Blogia

Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Gorillaz: Fase 2.0

Gorillaz: Fase 2.0

¡¡Por fin!! Ayer fue el día que todos los fans de Gorillaz (y de Blur, y de "Tank Girl", y de los grupos de pop prefabricados, y de...) estábamos esperando: su página web, o lo que es lo mismo, los Kong Studios han reabierto sus puertas tras un larguísimo silencio que muchos nos temíamos que iba a durar para siempre. Qué equivocados estábamos: esta nueva y mejorada versión de la morada de los Gorillaz es casi una aventura gráfica plagada de sorpresas, revelaciones, easter eggs, bromas privadas, guiños al cine de zombis y montones de estimulantes sugerencias de por dónde irán los tiros en esta nueva fase del mejor grupo animado desde "Jossie y las Melódicas".

Yo aún no me la he explorado por completo, pero aquí va un repaso de lo que he descubierto por el momento:

1) La habitación de 2-D, el zopenco cantante con voz de Damon Albarn, contiene un minijuego bastante complicado que consiste en hacer volar un helicóptero por el cementerio que hay bajo los Kong Studios. Las primeras partidas fueron un desastre, pero tras llevar un buen rato jugando y ver que no llegaba a nada, empecé a sospechar que el juego no tiene final. Y luego, claro, me estrellé... También he encontrado una cinta (hay una en todas las habitaciones de los miembros del grupo) con lo que parece ser el adelanto de una nueva canción. Ah, y una foto de Noodles al lado de la cama (¡¡pero si tiene 12 años!!).

2) He entrado en The Brain Room, una sala muy rara donde reside el esqueleto de un soldado nazi que se ríe si presionas sobre él. Lo extraño de esta habitación son los cuadros que hay por las paredes: "La vida de Brian", el guitarrista de Queen, jugadores del Manchester, Richard O'Brien caracterizado de Riff Raff, George A. Romero... ¿Referentes? Seguro, pero aún no reconozco ni a la mitad. Habrá que tener paciencia.

3) Me he encontrado varias veces con una especie de hombre-mono satánico que va graffiteando las paredes con frases como "I Hate Murdoc" o "Murdoc Must Die". ¿Quién es? Mi teoría es que es una entidad del Averno imbocada por un Murdoc hartito de tripis y DVDs de Kenneth Anger. Y, hablando de satanismo, no os perdáis el vídeo de "Rock It" en la sala Box Office: ¡¡es Terry Gilliam meets William Friedkin!!

4) El juego de Russel es realmente divertido: un Simon pero en versión rapera. Cuidado: es más difícil de lo que parece. Y mucho más largo.

Pues por ahora ya está. Desde luego, me encanta este grupo: lo mejor no son las canciones (que están bien, pero tampoco son como para tirar cohetes), sino el grupo en sí, la mitología propia de una serie de animación extrema, o de un de SF inglés, que hay detrás de la música. Veamos que tal acaba y, sobre todo, veamos si los rumores sobre su película son lago más que una de las muchas bromas de esta increíble página web.

Navidades cinéfagas

Navidades cinéfagas

En la web de la revista EMPIRE nos hacen un regalo muy especial en estas navidades: todos los días hasta el día de Nochebuena tendremos nuevas sorpresas relacionadas con el cine esperándonos debajo del árbol virtual. Desde un TOP 22 de los mejores momentos navideños de la historia del cine (en el que aparecen pelis como "Arma letal" o "L.A. Confidential") hasta una colección de golosinas inspiradas en películas, pasando por la clásica estrella-disfrazada-de-Santa-Claus y un excelente reportaje sobre las pelis navideñas más raras de la historia ("Santa With Muscles", de Hulk Hogan, a la cabeza). Y, en el regalo de ayer, una reivindicación del "1941" de Spielberg a la que, por supuesto me sumo: la escena de la foto (con cameo del productor ejecutivo John Milius incluido) no entró en el montaje final, pero se puede encontrar entre las escenas eliminadas del DVD Región 1 que, espero, alguien me regale estas navidades. Espero.

Ponte en mi lugar, zorra

Ponte en mi lugar, zorra

Teoría Estúpida y Apresurada del Día #1: el cotilleo es la base de la Historia del Pop. No me refiero a nuestra versión autóctona del cotilleo protagonizado por infraseres y mermados (que a mí, como comprenderéis, me la pela), sino al cotilleo de las verdaderas estrellas y, más concretamente, de las Divas del Pop Adolescentes. Teoría Estúpida y Apresurada del Día #2: solo hay algo mejor que una Diva del Pop Adolescente, y eso son dos Divas de Pop Adolescente peleándose públicamente. Recordemos algunos de los ejemplos más memorables: Madonna contra Cindy Lauper en el Great Aqua Net Battle de 1985 (no me pidáis más detalles: ese año yo estaba muy ocupado naciendo), Tiffany contra Debbie Gibson, Britney contra Christina... Seguro que me dejo alguna, pero ya os vais haciendo una idea.

