Top 10 Cine de 2005
Desde el volcánico Mustafar hasta la salvaje Skull Island, pasando por el delirante vecindario de Pig Sty o los oscuros callejones de Sin City, el cine de este 2005 que ya se acaba nos ha llevado a algunos de los lugares más enmudecedores que jamás hubiéramos podido imaginar. Tomemos este Top 10 como un viaje turístico retrospectivo por los paisajes de celuloide (o digitales) que más nos han impresionado y que pasarán a formar parte, desde ahora mismo, de nuestro inconsciente colectivo. Que lo disfrutéis:
10. Serenity (Joss Whedon): Su (relativo) fracaso en taquilla puede dar la impresión de que nos encontramos ante un bluff de temporada, pero todo el que la haya visto puede confirmar que no haya nada más lejos de la realidad. "Serenity" no sólo es una de las mejores y más divertidas películas del año, sino que también es el ejemplo perfecto de space opera posmoderna (post-"Star Wars", en suma) que no teme llevar el género hasta las últimas consecuencias. La versión cinematográfica de la tristemente cancelada "Firefly" convence por igual a los más acérrimos browncoats y a los recién llegados, gracias sobre todo a un Whedon en estado de gracia y al que, probablemente, sea el protagonista más carismático del año (Mal Reynolds). Recemos por su resurrección en DVD: al fin y al cabo, nadie puede parar la señal.
PARA RECORDAR: La transformación de River (de chica retraída a máquina de matar) en un bar intergaláctico.

9. La Guerra de los Mundos (Steven Spielberg): Puede que, dentro de unos años, los estudiosos empiecen a teorizar sobre el impacto a medio plazo del 11-S en la industria del cine norteamericano. Que nadie se extrañe si esta película es citada como el paradigma de ese fenómeno: he aquí un blockbuster veraniego dirigido por Spielberg que se sitúa, ética y estéticamente, en las antípodas de Indiana Jones. Más allá de su (supuesto, aparente) final feliz impostado, más allá de su caótica campaña de promoción, "La Guerra de los Mundos" es una de las películas más adultas, oscuras y pesimistas de los últimos años: las secuencias del primer ataque de los trípodes y de la muchedumbre rabiosa intentando robarle el coche a una familia (incluso a punta de pistola) son la confirmación definitiva de que no hay nadie como el director de "La lista de Schindler" para agarrar al público por los huevos y servirle uno de los espectáculos más oscuros y emocionantes del año.
PARA RECORDAR: Los momentos íntimos en mitad del Apocalipsis.
8. La Novia Cadáver (Tim Burton y Mike Johnson): 2005 ha sido también el año en el que muchos nos hemos reconciliado con el mejor Tim Burton, al que ya dábamos por perdido desde su viaje (sin retorno aparente) al Planeta de los Simios. Si "Charlie y la fábrica de chocolate" era una asombrosa superproducción pop tan edulcorada como cargada de sentimiento verdadero, "La Novia Cadáver" fue su complemento ideal: una miniatura en stop motion que reflejaba la faceta más gótica de su creador, aquella que nos legó obras maestras como "Vincent" o "Sleepy Hollow". Película de animación pura en una época en la que parece triunfar el píxel impersonal y de síntesis, "La Novia Cadáver" es también una celebración de lo raro (en este caso, simbolizada por una muerte mucho más animada que la vida) como única válvula de escape a la gris realidad, además de una historia de amor necrófilo que rezuma poesía burtoniana por los cuatros costados.
PARA RECORDAR: Su visión del reino de ultratumba como un cabaret festivo y colorista.

