alias conocidos: Ninguno.

Sus orígenes son desconocidos (aunque sabemos que su familia es numerosa y muy beligerante), pero Morbo no tiene problemas en presentarse ante los espectadores como la avanzadilla de una inminente invasión alienígena. Mientras espera a que sus camaradas aterricen en la Tierra con intención de destruirla, Morbo ejerce de presentador de informativos, sin disimular en ningún momento su odio profundo por la raza humana en general y hacia su co-presentadora Linda en particular (que, no obstante, no parece comprender demasiado las amenazas genocidas que lanza su compañero). Sin embargo, Morbo también tiene su corazoncito: aparte de su devoción por el tema "Funkytown" de Lipps Inc., este monstruo de cabeza verde también ha declarado en varias ocasiones su admiración por el presidente Richard Nixon (Morbo se congratula del éxito de nuestro gargantuesco presidente cyborg. ¡Que la muerte le llegue pronto a sus enemigos!). También le gusta el estofado que prepara su mujer.

8. Emilio Fede. Especie: Humano. Highlights profesionales: Comenzó en la RAI en la década de los 50, pero escuchó la voz de su amo en los 80 y se pasó a Mediaset, donde presenta informativos hasta la fecha. Alias conocidos: SuperFede.

He aquí una leyenda viva del periodismo riguroso: si creíais que lo de Buruaga y Urdaci era de traca, es que no conocéis a Emilio. Su admiración por Silvio Berlusconi no conoce límites, llegando a unas cotas de fanatismo difíciles de imaginar. Al frente del TG4, Fede ha llegado a pretender que no recuerda los nombres de los políticos rivales de Don Silvio (o a utilizar las fotos en las que estos salieran peor parados), a insultar al director de cine Nanni Moretti durante una retransmisión, a componer auténticos sonetos a favor del partido Forza Italia, a predecir lluvia el día anterior a unas elecciones (creyendo que así la gente se quedaría en casa y que, por alguna razón, sólo los votantes de Berlusconi acudirían a las urnas)... Con todo, el hombre aún sigue siendo considerado un sex symbol por las ancianas que se enamoraron de su cabello oscuro y su mirada enigmática cuando trabajaba en la RAI. Quien tuvo, retuvo.

7. Alfredo Urdaci. Especie: Androide. Highlights profesionales: Director de Servicios Informativos de TVE y presentador de Telediario-2 (1998-2004). Alias conocidos: U.R.D.A.C.I., Urnazi.

Auténtica leyenda viva de la televisión europea, Alfredo Urdaci (Pamplona, 1959) es un hombre que no necesita presentación. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra y en Filosofía por la Complutense de Madrid, nuestro hombre comenzó como colaborador en el ya desaparecido "Diario 16", ejerció de corresponsal en Roma para Radio Nacional de España, llegó a director de Servicios Informativos en TVE y, en 1998, llenó el hueco dejado por nuestro número 10 al frente de la segunda edición del Telediario. Su labor allí ha alcanzado ya la categoría de legendaria: Urdaci ostenta el singular honor de haber sido catalizador de la primera condena por manipulación informativa de un medio público en España, gracias al insuperable telediario que condujo el día 20 de junio de 2002 (día en el que, al parecer, hubo una huelga). Si aquel telediario fue memorable, la rectificación que tuvo que leer meses después por mandato judicial fue lo que realmente le convirtió en el icono que es hoy. No obstante, no todo fueron polémicas para Urdaci en esta etapa: en 2003 no sólo recibió un premio de Don Manuel Fraga por su ejemplar cobertura del asunto Prestige, sino que también tuvo el honor de conducir el parte junto con la futura Princesa de Asturias (de hecho, él mismo fue el que le presentó a su ahora marido, algo que sólo ha comentado unas doscientas veces). Tras su fulminante despido en 2004, Urdaci publicó un libro autobiográfico, rechazó un puesto humillante en TVE, se vio obligado a retirar del mercado su libro autobiográfico, contraatacó con otro sobre el Papa (escrito en tiempo récord) y se hizo columnista del periódico católico "Ahora". Actualmente dirige un gabinete de comunicación deportiva y sigue buscando el secreto de la vida eterna.

6. Tom Tucker. Especie: Humano. Highlights profesionales: Presentador de noticias del Canal 5 de Quahog en la serie de animación "Padre de familia" (1999 - ?). Alias conocidos: Ninguno, si no contamos a su malvado gemelo imaginario Tad Tucker.

Admitámoslo: Tom Tucker no es un hombre que ame su trabajo. De hecho, no tiene reparo en admitir que las únicas razones por las que sigue en esto de los informativos son: a) la fama; b) pasar el mayor tiempo posible alejado de su mujer; c) las prostitutas de lujo. No necesariamente en ese orden. Su química con la co-presentadora Diane Simmons se basa en la puñalada trapera y el insulto en directo (Some breaking news: we now go live to Diane being a bitch. Diane?), aunque lo cierto es que hacen muy buena pareja. Puede que Tucker sea capaz de fingir una entrevista con Dustin Hoffman alternando escenas de sus películas con contraplanos suyos, o de vomitar en directo tras haber ingerido una ronda de bloody marys, o de no poder de pronunciar el nombre de la reportera hispana María Jiménez, pero no hay duda de que también es un gran padre de familia: su hijo Jake tiene la cara del revés, pero no por ello le deja de querer. Lo de su mujer Stacy ya es otra historia...

