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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Mi psicópata favorito: Henrique Lage

Mi psicópata favorito: Henrique Lage

Cuando pensamos en la psicopatía, lo solemos enfocar desde un punto de vista del personaje torturado, deforme, maligno por naturaleza o por algún trauma de fácil explicación; nos ceñimos al arquetipo del Sacamantecas del slasher, señalándolos como enfermos, fuera de una sociedad civilizada. Nos cuesta creer que gente como Martha Beck y Raymond Fernandez ["Los asesinos de la luna de miel" (1970)] no encontrasen verdadero placer morboso en atacar a sus víctimas si no que se moviesen por un deseo más terrenal como el dinero. En la muy reciente Wolf Creek (2005), el psicópata ve en sus acciones su medio de subsistencia, pero no quita que disfrute de ello, gracias a la sensación de poder que brevemente alcanza al vencer a una sociedad que le pisotea moralmente. Quizás Martha y Ray también albergaban una deformidad social, la de vivir marginados, y por ello elegían a sus víctimas entre personas excluidas de una sociedad restrictiva, quizás buscaban inconscientemente liberarlas de sus penas. Cabe destacar que ese no disfrute de sus acciones homicidas no tiene porqué venir unido a otros interés, Carol Ledoux ["Repulsión" (1965)] no soportaba la sangre pero se veía obligada a matar en una defensa propia que sólo ella veía, en la invasión de su espacio. En el fondo, lo realmente aterrador es que matar no deja de ser un mecanismo para la que toda justificación es absurda.

 

- Por Henrique "666" Lage 

Mi psicópata favorito: John Tones

Mi psicópata favorito: John Tones

Jason Voorhes parte de la abstracción del Mal inherente a cualquier discípulo de Michael Myers, pero tiene un valor añadido que el propio psicópata de "La Noche de Halloween" sólo ha recuperado lateral e involuntariamente con la última aportación a sus tropelías dirigida por Rob Zombie: la capacidad para sacar de sus casillas a quienes necesitan una voz tranquilizadora susurrándoles en el oido que el cine de terror no es sólo la explotación de las pulsiones más viles del ser humano. Que es algo más. La Maldad de Jason Voorhes es tal que empapa a las películas de "Viernes, 13", desnudas de cualquier aproximación a su monstruo o a las víctimas que no sea la meramente utilitaria: situarlos en un entorno inhóspito y dejarlos sueltos, para que el espectador contemple cómo se descuartizan mutuamente. La muda y clásica contemplación de Jason de los cadáveres de sus víctimas es paralela a la contemplación que hacen las películas del espectador, que parecen divertidas de generar secuelas oficiales y apócrifas mientras los amantes del horror con mensaje se retuercen incómodos en sus butacas, murmurando "Es que las secuelas son aburridas". "Es que son todas iguales". "Es que no hay argumento". Es que, es que... Adoro las películas de "Viernes, 13" (no excesivamente sangrientas, no excesivamente violentas, sin atisbo de humor consciente o ironía postmoderna) y a su máximo símbolo, Jason Voorhes, por conservar en nu núcleo duro la esencia del horror, la que consiste sólo en ver cómo una pareja de adolescentes follan y son perseguidos y asesinados por un monstruo enorme, indestructible y sin ninguna razón de ser. "Viernes, 13" es terror puro, muy por encima de consideraciones fílmicas, y por eso los propios fans del género las repudian.

- Por "Yo fui un John Tones adolescente"

Mi psicópata favorito: Milveinticinco

Mi psicópata favorito: Milveinticinco

Elegir a un psicópata cinematográfico sobre los demás es casi tan difícil como preguntarle a un niño que elija entre papá y mamá. Hay días en los que uno se siente más identificado con la elegancia de Hannibal Lecter, mientras que otros días uno puede preferir vestirse de payaso como Wayne Gacy. A cada uno lo queremos por distintas razones.  Por tal razón, si hay que elegir a un psicópata por encima de los demás, la opción debería ser Peter Foley: "the Copycat Killer". Él solo es un curso intensivo de Historia de Asesinos Psicópatas del Siglo XX. Ser sirve de Daryll Lee Cullum (Harry  Connick Jr.) para recordarnos la importancia que tuvo el trabajo en equipo en Los Estranguladores de la Colina. Nos instruye sobre la alarma social que puede generar un simple revolver del calibre 44, como si una nueva reencarnación del Hijo de Sam se tratara. O rememora aquellos tiempos en los que una media de mujer podía ser un fetiche homicida en Boston. Y todo ello mientras desarrolla una obsesión a-la-Lecter con Helen Hudson (Sigourney Weaver). Nunca ser un asesino falto de originalidad fue tan único.