Pues bien, parece que ahora estamos viviendo una nueva Batalla de las Estrellas que, quién sabe, podría eclipsar a las anteriores sin demasiado esfuerzo: me refiero a las puñaladas versallescas, tirones de pelo simbólicos y demás crueldades refinadas versión teenager que se vienen dedicando de un tiempo a esta parte Lindsay Lohan y Hilary Duff, las dos nuevas Superdivas del Pop Adolescente. Vaya por delante que yo en esto no soy imparcial, y que me posiciono claramente a favor de Lindsay, no solo porque saliera en "Chicas malas" y "Ponte en mi lugar", sino también porque la Duff me parece que tiene el mismo atractivo de, digamos, un batracio vs. la mirada animal y la perenne expresión de "vamos-a-hacer-güarreridas" de de la Lohan.

La cosa, según he creído entenderla yo, va más o menos así: Lindsay empieza a salir en 2003 con Aaron Carter, hermano pequeño de uno de los Backstreet Boys y también cantante (aún recuerdo entre escalofríos su versión de "Surfin' USA", que traía loquitas a mis compañeras de clase). Y, al parecer, les iba de perlas... hasta que Lindsay, alertada por una amiga, espió a su novio mientras se daba el lote en un restaurante con la mismísima Hilary. Inmediatamente, Lindsay monta en cólera y rompe con Aaron, que se presenta, semanas después, al estreno de "Ponte en mi lugar" (la grandísima peli de Lindsay y Jamie Lee Curtis) con la señorita Duff bajo el brazo. Ni que decir tiene que, desde ese preciso instante, la prota de la peli le juró odio eterno a la rubia con apellido de cerveza de serie de TV.

No obstante, Duff afirma que no tenía ni idea de que el bueno de Aaron estuviera saliendo con alguien cuando se conocieron y que no le guarda ningñun rencor a la Lohan, no cual no impdió que intentara que la echaran de la premier de su mierda de película "Cheaper by the Dozen", que no recuerdo cómo se tradujo aquí en España (era una de Steve Martin, el de "Smallville" y un montón de niños... no sé si os suena). Y, por si todo esto fuera poco, ahora se dice que la canción "Haters" del nuevo disco de Hilary contiene montones de referencias a su historia con Lindsay, entre ellas la palabra "zorra". ¡¡Hala, hala, más, más!! Pues, efectivamente, hay más: la prota de "Ponte en mi lugar" ha firmado un contrato millonario con Emilio Stefan para nada menos que cinco discos, con lo cual parece que la competencia entre ambas divas no será solo cinematográfica.

Y ahora, a modo de coda, os cuento la última: justo cuando pensábamos que la cosa se podía poner mejor, aparece la mismísima Avril Lavigne diciendo que Duff es una "niña de mamá", simplemente porque la estrella de "Lizzie McGuire" comentó de buen rollo que Avril debería apreciar más a sus fans. De modo que, según parece, una nueva jugadora entra en la partida. Teoría Estúpida y Apresurada del Día #3: ¿Estaremos en los albores de un ménage à troi dialéctico entre estas tres señoritas? Esperad, que voy a intentar transcribiros el sonido de mis babas golpeando contra el teclado...

Woo Hoo!!!

Woo Hoo!!!

Conocidas en el mundo entero gracias al gurú Tarantino, las 5.6.7.8's han redefinido el concepto de cool musical alejándose por completo del moderneo, los samplers y las posturitas: un retorno al rock surferio y pre-Beatle, a Chuck Berry y a Jane Mansfield, a las bandas de chicas y al garage más elemental; todo ello con una sensibilidad eminentemente oriental que hace que se lo tomen todo muy a cachondeo (o sea, que no se lo tienen tan creído como otros que yo me sé).

Su miniconcierto en La Casa de las Hojas Azules del primer volúmen de "Kill Bill" nos dejó con la boca abierta, pero las 5.6.7.8's son mucho más que su espídica cover de "Woo Hoo" (cuya duración se sincroniza con la de un plano-secuencia tarantiniano, por cierto): en su bilingüe página web podemos comprobar como la discografía de este grupo que lleva dando guerra desde 1986 execede por completo nuestras previsiones, deleitarnos con algunas fotos de la banda en sus distantas épocas, entrar en sus foros e incluso comprar material suyo... en cuanto acaben la gira, claro, porque por ahora su tienda de regalos está cerrada.

Puzzles pop

Puzzles pop

No creo que haya alguien menos aficionado que yo a los videojuegos tipo puzzle, o sea, "Pang", "Tetris" y similares. Pero llevo días enganchado a PopCap Games, una peculiar web que permite jugar on-line a montones de puzzles de lo más curiosos que podríamos definir (aún a riesgo de parecer idiotas) como minimalismo pop. Concretamente, tengo un vicio bastante considerable con "Insaniquaruim Deluxe", una tontería de luz y color que en la web definen de este modo: Feed fish, fight aliens, upgrade your weapons, and unlock secret pets as you explore 20 captivating new levels and 4 unique tanks of action-puzzle adventure!. Es más divertido de lo que parece, y garantiza una mañana de sana diversión matamarcianera para este día de fiesta. O, ya puestos, para todo el puente.