5. Lorenzo Milá. Especie: Humano. Highlights profesionales: Presentador y redactor de "La 2 Noticias" (1994-2003), corresponsal en Washintong de TVE (2003-2004), presentador de la segunda edición del Telediario (2004 - ?). Alias conocidos: Lorenzito, Sor Lorenzo.

Sin duda, nuestro hombre será recordado por su labor al frente del informativo de La 2 antes que por su actual puesto en La Primera. Pese a que algunos (como servidor) no sean devotos suyos, no cabe la menor duda de que el estilo "La 2 Noticias" le iba como anillo al dedo a Lorenzo Milá: estilo relajado, poca presión a sus espaldas, carácter explícitamente minoritario... Tras una temporada de corresponsal en EEUU junto con su mujer Sagrario Ruíz de Apodaca, Milá aceptó el puesto que le ofreció Carmen Caffarel como presentador del Telediario-2. En principio, la cosa debía funcionar... En principio. Este Milá es, esencialmente, el mismo de "La 2 Noticias", pero el público de este informativo no es (ni por asomo) el mismo que el del anterior. Los malos índices de audiencia que cosechó la pasada temporada estuvieron a punto (según las malas lenguas) de que tirara la toalla, pero lo cierto es que el hombre sigue ahí, impasible después de que el PP exigiera su cese tras este mitiquísima frase pronunciada el 15 de junio: En el PP han descubierto lo que otros partidos, sobre todo la ilegalizada Batasuna, practican desde hace mucho tiempo: autobús y bocadillo para todos, de forma que en la convocatoria, aunque no sea relevante, están todos y hacen mucho ruido.

4. Matías Prats. Especie: Humano. Highlights profesionales: Periodista deportivo del amplia trayectoria y presentador de informativos en Antena 3 desde 1998. Alias conocidos: Cero-por-ciento-TAE.

He aquí uno de esos tipos que nos caen bien pero, al mismo tiempo, nos caen mal. O que nos caen mal precisamente porque nos caen demasiado bien. Hijo del emblemático Matías Prats Cañete, licenciado en Derecho y Periodismo, conductor de "Estudio Estadio" en su mejor época y hombre-anuncio de nuestro otro banco (y cada día el de más gente), el actual presentador de la segunda edición de "Antena 3 noticias" sería el busto parlante más carismático y completo de la parrilla si no fuera por un pequeño detalle: su epatante costumbre de rematar la jugada con un chiste fácil/juego de palabras/chascarrillo. El principal problema no es que carezca de gracia, sino que da pie a que humoristas (profesionales o espontáneos) con menos gracia aún que él intenten imitarle. En serio, esto tiene que acabar.

3. Kent Brockman. Especie: Humano (aunque de tez amarilla). Highlights profesionales: Presentador (¿vitalicio?) de las noticias de la KBBL (Canal 6) y del programa "Eye of Springfield" en la serie de animación "Los Simpson" (1989-2008). Alias conocidos: Ninguno.

Modelado a imagen y semejanza del presentador norteamericano Jerry Dunphy, Brockman es el ejemplo perfecto de periodista ególatra y miserable. Puede que cuando empezó en los años 60 se llamara Kenny Brocklestein y tuviera pinta de becario asustado, pero ahora es una de las mayores personalidades televisivas de Springfield, junto con Krusty y el Hombre Abeja. Brockman, además, no anda precisamente mal de dinero: además de un contrato de medio millón de dólares anuales, el presentador posee una mansión de lujo (lo suficientemente espaciosa para él y su repelente hija) gracias a su buena suerte en la lotería. De todos modos, hay que aclarar que Brockman no es un hombre feliz (tiene celos de su hermana, corresponsal de la CNN en la Casa Blanca) ni exento de polémica (estuvo a punto de ser despedido por pronunciar las siglas HDP en televisión). Su pequeña sección de opinión "Mis dos centavos" es la única manera que tiene este hombre tan atareado de desahogarse.

2. Iñaki Gabilondo. Especie: Humano. Highlights profesionales: Presentador y director del programa más escuchado de la historia de la radio española ("Hoy por hoy", 1986-?) hasta el 30 de agosto de 2005, presentador de "Noticias Cuatro" desde el 7 de noviembre de 2005. Alias conocidos: Sor Iñaki, TeleGabilondo.

Vale: sólo lleva tres programas. Pero qué tres programas, amigos y vecinos, qué tres programas. Era evidente que este maestro de la radio no iba a dominar el medio televisivo a la primera, pero lo que de verdad nos ha sorprendido han sido los momentos de oro puro que nos ha regalado su informativo hasta ahora. En ese sentido, la primera emisión (lunes 7 de noviembre) de "Noticias Cuatro" merece figurar en el Libro de Oro de la Televisión Española: la cosa comenzó fuerte con la ministra de Fomento ejerciendo de reportera desde el lugar de los hechos, prosiguió con el propio Gabilondo lanzándose a las calles de París en busca de la noticia y culminó con una entrevista en directo a Pascual Maragall y a Esperanza Aguirre que parecía recién sacada del flamante espacio de humor "Mire Usté" (Antena 3). Estas dos últimas noches han sido un poco más tranquilas, pero está bastante claro que tendremos que seguir este informativo con mucha atención: las alegrías pueden ser considerables.

