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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cinefagia. Bofetadas de realidad![]() Hay comedias que, además de proporcionarnos una generosa ración de motivos para partirnos de risa, sirven para fijar o consagrar arquetipos sociales que, hasta entonces, gran parte de la sociedad no había sabido detectar. En otras palabras: el pagafantas ya existía antes de "Pagafantas", pero la notable película de Borja Cobeaga lo acaba de acercar hasta la mirada del gran público, con una mezcla de ternura (o compasión) y crueldad inédita hasta ahora en la comedia española. De hecho, muchos de sus referentes principales están en esa Nueva Comedia Norteamericana fundada (entre otros) por Ben Stiller, cuyas humillaciones romántico-desternillantes en "Algo pasa con Mary" (1998) y "Los padres de ella" (2000) suponen el gérmen de una tendencia proto-pagafantista que culima en la factoría Judd Apatow. Sería muy fácil describir "Pagafantas" como un intento de adaptar el toque de películas como "Supersalidos" (2007) a nuestra realidad, pero no le haría justicia a lo que Cobeaga ha conseguido con su debut en el largometraje: caminar en la cuerda floja de la amargura sin caer en el sentimentalismo, cargar su película de descargas de pochez sin que la fuerza cómica del conjunto se resienta. Es posible que la clave secreta de "Pagafantas" sea su protagonista, Gorka Otxoa, espléndido como el tipo gris a punto de entrar en un lacerante agujero negro de la mano de Claudia (Sabrina Garciarena), no tanto femme fatale como motor incosciente de una catástrofe sentimental que (intuimos) está condenada a ser eterna. Cobeaga y Otxoa saben extraer oro del dolor de su protagonista, pero también consiguen que el cariño hacia los personajes no introduzca el tramo final en los callejones sin salida que suele frecuentar Apatow. Con un reparto de secundarios en el que viejos leones se dan la mano con jóvenes cachorros (e incluso presencias de culto), "Pagafantas" bien podría ser ese sensacional sleeper que le gusta a cualquier tipo de público, pero uno intuye que su equilibrio entre ternura y crueldad sólo funciona del todo para los que, de algún modo u otro, hemos pasado por ello. Detrás de cada risa hay un espejo incómodo, un eco de nuestra biografía: en suma, una bofetada de realidad. "Pagafantas" (2009) Director: Borja Cobeaga. Intérpretes: Gorka Otxoa, Sabrina Garciarena, Óscar Ladoire, Kiti Manver, Julián López. Guión: Borja Cobeaga y Diego San José. Música: Aránzazu Calleja. Fotografía: Alfonso Postigo. Duración: 90 minutos. La divina comedia
Vivir en las nubes tiene sus riesgos. Como, por ejemplo, no haber recomendado aún a mis muy queridos lectores (a ambos) el impresionante estudio de la nueva comedia norteamericana que han ensamblado los responsables de la imprescindible Miradas de Cine. Además, me han dado la oportunidad de escribir sobre Hot Rod ("Flipado sobre ruedas", 2007), una de mis películas preferidas. Tampoco os perdáis el especial de la saga Terminator, para el que debería haber escrito un artículo sobre "Las crónicas de Sarah Connor" que este ajetreo vital y laboral que llevo me ha hecho imposible materializar. Vergüenza debería darme, lo sé. ¿Mi único consuelo? Que los cinco textos que integran el especial son tan buenos como indican los nombres de sus autores, y que el mío hubiera bajado ese listón considerablemente. "You wanted me, here I am"![]() Hacia el final del primer acto de "Terminator Salvation", me di cuenta de una terrible verdad: no soporto la voz ronca y las cargas de profundidad que Christian Bale parece empeñado en inyectarle a cada personaje que interpreta desde "Batman Begins" (2005). Por supuesto, esto no influye en mi veredicto oficial de la película (que, si todo va bien, aparecerá el jueves), pero tengo la sensación de que a Bale le vendría realmente bien parar un poco. O rodar una comedia, pero sin La Voz (a no ser que los otros personajes le imiten y se burlen de él). Además, su recién adquirido don de la ubicuidad nos hace temer que vamos a odiarlo aún más cuando estrene "Enemigos públicos" el próximo 14 de agosto, en la que interpreta a un gris G-Man que tiene toda la pinta de partir con cierta desventaja con respecto al presumiblemente hipercarismático Dillinger de Johnny Depp. Recemos para que La Voz no figure en la película de Michael Mann, pero tampoco nos hagamos muchas ilusiones, pues el tema ya está adquiriendo tintes de infección vírica. Un ejemplo: Journal for Plague Lovers, el nuevo disco de Manic Street Preachers, ha sido compuesto en torno a las últimas letras escritas por Richey Edwards, ídolo oscuro del rock alternativo y antiguo líder de la banda, que desapareció sin dejar rastro una mañana de febrero de 1995. Pues bien, el disco se abre... ¡¡con La Voz!! Concretamente, con un sampler de "El Maquinista" (2004), precedente directo de su Batman ronco. En otras palabras: vivimos en unos tiempos en los que Bale puede aparecer incluso en los lugares más insospechados. Sólo nos queda rezar para que no esté cabreado... (*) La foto proviene de ohnotheydidnt: Kermit Bale, que expone decenas de simetrías entre el actor y el teleñeco. En muchos sentidos, esta es la mejor página web jamás creada. El miedo coyuntural![]() Tremendamente lúcido el artículo sobre el estado actual del cine de terror que firma el ídolo Kim Newman en el Sight & Sound de mayo. Se titula "Horror Will Eat Itself" y comienza con la confesión, brutalmente honesta, de un experto en cine de terror que teme estar convirtiéndose en Dennis Gifford (paradigma británico del crítico carca y über-nostálgico). Su tesis es que el cine de terror de su infancia y adolescencia abría vías expresivas, capturaba el zeitgeist sin aparente esfuerzo y (sobre todo) era capaz de remover algo en lo más profundo de los espectadores. Newman lamenta que al género le cueste tanto conseguir clásicos coyunturales (pero, también, eternos) como "La matanza de Texas" (1974) o "La última casa a la izquierda" (1972), optando por volver a rodarlos en versiones incapaces de recontextualizar los sustos de los originales o, ya que estamos, de dar miedo. El autor recuerda que el horror se ha alimentado de remakes, secuelas y derivados desde sus mismos orígenes (ahí están las diferentes versiones silentes del mito del golem o los megamixes de monstruos de la Universal), pero ahora ha llegado a un punto en el que filmes originales como el de "La Semilla del Mal" (2008) parecen remakes. Otro ejemplo: hoy han aparecido las primeras imágenes de Dead of Night, adaptación de los fumetti creados por Tiziano Sclavi en la que Brandon Routh interpreta a Dylan Dog. El fan del original, consciente de que un proyecto así sólo podría resultar interesante en manos de un director