Rock and Roll Suicide
Hay algo bello y casi poético en el suicidio, especialmente en el suicidio adolescente: ahí están las Suicide Girls y su morbo enfermizo para demostrarlo, pero también podríamos tomar como ejemplo a todos esos blogs sobre el tema que tanta alarma provocan (con razón) entre sus adeptos cada vez que el autor o la autora se pasa más de 48 horas sin actualizar. Es innegable que parte de esa atracción insana por el suicidio que alguna vez hemos sentido todos está unida muy estrechamente a la música: no se puede concebir un adolescente a punto de cortarse las venas sin oír a un grupo de rock gótico, como tampoco se puede concebir un grupo de rock gótico que no cuente en su repertorio con alguna canción sobre un adolescente a punto de cortarse las venas. Así, esta lista de canciones sobre el suicidio que he encontrado en Wikipedia es un ejemplo perfecto de ese doble trasvase. Como suele ocurrir en estos casos, la colección de temas es de lo más completa, con algunos clásicos indiscutibles ("Mad World", de Tears For Fears; "Adam's Song", de Blink 182; "No Surprises", de Radiohead; "She's Lost Control", de Joy Division; "Everybody Hurts", de R.E.M.; "China Doll", de Grateful Dead; "Stan", de Eminem...) y otras canciones que yo nunca jamás hubiera sospechado que me encontraría en una lista así ("4/5", de Gorillaz; "Reptilia", de The Strokes; "Animal Nitrate", de Suede; "The Final Countdown", de Europe; "It's Only Rock 'n' Roll", de los Rolling Stones...). Luego también están las canciones en las que se menciona el suicidio, que incluye la catártica "Homecoming" de Green Day (aunque lo más correcto hubiera sido especificar que sólo es en el primer fragmento... Maldita sea: ¡me estoy poniendo más puntilloso que la propia Wikipedia!).Para terminar este post tan poco alegre, ahí van un par de enlaces que también tienen que ver con el asunto este de la muerte visto desde otra perspectiva: la animación existencialista I Love Death y un fragmento del funeral de Graham Chapman que acaba con todos los demás Python y sus familiares cantando "Always Look on the Bright Side of Life".
Olvídate de los Rolling Stones y del puto Sabina: el regreso más esperado de este otoño en el panorama musical (como si hiciera falta decirlo) se llama
Tras un (involuntario, pero cada vez más frecuente) parón de 24 horas debido a problemas técnicos, recupero una de las secciones más olvidadas de este blog: aquella en la que confieso, sin ningún tipo de pudor ni sentido del ridículo, mis placeres culpables. Recordad que aquí os estoy abriendo mis malditas entrañas, así que no estaría nada bien reíros de mí cuando os cuente cosas como que, por ejemplo, me entran ganas de llorar cada vez que veo el final de "A.I. Inteligencia Artificial". Por ejemplo. Pero basta de divagaciones y entremos directamente en materia.
¿Qué hay peor que un actor que cree que sabe dirigir? Exacto: un actor que cree que sabe cantar. ¿Y qué hay peor que un actor que cree que sabe cantar? Seguramente, un boxeador/luchador que graba un single. Y, por último, es posible que lo peor de todo sea un presentador/ídolo de masas que (lo habéis adivinado) se imagina a sí mismo como un crooner de voz aterciopelada y ego increíblemente desproporcionado. Pues este sandunguero recopilatorio elaborado por
Admitámoslo: este tío no llega a los treinta. O, si lo hace, podrá considerarse afortunado. Pero sería injusto no darle al César lo que es del César: puede que Pete Doherty sea el músico más autodestructivo (algunos dirían que drogadicto terminal) de la última década, pero también es uno de los más fascinantes. Lo que ocurre es que su faceta de mina de noticias para la prensa sensacionalista británica puede hacer que muchos piensen que se trata de alguien al que le gusta más dar la nota que componer buenas canciones. Y lo cierto es que Doherty ha demostrado ser un maestro en ambos campos, aunque (lógicamente) el primero eclipse al segundo.