Los labios de Man Ray

Los labios de Man Ray

Confieso que yo la llamada Alta Cultura solo la sé digerir en pequeñas dosis... y, además, cada vez más pequeñas. Pero eso no quita para que me chiflen algunos autores como, por ejemplo, Man Ray: su obsesión por los labios femeninos (a los que les dedicó varias pinturas y fotografías), con su inequívoco compenente erótico-freudiano, es algo que a mí personalmente me vuelve loco. Aquí os pongo una imagen extragrande de su magistral cuadro "Lips (Heure de l'Observatoire)", que tuve la inmensa suerte de poder contemplar en directo hace cosa de dos años, con motivo de una exposición de Expresionismo-Surrealismo-Futurismo (precisamente los tres "-ismos" que más me gustan) que tuvo lugar en Roma, en la que también había joyas como el "Man's Head" de Kilmt (que a mí me recuerda poderosamente a "Cabeza borradora", por alguna razón) o una colección de "Cadáveres exquisitos" que no tenía tampoco ningún desperdicio. Pensaba poneros el trabajo que hice de la expo para la asignatura de Historia del Arte, pero no lo encuentro por ningún lado. Aunque, bien pensado, da igual: mi objetivo era subir un poco el nivel intelectual de este blog, y creo que ya lo he conseguido. Ya me siento mejor conmigo mismo, oigan.

BONUS: Adivinar qué película de culto (cuya pseudo-secuela, "Shock Treatment", será analizada en breve por aquí) se inspiró en la imagen de arriba para su inolvidable secuencia de créditos.

Vacaciones satánicas

Vacaciones satánicas

Desde luego, esto de la Wikipedia (nada que ver con "La Hora Wiki", no os asustéis) es uno de los mejores inventos que se puede encontrar uno por la Red de nuestros amores. Porque vamos a ver: ¿en qué otra enciclopedia podría haber descubierto yo esto? Sí, amigos, se trata de una recoplicación exhaustiva de toda la información existente en torno al mítico disco "Satan Takes a Holiday", publicado en 1995 y que recogía las canciones perdidas del doctor Anton LaVey, fundador y Sumo Sacerdote de la Iglesia de Satán. O sea, una colección única de temas populares pasados por el oscurto filtro del sintetizador laveyiano, uno de los objetos más preciados de este curioso personaje que (dicen) fue el responsable de la muerte de Jane Mansfield, esa que tanto les gustaba a J.G. Ballard y David Cronenberg...

El problema es que la mayor parte de las canciones que componen este disco son poco menos que imposibles de encontrar por cualquiera de los medios semi-ilegales que todos conocemos tan bien (y que yo, por supuesto, no utilizo... vamos, ni en broma...). Por ejemplo: ¿qué persona en su sano juicio querría conservar y compartir una canción de invitación al suicidio titulada "Here Lies Love", escrita para la película-basura de 1933 "The Big Broadcast"? ¿Y qué decir de su versión sintetizada de "The More I See You"? La que sí que he encontrado, gracias a dios (o al Diablo), es la que da título al álbum, un "Satan Takes a Holiday" instrumental y absolutamente delicioso capaz de evocar las más demenciales imágenes en la cabeza de cualquiera que conozca un poco la historia del Satanismo Pop. Y tengo en búsuqeda y captura "Honolulu Baby", el tema de una peli de Laurel y Hardy cantanado por el Papa Negro en persona.

Elijo no ser

Elijo no ser

Algo huele a podrido en Dinamarca y tú vas a averiguar de qué demonios se trata. Hamlet: The Text Adventure es un elije-tu-propia-aventura shakespeariano que logrará que te metas más en el papel de príncipe huérfano con ganas de venganza que el mismísimo Laurence Olivier. La cosa es muy sencilla: empiezas en una habitación del palacio en la que solo hay un cuadro y una cama. ¿Qué hacer? ¿Dormir? ¿Tal vez soñar? Escribe tus decisiones en la parte inferior y ve haciendo avanzar la trama, pero asegúrate de no excederte demasiado con tus monólogos interiores y dudas existenciales, que tampoco tenemos todo el día.

Venga a tu padre. Vuelve loca a tu novia. Mata a tu tío. Sé un héroe. ¿Mola, eh? Esto podría ser la base para "Hamlet: With a Vengance", el shoot'em up con el que tanto tiempo llevo soñando...

Ya están aquí...

Ya están aquí...

Poco a poco, la niebla (no victoriana, al parecer) que envuelve el rodaje de "War of the Worlds" se va disipando. Aparte de una fotos paparazzi de Tom Cruise, Steven Spielberg y Dakota Fanning en el set (que, dicho sea de paso, tampoco aportaban gran cosa: comprobadlo vosotros mismos aquí y aquí), hasta ahora no se había publicado ninguna imagen más o menos oficial del que probablemente será el mayor blockbuster del verano 2005. Hasta ahora.

Ayer, jueves 2 de diciembre de 2004, fue el Día Cero de la invasión: la página oficial de la película ha dejado de ser la imagen borrosa de un trípode a la que nos habíamos acostumbrado y se ha convertido en el gérmen de una web como Dios manda. Por ahora no hay mucho que ver: una invitación a registrarnos para ser avisados de futuras actualizaciones... y un teaser poster de esos que quitan el hipo. La imagen de la Tierra en manos de un marciano es realmente ingeniosa, pero lo que más llama la atención es la frase que la acompaña: ese "They're Already Here" que parece sacado de "Poltergeist" y que probablemente indica cambios sustanciales respecto al original literario (los marcianos de Wells aterrizan de pronto y a la vista de todo el mundo, así que no hace falta avisar de su presencia con una tagline). ¿Esconderá algún as en la manga el guionista David Koepp, aparte de cambiar la localización Inglaterra-1898 por Nueva Jersey-2005? Esperemos que sí. Y esperemos hasta julio del año que viene...