7. Napoleon Dynamite (Jared Hess): ¿Quién iba a pensar que una película sin trama aparente, ambientada en una comunidad mormona de Idaho y protagonizada por un quintaesencial nerd y su amigo hispano iba a convertirse en un auténtico fenómeno subterráneo? Puede que "Napoleon Dynamite" sea una de las películas de culto más importantes de la presente década, una heterodoxia fascinante en la que todo el mundo parece haberse quedado estancado en los años 80 (o 70) y los paseos por el instituto se resuelven a ritmo de "We Are Going To Be Friends". Homenaje a maestros tan dispares como Wes Anderson, Joh Hughes, los Coen o Todd Solondz, la opera prima de Jared Hess es la película a amar-odiar del año, además del inicio de una de las carreras actorales más prometedoras del año: la del gran Jon Heder.
PARA RECORDAR: El Baile. Tan bueno que ya lo ha homenajeado hasta Bill Gates.
6. Old Boy (Park Chan-wook): Olvidémonos de "Sin City", "Batman Begins" y "Los 4 Fantásticos": la mejor adaptación de un cómic a la gran pantalla que hemos podido ver este año es, sin ninguna duda, esta violenta filigrana surcoreana que lleva el tema de la venganza hasta límites casi existencialistas. Basada en un manga de Garon Tsuchiya, "Old Boy" no sólo pasará a la historia como la confirmación definitiva de Chan-wook (uno de los talentos más esquinados y deslumbrantes del cine oriental), sino como una de las cintas de cabecera para el buscador de emociones fuertes: desde la ingesta de pulpos vivos hasta el impresionante clímax final, esta genial película (una suerte de reformulación de "El conde de Montecristo" con elementos de "Vértigo" y "El Club de la Lucha") permanece en la memoria bastante tiempo después de que aparezcan los títulos de crédito.

PARA RECORDAR: Su imaginería malsana, resumida en la escena de la pareja durmiendo con un extraño (y su máscara de gas) al lado.
5. Wallace & Gromit: La Maldición de las Verduras (Nick Park y Steve Box): La antítesis de productos de rápido consumo como "Madagascar" o "Chicken Little". El primer largometraje de estas dos leyendas de Dibullywood es casi una pieza de orfebrería, una cinta de plastilina en la que los personajes parecen más reales que muchas estrellas de carne y hueso, en la que cada plano parece destinado a perdurar y en la que hasta el último técnico de sonido parece haber trabajado con el corazón en lugar de con la cabeza (puesta en la taquilla). Es prácticamente imposible decir nada malo de "La Maldición de las Verduras", una superproducción a gran escala que no por ello deja de ser tan artesanal (y tan Aarmand) como una galleta untada con queso. El hecho de que Gromit consiga emocionarnos con un par de lágrimas brotando de sus ojos de plastilina debería servir como testamento de la magia del estudio, tan grande que ni las llamas pueden consumirla.
PARA RECORDAR: Su estética, la minuciosidad del guión y el reparto de voces: a este paso, Helena Bonham-Carter se va a convertir en una presencia imprescindible en las cintas de animación tradicional.
4. King Kong (Peter Jackson): Poco se puede decir sobre esta extraordinaria película que no se haya dicho ya. "King Kong" es un espectáculo avasallador que nos retrotrae a aquellos tiempos en los que ir al cine era un evento único y lleno de magia, un auténtico milagro en los tiempos del eMule y el top manta. Básicamente, nos encontramos ante la mejor (y más sincera) película romántica del año, un tour de force de dimensiones épicas que camina por el mito para reformularlo, para complementarlo, pero nunca para devaluarlo. Los que critican a Jackson por haber rodado una película excesiva en todos los sentidos es que no entienden que la médula de su cine (y, por supuesto, del cine espectáculo) está en el exceso: desde los primeros minutos de "Mal gusto", Jackson lleva convirtiendo las hipérboles visuales y narrativas en Arte con mayúsculas. Quizá sea eso lo que la convierte en uno de los mayores narradores de nuestro tiempo.

PARA RECORDAR: Ann Darrow (impresionante Naomi Watts) buscando protegerse del ataque de los dinosaurios en los inmensos brazos de Kong.
3. Life Aquatic (Wes Anderson): Pocas veces tenemos la sensación de estar viendo, en una pantalla grande y con la boca abierta, algo que no se parece a nada que hubiéramos visto hasta entonces. La última película de Wes Anderson consigue dicha proeza, desde ese prólogo en el (ficticio) Festival de Cine de Loquasto hasta el momento en que Seu Jorge acaba de interpretar su versión de "Queen Bitch": "Life Aquatic" es un viaje raro y maravilloso lleno de poesía extraña, además de una espectacular exhibición de talento por parte de un Anderson que cada vez parece más cómodo en su papel de maestro del cine moderno. En el corazón de esta heterodoxa película de humor, aventuras y desencuentros paterno-filiales nos encontramos a un Bill Murray en el que, probablemente, sea uno de los papeles de su vida: el actor hace suyo a Steve Zissou de una manera tan especial que se mete al público en el bolsillo desde el principio. Sus escenas con Owen Wilson deberían pasar, por derecho propio, al Libro de Oro de la comedia norteamericana.
PARA RECORDAR: Me pregunto si me recuerda (valga la redundancia). Y, por supuesto, el momento "Search and Destroy".