Lo sabía, y
Supongo que a vosotros/as, como a toda persona de bien, os gusta la música pop francesa de los años 60. Yo no entiendo (casi ni) una palabra del idioma, pero es oír a Serge Gainsbourg y volverme loco. De todos modos, tengo que confesar que mi afición por las canciones galas comenzó hace tan sólo un par de meses, así que la ayuda que me prestan dos páginas tan remarcables como
Ahora que parece que los skaters están muy de moda (en gran parte gracias a la película "Los Amos de Dogtown", dirigida por Catherine Hardwicke y estrenada el mes pasado), es lógico que la moda se fije en los skaters. En cierto sentido, el film de Hardwicke ya pronosticaba que este deporte extremo (nacido en los suburbios de California en plenos años 70) estaba destinado, tarde o temprano, a ser absorbido por la industria del entretenimiento y a convertirse en un pasatiempo cool para niñatos modernos. Puede que el skateboard no haya perdido del todo ese componente agresivo y marginal de sus orígenes, pero lo cierto es que esto ya no es lo que era. Si alguien tiene dudas, que se pase por
I was alone
Damas y caballeros, esto es un no parar. Después de haber sobrevivido ayer (con serias secuelas físicas y psíquicas) a un viaje en tren de casi siete horas, lo más lógico sería haberme pasado todo este domingo al estilo Ramón Sampedro. Eso hubiera sido lo normal. Pero si nada más bajar del tren a uno le llaman por teléfono y le proponen pasar el día en el Warner Bros. Park... Pues uno como yo no se lo piensa dos veces. Por suerte, hemos aguantado poco, principalmente por culpa del calor y el cansancio, pero también por la gente que puebla este parque temático del horror. Me explico: cuando he llegado al punto de jurar que me pegaría con el siguiente tunero de extrarradio que viera con la camiseta/gorra/camisa de Fernando Alonso, bueno, pues en ese momento hemos decidido que era hora de marcharse.
De Terra.es (extracto):
El completamente imprescindible blog
Pocas cosas vais a encontrar en una mañana de resaca más estimulantes que
Tras la defunción del Britpop (sí, está muerto, por mucho que algunos se empeñen en negarlo), se acabó eso de Cool Britania, y la música inglesa se sumió en el marasmo o la experimentación sin gracia. Cierto es que en los últimos años han surgido algunos grupos de éxito en las islas, pero eso no es Britpop ni es nada: los insoportablemente lánguidos Coldplay, por ejemplo, no son más que unos muermos algo pijillos que les cayeron simpáticos a casi todo el mundo; mientras que llorones de última generación como Bloc Party no hacen más que ponernos de los nervios a todos los que crecimos escuchando "Boys & Girls", "Inbetweener" o "Connection" (qué grandes eran Elastica...). Porque el pop británico de los 90 podía tener muchas cosas malas, pero es innegable que tenía fuerza, ganas y energía (adjetivos que no preocupan en absoluto a un Chris Martin recién salido de Gucci). La pregunta que llevo haciéndome mucho tiempo es la siguiente: ¿volveríamos a ver alguna vez a un grupo juvenil que no se tomase demasiado en serio a sí mismo y que, por favor, no nos amargara con sus baladas autoindulgentes?
Es algo así como una encuesta musical que está en todas partes. Así que ahí va:
Quién nos iba a decir a los fans de "Los Osbourne" que la adolescente grosera y medio loca que Ozzy tenía por hija se iba a convertir, con el tiempo, en la artista ecléctica y ultracool que es hoy. Su nuevo disco, "Sleeping in the Nothing" (7 de junio en las tiendas), nos presenta a una
Un espía en la cantina / Saca a bailar a Cheewaca / La guerra de las galaxias / El Imperio contraataca. Así empezaba una canción de la Movida de la que me encantaría disponer de más datos, pero que por desgracia solo escuché una vez en la radio, sin enterarme ni del título ni del grupo (por favor, si alguien sabe más, que no dude en contactar conmigo). El caso es que estos versos sirven para ilustrar el tema de este post: "Star Wars" ha calado muy hondo en la música pop, tanto que son muy pocos los grupos de la Generación X que no incluyan alguna referencia lucasiana en sus letras, cuando no le han dedicado un tema entero a (pongamos por caso) Bobba Fett o el traje de esclava de la princesa Leia.
Yo, que en asuntos de música alternativa española soy muy desconfiado, no me puedo alegrar demasiado, pero comprendo que la iniciativa no es mala del todo: el sello