- Por Milveinticinco maníacos

Anatomía del Hombre del Saco

 

Un hombre del saco cinematográfico suele matar entre 6 y 10 personas por película. El 85% de esas víctimas son adolescentes, y al menos el 23% de ellos mueren mientras están teniendo relaciones sexuales. El porcentaje que realmente se lo merece es más discutible, pero digamos que suele estar por encima del 50%.

La peor pesadilla de un boogeyman suele ser una adolescente atractiva de no más de 20 años. Se distingue por ser la única de su grupo de amigas que no tiene novio (o, si lo tiene, la única que no habla continuamente de tirárselo), que tiene inquietudes artísticas/culturales y que no enseña las tetas. El 45% de estas final girls acaban convirtiéndose en grandes estrellas de Hollywood. Un desafortunado 3% acaba envejeciendo a medida que va rodando secuelas.

Por alguna razón, los hombres del saco norteamericanos son los únicos individuos peligrosos de aquel país que no poseen un arma de fuego. En lugar de eso, prefieren encargarse de sus víctimas con uno (o varios) de los siguientes ítems: cuchillo, sierra mecánica, garfio, hacha, sus propias manos, sus propios dientes, taladro eléctrico y vara de hierro. Sólo un 3% de ellos se los fabrica personalmente. El 70% de las final girls aprecian la ironía y matan al asesino con su propia arma.

1 de cada 2 hombres del saco han tenido: un padre abusivo, una madre ausente, una madre sobreprotectora, una madre embalsamada, una desgracia acaecida durante su infancia, un hermano/hermana brutalmente asesinado/a por unos bandidos, un hermano/hermana brutalmente asesinado/a por él propio hombre del saco, unos compañeros de colegio/instituto/facultad un poco cabrones, problemas para socializar con el sexo opuesto, problemas para socializar con el propio sexo o una combinación de las anteriores. 1 de cada 3 eran buenas personas hasta que les sucedió una desgracia, el resto son bastardos natos.

El 67% de los boogeymen están desfigurados o tienen algún tipo de deformidad horrible (en el 90% de los casos, esto es una metáfora de su psique torturada). El 76% nunca se cambian de ropa (si son inmortales o no muertos, suelen llevar la ropa con la que fueron enterrados). Y ahí están las dos razones principales por las que los hombres del saco no suelen tener una mujer del saco esperando en casa.

Todo hombre del saco respetado tiene derecho, al menos, a dos secuelas (independientemente de que muriera o no al final de la primera película). Más allá de eso, su carrera criminal se ve condenada a las estanterías de videoclubs, en las que su saga cinematográfica va perdiendo fuerza hasta apagarse. De todos modos, es posible que sea resucitada gracias a un remake/precuela de naturaleza posmoderna, en cuyo caso recibirá una review entusiasta en "El Emperador de los Helados".

El 35% de los hombres del saco son mudos o han decidido dejar de comunicarse del todo. Los que hablan, normalmente suelen hacerlo en forma de wisecracks irónicas, frases profundas pronunciadas con fuerte acento centroeuropeo, citas cultas o risas macabras. 1 de cada 5 disfruta escribiendo frases en las paredes o los espejos húmedos para avisar a su víctima de que está a punto de atacar.

Mi psicópata favorito: Señor Toldo

Siento resultar acaparador, pero mi apuesta en términos de psicopatía es un juego de doble o nada. Es la distancia que separa a Abel de Patrick Bateman. Una distancia tanto temporal (en términos de progreso) como de posibilidades económicas, de clase. Abel vive en las afueras de una gran ciudad y de un dudosamente rentable negocio de barrio. Su escape es reflejarse por encima de la situación de los demás, su forma de socialización el puteo. El asesinato frío e indiscriminado (y manual y "limpio") de gente aleatoria, de su misma condición, no hace más que formar parte de ese patrón de conducta, llevado hasta sus últimas consecuencias. Patrick Bateman ha conseguido un estatus económico y social que ya le sitúa directamente en la periferia de la cumbre de la pirámide. Lo cual no significa que no deje de estar sometido a similares alienaciones que Abel; simplemente, lo que en uno son los compromisos de cena con la pareja y los amigos, en el otro es la diferencia de sabor entre Crystal y Evian. Bateman mata y mutila (con explicitud hemoglobínica, malsana y paramisógina en la pluma de Ellis) también por reafirmación, pero sobre todo por divertimento. Es su hobbie tanto como Huey Lewis & The News. Es el role model ideal de Abel, su posición a conseguir. Del proletario de la estrangulación al burgués del decapitamiento con hachazo. Ambos, en carrera ascendente hasta la punta de la pirámide, donde matar, aniquilar al azar, ya ni siquiera es una cuestión, sino un reflejo más: "I must, I must be God".