2. Kiss Kiss, Bang Bang (Shane Black): Es difícil encontrar una película que, desde su mismo título, trate al espectador como a un ser inteligente y no pare de ponerlo a prueba con un tejido referencial tan complejo como estimulante. Shane Black regresa al cine por todo lo alto, con un debut en la dirección en un registro un tanto alejado de los blockbusters de acción que escribió durante finales de los 80 y principios de los 90, pero sin haber perdido un ápice de su habilidad única para escribir frases lapidarias y tramas en las que uno no puede (repito: no puede) aburrirse ni por un solo segundo. "Kiss Kiss, Bang Bang" es el sueño húmedo de todo cinéfago: una película inteligente cargada de humor, palabrotas, violencia y sexo gratuito; amén de la confirmación definitiva de Black como el Arthur Miller del wisecrack.
PARA RECORDAR: Sujeto 1: Eres un idiota. ¿Sabes lo que encontrarías en el diccionario si buscaras la palabra idiota? Sujeto 2: ¿Una foto mía? Sujeto 1: No. La definición de la palabra idiota. Que es lo que eres.
1. Star Wars: Episodio III. La venganza de los Sith (George Lucas): La última entrega de la saga cinematográfica más importante de todos los tiempos es lo que es, y uno lo toma o lo deja. Desde una perspectiva analítica, "Sith" es la que ha traído el equilibrio a la trilogía de precuelas: una inmersión directa en el Lado Oscuro de la Fuerza que corrige y matiza algunos aspectos de los dos anteriores episodios y que recupera el tono oscuro de "El Imperio contraataca". No obstante, desde la óptica del fan, esto es mucho más que una película: es algo que llevaba décadas esperando, es el último (y esencial) evangelio de una religión pop que ya, por fin, podemos contemplar en todo su esplendor. Por supuesto que tiene fallos, por supuesto que no es perfecta, pero "La venganza de los Sith" es la última de su especie: nunca más volveremos a ver una película que signifique tanto para tanta gente en todo el mundo. Y nunca más volveremos a oír respirar a Darth Vader.
PARA RECORDAR: El plano final.
Y las otras diez...
- 11. Guía del Autoestopista Galáctico
- 12. Bob Esponja: La película
- 13. Kung Fu Sión
- 14. Primer
- 15. Team America: La policía del mundo
- 16. American Splendor
- 17. Transporter 2
- 18. Sin City
- 19. The Descent
- 20. Los 4 Fantásticos
- 537. Blade Trinity

* ¿Dónde está "Entre copas"? ¿Y "El Aviador"? ¿Y cómo demonios no está "Sin City" en el Top 10? Ahora es tu turno de réplica: matiza, critica o apoya a este Top 10 en los comentarios de este post. Y, si te sientes capaz, puedes incluso poner tu propia lista de las diez películas imprescindibles de este año: ¡para eso estamos!



1) Se acabaron las fotos estilo paparazzi y las imágenes de rodaje tomadas por fans: ya tenemos, por fin, las primeras fotos oficiales de "Southland Tales". Si queréis verlas (queréis, ¿no?), sólo tenéis que abrir la
Atención, creyentes en el hype: "Hostel", la segunda película de Eli "Cabin Fever" Roth se presentó este miércoles en el Festival de Sitges, y parece ser que a lo grande. La buena (buenísima) noticia es que el productor de la cinta, que no es otro que el mismísimo Quentin Tarantino, viajó hasta allí junto con el director, la actriz Barbara Nedeljakova y el diseñador de efectos especiales Greg Nicotero. ¿Que por qué es una gran noticia? Pues porque la mera presencia de QT en el Festival le ha dado a "Hostel" una publicidad inusitada (hasta en Informativos Telecinco creo que ha salido), por lo que es de suponer que su distribuidora española se animará a estrenarla pronto por aquí, para deleite de todos aquellos que nos la perdimos en Sitges.
¿Aún no sabéis de qué disfrazaros este Hallowe'en? Aquí va una idea: ¡de
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