1. Ron Burgundy. Especie: Sandiegino. Hightlights profensionales: Presentador-emblema del Canal 6 de San Diego durante la década de los 70, tal y como se relata en la película "Anchorman: The Legend of Ron Burgundy" (2004). Alias conocidos: Papa Burgundy.

Qué decir. Qué demonios decir de un hombre como Ron Burgundy. Había una época, antes de la televisión por cable, en la que los presentadores locales de noticias reinaban con poder absoluto. En la que la gente creía todo lo que veía en televisión. Una época en la que sólo los hombres podían leer las noticias. Y, en San Diego, un presentador era más hombre que todos los demás. Su nombre era Ron Burgundy. Era como un dios caminando entre meros mortales: la envidia del resto de presentadores, el sueño húmedo de las mujeres, el líder carismático de su equipo, el mejor intérprete de flute jazz que jamás haya conocido el ser humano. Por supuesto, Ron Burgundy también tuvo momentos duros en su carrera: la muerte de su perro Baxter (bueno, finalmente todo acabó bien), su doloroso despido (provocado por leer todo lo que le ponían en el teleprompter, incluso un inequívoco "Que te follen, San Diego"), su posterior caída en desgracia... No obstante, supo redimirse de todo aquello y (quién sabe) casarse con su prometida en lo alto de una montaña, tal y como siempre había deseado. Porque, citando al narrador de su biopic, Ron Burgundy was the balls.

Los Fuccons en DVD

Los Fuccons en DVD

¿Cuántas veces habéis visto un programa de televisión que no se pareciera a nada de lo que habíais visto antes? Exacto: muy pocas. ¿Y de dónde suelen venir esos programas? Exacto: de Japón. Tras excentricidades como "Excel Saga" o "Puni Puni Poemi", The Fuccons parece ser la última palabra en rarezas televisivas del Lejano Oriente: creada por el veterano Yoshimasa Ishibashi como microespacio dentro del late-night "Vermillion Pleasure Night", esta estólida familia norteamericana recién instalada en Japón se convirtió rápidamente en un auténtico fenómeno de culto dentro de su país. El primer contacto que tuvimos los occidentales con los cortos fue, lógicamente, a través de internet: Oh! Mickey, uno de los episodios más indescriptibles, se convirtió en una bomba subterránea para los cazadores de rarezas en la Red (tanto que es posible que la frase de su título fuera uno de los primeros YTMNDs que se conocen). ¿Qué es lo que convierte a "The Fuccons" en únicos? Sus tramas no son más delirantes que las de otras series como "Shin-chan", pero es el hecho de que estén interpretadas exclusivamente por maniquíes inmóviles lo que hace que verla por primera vez sea una experiencia inolvidable. Realmente inolvidable.

Hay quien ha querido ver la huella del David Lynch de "Terciopelo azul" en esta serie, sobre todo por su manera de presentar a la familia media norteamericana como una versión corregida y aumentada de una portada de la revista "Life" (o, en este caso, del escaparate de unos grandes almacenes) bajo la que se esconde algo indefinible pero inquietante. Algo de razón tienen, pero yo creo que la esencia de "The Fuccons" está más cerca de Rabbits, aquella soberbia serie de cortos que Lynch rodó para su página web a finales de 2002. Ambas parecen ser desconstrucciones posmodernas (perdón, no se volverá a repetir) de la telecomedia clásica americana: si allí eran actores disfrazados de conejo (entre ellos, Naomi Watts y Laura Elena Harring), aquí son maniquíes sonrientes. El resultado es igual de extraño y fascinante, pero "The Fuccons" añade además algo de sátira al american way of life, no por obvia menos interesante. Si queréis ver de qué va realmente todo esto, CHUD nos ofrece en exclusiva un capítulo titulado "The Lady Tutor", en el que el risueño Mickey descubre que se le dan bien otras cosas aparte de las matemáticas...

El sexto hombre más famoso de Kazakhstan

El sexto hombre más famoso de Kazakhstan

Como todo el que haya visto la MTV en las últimas semanas seguramente sabrá (entre otras cosas, por ese recordatorio permanente ASÍ de grande en la esquina superior derecha de la pantalla), dentro de aproximadamente 24 horas se celebran los MTV Europe Music Awards en Lisboa. Lo cierto es que, Green Day y Gorillaz aparte, los nominados de este año no es que me entusiasmen demasiado, pero tengo otra razón de peso para estar mañana pegado a la pantalla desde las ocho de la tarde: se trata de su presentador, Borat, uno de los personajes creados por el gigantesco cómico británico Sacha Baron Cohen, conocido mundialmente por ser el hombre detrás de Ali G.