- Por el Dr. Jekyll y Mr. Toldo

An American Haunting

An American Haunting

Una mañana de invierno de 1817, John Bell, respetable paterfamilias del condado de Red River (Tennesee), reunió a su familia en la cocina y les narró el extraordinario suceso que acababa de vivir: en su paseo habitual por sus terrenos, Bell se encontró cara a cara con un animal muy peculiar, que a él le pareció una mezcla entre un perro y un conejo. Cuando le disparó, el animal se desvaneció de inmediato. Aquel fue el punto de partida de la leyenda de la bruja de Bell, una de las historias de fantasmas más fascinantes del (ya de por sí increíblemente fascinante) folklore sureño del siglo XIX.

La leyenda, basada en numerosos testimonios de la época, atribuye la actividad paranormal que tenía lugar en la residencia de los Bell al espíritu de una bruja que habitó en la zona muchos años atrás. Al parecer, el principal objetivo de la bruja de Bell era asesinar a John, algo que finalmente consiguió el 20 de diciembre de 1820: aquel día, Lucy Bell entró en el dormitorio y econtró un pequeño frasco al lado de la cama, donde yacía el cuerpo sin vida de su marido. La familia convocó a los vecinos, pero ninguno de ellos sabía qué era exactamente el líquido verde que había John ingerido, por lo que decidieron hacer que el gato lo probara. Al día siguiente, los Bell enterraron a su padre y a su mascota, con varios testigos que afirmaron haber escuchado risas y cánticos burlones durante todo el funeral. De todos modos, John no era el único al que la bruja odiaba sin motivo: Betsy, la hija mayor, era atacada frecuentemente por fuerzas invisibles, que se tornaron aún más violentas cuando se prometió con un joven de la zona. La situación llegó a ser tan insostenible que Betsy se vio obligada a abandonar a su novio cuando faltaban meses escasos para su boda, momento en que los ataques de la bruja se relajaron hasta terminar desapareciendo. Lucy fue la última que escuchó los susurros extraños que parecían invadir la casa cuando caía la noche: según su testimonio, la bruja le dijo que la muerte de John marcaba el final de su acaso sobrenatural, pero que volvería a visitarles en 1828. Y los fantasmas siempre cumplen su palabra.

Una de las narraciones relacionadas con la bruja de Bell que más me entusiasman es la que gira en torno al presidente estadounidense Andrew Jackson, quien supuestamente investigó personalmente los sucesos en su juventud. Al parecer, esta leyenda urbana se originó cuando Jackson ya llevaba un tiempo en la Casa Blanca, por lo que podemos considerarla como una de esas divertidas leyendas presidenciales que nadie sabe de dónde podrán surgir. Lo que contaban las buenas gentes de Tennesee por aquel entonces era lo siguiente: en 1819, Jackson escuchó historias de voces extrañas y muebles que se movían en una casa de Red River, por lo que decidió acudir allí a comprobar si era cierto. Su viaje se vio interrumpido por una presencia invisible que impedía que su carruaje avanzara hasta que el futuro presidente reconociera que creía en fantasmas, pero las cosas se pusieron aún más extrañas cuando llegó a la casa de los Bell: uno de los miembros de su séquito empezó a sufrir convulsiones cuando afirmó ser capaz de atrapar y matar a la bruja, las maletas de los viajeros desaparecieron sin dejar rastro, las voces comenzaron a citar la Biblia y a describir detalladamente sucesos que estaban ocurriendo a varios kilómetros del lugar... Finalmente, y aunque no hay ninguna prueba seria de su visita, Jackson abandonó la casa de los Bell, declarando que preferiría enfrentarse a todo el ejército británico antes que volver a vérselas con la bruja de Bell. No es la única relación del fantasma con la Historia: en 1828, cumpliendo con su promesa de volver a atormentar a los Bell una vez más, la bruja predijo acontecimientos como la Guerra de Secesión o la Iª Guerra Mundial.

Tras servir de inspiración para cintas como "Maleficio" (2006) e infinidad de telefilmes, los lugareños tienden a creer que la bruja de Bell aún sigue habitando la zona donde se encontraba la residencia familiar. ¿Alguien se atreve a acudir allí para escuchar una buena profecía?

Mi psicópata favorito: Ike Janacek

Mi psicópata favorito: Ike Janacek

Pensaba que los dos pilares fundamentales del mito de un psycho killer eran la testosterona y la misoginia; que los crímenes de mujeres psicópatas rara vez tienen connotaciones sexuales, que incluso carecen de la violencia  y retorcida creatividad de los perpetrados por sus homónimos masculinos. Y eso a pesar de personajes tan entrañables como Catherine Tramell y su picahielos, Isla, la tigresa de Siberia o alguna que otra célebre envenenadora de maridos. Creo que siempre fueron más reconocidos los méritos de una buena scream queen que los de una asesina en serie.