Trastornos alimenticios a la carta

Trastornos alimenticios a la carta

Pensaba comentar yo mismo la noticia, pero luego he encontrado este magistral artículo de Emma Cook y no he podido resistirme a reproducirlo aquí enterito, pese a estar traducido un poco de aquella manera por las gentes de Periodista Digital. Que ustedes lo disfruten:

BERLÍN TIENE UN RESTAURANTE ATENDIDO POR Y PARA ANORÉXICAS

Por Emma Cook ("The Guardian")
02/12/04, 23.57 horas

Apoltronada frente a la barra, Katja Eichbaum aparenta menos que los 32 años que tiene. Sonríe nerviosamente cuando ve entrar a sus clientes, mientras su marido, Ralf, que trabaja en la barra, les ofrece vino tinto. Una camarera atraviesa el local con una bandeja de bocaditos: trocitos de salmón ahumado acomodados sobre pequeños redondeles de pepino. Alguien en este lugar se debe de tomar muy en serio el tema de la comida. El restaurante es íntimo y acogedor. Unas 30 mesas pequeñas, sillas de madera, un sofá rojo y una barra moderna, decorada con lámparas que llevan el nombre del restaurante.

Bienvenido al Sehnsucht, en el distrito Tiergarten de Berlín, destinado específicamente a aquellas personas que sufren trastornos alimenticios y administrado por anoréxicas en plena etapa de recuperación. Es un concepto paradójico: un restaurante donde la comida es cocinada por chefs que no comen, para comensales que están obsesionados, digamos, con no comer. Y plantea interrogantes un tanto extraños, como por ejemplo: ¿cómo se puede esperar tener éxito cuando los clientes se sienten tan perturbados ante la sola idea de comer?

“Ese es el punto”, dice Eichbaum, a quien el banco le negó un crédito y terminó recurriendo a su padre en busca de financiación. “Estamos acá para alentar a las chicas a comer y lograr que la comida les vuelva a resultar atractiva. Queremos que gradualmente empiecen a sentir gusto por la comida, a través de sabores y aromas agradables. Puede llevar tiempo, pero funciona”.

Nada es agresivo o invasivo. Hasta los lavatorios tienen un diseño sensible con inscripciones en cada azulejo que dicen “amor”, “energía” o “coraje”. Los nombres de cada plato remiten a la obsesión de toda anoréxica: las calorías. Una porción de cordero es “Heisshunge”, o “hambre voraz”; un postre con crema de capuccino es “Seele”, o alma. Parece un poco caprichoso, aunque la expectativa es que los nombres se conecten con los comensales de una manera emotiva. “Hambre voraz”, por caso, es con mucho significado. Es un instinto que los anoréxicos intentan eliminar, pero, en este contexto, se lo ve como algo para celebrar y alentar.

“No tiene nada que ver con ocultar los ingredientes o engañar a las chicas para que coman más”, dice Eichbaum. “Les puse a los platos nombres que significan algo para mí. Con suerte, las va a invitar a la charla y voy a poder hablar con ellas sobre sus problemas”. Un plato de pescado, explica, se llama “Sparrow” (gorrión) porque le recuerda cuando se internó por primera hace dos años. Pesaba apenas 45 kilos. “A la gente como yo las llamaban gorriones porque parecíamos muy vulnerables.”

Este enfoque personal, dice Eichbaum, es esencial para su recuperación. “Cada uno tiene su manera de enfrentarlo y la mía es ésta. En un restaurante hay que hacer frente a estas cuestiones todos los días. También quiero retribuir toda la ayuda que recibí cuando estaba enferma”. Su chef, Claudia, tiene 22 años, todavía es anoréxica y espera que este enfoque la ayude. Recién comenzó su tratamiento en abril. ¿Cómo puede ser que cocinar le resulte un pasatiempo agradable? En el mejor de los casos, debe ser un obstáculo emocional y un desafío. “No, no, para nada”, explica. “Cociné toda la vida. Pero no como lo que cocino. El problema es tener que comer”.

Esta es una experiencia común entre quienes tienen trastornos alimenticios, dice Barbara Douglas, psicóloga y directora del Centro para Trastornos Alimenticios de Stockport, Inglaterra: “A menudo los que tienen anorexia son los que se ocupan de la cocina en muchas familias. Se desarrolla un mayor interés en la comida y una manera de hacerlo es darle comida a los demás”.

“Por otra parte, si estás resistiendo a la comida y ves que otra gente come, te puede hacer sentir mejor. Sentís que podés ejercer control sobre tu persona”. ¿Entonces el proyecto de Eichbaum no alimentaría en lugar de resolver sus obsesiones? “En un nivel, existe ese peligro. Realmente dependería de cómo evoluciona el restaurante. Si atrajera a la gente joven y les diera la sensación de que la anorexia es compatible con salir a comer y llevar una vida normal, cosa que no es, entonces podría ser un problema. Si en cambio alienta a las chicas a salir a comer afuera y cocinarse, podría ser positivo”.