Como creación cómica, Borat no tiene nada que envidiarle al ínclito falso rapero (¿es necesario reivindicar a estas alturas su película? Es necesario y se reivindica): se trata de uno de esos personajes que se meten al espectador en el bolsillo desde el minuto uno, siempre y cuando el espectador tenga la mente mínimamente abierta. Y es que Baron Cohen es uno de los pocos apologetas que le quedan a la incorrección política y al humor grueso en el mainstream actual, quizá sólo junto con Santiago Segura, Rob Schneider y el dúo Trey Parker-Matt Stone. En unos tiempos en los que hasta los Padres Fundadores del movimiento a finales de los 90 (los hermanos Farrelly) se han pasado a la comedia de buen rollo y al romanticismo tontorrón, es una verdadera alegría ver que alguien sigue provocando e incomodando desde su tribuna en la BBC. Borat es, en ese sentido, un prodigio: se trata de un (falso) reportero de Asia Central que es enviado a Estados Unidos para realizar reportajes sobre las costumbres de sus habitantes. La estética de su programa (en realidad, un espacio dentro de "Da Ali G. Show") es igual de cutre y desaliñada que la de su página web, tanto que es posible que el espectador despistado crea estar realmente ante un programa de una emisora turca. Que un producto tan rematadamente anti-cool haya sido elegido para presentar los EMAs demuestra que aún hay espacio para lo políticamente incorrecto en una emisora que últimamente parecía estar apostando más por los shows inofensivos modelo "Pimp My Ride" en lugar de por las producciones realmente transgresoras.

No obstante, no sólo de Borat y de Ali vive Baron Cohen: su otro personaje para "Da Ali G. Show" se llama Bruno, es otro falso reportero (en este caso, de la también falsa cadena austríaca Gay Tv) y es aún más polémico que los otros dos. En realidad, se trata de una estrategia para revelar el lado homófobo de gran parte de la sociedad norteamericana: en un memorable reportaje, Bruno le pedía a un grupo de luchadores profesionales adolescentes en pleno spring break (o sea, a una panda de malas bestia en busca de cualquier cosa con tetas) que mostraran los músculos (e incluso las nalgas) a la cámara, para luego decirles que mandaran un saludo a Gay TV... con la lógica reacción que aquellas palabras provocan en los entrevistados. Por supuesto, Bruno es un personaje muy odiado por ciertos colectivos homosexuales británicos, del mismo modo que Ali G. es un personaje muy odiado por ciertos colectivos antirracistas del mundo entero. No obstante, es muy posible que este fashion victim austríaco también se deje ver en la ceremonia de mañana, así que más nos vale acostumbrarnos a él y a su homólogo kazakshtiano: al fin y al cabo, Ali G. no dio realmente el salto con el videoclip de Madonna, sino después de presentar los EMAs del año 2000. De hecho, ya hay una película de Borat a punto de estrenarse en Inglaterra...

Para terminar, y siguiendo con esta misma onda, nuestras plegarias han sido escuchadas.

Somos una familia feliz

Somos una familia feliz

Pregunta al vuelo: si yo os hablo de una serie de televisión de culto protagonizada por una familia de monstruos entrañables que no parecen ser conscientes de su condición de diferentes, ¿sabéis a qué serie me refiero? La respuesta a la pregunta tiene toda la pinta de brecha generacional: los más viejos del lugar pensarán inmediatamente en "Los Munsters", mientras que los jóvenes esbozarán una sonrisa al acordarse de "Los Osbourne". Lo cierto es que ambas series son, en esencia, lo mismo: visiones cómicamente deformadas de la familia nuclear norteamericana, con un cabeza de familia eminentemente tonto (pero, ojo, increíblemente carismático) y una capacidad única para perdurar en la memoria. La única diferencia es que el joven espectador de "Los Munsters" aún necesitaba un asidero emocional (Marilyn Munster) con el que poderse identificar mínimamente, mientras que el joven espectador de "Los Osbourne" se identifica completamente con Jack y Kelly.

Dejando a un lado estas reflexiones inútiles, centrémonos en "Los Munsters". Nacidos en la cuna de la CBS allá por 1964, esta simpática familia de ultratumba fue la primera perversión (aún tímida) de la tradicional sitcom norteamericana, el inicio de un camino de perfección que culminaría a principios de los 90 con joyas como "Matrimonio con hijos", "Family Dog" y, principalmente, "Los Simpsons". Así, esta mítica comedia en blanco y negro fue la primera en intuir que las familias televisivas de la década anterior eran tan perfectas que resultaban muchísimo más aberrantes que un grupo de vampiros y aberraciones de la Naturaleza: en otras palabras, los Munsters caían mucho mejor que los personajes de "Te quiero, Lucy". Pero muchísimo mejor. Inolvidablemente interpretada por Yvonne de Carlo, Fred Gwynne, Al Lewis, Butch Patrick, Beverly Owen (sustituida luego por Pat Priest) y el genial Mel Blanc (como la voz del cuervo que vivía en el reloj de cuco), la serie se ganó un nutrido grupo de fans gracias a las innumerables reposiciones de que gozó, tan nutrido que la CBS decidió, en 1988, dar luz verde a un remake ("The Munsters Today") bastante inferior, pero gracias al cual nos enganchamos muchos. Porque "Los Munsters" es una serie que se ama con mucha facilidad: a modo de ejemplo, aquí tenéis una muestra de todo el merchandising que ha ido generando a lo largo de las décadas. Un consejo: no dejéis de fijaros en los disfraces de la sección "Vintage Miscellaneus".