como Dario Argento, no necesita más datos para saber que el resultado final va a estar lejos no ya del espíritu del Sclavi, sino incluso de "Dellamorte Dellamore" (1994). Quizá el problema es que ya quedan muy pocos autores de terror: los viejos zorros se apagan y los jóvenes leones... Bueno, digamos que cada vez es más raro que aparezca un joven león. Newman afirma que solamente Eli Roth ha conseguido crear un filme de terror realmente relevante para los tiempos que corren: "Hostel" (2005), del que ya nos podemos imaginar un remake dentro de diez años. Por supuesto, el autor reconoce que aún vemos destellos de originalidad de vez en cuando. Este año, sin ir más lejos, tenemos "Déjame entrar", película con la que tengo algún problema grave, pero que considero extremadamente valiosa. La conclusión de su artículo es algo perturbadora: en los años setenta, el mensaje de una película de terror tipo solía ser que hay algo que va increíblemente mal en la sociedad. En esta década, en cambio, el terror nos explica que el problema está en Los Otros. El solipsismo y la misantropía pueden ser las claves de la era del sampler terrorífico. "H2": Michael Myers, más Michael Myers que nunca![]() Cuentan que el plan original de John Carpenter y su co-guionista Debra Hill era acabar para siempre con Micheal Myers, el psycho killer protagonista de su seminal "La noche de Halloween" (1979), al final de la segunda parte ("Halloween II", 1981), abriendo así la posibilidad de una saga que no girara en torno a ese quintaesencial Hombre del Saco, sino que se permitiera explorar nuevos territorios con cada entrega. Finalmente, esa estrategia solamente se aplicó en la interesante "Halloween III: Season of the Wicth" (1982): la escasa fortuna comercial de una entrega sin conexiones explícitas con las dos anteriores no gustó lo más mínimo al estudio, que exigió el regreso de Myers en la cuarta entrega (forzando, de paso, la salida de un Carpenter poco dispuesto a ajustarse siempre a la misma fórmula). En otras palabras, las sagas de terror en general, y "Halloween" en particular, no toleran la experimentación ni el cuestionamiento de sus iconos. Esa es la razón por la que Michael Myers se ha mantenido esencialmente inalterable desde "Halloween 4" (1988). O, al menos, así se mantuvo hasta que cayó en las manos de Rob Zombie. Su incomprendida (pero no excesivamente brillante) "Halloween: El origen" (2007) era más interesante cuando funcionaba como precuela que cuando ejercía de remake del original. Las escenas en las que un Michael Myers niño celebraba las navidades en compañía del doctor Loomis (lo más parecido a una familia que tenía en ese momento, dejando a un lado a su hermana) eran exactamente la clase de sabia nueva que necesitaba un mito demasiado gastado por el uso. Por suerte, Myers parece haber sido el primero en percatarse de eso, razón por la cual sus fans podemos esperar grandes cosas de H2, proyecto que puede superar todos los prejuicios que acarrea el concepto "secuela-de-un-remake" y erigirse como la versión definitiva (o Ultimate, si preferís) del personaje. La primera foto oficial, aparecida hoy mismo en Coming Soon, es una señal de que Zombie no piensa rodar otra vez la misma película: la máscara de Shatner quemada nos indica que Myers va a evolucionar, al menos en apariencia. Lo cual, visto lo visto, ya es mucho. Por si fuera poco, Zombie promete que este look a lo última batalla no será el único que veremos en la película, sino que también tiene pensado un ataque a cara descubierta. Está por ver si "H2" (en la que repiten Malcolm McDowell y Scout Taylor-Compton, es decir, los Loomis y Laurie de la nueva generación) seguirá el argumento de "Halloween II" u optará por uno original, pero es posible que el sueño carpenteriano de una saga slasher mutante se esté empezando a cumplir a través de un discípulo aventajado. Kiss kiss, bang bang, kiss kiss![]() Quantum of Solace, o "Aquella en la que Bond se pasaba t-o-d-o el metraje intentando superar lo de Vesper", acaba de salir en DVD y Blu-ray (zona 1, aquí sale mañana). Es una buena oportunidad para comprobar si el plan diabólico de Dominic Greene (Mathieu Almaric) tenía algún sentido o si la persecución del prólogo merecía un galardón a la peor secuencia de acción de 2008. Está bien: "Quantum of Solace" tenía sus errores (especialmente si la comparamos con su notable predecesora, "Casino Royale"), pero es muy difícil negar que en ella aparecían dos de las chicas Bond más memorables de la saga. Tanto Gemma Arterton (en su breve aparición como la agente Strawberry Fields) como, sobre todo, Olga Kurylenko recuperaron gran parte del esplendor de Pussy Galore o Anya Amasova. Si, además, tenemos en cuenta el insuperable trabajo de Eva Green como primera chica Bond de la nueva etapa, no cabe duda de que estamos en una temporada idónea para ser amante del espía. Por eso, Entertainment Weekly ha elaborado un especial con las mejores y las peores chicas Bond de todos los tiempos. Como siempre, su criterio es algo discutible (la Mary Goodnight de "El hombre de la pistola de oro" no era, en absoluto, desdeñable), pero este recorrido por 47 años de belleza y nombres llenos de dobles sentidos es ciertamente interesante. Confieso que siento cierta debilidad por las féminas de la etapa Roger Moore, más que nada porque, probablemente, el tipo se acostaba con más mujeres por película que yo en 23 años de vida. Acabemos este arrebato de bondmanía (es una palabra) con el otro elemento que, en mi opinión, es intrínseco a 007: su licencia para encadenar jugosos double-entrendes. Es posible que el ejemplo quintaesencial sea el momento de "Diamantes para la eternidad" en que Bond (Sean Connery) se encuentra por primera vez con Plenty O’Toole (Lana Wood):