Así pensaba... hasta que conocí a Asami Yamazaki ("Audition", de Takashi Miike). Y su recuerdo lo llevo clavado en los párpados como esas finas agujas que tan bien sabe manejar. Ahora no me cabe duda: cuando ellas son malas, pero malas, malas de verdad... ¡Son las mejores!

- Por Ike Janacek vuelve de la tumba

Mi psicópata favorito: Pablo Vergel

Mi psicópata favorito: Pablo Vergel

Me he permitido hacer un homenaje dual a mis dos psicópatas favoritos, porque ambos encarnan en cierta manera dos extremos del concepto central que rodea al serial killer: la amoralidad.
 
Por un lado,  Raymond Lemorne, en la imprescindible "The Vanishing (1988)" (absténgase del remake, pleaseeee), representa el anonimo psicópata/sociópata, frío, despiadado y cerebral, que tras una apariencia amable esconde un depredador implacable... Es una concepcion idealizada del psicópata que, sin llegar a caer en paródicos lecterismos (comer carne humana au point, oir las variaciones Goldberg, etc) da mucho, muchísimo miedo.
 
Y, por otro lado, tenemos al chabacano, casposo y torrentiano Ben de "C'est arrivé pres de chez vous", que, rodeado durante toda la pelicula de un equipo (falso) documentalista, se dedica a fanfarronear y a mostrarnos su falta de escrúpulos y su concepción salchichera del serial killer, haciendo el animal a diestro y siniestro y dejando por los suelos el mito del  psicópata superhombre. La pelicula tiene un humor muy negro, muy mala hostia y era en su epoca una auténtica vaciasalas (en particular, la escena de la anciana asesinada de un susto...).
 
¿Qué representacion de la amoralidad preferimos ? Como ya he dicho, la deconstruccion del serial killer de Ben mola y quizás se atiene más a la triste y miserable naturaleza humana a la que estamos acostumbrados, pero qué quieren que les diga, a mí me acojona mucho, muchisimo mas el discreto Raymond Lemorne.
 
Un aviso final a quienes no hayan visto estas películas: olvídense de mi torpe prosa, porque esto es una excusa para convidarles a que vean este par de peliculones del tan añorado cine europeo de finales de los 80, principios de los 90 (aquella hornada de "Delicatessen", "Europa", etc).

- Por la mitad oscura de Paolo2000

Mordiscos en los Spike TV Scream Awards 2007

Ya lo decíamos aquí: los Scream Awards de Spike TV, con sólo dos años de vida, suponen la segunda mejor gala de premios cinematográficos del planeta. Además de ser tremendamente necesarios, los Scream están hechos por y para fanáticos del terror, el fantástico y la ciencia-ficción, algo en lo que la industria parece haber reparado ya. ¿De qué otra manera se puede entender la estelar presencia de Harrison Ford, leyenda viva donde las haya, para recoger el premio al Mejor Héroe? Hollywood sabe que los Scream Awards se han convertido en una institución para la comunidad geek, y más le vale tenerla contenta. Ahora, sin más dilación, vamos con algunos de los premiados:

- The Ultimate Scream: "300".
(Dios sabe que no estoy de acuerdo, pero no debería ser una sorpresa: "300" es el fenómeno sociocultural del año, capaz de generar una parodia en tiempo récord y de inspirar los nicks de miles de adolescentes occidentales).

- Best Horror Movie: "28 semanas después".
(Es una gran película y se lo merece. De todos modos, yo voté por "Grindhouse").

- Best Fantasy Movie: "El laberinto del Fauno".
(Una de las categorías más claras de la gala: prácticamente todo el mundo apostaba por ella).

- Best Science Fiction Movie: "Transformers".
(¡Viva!).

- Best TV Show: "Héroes".
(Me pasa lo mismo que con "300": me fastidia que haya ganado, pero era inevitable).

- Best Comic Book: "30 días de noche".
(En algunos foros se habla de truco publicitario para apoyar a la inminente película, pero es un tebeo notable y se lo merece igualmente).

- Scream Queen: Kate Beckinsale por "Vacancy".
(Sin comentarios).

- Scream King: Shia LaBeouf por "Disturbia" / Sci-Fi Star: Shia LaBeouf por "Transformers".
(Otro paso más en su camino hacia la conquista del planeta).

- Best Superhero: Tobey Maguire por "Spider-Man 3" / Sexiest Superhero: Jessica Alba por "Los 4 Fantásticos y Silver Surfer".
(Él es un fantoche, ella está insoportablemente inexepresiva. ¿Qué ha pasado aquí?).