TV in Spagna oggi

TV in Spagna oggi Desde luego, uno ya se está planteando muy seriamente dejar grabando "TNT" los viernes por la noche. El programa de Jordi González se ha convertido ya en un must para todos los que gustamos de la telebasura abisal, plenamente autoconsciente y festiva. Cuando le da por un tema (supuestamente) morboso y escandaloso, este genial equipo de comunicadores decide exprimirlo hasta sus últimas consecuencias, tal y como sucedió en el último programa: el tema era FAMOSOS QUE SE DROGAN (así, en mayúsculas), aprovechando que Kate Moss hizo saltar la liebre hace ya un mes y su vídeo aún sigue siendo el más descargado de la Red. Esta vez, el siempre sorprendente "TNT" presentaba en sociedad un nuevo dispositivo para el periodismo de investigación-infiltración modelo "Al descubierto" (ya sabéis, el tristemente desaparecido programa de Antena 3 que violaba la intimidad de pedófilos, jueces de Miss España, parapsicólogos y Paco Porras para denunciar futuros delitos, como si de los precogs de Philip K. Dick se tratara): el aparato se llama... atención... agarráos... ¡¡el Coca Test!! Se trata de un producto que la policía científica (lo sé, lo sé) le prestó al equipo del programa para que descubrieran una cosa que hasta entonces no sabía nadie: que los famosos, efectivamente, se drogan. Y, según parece, muchos de ellos se meten cocaína. ¿Cómo os habéis quedado después de esta exclusiva, de esta noticia bomba? Vale, sigamos.

Los reporteros de "TNT" (ignoro si fue Torito en persona) se infiltraron en la fiesta que se celebró tras el estreno de "Torrente 3", con el objetivo de entrar en los servicios del local una vez los abandonaba un famoso y pasar en "Coca Test" por allí para ver si daba positivo. El problema está en que muchos de esos famosos son actores de series de televisión de corte tan familiar (bueno, teóricamente al menos) como "UPA Dance" o "Los Serrano". La primera da un poco igual, pero la segunda ha caído como una bomba en las Dos Torres (la de Telecinco y la de Globomedia): el programa de Jordi González mostraba cómo los jóvenes miembros del reparto de esta serie de ciencia-ficción hiperrealista entraban en los lavabos de tres en tres, lavabos que luego eran analizados con el "Coca Test" y, amigos, el "Coca Test" no miente... Por supuesto, el programa parece que se mantuvo en su confusa línea de insinuar las cosas con mala idea pero sin decirlas del todo, aunque eso es lo de menos: el mal ya está hecho. O eso parece. Yo es que ya no sé qué pensar, así que os remito a la fuente de este post (cómo no, Periodista Digital) y os invito a que leáis los comentarios que allí dejan los lectores, entre ellos, uno que reza Menuda puta mierda de noticia. ¡¡Y eso que aún no ha empezado el nuevo "Gran Hermano"!!

"¡Así decimos todos!"

"¡Así decimos todos!" No consigo engancharme a "Galáctica: Estrella de combate", la serie estrella del flamante Sci Fi que emite Calle 13 los miércoles por la noche. No es que no sea una gran serie: lo es, con algunos elementos realmente brillantes. Creo que es lo primera vez que me pasa algo así. La serie me gusta, pero no me apasiona. Normalmente, cuando me gusta una serie, la duración de sus capítulos se me pasa volando. Con "Galáctica", me paso los capítulos mirando el reloj.

Hay que decir que esta nueva "Galáctica" es una reimaginación (sí, yo también odio esa palabra) de la serie original de 1978, que yo también descubrí gracias a Calle 13. Todo el que haya visto al menos un capítulo de esa "Galáctica" conocerá de sobra sus señas de identidad: guionistas perezosos, diseño chirriante, intérpretes ridículos, vestuario tremendamente kistch, personajes unidimensionales, abuso de los planos de recurso... En suma, todas las características de una serie setentera a la que el paso del tiempo no le ha sentado nada bien, más que nada porque ni siquiera en los 70 era demasiado buena. No obstante, la razón principal por la que nos daba tanta risa esta serie era por sus nada disimulados sampleos de la saga estelar de George Lucas: "Galáctica" fue, originalmente, una de tantas películas de serie B que surgieron a remolque de "La Guerra de las Galaxias", y eso se notaba muchísimo en cada fotograma de la serie a la que dio lugar.