¡Oh-oh-wow! Más ejemplos en "La espía que me amó" y sus antológicos "She’s just coming" (¡jurl, jurl!) y "Keeping the British end up, sir" (¡buf!), o el "I like to keep abreast of things" de "Moonraker" (¡a-ha!). Y todo en nombre de Su Majestad. El 60% de las veces funciona... todas las veces![]() La colonia oficial de "Anchorman" ha saltado de la estantería de Brian Fantana al mundo real. Así es: Sex Panther está a la venta. De modo que, señoritas, prepárense para conocer el olor del deseo. Es de dominio público que Sex Panther es ilegal en nueve países y está elaborada a partir de trozos de piel de pantera. Se trata de una fragancia que rasga las fosas nasales y huele (según algunas versiones, infundadas en su mayoría) a pura gasolina, a pelo quemado, a un pañal usado con comida india o al pene de Bigfoot. Lo cierto es que, como su página web indica, es una colonia masculina, así que ni siquiera intentes ponértela si no eres lo suficientemente masculino. Además, la sección The Science de la web explica exactamente por qué Sex Panther es un 150% más alucinante que cualquier otra cosa comercializada en la historia del mundo. Y para ello, aporta datos. Datos científicos. En suma: si necesitas agilizar las cosas en el proceso de cortejo de una compañera de trabajo, un par de gotas de Sex Panther bastarán para (en las inmortales palabras de Brian Fantana) "hacer el baile sin pantalones". Si, por alguna remota razón, eso no funciona, siempre podrás extenderle dos entradas para la exhibición de armas. "Anchorman", Sex Panther y "El Emperador de los Helados", siempre aconsejando a los auténticos caballeros sobre la manera correcta de seducir a una dama. De nada. Mi nombre es Swayze![]() Toby Dammit me pidió una colaboración para el homenaje a Patrick Swayze que ha organizado en su hogar, y a mí me costó un poco (¡glups!), pero al final se lo di. El texto se titula "Ídolo caído" y lo podéis leer si pincháis aquí. Lo mejor de todo es que hay otros cuatro textos que le dan mil vueltas al mío, firmados por Mario Vírico, PJ Tena y el propio Toby. Para redondear este brindis a la salud del protagonista de "Amanecer rojo", he aquí Top 5 de sus frases en "De profesión, duro":
Es un largo camino hasta la cima![]() Gerry Fleck (Eugene Levy) dice: "¡No puedo bailar! ¡No puedo! ¡Tengo dos pies izquierdos!". Y la cámara empieza a descender lentamente, de su cara a sus extremidades, para verificar sus palabras. Es uno de los momentos cumbre de "Very Important Perros" (2000), penúltima entrada en el canon de falsos documentales de Christopher Guest. En su ensayo F Is for Phony. Fake Documentary and Truth’s Undoing, Alexandra Juhasz indica que el gran triunfo de Guest fue aplicar a personajes fundamentalmente ridículos un lenguaje (el documental) que, hasta entonces, se utilizaba para dejar constancia de hitos de la ciencia o acontecimientos históricos. En cierto sentido, continúa Juhasz, Christopher Guest precognizó la telerrealidad, el único género documental que no se centra en sujetos relevantes, sino que reviste de una cierta sensación de relevancia a sujetos que, sencillamente, no existirían de otro modo. Al final de "Very Important Perros", Gerry Fleck y su mujer aprovechan sus quince minutos de fama para grabar un disco de rap con los sonidos de su perro, ganador de un concurso canino. En otras palabras, deciden creerse y, de paso, rentabilizar su presunta relevancia. En The Office (2001-2003), Ricky Gervais y Stephen Merchant inauguraron un nuevo género, la falsa telerrealidad, que defendía una postura opuesta a la de Guest: sus sujetos, oficinistas grises, no parecían especialmente entusiasmados con la idea de que unas cámaras de televisión les fueran a proporcionar un pase al estrellato. Solamente el jefe, David Brent (Gervais), aprovechaba su aparición en el reality para vivir una forma especialmente humillante de fama líquida, pero el público tenía dificultades para decidir si lo recordaban del programa de la oficina o de otro, ambientado en un aeropuerto. Los protagonistas de Anvil! The Story of Anvil (2008) comparten una desgracia similar a la de Brent: tras arrasar en el Tokyo Super Rock Festival de 1984 y ganarse la admiración de estrellas como Slash y Lars Ulrich, estos autodenominados "semidioses del metal canadiense" fueron víctimas del olvido generalizado del público. Tras décadas tocando en bares de su barrio y acaptando trabajos basura para mantener a su familia, el líder Steve Lips Kudlow se enfrenta a una desastrosa gira por Europa y a la posibilidad de que su disco número trece sea, por fin, el que coloque a Anvil en su merecido lugar en el firmamento del rock duro. Como premisa para un falso documental en la línea del clásico guestiano "This Is Spinal Tap" (1984), "Anvil!" es casi perfecta. El problema es que se trata de un documental en toda regla y Anvil es una banda real. Su historia, sus miserias, son auténticas. Cuesta creerlo, especialmente si tenemos en cuenta los nombres de sus máximos responsables —el batería Robb Reiner, el director Sacha Gervasi—, pero "Anvil!" no es un mockumentary. Por eso, es imposible no sentirse culpable cuando uno ve a Lips llorando de emoción por el dinero que su hermana le ha prestado para poder sacar adelante el disco. "Family is important shit, man". Y el espectador intenta ahogar la carcajada, pero no puede. Así, "Anvil!" va un paso más allá que "The Office" en su concepción de la comedia como motor de incomodidad, principalmente porque esto (a pesar de las apariencias) no es una comedia. Las comparaciones con "Spinal Tap" son inevitables, pero realmente sólo hay una opción si queremos preparar un programa doble: Some Kind of Monster (2004), otro rockumentary que parece, en realidad, una calculadísima comedia. Sin embargo, mientras que Metallica convierte sus sesiones de terapia en un desopilante choque de egos (Ulrich, proselitista número uno de Anvil, sale especialmente mal parado), Anvil se sitúa en el lado opuesto de la balanza. Ver a la banda tocando ante un público de fans entregados que se puede contar con los dedos de una mano es una experiencia casi límite, un crudo testimonio de lo crueles que pueden llegar a ser los sueños del rock. "Anvil!", la primera obra maestra verdadera que he visto en lo que llevamos de 2009, culmina con un clímax que habla de redención y emoción auténtica en unos términos con los que "The Wrestler" (2008) y "Slumdog Millionarie" (2008) sólo pueden soñar. Anvil!: The Story of Anvil (2008) Director: Sacha Gervasi. Música: David Norland y Anvil. Fotografía: Christopher Soos. Duración: 90 minutos. Trío de trailers![]() 1) The Taking of Pelham 123: En los setenta, uno podía poner bajo su control un metro lleno de pasajeros y esperar que le tratasen como a un ingenioso secuestrador. Ahora, en cambio, es un terrorista sin escrúpulos. No es el primer thriller que Denzel Washington rueda bajo la sombra del 11-S ("Plan oculto", ¿recordáis?), pero algo en este trailer nos dice que el remake de "Pelham 1, 2, 3" (1974), una de las favoritas de Quentin Tarantino, va a ser la película más paranoica del Año de la Paranoia: el hecho de que el alcade de Nueva York (James Gandolfini) tenga peso dramático parece indicar un estudio sobre las mecánicas del terror urbano parecido al de "El Cabellero Oscuro". Todos estaremos demasiado ocupados comparando a John Travolta con Robert Shaw para darnos cuenta, pero el guionista David Koepp (que acaba de estrenar "Ghost Town" en nuestro país) asegura que se trata de una adaptación de la novela original antes que de una versión del clásico setentero. En cualquier caso, la química actor/director que siempre generan Washintong y Tony Scott hace del nuevo "Pelham" un título a tener en cuenta. Y, bueno, luego está la duda de si han conservado lo de Mr. Blue, Mr. Green y Mr. White en unos tiempos en los que "Reservoir Dogs" ya forma parte de inconsciente colectivo. 