Eichbaum se describe como una adicta en recuperación. “Podría haber sido el alcohol o las drogas, pero resultó ser la comida, y creo que esto le pasa a muchas chicas. Se vuelve una obsesión que te hace olvidar de todo lo demás. Yo me pasaba todo el tiempo pensando en la comida. No tenía ninguna sensación del tiempo, me absorbía el día entero. Miraba por la ventana durante horas y después me daba cuenta de que tenía que ir a buscar a mi hija al colegio”.

Su anorexia empezó cuando tenía 15 años, “para cuando mis padres se divorciaron”, cuenta. En un momento vivía con medio yogur y tal vez una manzana por día. Sin embargo, lograba llevar una vida familiar relativamente normal. Hace diez años conoció a su marido y tuvieron una hija, Gioia Maria, que hoy tiene seis años. “No tenía amor para darle porque no podía sentir nada. Pero cuando Gioia, que tenía cuatro años, me dijo ‘¿No estoy gorda?’, me di cuenta de que tenía que mejorarme”. Fue durante la terapia cuando a Eichbaum se le ocurrió la idea y Ralf, su marido, hoy la acompaña en su proyecto.

Parte del plan es montar un centro de asesoramiento que abrirá sus puertas en febrero. “El objetivo es que las chicas vengan y aprendan a cocinarse”, dice Eichbaum. “Vamos a armar una pequeña cocina en el centro. Así es como me ayudó la terapia. Me enseñaron a prepararme mi comida y luego a comerla”. La semana pasada la historia de Eichbaum fue la tapa de un diario alemán y enseguida la publicaron diarios italianos y franceses. “Creo que es una idea que va a prender: hay mucha gente que lo necesita”, dice Eichbaum.

La chef Claudia dice que cocinar en Sehnsucht ya la está ayudando en su recuperación. “Hacía cinco años que no comía un plato con cerdo. Pero la gente que me rodea lo come y lo probé y hasta pensé que estaba muy bueno. Me gusta. Hasta estoy aprendiendo a comer carne otra vez”.

Placeres culpables: "El Gran Halcón"

Placeres culpables: "El Gran Halcón"

Hay veces que la Crítica Mundial (así, con mayúsculas) se debe parecer mucho a esos comités en la sombra que salían en "Expediente X" o en el prólogo de "Zoolander": un conjunto de despiadados seres sin rostro que deciden asesinar proyectos antes de que estos entren ni siquiera en fase de posproducción, infanticidas del cine que le ponen el estigma de "fracaso" a la peli que ellos crean conveniente, en el momento que crean conveniente y de forma casi unánime. Hagamos memoria: les pasó a Arnie y John McTiernan con "El último gran héroe", Steven Spielberg con "Hook", Bennifer con "Gigli (Una relación peligrosa)"... Y a Bruce Willis con "El Gran Halcón" ("Hudson Hawk", 1991): simplemente, los críticos decidieron que ya era hora de que el taquillero protagonista de "La Jungla de Cristal" recibiera un par de collejas, especialmente tras una carrera en línea ascendente y plagada de éxitos.

El caso es que "El Gran Halcón" era la ocasión ideal para enterrar a Willis: protagonizada por un personaje creado por él mismo durante sus días de camarero, la película tuvo uno de los rodajes más tormentosos que se recuerdan, con un director (Michael Lehmann, ¿dónde estás?) pasándose constantemente de la raya con el presupuesto y unos actores de reparto (Danny Aiello, Andie McDowell, James Coburn) que no paraban de preguntarse dónde demonios se habían metido. El resultado final llegó a los cines con la palabra "bluff" en boca de todos. Y, sí: "El Gran Halcón" es un egotrip de proporcionaes mastodónticas (Eddie Hawkins es la apoteósis del wisecracking, el cénit de la chulería, la elevación a la enésima potencia del caradura simpático estilo "Luz de Luna"). También es cierto que el sentido del absurdo de una película que pasa radicalmente de ser cine de acción a comedia idiota (y viceversa) no está hecho para todos los gustos. Pero, si pasamos por alto todo eso, nos queda una rara peli de aventuras llena de inventiva visual, one-liners antológicos y un palpable surrealismo que da lugar a secuencias verdaderamente memorables (la pelea en el barrio EUR de Roma, el dilatado clímax final). Anárquica, imprevisible y estilizada, "El Gran Halcón" es una de esas estimulantes heterodoxias que Hollywood produce muy de cuando en cuando. Y, aparte, el mayor fiasco en la carrera de Bruce Willis hasta "El desayuno de los campeones" (1999), otra que también tenía tela...

El arte de potar

El arte de potar

Desde luego, el suplemento "Cultura/s" que sale todos los miércoles con "La Vanguardia" se está convirtiendo ya en una dosis de sabiduría semanal insoslayable. Ayer dedicaron el tema de portada al papel del vómito en el arte occidental, con un artículo de Antoni Marí que no se lo salta un gitano: El Bosco, el Vomitorium 2004, Malcom Lowry, James Joyce, Rimbaud, Thomas Bernhard, William Burroughs y Nick Cave son solo algunos de los alicientes que presenta este viaje alucinante por el arte hemético. Si queréis leerlo podéis pasaros por aquí, pero me temo que hay que darse de alta (no os preocupéis: es gratis). Hombre, yo personalmente hecho de menos una referencia al Gordo de "El sentido de la vida" (¡¡eso sí que es humor desagradable!!) o a las pelis de los hermanos Coen (menos en las últimas, siempre hay alguien que vomita en una peli de Joel y Ethan: haced la prueba), pero un artículo que tiene como despiece este poema del argentino Oliverio Girondo es digno de ser coleccionado:

