Placeres culpables: Siouxsie & the Banshees
Lo creáis o no, yo tuve una época gótica. También tuve una época satánica y una época anarquista, pero hoy solo quiero confesar una vergüenza oculta, y he elegido la del rock gótico. De todas maneras, mi atracción por la cosa siniestra fue muy sui generis y muy parcial: a mí lo que me gustaba era el gothic rock de principios de los 80, o sea, que nada de Marilyn Manson ni Sisters of Mercy. A mí lo que me iba era Joy Division, incluso antes de que entendiera una sola palabra de lo que decían; Alien Sex Friend, de los que solo tenía un directo que se oía fatal; y por supuesto The Cure, el único de esos grupos de los que ahora no me arrepiento. Es más, la banda de Robert Smith sigue siendo una de mis preferidas, e incluso grabé en vídeo el "MTV Icon" que les dedicaron hace algunos meses (ver a los semidioses Blink 182 versioneando "A Letter to Ellise" acompañados de la mirada cómplice de Mr. Smith es algo que, para mí, no tiene precio).
Y luego.... Luego están Siouxsie & the Banshees.
De verdad, ponéos en mi lugar. Invierno del año 2002. Mis compañeros de clase flipaban con cosas como Limp Bizkit, Linkin Park, Offspring, Shakira, Robbie Williams y la banda sonora de "Moulin Rouge". Dios me libre de criticar sus gustos musicales (yo soy el primero en reconocer que R. Williams es un grande), pero lo que intento deciros es que no me encontraba en el ambiente adecuado para proclamar mi obsesión por un videoclip llamado "Dear Prudence". Incluso intenté tantear el terreno, preguntándole al más beatlemaníaco de mis amigos si conocía la canción, pero tampoco hubo suerte.
El vídeo de "Dear Prudence" (por si alguno no lo ha visto) era muy sencillo y muy complejo a la vez: un viaje psicodélico por los canales de Venecia que bien podría ser el Lado Oscuro del "Like a Virgin" de Madonna. Sus protagonistas eran unos tíos (y una tía) que parecían salidos de la película esa de Larry Cohen sobre la orgía creativa de Mary Shelley y sus compinches en una villa italiana. Yo lo vi en la VH1 en plena noche en vela y me quedé alucinando. El siguiente paso fue comprarme un recopilatorio ridículamente barato, pero no fue lo mismo: a mí lo que de verdad me gustaba de verdad era el vídeo, no el grupo. Y eso era un problema, si tenemos en cuenta que los vídeos que se veían en 2002 eran más o menos como los que se ven ahora, es decir, la antítesis de "Dear Prudence". Con esto no quiero decir que no me gusten este tipo de videoclips (me encantan), sino que no me veía con fuerzas necesarias para decir que a mí me molaba una cosa tan decadante y desfasada cuando todos los que me rodeaban vibraban con el "Rollin´" de la banda de Fred Durst.
Claro está, la cosa esta del goticismo ochentero se me acabó pasando a medida que me iba acercando a la mayoría de edad. Pero resulta que ayer volví a ver "Dear Prudence", otra vez en la VH1... y otra vez me volvió a pasar lo mismo que hace tres años. Espero que este post sirva para exorcizar este demonio, porque si no, me temo que este blog va a cambiar mucho en los próximos días...
Dear Prudence, won't you come out to play
Dear Prudence, greet the brand new day
The sun is up, the sky is blue
It's beautiful and so are you