2) Gigantic: "A big, big love!". Zooey Deschanel vuelve a demostrar su férreo compromiso con lo indie en esta dramedia (es una palabra) que casi podría considerarse como el ideal platónico de película indie: rodada en Brooklyn, presentada en el Festival de Toronto y protagonizada por un joven valor en alza (Paul Dano) y una presencia secundaria de prestigio (John Goodman). Y Zooey, claro, encantada de volver a lo simple tras su insólito paso por el blockbuster veraniego en "El Incidente". Si la fórmula "De los productores de..." sirve para que nos guiemos, "Gigantic" podría tener muchos puntos en común con "Junebug", película de la que nadie guarda un recuerdo precisamente grato, pero que le reportó a Amy Adams su primera nominación al Oscar. ¿Podría volverse a repetir la historia para Zooey Deschanel? Ah, y atención a la breve aparición de Zach Galifiankis, cómico de culto en el papel de extraño asesino a sueldo. Al parecer, el trailer prefiere vendernos "Gigantic" como una feel-good movie sin aristas antes que avanzarnos ese interesante detalle... 3) State of Play: En principio, iba a ser la Primera Reunión Oficial de "El Club de la Lucha", ideal para conmemorar los diez años del estreno de aquella obra maestra. Brad Pitt en el papel de periodista con dilema ético considerable, Edward Norton como el delfín del Partido Demócrata al que debe investigar. Sin embargo, Pitt tuvo dudas en el último momento y abandonó el proyecto. Norton fue detrás. Por suerte, el director Kevin Macdonald, que demostró tener mano izquierda para narrar el lado oscuro del poder en "El último rey de Escocia", pudo convencer a Russell Crowe antes de que el estudio desenchufara el proyecto. Con él a bordo, esta adaptación de una prestigiosa miniserie británica será algo más que una reunión Tyler Durden/Jack: un "Todos los hombres del presidente" cargado de ambigüedad moral y dotado de un reparto (Helen Mirren, Ben Affleck, Rachel McAdams, Robin Wright Penn, Jeff Daniels) con más pedirgrí que Lassie. "¡Soy el rey del tercer mundo!": Resumiendo Helados en los Oscars II
Millonarios en tiempos de crisis, ¿eh? La 81 edición de los Oscar fue muchas cosas, pero nadie puede decir que fuese una noche repleta de sorpresas: "Slumdog Millionaire" culminó su meteórica carrera en la temporada de premios con ocho galardones, Heath Ledger recibió el homenaje de sus compañeros, Kate Winslet obtuvo su tan ansiado reconocimiento y Penélope Cruz llevó un pedacito a Alcobendas al Kodak Theatre. Todo ello en una gala algo diferente (los fantasmas de las estatuillas pasadas que presentaban a los intérpretes nominados, los cambios en el orden de entrega de galardones, los números musicales estilo Broadway), pero bastante tediosa. Hugh Jackman echó el resto demasiado pronto, en un brillante primer número, y en lo que quedaba de gala se limitó a ser el hombre que apenas estuvo allí. Ah, y Steve Martin, Jack Black y (sobre todo) Ben Stiller aportaron algo de diversión al nada emocionante cara a cara entre "El curioso caso de Benjamin Button" y "Slumdog". Esto es, a grandes rasgos, la versión oficial de lo que pasó. Si quieres la versión completa de cómo un puñado de Twitter Men (porque no hubo ninguna chica, ¿verdad?) vivimos la noche, acude ahora mismo a Helados y Oscars 2. La mejor manera de leerlo es empezar por la página 10 e ir de abajo a arriba, haciendo la ola. Es un resumen al minuto de todo lo que iba pasando, más reflexiones chorras, chistes terribles, comentarios políticamente dudosos, candidatas rebautizadas (a mitad de la noche, "The Reader" se convirtió en "Nazis Follando"), observaciones y dudas. No fue una noche gloriosa como la del año pasado, pero fue una experiencia divertida. A pesar de que Twitter me castigó con unos veinte minutos sin postear, a pesar de que "Wall•E" no se llevó todos y cada uno de los galardones a los que obtaba, a pesar de que "Speed Racer" sólo salió una vez, a pesar de que el cumbayá caradura de Danny Boyle arrasara. Helados en los Oscar (Parte II)![]() Hace un año, este blog se preparaba para uno de sus mayores retos/locuras ever: un live blogging (blogueo en vivo) de un evento larguísimo, tradicionalmente poco divertido y emitido a horas intempestivas. Era la ceremonia de entrega de los Oscar, pero también era un año especial: peliculazas como "No es país para viejos", "Juno", "There Will Be Blood", "Expiación" o "Once" peleaban en las principales categorías, Jon Stewart ejercía de maestro de ceremonias y la huelga de guionistas convirtió la propia existencia de la gala en un milagro. Naturalmente, nos lo pasamos en grande. De hecho, lo pasamos demasiado bien como para no repetirlo este año... A priori, este año tiene unos nominados mucho más convencionales ("The Reader", pura papilla para el paladar medio, a la cabeza) y un claro caballo ganador ("Slumdog Millionarie"). Sin embargo, también hay nominaciones para David Fincher y "Wall•E", espacio para chistes terribles, un presentador (Hugh Jackman) que podría sorprender a lo grande y claras posibilidades de pasárnoslo bien mientras nos metemos cafeína intravenosa. Por todo ello, Helados y Oscars 2 será la única cuenta de Twitter que merezca la pena seguir en la madrugada del domingo al lunes. Desde las 2.00 AM hasta el final de la gala, un servidor estará sintetizando los primeros Oscar de la era Obama. Si quieres seguirlo en directo y usas Twitter, puedes hacerte follower desde ya mismo e interactuar durante la noche de autos. Si no, puedes leerlo en directo y presumir de ello la mañana siguiente. Por último, también está la opción de leerlo todo el lunes por la mañana, pero esa NO es la opción de los valientes. En suma, Helados y Oscars 2, a las 2.00 de la madrugada, en Twitter. No será lo mismo que estar allí, pero habrá más antiglamour, Red Bull y chistes ofensivos sobre Penélope Cruz. ¿Te lo vas a perder? La rebelión de las máquinas: Teaser de "Transformers 2"