INVITACIÓN AL VÓMITO (Oliverio Girondo)

Cúbrete el rostro
y llora.
Vomita.
¡Sí!
Vomita,
largos trozos de vidrio,
amargos alfileres,
turbios gritos de espanto,
vocablos carcomidos;
sobre este purulento desborde de inocencia,
ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce,
y esta castrada y fétida sumisión cultivada
en flatulentos caldos de terror y de ayuno.
Cúbrete el rostro
y llora...
pero no te contengas.
Vomita.
¡Si!
Vomita,
ante esta paranoica estupidez macabra,
sobre este delirante cretinismo estentóreo
y esta senil orgía de egoísmo prostático:
lacios coágulos de asco,
macerada impotencia,
rancios jugos de hastío,
trozos de amarga espera...
horas entrecortadas por relinchos de angustia.

Sangra como yo

Sangra como yo

Noticias frescas sobre el último disco de Garbage. Para empezar, ya ha fecha de salida definitiva: abril de 2005, un poco tarde, sí, pero espero que valga la pena. También se ha revelado ya el título: "Bleed Like Me", muchísimo mejor que otros que se barajaron (como el incomprensiblemente patético "Hands on a Hard Body"). Por último, aquí está la lista de canciones:

1) Be My Bad Boyfriend
2) Run
3) Why Don’t You Come Over?
4) Guilty
5) It’s All Over But The Crying
6) Sex Is Not The Enemy
7) Hanging With The Bitches
8) Why Don’t You Love Me
9) Calling All Girls
10) HoneyBee
11) Bleed Like Me
12) Right Between The Eyes
13) Space Can Come Through Anyone
14) Nobody Can Win

¿Todos muy Garbage, verdad? Por cierto, parece que el dúo Shirley Manson - Marilyn Manson va a ser al final "Hanging With the Bitches". Esto promete...

El misterio de la abadía

El misterio de la abadía

Cuando un amigo me recomendó este link no me lo podía creer: un juego de mesa basado en la novela "El Nombre de la Rosa", de Umberto Eco. ¿Cómo es posible que esta idea tan simple y sencilla no se le hubiera ocurrido a nadie antes? Las intrigas monacales que describe Eco en la que probablemente sea su obra de ficción más justamente famosa son la materia prima perfecta para un juego de rol (aunque yo personalmente no sea nada rolero: habré jugado unas tres veces en toda mi vida) o, en su defecto, para uno de esos juegos de mesa tipo "Risk", complicados pero fascinantes. Ese parece ser el caso de "Mistery of the Abbey", el pedazo de juego de tablero desarrollado por Days of Wonder que nos permite meternos en la piel un investigador franciscano, aunque sea por una sola tarde. En el enlace de arriba podéis leer una detallada descripción de este particular "Cluedo: The Medieval Years", que acaba con una reflexión de lo más estimulante: I only hope that the game designers at Days of Wonder aren’t currently reading "Foucault’s Pendulum"... Solo de pensarlo me dan escalofríos.

Y ya no pararemos... hasta no poder ver

Y ya no pararemos... hasta no poder ver

Modern Drunkard Magazine es una revista norteamericana dedicada única y exclusivamente al consumo de alcohol en grandes cantidades, desde una perspectiva completamente lúdica y desprejuiciada. Sirva como ejemplo la cruzada que mantienen sus responsables para que el Jack Daniel's Etiqueta Negra vuelva a subir a sus 86 grados de rigor, tras una disminución a 80 que el editor de la revista, Frank Kelly Rich, considera intolerable. Un editor que, por cierto, no parece tener tabúes: en su columna arremete por igual contra la MADD (una asociación de madres en contra de conductores ebrios) y contra los últimos libros de Stephen King (ya que, según él, el hecho de que ahora el genio de Maine no se beba una caja de cervezas antes de escribir afecta al resultado final de sus obras).

Lo cierto es que la web de "Modern Drunkard" está llena de artículos curiosos (una colección de anuncios de alcohol del pasado, un análisis de cómo el alcohol mejora el rendimieto deportivo, el relato gonzo de una sesión de absenta), una especie de blog diario que parece una colección de haikus, valoraciones críticas de todo tipo de artículos relacionados con la bebida, un "Salón de la Fama" (formado por gente tan ilustre como Ernest Hemmingway y el "Rat Pack") un grupo de correo, una tienda on-line donde se pueden comprar sombreros con el logotipo de la revista y una colección de fondos de escritorio chulísimos. Todo ello con una imaginería que recuerda mucho a los carteles de propaganda anticimunista de los años 50. ¿Qué más se puede pedir? Yo, personalmente, brindo a la salud de páginas como esta.

I.N.C.R.E.I.B.L.E.

I.N.C.R.E.I.B.L.E.

Pues nada, ya la he visto. Por fin. Fui al cine esperando ver una obra maestra, un filme insuperable, una joya de la animación 3D que me hiciera olvidar la mala noticia de la muerte de la animación tradicional. En otras palabras: fui a ver "Los Increíbles" con unas espectativas tan altas que ni yo mismo creía que ninguna peli las pudiera superar. Pues bien, tras haberla visto me veo obligado a decir que... es mucho mejor de lo que me la esperaba. Pero muchísimo: la mejor película de Pixar desde "Bichos, una aventura en miniatura".