Lo más curioso de todo es que ahora, con la reimaginación (lo sé), es probable que se produzca un doble trasvase: la "Galáctica" de 1978 plagiaba a "Star Wars", pero es posible que la futura serie de "Star Wars" que Lucas y los suyos empezarán a preparar en breve tome a la "Galáctica" de 2004 como modelo principal. Porque hay que reconocer que esta nueva serie es, tonalmente, lo opuesto a la original: los guiones son oscuros, los intérpretes están soberbios, los personajes son complejísimos, el look visual es arrebatador, su tono es grave y solemne... El problema está en que sería necesario un punto intermedio entre las dos series: ni tan (involuntariamente) autoparódica como la de 1978, ni tan (voluntariamente) seria como la de 2004. ¿Solución? Señores guionistas, vean "Buffy". Gente como Damon Lindelof, J.J. Abrams o Rob Thomas ya lo han hecho, y miren qué bien les ha ido...

La palabra mágica es "Pee-wee"

La palabra mágica es "Pee-wee" Es un poco tarde para el de este año, pero así nos vamos preparando para el del año que viene: todos los 23 de julio (fecha de suma importancia para el pee-weeadicto) se celebra en San Francisco el Paul Reuben's Day, evento organizado por un grupo de sarcásticos amantes de la cultura popular que, una vez al año, se reúnen para rendir un cínico tributo a la estrella televisiva infantil más grande de todos los tiempos. La cosa (basada claramente en las actuaciones de la Sociedad Cacofónica) comienza en un pub donde los Pee-wees realizan una actuación especial, luego se traslada al Centro de Sexo & Cultura de San Francisco (en el que se mostrarán incluso fragmentos de las películas que Reubens estaba disfrutando en el momento de su detención) y acaba con un pase muy especial de la película "La gran aventura de Pee-wee" (1985), orquestada nada menos que por Peaches Christ. Todo ello recuerda mucho a las ceremonias de medianoche organizadas en torno a una pantalla donde se proyecte "The Rocky Horror Picture Show", pero no sabemos qué le parecerá la broma al propio Paul Reubens.

No obstante, yo prefiero dejarme de numeritos callejero/irónicos y celebrar la verdadera gloria de Pee-wee de la mejor forma posible: viendo los gloriosos episodios de Pee-wee's Playhouse, inconmensurable show que podría echar un buen pulso con nuestra "Bola de cristal" por el título de Mejor Programa Infantil de Todos los Tiempos. Se trata de una galería de excesos, surrealismo e insania para todos los públicos muy difícil de definir: digamos sólo que es el único show para niños que recibiría la aprobación de maestros como el Dr. Seuss, John Waters o Tim Burton (de hecho, la de este último la recibió con creces). Ahora, gracias al DVD, podemos ver por primera vez los episodios de una serie que, hasta entonces, era un sueño imposible para muchos de nosotros. Creedme si os digo que nunca habéis visto nada igual.

Bienvenidos a Neptune High

Bienvenidos a Neptune High A los veinte minutos del primer episodio de "Veronica Mars" (emitido el 22 de septiembre de 2004 por la cadena UPN) descubrimos: a) que Duncan Kane, el novio de nuestra heroína, proviene de una familia que se hizo billonaria gracias a la compañía de Steaming Video de su papá; b) que la mejor amiga de Veronica es la hermana de Duncan, Lilly (Amanda Seyfried, la inolvidable Karen de "Chicas malas"); c) que alguien le abre la cabeza a Lilly una noche en su piscina, para luego grabarlo en vídeo... gracias a la tecnología Streaming. Y de todo esto nos enteramos por medio de flashbacks, ya que la acción de la serie transcurre un año después del asesinato de Lilly, después de que el padre de Veronica (que, no por nada, era el sheriff local) intentara acusar al señor Kane de la muerte de su hija, después de que Veronica fuera repudiada por sus amigos pijos y abandonada por su novio, después de que la protagonista cayera en desgracia en su inclemente instituto, después de que ella y su padre se metieran a detectives privados.

Eso es, a grandes rasgos, lo que ocurre en el portentoso piloto de Veronica Mars, el auténtico sleeper televisivo del año pasado: a partir de ahí, la cosa no deja de ponerse más interesante en cada capítulo. Como si de un cruce entre "Buffy" y "Twin Peaks" se tratase, esta serie (creada por Rob Thomas) nos sumerge en el lado oscuro de la Norteamérica de los barrios residenciales y los adolescentes forrados, con una precisión atmosférica heredada de películas como "American Beauty" o "Donnie Darko". En cierto sentido, esa Lilly con el cráneo abierto que se le aparece a Veronica en unas memorables secuencias oníricas podría funcionar como metáfora del tono de esta serie, además de como el eco más logrado y perturbador de aquella Laura Palmer envuelta en plástico que ya forma parte del imaginario colectivo teláfago. No obstante, "Veronica Mars" sabe pasar la poesía malsana de David Lynch por el filtro de la ficción teenager, creando un minucioso microcosmos de pesadilla, el Instituto Neptune, que se diría reflejo a pequeña escala de la feroz diferencia de clases que impera en todo el pueblo: como señala Veronica (interpretada por una enmudecedora Kristen Bell) en uno de los primeros episodios, si vives en Neptune es que eres millonario o tus padres trabajan para un millonario (lo que, en el instituto, se traduce en sentarte en la mesa de los triunfadores o sentarte en una mesa tú solo). Absolutamente impecable tanto a nivel visual como narrativo, Veronica Mars no sólo es la serie del momento en "El Emperador de los Helados", sino que también nos revela a Rob Thomas como uno de los pocos creadores televisivos (junto con J.J. Abrams y Damon Lindelof) capaces de llenar el vacío que nos ha dejado el hasta ahora insuperable Joss Whedon.