En "Team America: La policía del mundo" (2004), Trey Parker y Matt Stone orquestaron una secuencia de acción de proporciones ridículas en el desierto de El Cairo, con la Esfinge y la Gran Pirámide de Giza como daños colaterales del heroismo de sus protagonistas. Resulta significativo que, cino años después, la diana más evidente de esos dardos envenenados haya decidido recrear su propia parodia: en las primeras imágenes del teaser de Transformers: Revenge of the Fallen, Michael Bay estrella varios meteoritos (en realidad, Decepticons antes de adoptar formas terrestres) en el paisaje más reconocible de Egipto. En otras palabras: el cine de acción moderno, en su apuesta por la espectacularidad sin límites, se está atreviendo a traspasar la frontera de lo que hasta hace poco se consideraría autoparodia. Hoy por hoy, es el género que está sufriendo la revolución de lenguaje más acusada, y un cineasta como Bay bien podría representar la vanguardia de esta tendencia. Además de la referencia involuntaria a "Team America" con su festival de la destrucción en El Cairo —el equipo obtuvo un permiso especial sin precedentes para rodar en los alrededores de la Gran Pirámide—, el director de "La isla" (2005) se cita a sí mismo en los primeros segundos del teaser, en los que los edificios de una gran ciudad se parten en dos por culpa de unos meteoritos. ¿Muy "Armageddon" (1998), verdad? Recordemos que esa película ya figuraba en los diálogos de la primera parte. Michael Bay, el William Faulkner de la acción loca. Tiene que pasar todo un minuto para vislumbrar la primera presencia humana de peso en este teaser. No necesitamos más que explosiones, brutos mecánicos y buques de guerra hundiéndose para darnos cuenta de que "Transformers 2" va a seguir al pie de la letra la regla no escrita de toda secuela: ser más oscura que su predecesora. La mejor prueba de ello es el diálogo de Sam (Shia LaBeouf) con su padre (Kevin Dunn), quien parece que va a dejar su puesto de alivio cómico para sufrir las consecuencias de una invasión a gran escala. Dado que el humor chorra era uno de los grandes aciertos del primer "Transformers" (una película que, muy sabiamente, se negaba a tomarse en serio a sí misma), la decisión de dar un giro hacia lo trágico no parece demasiado acertada. En cualquier caso, habrá que esperar a ver el resultado final. En lo que se refiere a los robots gigantes y über-gigantes, no parece que esta secuela vaya a estar por debajo de las expectativas: los Devastators son tan colosales que sólo una pantalla Imax parece capaz de encuadrarlos, el Caído del título (parpadea y te lo pierdes) se comporta como un hijo de perra realmente peligroso y nuestro Bumblebee tiene un momento heroico en el jardín de los Witwicky. Además, será un placer volver a ver a LaBeouf y Megan Fox en los personajes que les convirtieron en estrellas. El 26 de junio comprobaremos hasta qué punto "Transformers: Revenge of the Fallen" es capaz de repetir los logros de su primera entrega: mientras tanto, sigámonos recreando con el plano final del teaser. A por ellos, tigre![]() El concepto de remake no debería resultarle en absoluto ajeno al primer hombre del saco de la era del sampler. Al fin y al cabo, el primer "Viernes 13" (1980) era una explotación confesa y desprejuiciada de los éxitos terroríficos del momento, desde "La noche de Halloween" (1978) hasta "Carrie" (1976), convenientemente remixados en el primer slasher pensado para el VHS. El propio Jason Voorhees se convirtió en símbolo de la cultura pop y del cine de derribo: mató adolescentes en 3D, se adaptó en los códigos genéricos de la ciencia-ficción, recibió el premio MTV a toda su carrera e incluso protagonizó, junto a Freddy Krueger, su propia ensalada de monstruos. El único paso que le quedaba por dar a un icono trash que fue formándose a lo largo de sus secuelas era ser reformulado de cara a una nueva década. Platinum Dunes, la productora fundada por Michael Bay, ha vuelto a contar con el director Marcus Nispel para resucitar una franquicia herida de muerte (cuando no directamente fallecida). Su estrategia ha sido idéntica a la que pusieron en práctica con "La matanza de Texas" (2004): extraer el ADN de la saga y adaptarlo al espíritu de los tiempos. Si la esencia de Leatherface era el gótico surreal a pleno sol, la de Jason es la zafiedad, los chistes racistas, las tetas y los machetazos contundentes. El resultado quizá carezca de la radicalidad del último tramo del remake de "Texas", pero se inscribe sin problemas entre lo mejor de una saga que sacó a la luz el lado oscuro de las calenturas de campamento. Nispel se aleja de las cabañas y nos introduce en un universo de pasillos subterráneos, plantaciones de marihuana y altares paganos, con las suficientes gotas de humor tosco y unos homenajes tan bien insertados que se convierten en sorpresas para el fan irredento. Lástima que el director no se haya librado del todo de esa farragosidad visual que lastraba su fallida "Pathfinder" (2007), aunque lo compensa con dos planazos que se sitúan en lo más alto del Top Voorhees: el encuentro de la máscara de hockey y el asesinato policial en travelling lateral. En caso de que existiera alguna duda, Jason vive. Y cómo. Friday the 13th (2009) Director: Marcus Nispel. Intérpretes: Jared Padalecki, Danielle Panabaker, Amanda Righetti, Derek Mears. Guión: Damian Shannon y Mark Swift, basado en personajes creados por Victor Miller. Música: Steve Jablonsky. Fotografía: Daniel Pearl. Duración: 97 minutos. Christian Bale y yo hemos acabado, profesionalmente![]() Comunicado de prensa de Sony Pictures:
La desafortunada reacción, como todo el mundo sabe, fue el estallido de pura furia que ha situado al actor en el punto de mira de los humoristas de todo el mundo. Algunos de sus highlights ya han entrado a formar parte del slang internáutico. Verbigracia: "McG, joder, ¿tienes algo que decirle a este capullo?". O mi preferida: "¿Tienes alguna idea de lo que distrae tener a alguien caminando detrás de Bryce (Dallas Howard) en medio de la puta escena? ¡¡DAME UNA PUTA RESPUESTA!! ¡¡¡QUÉ ES LO QUE NO ENTIENDES!!!". Todo esto perpetúa la leyenda negra que rodea a Bale desde que el verano pasado fuera acusado de agredir a su madre y a su hermana tras la premiere de "El Caballero Oscuro" en Londres. De todos modos, ya llevaba tiempo arrastrando una fama de actor complicado, capaz de dejarse físicamente la piel en un papel ("El maquinista", en cuyo rodaje, al parecer, se respiró un buen rollo ejemplar). Lo más curioso de todo este caso es que se haya filtrado solamente el audio. Mi teoría es que la fuente proviene de dentro, es decir, del equipo de "Terminator Salvation", y que no ha filtrado el vídeo completo (imagen y audio) porque la escena en la que Bale "tenía puesta su puta mente" era un spoiler en sí misma. ¿Serán los problemas de rodaje lo último en estrategias de márketing? Para terminar, todo el que necesite más pruebas de que The Baler es una persona intrínsecamente inquietante, que se pase por este gran, gran enlace. Risas y asombro a partes iguales. Goya en la Superbowl![]() La gala de los Goya, ¿eh? De mis cuatro razones para ver el evento, sólo dos acabaron materializándose: el Goya honorífico a Jesús Franco y las piezas de los Muchachos. Por desgracia, ni Nacho Vigalondo (autor de la mejor película española de 2008, por si hiciera falta decirlo a estas alturas) ni Sergio Barrejón se llevaron su estatuilla a casa. Lo cual, sinceramente, apesta. Hubo algunas cosas más que apestaron, pero concentrémonos