Para empezar, "Los Increíbles" es algo casi imposible de encontrar en los blockbusters de animación modernos: una película de autor. Brad Bird ha hecho una película Pixar que no tiene nada que ver con las otras películas Pixar, una obra tan personal como ambiciosa, tan mastodóntica como íntima. Todos nos sabemos su currículum: dirigió el episodio "Family Dog" para la serie spielbergiana "Cuentos asombrosos" (que luego tendría su propio spin off bajo la producción ejecutiva de su creador, Tim Burton), formó parte durante muchos años del equipo creativo de "Los Simpsons" y "El crítico", estrenó la emotiva "El Gigante de Hierro" en 1999 (llevándose un tremendo batacazo en taquilla pero siendo alabada por la crítica y por toda persona con un mínimo de sensibilidad y sentido común)... No obstante, tras su primer largo, Bird desapareció de nuestros radares durante un periodo de tiempo demasiado largo, aunque la espera ha merecido indudablemente la pena: "Los Increíbles" es la obra de un visionario, al igual que lo fue "Toy Story", de alguien que siente verdadero amor, pasión por lo que nos está contando.

En ese sentido, esta espléndida película no podía ser más opuesta a la horripilante "Shrek 2", un proyecto hecho con la cabeza en lugar de con el corazón, que buscaba en todo momento (a veces hasta desesperadamente) la simpatía del espectador adulto mediante la obviedad referencial y la supuesta ironía de su guión: en "Los Increíbles" el sentimiento verdadero ha sustituido a la referencialidad, en una jugada que solo la gente con verdadero talento puede permitirse en estos tiempos de ficciones descreídas. Pero es en el diseño de personajes donde las pelis de Pixar siguen dejando en cueros a los proyectos de sus rivales: para mí, Bob Parr y su familia son personajes de carne y hueso. Con esto quiero decir que me los creo mucho más que al 90% de los actores reales, no digamos ya a infraseres como Renée Zellweger o Eduardo Noriega: si algún día los actores digitales tienen que enterrar definitivamente a los reales, recemos para que se parezcan más a Violeta Parr que a la princesa Fiona.

En suma, Brad Bird nos ha regalado una opus magna radiante, cuya primera parte emana una tristeza y una madurez que recuerdan a obras como "Ghost World" y "Moléculas inestables", mientras que su segunda mitad supera ampliamente a cualquier adaptación de un tebeo Marvel que se haya hecho en los últimos cinco años. Dirigida con la mano firme de quien sabe que está haciendo algo grande, este cruce entre "Watchmen" y "Los Cuatro Fantásticos" (pasado por el magistral filtro de Pixar) se revela como una de las mejores películas del año, junto con los últimos trabajos de Tarantino, Michel Gondry y Alex de la Iglesia. En una palabra: increíble.

La leyenda de Will Ferrell

La leyenda de Will Ferrell

Para todos los que hayamos visto "Anchorman: The Legend of Ron Burgundy", la cosa está más que clara: Will Ferrell es un genio. Y no lo digo a la ligera: estamos hablando del que probablemente sea el mejor cómico salido de la cantera del "Saturday Night Live" desde Bill Murray. A las pruebas me remito: la antológica coreografía del "What Is Love?" de Hayddaway que realizaba con su compinche Chris Kattan en "Movida en el Roxbury", sus impagables cameos en las dos primeras entregas de "Austin Powers" y "Starsky & Hutch", su descacharrante papel de guarda forestal en "Jay y Bob el Silencioso contraatacan", su doblete como chulo bailón de la clase y aparición divina en "Superstar", su impresionante cover alleniana en "Melinda y Melinda", sus parodias de "Panic Room" y el Arquitecto de "Matrix Reloaded" para los MTV Movie Awards, su lavado de cerebro a ritmo de "Relax" en "Zoolander", sus escenas con James Cann en la reivindicable "Elf", su icónica presencia con la muñeca inchable en "Old School"... y, por supuesto, la totalidad del metraje de "Anchorman".

Pero había una parte del trabajo de Ferrell que sus fans no norteamericanos aún no conocíamos: sus intervenciones, precisamente, en el programa que le vio nacer, el SNL, que en los últimos años también nos ha descubierto a gente como Adam Sandler, Chris Rock y Jimmy Fallon (aunque este último no parece gustarle a nadie más que a mí...). Pero eso se acabó, porque acaba de salir en DVD Zona 2 (en edición británica) "Staurday Noght Live: The Best of Will Ferrell": como su propio nombre indica, se trata de una recopilación de los mejores sketeches protagonizados por el creador de Ron Burgundy, entre los que destaca el "Behind the Music" de un grupo falso, su parodia del popular concurso "Jeopardy!" y de la serie "Star Trek", su noche en el Roxbury con Jim Carrey como lujosa estrella invitada y una clase de arte de Terrence Maddox acompañado de Lucy Liu. Si queréis ver la lista completa de contenidos de este imprescindible DVD pasaos por aquí, donde además podréis ver una foto de Ferrell haciendo de Patton. Sin pantalones.

Rock and Rollrrrrrggggg!!!!

Rock and Rollrrrrrggggg!!!!