Telecomedias que merecen la pena: "The League of Gentlemen"

Telecomedias que merecen la pena: "The League of Gentlemen" No quisiera yo apartar la atención de los Premios Blockbuster, pero tampoco despedir el mes de agosto sin recomendaros la quinta y última telecomedia molona que me prometí recomendaros. De modo que seré lo más escueto posible: lo que voy a hacer es resumir en tres puntos fundamentales por qué no debéis perderos la serie británica The League of Gentlemen (no confundir con el magistral cómic de nombre similar). Allá vamos:

1) ¿Alguna vez os habréis preguntado qué diablos pensaría un extranjero si le obligaran a ver un especial de Los Morancos o una entrevista freak de Jesús Quintero? Pues no lo sé muy bien, pero seguramente sería algo muy parecido a lo que pensaría un espectador medio de Los Morancos (o "Los Serrano", que son casi lo mismo) si le obligaran a ver un capítulo de "The League of Gentlemen": puede que estemos ante la serie más localista y marciana que nos haya regalado la televisión inglesa en los últimos años, incluyendo "Little Britain". Lo cual no tiene por qué ser necesariamente malo: vale que al moranquista de pro le estallaría la cabeza a los cinco minutos, pero a los que conozcan un poco de cultura popular británica, sepan lo que fue (y lo que supuso) "The Goon Show" y toleren cantidades considerables de bizarría, "The League of Gentlemen" les fascinará. Y ni qué decir tiene, claro, que tiene como mil veces más gracia que Los Morancos.

2) Reece Shearsmith, Mark Gatiss, Steve Pemberton y Jeremy Dyson no son, de ningún modo, unos chistosos sin más. Si en Gran Bretaña les consideran los nuevos Monty Python, será por algo: su serie es capaz de dotar de cohesión y coherencia narrativa a una serie de sketches que, en otras manos, se habrían plasmado en forma de farragosa y nada divertida sucesión de gracias inconexas (ver los especiales de Carlos Latre). Además, las aventuras de los habitantes de Royston Vasey están plagadas de humor insano, referencias al cine de terror y a los psychokillers, escatología gratuita e inmersiones directas en el sinsentido más desviado: cada temporada es un poco más bizarra que la anterior, hasta llegar a un inenarrable especial navideño que ninguna familia en su sano juicio vería durante una cena de Nochebuena. A no ser que quisieran tener pesadillas, claro.

3) La última razón por la que uno debería hacerse con esta serie como sea (es decir, pagando o delinquiendo a través de internet) es bien sencilla: "The League of Gentlemen" no será emitida jamás de los jamases por una cadena de televisión española. Me juego el cuello, amigos y vecinos.

* "The League of Gentlemen" está disponible en DVD (Zona 2 - UK): consta de tres temporadas, un especial navideño, dos especiales en vivo y dos libros recopilatorios de guiones para completistas. También acaba de salir a la venta en Zona 2 su película, "The League of Gentlemen's Apocalypse", que el autor de este blog mataría por ver. Y lo dice en serio.

Telecomedias que merecen la pena: "The Office"

Telecomedias que merecen la pena: "The Office" Vamos a dejar clara una cosa desde el principio: ahora mismo resulta imposible concebir una telecomedia mejor que "The Office". No solo lo digo yo, sino también David Letterman, Moby, Richard Curtis, Jason ("Arrested Development") Bateman, Ben Stiller y Will Ferrell. Entre otros. La serie creada por Stephen Merchant y el inigualable Ricky Gervais es tan inteligente, audaz y compacta como en su día lo fue el "Monty Python's Flying Circus", aunque la comicidad de ambos programas no podía ser más diferente. Más cerca de la misantropía de Todd Solondz que del buenrollismo de "Friends", "The Office" le proporciona al espectador risas que saben como una patada en plena boca, carcajadas que se congelan en la garganta y momentos en los que no sabrá si sonreír o llorar. Sí, esta serie es así de buena.

Adoptando la estética (y la ética) de falso documental que acuñaron Christopher Guest y compañía en la clásica "This Is Spinal Tap", "The Office" narra (con intención casi antropológica y una sutilidad impensable en la comedia española) el día a día en una gris oficina de extrarradio que está siendo grabada por equipos de la BBC para un futuro reality show sobre la vida en las oficinas. Todo esto implica un estilo seco y desaliñado que nada tiene que ver con los decorados de color pastel a los que estamos acostumbrados: las constantes meteduras de pata y humillaciones de sus personajes no están narradas con el estilo ligero de una telecomedia al uso, sino con el inclemente hiperrealismo de un documental. En "The Office" las risas duelen, y no solo por las toneladas de crueldad que destilan sus creadores en cada guión, sino porque está protagonizada con unos personajes que de verdad nos importan, más que nada porque nos reconocemos en ellos. En ese sentido, David Brent (interpretado por el propio Gervais) es uno de los mayores mitos televisivos de la tele del nuevo milenio: quintaesencial ejemplo del jefe-que-es-tu-amigo-antes-que-tu-jefe, Brent sufre una marcada atrofia de la autopercepción que le lleva a pensar en sí mismo como un líder carismático absolutamente imprescindible para sus empleados... mientras que estos no dejan de verle como un pringado más de la oficina. Además, David se considera un auténtico hombre del Renacimiento, un tipo capaz de hacer bien todo lo que se proponga (ya sea dirigir una empresa con mano firme y buen humor, hablar en público, contar chistes o componer música). La sublime interpretación de Gervais hace de David Brent un personaje por el que se llega a tener cariño a pesar de todo, y es que esa es la grandeza de esta serie.