en lo bueno: el discurso de agradecimiento del tío Jess fue emotivo, vibrante y magnífico, con esa referencia final a los jóvenes que se salen, cortometraje en mano, a partirse la cara con el mundo. Santiago Segura no estuvo nada mal, pero lo suyo hubiera sido que se lo entregara Pedro Temboury. ¡Y un vídeo-resumen del corpus fanquiano un poco más elaborado tampoco hubiera hecho daño! Por suerte, tenemos El Franconomicon. Y mientras los españoles (y Benicio del Toro) se reunían, cual familia Grigui, para ver los Goya en sus televisores, en Estados Unidos la cosa giraba en torno a la Superbowl. Los Pittsburgh Steelers se impusieron a los Arizona Cardinals por 27 a 23, pero un deporte tan aburrido como el fútbol americano no es la razón por la que el llamado Big Game merece la pena: lo mejor, como en tantas otras cosas últimamente, está en la publicidad. Los anuncios de este año han sido generosos en avances cinematográficos, recopilados todos ellos por Apple Trailers (en glorioso Quicktime, por supuesto). La joya de la corona fueron los treinta apabullantes segundos de Transformers: Revenge of the Fallen, plagados de robots gigantes, robots más gigantes, robots über-gigantes y Megan Fox. Otro de los blockbusters clave del próxomo verano, G.I. Joe: Rise of the Cobra, se presentó en sociedad con un teaser sorprendente y muy poderoso, al igual que ese poema épico para reggaetoneros que promete ser Fast and Furious. Si a eso le sumamos la ausente "Terminator Salvation", no tendremos más remedio que admitir que los meses de calor serán especialmente propicios para la acción loca en pantalla grande. Por desgracia, no se puede decir lo mismo de la comedia: ni Year One ni Land of the Lost estuvieron a la altura de los talentos de primera magnitud que intervienen en cada una de ellas. Aunque, ¡ey!, es posible que estén reservando los mejores chistes para los cines. Trío de trailers![]() 1. Twin Peaks: Peak Harder. Tras el desconcertante episodio final de la quinta temporada, dirigido por David Lynch (fragmentos en imagen real) y los hermanos Quay (fragmentos en animación stop-motion), nadie podía aventurar una continuación para lo que empezó siendo un misterio criminal y acabo narrando, en clave de comedia autista, el fin absoluto del mundo. Tampoco era esperable una nueva adaptación al cine: la trilogía que Lynch inició con "Fuego, camina conmigo" (1992) y cerró con "Las alas del amor" (2004) expandió, matizó y dinamitó las claves de una mitología televisiva que cuenta con miles de adeptos en todo el mundo. Sin embargo, la idea de un nuevo reboot, como el que Joss Whedon le ha aplicado a "Star Trek" en uno de los grandes blockbusters del próximo verano, era demasiado tentadora. Este escueto teaser parece dejar claro que Spike Lee no ha optado por el camino fácil, ni tampoco tiene interés en repetir los hallazgos de Lynch: lo suyo apunta más hacia la recreación, en clave de opera rap, de la primera temporada. Brittany Murphy parece un acierto como Laura Palmer, pero está por ver hasta qué punto dará la talla Denzel Washington como un agente Cooper afroamericano. El último plano del trailer, en el que David Bowie vuelve a enfundarse el traje de Phillip Jeffries (personaje clave en las últimas temporadas), parece indicar que esto va a ser más que el remake del clásico "¿Quién-mató-a-Laura-Palmer?". Veremos. Estreno 25 de diciembre 2. Unbreakable 2. M. Night Shyamalan se encuentra en una posición privilegiada como creador: tras el éxito arrollador de su radical "El Incidente" (2008), parece que el gran público está dispuesto a dejarse llevar hasta el final por la magia de este superdotado contador de historias. Su siguiente paso es tan lógico como suicida: regalarnos la prometida secuela de "El protegido" (2000), pero hacerlo a su manera. Parece hasta cierto punto probable que los espectadores no estén dispuestos a pasar dos horas de su vida en compañía de un David Dunn (Bruce Willis) que ha perdido sus superpoderes, pero lo cierto es que aún está por la primera vez que el público de la espalda a Shyamalan, un tipo que parece conocer la fórmula secreta del éxito masivo. Estreno 3 de julio 3. Megalopolis. Los seguidores de Francis Ford Coppola pensaron que nunca llegaría este momento. "Megalopolis" es la película soñada de uno de los directores más influyentes de todos los tiempos: una historia épica de ciencia-ficción en la que Cecil B. DeMille se da la mano con Fritz Lang. No parece descabellado afirmar que Coppola ha rodado la película más ambiciosa de todos los tiempos: no sólo trata de la naturaleza humana y de nuestro deseo de una utopía, sino que también reflexiona acerca de la propia naturaleza del tiempo. El encadenado de primeros planos sobre el que se articula este trailer es realmente apabullante: Nicolas Cage, Al Pacino, Paul Newman, Parker Posey, Kevin Spacey, Lindsay Lohan, Jeff Bridges, Tim Roth, Maribel Verdú, Simon Pegg, Helena Bonham-Carter y Nathan Fillion son sólo algunos de los nombres que han ayudado al director de "Napoleón" (1999) a hacer realidad el trabajo de su vida. Se preveé una batalla con "Avatar" estas navidades: la cinta que gane será la que defina el futuro mismo del medio cinematográfico. Estreno 19 de diciembre Trío de trailers![]() 1. La duda (Doubt): El underdog de la carrera de los Oscar es una de esas películas con tanta clase que agobian. Basada en la prestigiosa obra de John Patrick Shanley (ganadora del premio Pulitzer en 2005), protagonizada por dos actores de talla colosal y una joven promesa dispuesta a superar su prueba de fuego, abalada por el sello de calidad del productor Scott Rudin y nominada a tantos premios (Globos de Oro y Critic’s Choice incluídos) que da incluso vértigo mirar la lista. Muy poquita broma. O quizá no: Shanley adapta su propio libreto, pero no es su debut tras las cámaras, porque ese fue... ¡"Joe contra el volcán"! Sin embargo, que nadie espere encontrar comedia ligera ni romance hanksiano en esta parábola moral sobre la fe, la intolerancia, la culpa y la brutal eclosión del cambio en un ambiente (un colegio católico del Bronx en la década de los 60) especialmente poco propicio. Philip Seymour Hoffman podría llevarse el gato al agua en la próxima ceremonia de los Oscar gracias al padre Flynn, acusado sin pruebas de abusar sexualmente del único alumno negro de la escuela. O quizás vuelva a ser el turno de Meryl Streep, que se aleja todo lo posible de las soleadas costas de "Mamma Mia!" con la siniestra hermana Beauvier. Sea como sea, el trailer parece indicar que Shanley ha conseguido introducir dos elementos que, esperemos, hagan la experiencia un poco menos agobiante: suspense y un afilado sentido del humor. Estreno 30 de enero 2. Adventureland: A diferencia de Robert Pattinson, su compañero de