Voy a confesaros algo: soy fan de Ozzy Osbourne. No de su música (porque no he escuchado ni un solo disco suyo), pero sí de su persona y, sobre todo, de su serie de telerrealidad: "Los Osbourne", la sitcom familiar-disfuncional que supone el último eslabón de una cadena iniciada con la fundacional "Matrimonio con hijos" y continuada por series tan ilustres como "Family Dog", "Los Simpsons", "El rey de la colina" o "Padre de familia". Lo bueno de "Los Osbourne" es que da un paso más allá, adoptando maneras hiperrealistas que no hacen sino aumentar la complejidad y comicidad de situaciones tales como una conversación ente Kelly y su madre sobre por qué una chica decente no debe ponerse los tangas de sus amigas. Aunque, sin duda, el alma de la serie es Él (sí, con mayúsculas): Ozzy, el autodenominado Príncipe de las Putas Tinieblas, que vive constantemente en ese estado de boxeador sonado al que llegan los ex-politoxicómanos cuando se hacen viejos. La serie lleva emitiéndose desde el año 2002, pero ya se ha convertido en todo un fenómeno de culto televisivo: no hay más que comprobar el estallido de aplausos que tenía lugar en los pasados MTV Europe Music Awards cada vez que el gran Ozzy abría la boca para gritar su ya mítico "Rock and Rolllllll!!!!". Los pelos como escarpias se nos ponen a los fans del gran decapitapalomas.

Por eso mismo estoy indigandísimo con esta noticia que publicaba el miércoles "El País": ¡¡¡atraco millonario en la mansión de Ozzy Osbourne, justo ahora que se había recuperado de su aparatoso accidente de moto y estaba en forma para rodar una nueva temporada de la serie!!! Un crímen, una inmoralidad, un golpe bajo intolerable. No obstante, me alegra comprobar como el bueno de Ozzy le plantó cara al ladrón... con una llave inglesa (!!!), lo cual me indica claramente que el patriarca de los Munsters del siglo XXI está ya en plena forma, como un campeón, defendiendo a capa y espada las joya de su Sharon. Aunque, ahora que lo pienso, lo suyo es que hubieran estado presentes las cámaras, para así hacer un especial televisivo del asalto. ¿Dónde están cenutrio el de Jack y su inseparable cámara digital cuando se los necesita?

La Paprika y la Nada

La Paprika y la Nada

Niños: ¡¡la filosofía también puede ser divertida!! ¿Cómo? ¿Qué no os lo crééis? Pues aquí va una tríada de links que os harán salir de la Caverna de la incredublidad:

1) The Annotated "Philosophers' Song". Los Monty Python se subieron al Hollywood Bowl en 1982 y, vestidos de exploradores, cantaron a capella esta apoteósica, hilarante canción que condensa su anárquico sentido del humor en un par de minutos. Su retahíla de filósofos aficionados a la bebida (según los Python, claro) puede ser demasiado para alguien poco aficionado al tema, pero gracias a esta página hasta el más iletrado podrá saber qué hacía exactamente cada uno de ellos. A parte de empinar el codo, claro.

2) The Jean-Paul Sartre Cookbook. Muy en la línea de Juan Carlos Ortega y su extrañísimo sentido del humor (sobre todo teniendo en cuenta el programa de televisión en el que trabaja), este supuesto libro de cocina de existencialista francés se podría haber titulado también "Sartre for Dummies"... y os lo dice alguien que (¡glups!) aún no se ha acercado nunca a un libro de este señor.

3) Hobbes vs. Locke. Debate televisivo que tiene lugar en un futuro lejano (y con acceso a una máquina del tiempo, claro) y que enfrenta al teórico racionalista John Locke contra el leviatanesco Thomas Hobbes. Con todo, este texto sigue resultando demasiado intelectual: una batalla final de kárate a muerte entre los dos pensadores políticos hubiera estado mucho más divertida. O, mejor aún, una pelea de Transformers.

Lo que sueñan los androides

Lo que sueñan los androides

Electric Sheep es una estupenda página de tebeos on-line que lleva nada menos que desde 1998 dando guerra. Su creador, Patrick Farley, es el escritor, dibujante y productor de t-o-d-o-s los trabajos que uno puede encontrar aquí, empezando por "Saturnalia", una sátira pagana de la navidad y sus estúpidos ritos que data de 1995. El mayor periodo de actividad de la página fue el final de la década de los 90, con el 'cyberpunk' minimalista de "The Guy I Almost Was" como joya de la corona.

Pero, sin duda, el tal farley ha dado el do de pecho con su última creación: "The Spiders", una crónica de la última Guerra de Irak que tiene lugar en un universo alternativo que a mí me recuerda poderosamente a Tarsem y al "Avalon" de Mamoru Oshii. Su naturaleza de producto amateur no debe confundirnos lo más mínimo, pues estamos ante una historieta increíblemente extraña que tiene el honor de ser la más arriesgada de una colección que se distingue precisamente por su clara vocación de atentar contra la narrativa del (digamos) mainstream comic. No obstante, "The Spiders" no es para todos los públicos: sus constantes y cada vez más aparatosas piruetas gráficas y conceptuales podrían descolocar a más de uno. Yo mismo no sabría deciros a ciencia cierta si se trata de una soberana tontería o de una heterodoxia fascinante, pero lo único cierto es que engancha. Y mucho.