"The Office" es tu abuela cayéndose por la escalera mientras a ti te entra un incontenible ataque de risa, es una oda al fracaso vital, es todas las veces que has contado un chiste del que nadie se ha reído, es una comedia triste (o un drama gracioso) protagonizado por tipos como nosotros, o sea, por perdedores irremediables. Es posible que soñemos con ser como los protagonistas de "Friends", pero lo cierto es que siempre seremos como ese David Brent suplicando a sus superiores que no le despidan mientras lanza miradas furtivas a la cámara, o como ese Tim Canterbury (Martin Freeman) buscando su zapato por un descampado en el día de su cumpleaños.

* "The Office" está disponible en DVD (Zona 2 - UK). Consta de dos temporadas de seis episodios cada una, más dos especiales de navidad absolutamente imprescindibles.

Telecomedias que merecen la pena: "Spaced"

Telecomedias que merecen la pena: "Spaced" Todo el que haya visto "Shaun of the Dead" (o, si preferís, "Zombies Party") sabe que se trata de una película tremendamente buena, pero también tremendamente elitista. Me explico: al igual que "Kill Bill" o "Cliente muerto no paga", la primera película del dúo Edgar Wright-Simon Pegg es tan sumamente ultrarreferencial que sólo puede ser comprendida y disfrutada en su totalidad por los fanáticos del cine zombi. Ni que decir tiene que "Shaun" está tan perfectamente llevada que le puede gustar incluso a alguien que no tenga ni idea de quién demonios es Lucio Fulci, pero lo cierto es que Wright y Pegg supieron escribir entre líneas suficientes guiños, referencias y codazos cómplices como para ganarse un (merecido) hueco en el corazón de todo zombiadicto. "Shaun" es una película hecha por y para fanáticos de los muertos vivientes, y que se joda el resto: por eso, y no por otra cosa, se ha convertido en una gran película de culto en tan poco tiempo.

Pues bien, fans de "Shaun of the Dead": ¿qué harías si descubriérais que vuestra comedia romántica con zombis favorita no es ni la mitad, pero ni la mitad de referencial que la serie de televisión de la que surgió? Bueno, lo más seguro es que a estas alturas todos hayáis oído hablar/visto/comprado en DVD los catorce capítulos que integran las dos gloriosas temporadas de Spaced, pero este post va para los afortunados que aún no la conocen y que, por tanto, no saben lo que les espera. Porque aunque así, mal contado, el argumento de "Spaced" no se diferencia mucho del de cualquier otra sitcom (un dibujante de cómics y una aspirante a escritora alquilan un piso en North London fingiendo que son pareja, con hilarantes resultados y vecinos que lo son aún más), lo cierto es que estamos ante una de las series más revolucionarias de los últimos años: desde su formato cinematográfico hasta su montaje espídico, "Spaced" comparte con muchas teleseries británicas de última generación (dos de ellas aparecerán próximamente en esta sección) la característica de no parecerse a casi nada que se haya hecho antes.

Pero lo que de verdad hace única a "Spaced" es su ya comentada lujuria referencial, que en ocasiones va un paso más allá de la exhibida por Seth McFarland en su soberbia "Padre de familia": aquí los guiños a Sam Raimi, a "Encuentros en la Tercera Fase" o a la revista "2000 AD" no funcionan simplemente como chistes ocasionales, sino que incluso pueden formar parte de la trama de un episodio. Así, "Spaced" es una ficción autoconsciente, que se nutre de otras ficciones para componer un discurso personal e intransferible. Es casi imposible condensar aquí los mejores momentos de la serie, pero ahí van algunos ejemplos que (espero) os animen a verla: cuando a Tim (Pegg) le echan del trabajo por culpa de su odio irracional hacia Jar-Jar Binks, cuando alguien recuerda el intento del ex-soldado Mike (Nick Frost, también presente en "Shaun") de invadir EuroDisney con su tanque, aquel capítulo en el que Tim se echa una partida al "Resident Evil" completamente empastillado, Daisy (Jessica Stevenson) bailando el "Time Wrap" en la fiesta rancia del segundo episodio... Y, por supuesto, las referencias: hay tantas que el DVD de la segunda temporada incorpora un "Homage-o-meter", que aparece en pantalla para explicárnoslas. Un detalle, sin duda.

* Las dos temporadas de "Spaced" se pueden encontrar en DVD Zona 2 (UK), aunque también se pueden encontrar por otros medios más, digamos, alternativos...