- Most Memorable Mutilation: El coche automovilístico de "Grindhouse".
(¿Quién no recuerda esa pierna volando hasta estrellarse contra el asfalto? La ballardiana multiplicación de puntos de vista se merece un premio).

- Best Comic Book Writer: Frank Miller por "All-Star Batman & Robin" y "Frank Miller's RoboCop".
(Sin duda, tiene que ver con el tirón de "300": ¿cómo explicar si no que se premie a dos de las peores obras de este autor?).

Por supuesto, hubo más premios (entre ellos, el de Mejor Director para Tarantino & Rodríguez y el de Artista Rebelación para Hayden Panettiere), pero no tenemos tiempo ni espacio para comentarlos todos. ¿Se os ocurre algún candidato temprano para el año que viene? Yo apuesto por "Iron Man" en las categorías superheróicas y por "Cloverfield" en las de terror.

Mi psicópata favorito: Javo

 

En principio, Francis “Franco” Begbie quizá no entre en el canon del serialkiller, pero sin duda es mi psicópata favorito. Begbie es el horror cotidiano, la violencia arbitraria y caprichosa, desfocalizada. Begbie es el problema que te surge de la nada cuando una noche vuelves a casa más tarde de la cuenta, el tropiezo en la puerta de la discoteca que acaba en una visita a Urgencias. Begbie es el opuesto metafísico de los Lecter de turno con su instrumental quirúrgico y sus planes enrevesados y sus soliloquios sobre la naturaleza del Mal. Begbie es el Mal sin objeto. Begbie es el cartón de vino, las agujas de tricotar, la navaja chusca, las botas de punta de acero, el taco de billar. Alguien tan peligroso para sus (supuestos) amigos como para sus (imaginarios) enemigos. Begbie es la maldad inapelable hasta las cejas de medicamentos antipsicóticos y whisky DYC. Begbie es el abismo que no te devuelve la mirada.

Es decir, el abismo que te encuentras todos los días.

- Por el malvado hermano gemelo de Javo

Mi psicópata favorito: Azrael

El fanatismo religioso, ese gran terreno para los psicópatas. En el caso del predicador Harry Powell, su divina ira se dirige hacia el impuro género femenino, como frases como: "There are things you do hate, Lord. Perfume-smellin' things, lacy things, things with curly hair".

Vestido de riguroso negro, con esos tatuajes carcelarios en sus nudillos, esos "Amor" y "Odio" de resonancias bíblicas, Harry Powell va más allá del mero hombre perturbado y se convierte en algo peor, la personificación del odio, un ogro de cuento de hadas, el coco que cualquier niño debería temer. Su negra silueta, recortada contra el horizonte, se agiganta de manera sobrenatural cuando persigue, incansable, a sus víctimas. Cuando cae la noche, él es el cazador.

"Not that you mind the killings! There are plenty of killings in your book, Lord...".

- Por Azrael desencadenado

Trío de trailers - Especial Halloween

Trío de trailers - Especial Halloween

1) Frontière(s): Las dos entregas de "Hostel" jugaban con los prejuicios de la juventud norteamericana, proyectando en pantalla grande una de sus peores pesadillas: Europa, ese paraíso hedonista, esconde en realidad un feroz infierno. "Frontière(s)" es la primera película europea que ha aprendido de la capacidad de Eli Roth para utilizar el gorno como metáfora, aunque en esta ocasión sea tan obvia como... algo muy obvio (lo siento). El trailer dibuja muy bien el punto de partida de esta pesadilla explícita: unos jóvenes franceses aprovechan las revueltas provocadas por la escalada de poder de un candidato ultraconservador para comenter un robo que, por fuerza, acaba saliendo tremendamente mal. Los ladrones se verán obligados a buscar refugio en un desaseado hostal (je) regentado por... ¡Neonazis caníbales! ¡Neonazis caníbales que quieren instaurar un nuevo orden mundial! ¡Neonazis caníbales que quieren instaurar un nuevo orden mundial y son amigos de la tortura! Tras cosechar reacciones favorables en su paso por Sitges, "Frontière(s)" fue seleccionada como una de las 8 Películas Para Morirse del Horrorfest 2007, sólo para caerse del cartel en el último momento. Aún no tiene fecha de estreno en nuestro país, pero será uno de los platos fuertes de la inminente Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.