reparto en "Crepúsculo", es posible que Kristen Stewart pueda escapar a la maldición del encasillamiento. "Adventureland" es una tragicomedia nostálgica con un reparto de cómicos excepcionales y absolutamente ningún vampiro a la vista, por lo que puede ser un paso en la dirección correcta. También es la segunda película de Greg Mottola, alumno de la escuela "Arrested Development" que en 2007 estrenó la que posiblemente sea la producción Appatow más redonda, "Superbad". Una vez más, Mottola planea extraer las risas de una potente carga autobiográfica. Él mismo se ha encargado del guión, inspirado en ese edénico primer trabajo que comparten casi todos los que han sido adolescentes en California: un puesto de mantenimiento en Disneyland. Desde John Lasseter hasta Steve Martin, prácticamente todos los que trabajan en el parque al acabar sus estudios recuerdan esa época como una de las mejores de sus vidas (para más información, Mouse Tales, de David Koening; y "Zombis en Disneyland", work in progress de un servidor). Secundarios de lujo como Ryan Reynolds, Bill Hader o Kristen Wiig se encargarán de poner el humor en la historia de amor protagonizada por Jesse Eisenberg y la mencionada próxima ex-señora Ceballos, Kristen Stewart. Historia de amor en la que, esperemos, no habrá vuelos por las copas de árboles. Ni partidos de baseball vampírico. Estreno 2009 3. X-Men Origins: Wolverine: Lo sé, este trailer lleva siglos circulando por la Red, ya nos lo sabemos de memoria, no es una novedad, este blog le está volviendo a hacer perder el tiempo a sus lectores, debería darme vergüenza. ¡Pero! "El Emperador de los Helados" siempre va un paso más allá y, por tanto, ha descubierto claves que pueden pasar inadvertidas en un primer visionado. Por ejemplo, que el pasado de Lobezno sigue paso a paso las pautas marcadas por los tebeos clave sobre el personaje: Logan saca por primera vez sus garras óseas ante el cadáver de su padre ("Origin", de Paul Jenkins y Joe Quesada), combate en los conflictos bélicos más señalados de la historia reciente (las dos guerras mundiales, no así la Guerra Civil estadounidense), disfruta de un retiro con su amada Silver Fox en los bosques canadienses hasta que Dientes de Sable la mata en su cumpleaños (uno de los momentos cumbre de la etapa Claremont)... Todo está en este trailer, aunque también se han añadido algunos cambios. Para empezar, Victor Creed (Liev Schreiber) es hermanastro de Logan y nunca utiliza su nombre de guerra. Además, todo el rollo de "Arma X" ha sido adaptado para mantener la continuidad con la trilogía mutante, "X2" a la cabeza. No obstante, nada de eso importa cuando tenemos a un Hugh Jackman pulverizando su propio récord de tiempo en pantalla sin camiseta y subiéndose a un helicóptero desde su moto. Eso sí, la superpoblación de tipos poderosos que se ve en el trailer no es buena señal: si se supone que el spin-off iba a servir para centrarse en el único mutante que realmente nos interesa, ¿por qué le involucran con pesos pesados como Gámbito (Taylor Kitsch) o Deadpool (Ryan Reynolds)? Por no hablar de los cameos que esconde este trailer: utiliza la pausa líquida de Quicktime para detectar a un niño con los ojos vendados y a una niña rubia que se transforma en diamante... Estreno 1 de mayo Central City grita![]() Es probable que "The Spirit" sea el estreno navideño más heterodoxo e imprevisible de todos los tiempos. Lo que quiero decir es que la película ya es una rareza por sí sóla (debut como director en solitario de autor de cómics medio majareta, versión ultrasexualizada y fantasmagórica del tebeo norteamericano más influyente del siglo XX, Sam Jackson llorando lágrimas negras), así que la decisión de estrenarla el 25 de diciembre ya linda con lo enfermizo. Por supuesto, me muero de ganas por verla, pese a que las primeras críticas no sean precisamente alentadoras. Hay un reproche que me parece muy curioso: ¡"The Spirit" parece "Sin City 2"! Y me parece curioso que se lleven las manos a la cabeza cuando es absolutamente comprensible, dado que Frank Miller aprendió todo lo que él consideró que debía saber sobre el cine en el set de "Sin City". Por tanto, es normal que utilice esos recursos para trasladar y adaptar el imaginario de su admirado Will Eisner a la gran pantalla, un imaginario que, por cierto, era puro género noir hiperbolizado (como "Sin City"). Cuento todo esto como mero pretexto para enlazar esta alucinante galería de carteles alternativos, obra de los alumnos del Instituto Europeo di Design. El ganador se lleva un viaje a Los Angeles, así que buena suerte a los miembros del jurado, porque la cosa está realmente complicada. El drama sobreactuado![]() Una expresión de vergüenza dibujándose en el rostro de una actriz aficionada mientras, sin un atisbo de convicción, intenta recitar sus líneas. Un marido infiel que contempla cómo su abnegada familia le ha preparado una fiesta sorpresa por su cumpleaños. Una ama de casa que se adentra voluntariamente en el bosque que separa su complejo residencial del mundo exterior. "Vía revolucionaria" (1961), primera y magistral novela del escritor torturado Richard Yates, está llena de imágenes cargadas de resonancia, de pequeños detalles que parecen manchas casi inapreciables en la lujosa moqueta de la América de Eisenhower. Yates, bautizado como el gran cronista de la Era de la Ansiedad, trabajaba en un área que también recorrió John Cheever: los suburbios, esos confortables e inmaculados paraísos del bienestar que, como sucedía al comienzo de "Terciopelo azul" (1986), esconden un infierno de hormigas bajo sus mantos de césped recién cortado. El secreto de "Vía revolucionaria" no sólo estaba en los detalles, sino también en la sutileza de su prosa: la de los Wheeler (familia nuclear que parece el reverso explícitamente tenebroso de una comedia de Doris Day y Rock Hudson) es una tragedia imperceptible, una lenta erosión del Sueño Americano en un contexto que asfixia la individualidad y pulveriza lo diferente. Yates escribió una novela de horror con los recursos de una sitcom como "Embrujada", descubrió un cadáver pudriéndose de forma horrible al fondo de una ilustración de Norman Rockwell, llevó el Apocalipsis a un cuadro de Edward Hopper. En su crítica de "Vía revolucionaria" para "The New York Times" (9 de abril de 2000), Richard Ford describió la novela como American Beauty (Circa 1955). En ese sentido, resultaba casi inevitable que Sam Mendes se fijase en Yates a la hora de planificar su segundo intento de rodar la Gran Película Americana. Revolutionary Road, adaptación lujosa, notable y con hambre de Oscar, es un hueso duro de roer para cualquier crítico: por un lado, supone una de las aproximaciones más certeras a los llamados Virgilios de los subirbios (Cheever, Updike