2) The Eye: Jessica Alba ve gente muerta en este remake de la estimable película de los hermanos Pang. El teaser es algo así como Lionsgate 101: atmósfera, imágenes de fantasmas a velocidades epilépticas, música inquietante, nada de diálogos y una confianza casi ciega (aquí toda la semana) en que la capacidad para asustarse de su protagonista será suficiente para llenar las salas durante su primer fin de semana en cartel. El problema es que en un avance tan corto como este ya podemos detectar algunas escenas calcadas del original: pienso especialmente en el momento del ascensor, el autobús en llamas y el primer encuentro en los pasillos del hospital. A uno le gustaría pensar que los directores de "Ils" habrán logrado algo más que la mera traducción de los gritos, pero la maquinaria del terror norteamericano ya ha asimilado demasiados jóvenes leones foráneos como para mostrarnos optimistas. No obstante, ellos no son los únicos talentos capaces de sacar "The Eye" a flote: Parker Posey y Alessandro Nivola ayudarán a que Jessica se adapte a sus nuevos ojos, Angelo Badalamenti aportará su proverbial toque de distinción a la banda sonora y el productor Tom Cruise... Todos queremos al productor Tom Cruise.

3) 30 Days of Night: Inspirada en el homónimo cómic de culto, esta es una de esas películas de terror que se avergüenzan de su condición. Más concretamente, sus artífices son los que se avergüenzan: el director David Slade, responsable de la sobrevalorada "Hard Candy", la define como un drama de supervivencia con tintes de cuento moral, mientras que Josh Harnett prefiere verla como un western y su compañera Melissa George habla de "Doctor Zhivago". ¿Por qué no admitir que "30 Days of Night" es una película de vampiros en Alaska, donde el sol no parece salir nunca y los humanos son el equivalente a un Big Mac en oferta? Por suerte, las primeras críticas nos aconsejan que no hagamos caso a subterfugios inútiles, porque estamos ante una de las cintas de terror del año, con un Danny Huston realmente terrorífico en la piel (y los colmillos) del vampiro jefe y una atmósfera opresiva que no deja en mal lugar a las páginas de la obra original. Aún así, seguro que ningún personaje utiliza la palabra "vampiro" en toda la película: Slade es demasiado moderno para hacer una peli de vampiros...

Mi psicópata favorito: Dr. Strangelove

Mi psicópata favorito: Dr. Strangelove

Siendo fiel a los clásicos y sin miedo a pecar de retro, tengo que reconocer que la aparición en pantalla del gordinflón de Hank Quinlan (en "Sed de mal") me causó grave impacto. Aún era joven y creía que los buenos era buenos y los malos muy malos. Hasta que llegó él. Un capitán de policía, un trabajador del bando de los buenos, que se comportaba como uno de los otros. Un poli sin escrúpulos, capaz de falsear pruebas, de manipular, de maltratar a cualquiera en pos de encontrar la pista correcta para cazar a un supuesto asesino. Cruel, corrupto, duro, borracho, implacable y antipático que catapultó mi visión de dualidad.

Quizás sea una apuesta segura, por tratarse de una impresionante interpretación de Orson Welles, pero en el fondo es arriesgado. O no lo es ver como un psicópata a un policía cuyo finalidad es pillar a un asesino. Y es que, en su caso, los medios son los que justifican el fin.

- Por el Dr. Strangelove, reconocido experto nuclear

Mi psicópata favorito: Robgordon

Mi psicópata favorito: Robgordon

Con una sabiduría cultivada entre reja y reja, Max Cady era capaz de escupir citas llenas de ego ("Soy como Dios y Dios es como yo, soy tan grande como Dios, el es del mismo tamaño que yo, no está por encima de mí, ni yo estoy por encima de él"), y al mismo tiempo (y por obra y gracia del doblaje español) capaz de dejar para la posteridad ese "Abooogado, sal ratita, quiero verte la colita".

Cady, mucho antes que Scofield, llenó su cuerpo de carcelarios tatuajes, fue todo un privilegiado por comprobar, antes que nadie, la sexualidad adolescente de Juliette Lewis y llevó al paroxismo al personaje que ya inmortalizará Robert Mitchum, puteando todo lo puteable al bueno de Nolte. Y la pobre Ileana Douglas, por entonces novieta de quien realizaba aquel divertimento fílmico en forma de remake, sufría en sus carnes la maldad latente en Cady, que sabía como salir impune de todos y cada uno de los pasos de su ansiada venganza.

- Por el alma condenada de Robgordon

Halloween de mal rollo

Halloween de mal rollo

Realmente, el mundo no necesita agüafiestas, pero lo cierto es que ellos siempre están ahí, actuando como si los necesitara. The Restored Church of God es un ejemplo bastante diáfano: en su página web, podemos leer un artículo titulado "Trick" or "Treat"? - Unmasking Halloween, que es algo así como el padre con gafas de pasta, pelo corto con raya a la derecha y jersey de cuadros que prohibe a sus hijos hacer todo lo que es divertido. No se me ocurriría recomendar la lectura del artículo completo ni a mi peor enemigo, pero yo me debo a mis lectores y, por tanto, lo he hecho: en pocas palabras, The Restored Church of God (cuyo eslogan, "The Greatest Questions. Plain Answers", es tan simpsoniano que a uno le cuesta creer que vaya en serio) intenta decirnos que Halloween es divertido, pero que a Dios no le gusta nada el paganismo. Por lo tanto, cosas como pedir caramelos y disfrazarse, por mucho que molen, son un invento de Diablo para confundirnos (sic), por lo que debemos impedir que nuestros hijos las hagan. Así de sencillo. O, en palabras de la propia secta, "es posible que Halloween tenga una superficie luminosa, pero (...) está llena de todas las cosas espiritualmente sucias y asquerosas que podamos imaginar".

Para terminar, el artículo tira de la "Encyclopedia Britannica" para definir algunas de las tradiciones más características de la Noche de Difuntos, haciendo incapié en que todas son originarias de la vieja Europa, cosas de celtas y escoceses raritos (¡buuuuuu!). Como de costumbre, algo que les molesta tanto a los católicos sólo puede ser divertido, así que la cosa está clara: cuando llegue el miércoles, salgamos todos a celebrar una festividad internacional que, para variar un poquito, no tiene origen cristiano. Aún mejor: ¡es cosa de Satán! The Restored Church of God, gracias por haber logrado que ame aún más la noche de Halloween.

Mi psicópata favorito: Jose Aguado

Mi psicópata favorito: Jose Aguado

Beverly Sutphin: el tópico del psicópata de quien nadie sospecha nada por su buena apariencia externa y correctísimos modelas se multiplica por un millón con los delirios homicidades de la enantadora señora Sutphin, capaz de asesinar por mantener unos valores morales positivos o defender las injusticias a las que someten a su prole con una pata de cordero para acabar convertida en una celebridad y salir victoriosa en su particular cruzada. Beverly es una psycho-killer-zombie, una fanática absoluta de los grandes asesinos en serie de Norteamérica que deriva hasta el punto obsesivo de mantener correspondencia con ellos y venerarlos como si fuesen los componentes de su grupo favorito. Vale que con unas aficiones tan peligrosa a cualquiera se le pueden desconectar un par de cables, pero que levante la mano el que ni hubiese deseado asesinar a su profesor de matemáticas del instituto. Y su tú no tienes cojones para hacerlo, ¿qué hay de malo en que sea tu madre la que se manche de sangre?

- Por Jose "An Ideal for Dying" Aguado

Mi psicópata favorito: Toby Dammit

 

Freddy Krueger podrá ser el más molón y una superestrella del travestismo pop a la brasa, pero sí he de escoger a un solo serial killer de entre tantas toneladas de celuloide dedicado al escabeche de seres humanos por parte de monstruos morales o físicos, escojo rápidamente a un partícipe de la primera categoría: Henry, un triunfador de ese Mal que predicaba la acojonada y resentida voz del Dr. Loomis. Voluntariamente infiel a su alter ego verídico, sus métodos, por patéticos a la par que temible y terriblemente humanos, crearon escuela y lo convertían en ilustre desmitificador del concepto de violencia fílmica. Las chaladuras, la inteligencia, el radical humor negro y la expeditiva y grotesca forma de asesinar a quien sea de Henry continua haciendo sombra a cualquier psicópata aberrante mostrado en películas. Su personalidad es de lleno paranoica y bordea el schizo, es misógino por imposición maternal (su infancia) y su filosofía dice que no se puede domesticar lo que tiene que ser salvaje. El Henry cinematográfico deja al ángel de venganza de Ferrara con su pistolita de mierda y al Travis Bickle de Scorsese como unos completos mariquitas; es el serial killer por antonomasia, esclavo del puro horror y mi religión de toda sedición.

- Por Toby Dammit, amigo de Charlie Manson

Mi psicópata favorito: Nacho Vigalondo

Mi psicópata favorito: Nacho Vigalondo

Voy a hacer un alarde de coherencia y voy a llamar mi psicópata favorito al psicópata que más miedo me dió jamás, junto con El Tenia, de la espeluznante "Irreversible": Se trata de Scorpio, de "Harry el Sucio". El personaje tenía un punto de partida más bien lamentable, un cóctel sociopolítico que, partiendo del célebre Asesino del Zodíaco, acababa mezclando todos los miedos del facha medio norteamericano recién entrados los setenta. Pero la creación de Siegel acabó llevando su crueldad y bajeza hasta un límite aún no superado, con esa esa melena inmunda y esa cara de popeye aplastado contra un cristal. Una curiosa modalidad de asesino que llegaba a resultar incluso más aterradora por vulnerable, chillona y miserable. Su cara deforme tras la la paliza que él mismo contrata es una de las más espeluznantes máscaras de horror jamás vista en el cine.

En el epílogo de la película Harry Callahan arroja su placa mientras suena el desolador tema musical que escuchábamos en el alzado del cadáver adolescente en la alcantarilla. Para mi, Scorpio fue el primer psicópata metafísico, aquel que acababa dominando el mundo, aunque se lo cargasen al final de la película. Cuando un puñado de décadas más tarde Fincher reinterpretase de nuevo a Zodiaco compondría al asesino inverso: El funcionario de los psicópatas. Un perdedor profesional, un natural born pocho que, inexplicablemente, escapa de Clint Eastwood.

- Por la momia (rosa) del faraón Vig-Alondo I

Tebeos malditos

Tebeos malditos

Gore Shriek es un auténtico cómic de culto, de los que ya no quedan. Publicado por una tienda de cómics de Albany (Nueva York) llamada Fantaco, se trataba de la clásica recopilación de historietas de terror modelo "Creepy", pero con un estilo netamente ochentero que hay que verlo para creerlo. La portada del cuarto número, por ejemplo, retrata a la Niña Más Loca de la Historia mordiendo las entrañas sangrientas de un muñeco desmembrado, lo que en gran parte justifica la advertencia ("Warning: Contains disturbed material and is not intended for children!") que "Gore Shriek" lucía con orgullo. Lo mejor es que se nota que era un cómic de terror elaborado por gente a la que le volvían loca los cómics de terror, como ese Steve Bissette que escribía artículos sobre la historia del género. Su vida fue demasiado corta, pero su importancia no fue pequeña: artistas como Greg Capullo, que tocaría el cielo del barroquismo alucinado con sus trabajos para Image, comenzaron dibujante seres increíblemente grotescos en las portadas de "Gore Shriek".

Actualmente, el tebeo sobrevive básicamente gracias a fansites nostálgicos, algunos de ellos con ejemplares descargables (¡gracias!). Fantaco Enterprises quiso rentabilizar su éxito subterráneo sacando números especiales y hasta una colección de camisetas: no hace falta decir que las legiones de fans que mantienen viva la llama en distintos foros matarían por hacerse con una. Lo cual no sólo sería comprensible, sino digno de aparecer en "Gore Shriek": ¡el coleccionista obsesivo, que aún vive en los 80, que tiene sus cromos originales de "Mars Attacks!" en una caja fuerte, que es capaz de asesinar por una camiseta! Podría formar parte de una hipotética resurrección del tebeo, pero ya no sería lo mismo: eso de que una tienda de cómics edite una publicación de horror explícito y amateur es, por desgracia, cosa del pasado.

Mi psicópata favorito: Alvy Singer

Mi psicópata favorito: Alvy Singer

No me hacen falta, en principio, muchas piruetas para señalar a Frank Kovak como el mejor psicopáta, al margen de las cuestiones icónicas, que ha pasado por el cine último. Las verdaderes volteretas vienen a costa de que al personaje le tocó estar de secundario en una obra en la que se hablaba de su labor en un tono crepuscular y en la que, lamentablemente, Lucía Jiménez cantaba "Gloomy Sunday". Pero todo esto que cuento es una derrota: la del director Monzón contra la del maquiavélico villano que tejió. Fue Frank Kovak, criado por la CIA (como ya manda el canon) y centroeuropeo ven(d)ido al resentimiento (en una línea de venganza tercermundista irresistible), el psicopáta por terminar confiando en que la ficción alterada (que no es otra que nuestra realidad) era cosa de lenguaje y un escritor de ciencia ficcion. No se trata de la belleza de su causa, ni de la frialdad de la elipsis de sus actos (porqué Monzón, nuevamente derribado sólo nos vuelve a mostrar una historia de forma privada) sino que un psicopáta capaz de escoger Gloomy Sunday (la Hungarian Suicide Song) de Billie Holiday (esquivando cualquier otra versión, en un acto de elitismo más que de facilidad, díficilmente reconocible para los que no saben quién fue ella) cómo canción capaz de ser himno a la melancolía, a precioso y romántico apocalipsis de nuestra realidad azarosa tiene un paladar fácilmente deshechable: Kovak se mueve gustoso en la sombra más absoluta, en la victoria de la falta de ego (no convierte su enfermedad nunca en un recurso, típicamente jigsawaiano, de causa moral: más bien busca la contrapartida al resorte narrativo de la historia del Otro) para mutar con su entorno.

"¿Realmente crees que tienes elección?"
FRANK KOVAK

- Por el barón Alvy Singerstein