o el propio Yates) que jamás nos ha dado el cine; por otro, ejemplifica de manera diáfana la imposibilidad de traducir la sutileza de un medio a otro. Lo que en el original era un drama imperceptible es aquí un drama sobreactuado. Y no sólo por las toneladas de energía que Leonardo DiCaprio y Kate Winslet ponen en sus peleas conyugales, sino por esa tendencia al subrrayado que ha caracterizado al cine de calidad en este 2008: la película ofrece explícitamente todas las claves para interpretarla, convirtiendo toda sutileza en un auténtico grito. Cabe preguntarse si el problema no estará en el propio medio de expresión, si la única manera de adaptar "Vía revolucionaria" al cine era convirtiéndola en un drama ostentoso y explícito. Si, en suma, el mal llamado séptimo arte no será impermeable a todo aquello que convertía a Yates en el (o en un) gran novelista americano. Sea como sea, "Revolutionary Road" es la mejor adaptación que Hollywood ha podido hacer de un material que, definitivamente, no estaba hecho para Hollywood. Logomanía![]() Este interesante post de Neatorama bucea en el origen secreto (o no tan secreto) de los logos de los grandes estudios hollywoodienses. Es curioso como las majors originales que han llegado hasta nuestros días lo han hecho manteniendo un respeto casi total por sus respectivos emblemas: el escudo de Warner Bros. fue el único que desapareció durante un tiempo (concretamente, de 1972 a 1984), pero tanto la montaña de la Paramount como la señora de Columbia se han mantenido intactas a lo largo de las décadas. Otra cosa muy distinta son las ocasiones especiales en las que una película modifica, de manera excepcional, el logo del estudio. Quizá el ejemplo que nos viene antes a la cabeza sea Indiana Jones, cuyas aventuras siempre se abren con una montaña que, de algún modo, se superpone al logo de la Paramount: una cordillera peruana en "En busca del arca perdida", un grabado en "El templo maldito", una formación rocosa en "La última cruzada" y (¡alerta geek! ¡Alerta geek!) un montón de tierra con un perrillo de las praderas dentro en "El Reino de la Calavera de Cristal". Un director aficionado a jugar con los logos es Tim Burton, que en "Eduardo Manostijeras" situó una tormenta de nieve sobre el emblema de la 20th Century Fox y en "Mars Attacks!" escondió a un platillo volante en los cielos dominados por el escudo de Warner Bros. La trilogía de "Matrix" también jugó con esos mismos cielos, que se tiñieron de rojo para "Trabajo de sangre" y cambian con cada nueva entrega de "Harry Potter". El globo terráqueo de la Universal sufrió los efectos del cambio climático en "Waterworld" y vio zarpar las naves al principio de "Serenity", pero es posible que el que más modificaciones puntuales haya sufrido sea el de la Fox: sumó un siglo para "Futurama", se congeló para "Ice Age", fue visitado por Ralph para la película de "Los Simpson" y se escondió tras el telón de "Moulin Rouge", en la que quizás sea la forma más inteligente y encantadora de personalizar un logo que hayamos visto hasta la fecha. ¿Me dejo alguna importante? Los Coen inéditos![]() "Quemar después de leer", una de las películas del año, supone la primera colaboración entre los hermanos Coen y Brad Pitt, pero este encuentro estuvo a punto de producirse mucho antes. JoBlo acaba de publicar el asombroso (a falta de un adjetivo mejor) guión de "To the White Sea", adaptación de una obra del poeta y novelista James Dickey. Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, esta comedia sin chistes y casi silente tenía su mejor (y única) baza en el entusiasmo que Pitt mostró por protagonizarla: los Coen creyeron que su presencia sería suficiente para que los estudios aceptasen un presupuesto de 60 millones de dólares. Por desgracia, no lo fue. Es posible que "To the White Sea" sea el proyecto malogrado de los Coen más interesante, pero no es el único. He aquí una pequeña guía de lo que pudo llegar a ser y no fue en su carrera: Hail Cesar Suburbicon Old Fink The Second Coming Cuba Libre Una película de perros Batman Scarlett Johansson![]() En "Gomorra: Un viaje al imperio económico y al sueño de poder de la Camorra" (Debate), Roberto Saviano reflexiona sobre la fascinación que ejercen las películas de mafiosos sobre los más bajos estratos de la organización criminal napolitana. La diferencia, lamenta el autor, es que muchos parecen no darse cuenta de que siempre hay un momento en que la cámara deja de grabar y Joe Pesci se seca la sangre falsa de la cara. En que el doble de Al Pacino sale de la piscina y su asistente le pone un albornoz. En suma, el cine siempre mitifica una figura que, en el caso de la Camorra, no tiene nada de mito: en el mayor de los casos, incluso tiene más de mártir. La prestigiosa adaptación cinematográfica de la obra de Saviano, que lleva desde la semana pasada dignificando nuestra cartelera, le debió plantear algún dilema al autor: su mirada analítica y su voluntad sociológica corrían un grave peligro de convertirse en un espectáculo frenético en la gran pantalla. Sin embargo, nada más lejos de la verdad, porque el director Matteo Garrone (responsable de la perturbadora "L’imbalsamatore") ha conseguido rodar una de las escasas películas sobre la mafia que rechazan frontalmente todo lo que esta pueda tener de seductora. Resulta muy significativo que en "Gomorra" nunca veamos las altas esferas del crimen organizado, sino solamente la base de la pirámide o sus manifestaciones más sutiles. Una película de la mafia en la que apenas se ve a la mafia. Los personajes no hacen ninguna mención explícita a una estructura que jamás se manifiesta como tal, sino que la llevan en su ADN, forma parte del ambiente (tóxico) que respiran. La única conexión real de estos hombres con el mundo del cine es accidental y muy lejana, representada en la novela por Angelina Jolie y en la película por Scarlett Johansson. Resulta paradójico que incluso una aproximación tan implacable, áspera y desaliñada a los bajos fondos napolitanos haya acabado siendo asimilada por sus protagonistas en la vida real: desde hace unos días, la Camorra ha puesto en circulación una versión pirata del DVD, en la que se eliminan unos rótulos finales incómodos y, por supuesto, la banda de subtítulos (que hace comprensible la película para el espectador italiano de fuera de Nápoles). El hecho de que la mafia esté traficando con la película en lugar de amenazar de muerte a sus responsables (como hizo con Saviano) nos lleva a pensar que esa fascinación por el cine de la que hablaba el escritor no conoce límites. Es posible que los dirigentes de la Camorra se sientan tan orgullosos de tener su propia película que no les importe demasiado si salen o no bien parados en ella, cosa que nunca ocurriría con una obra literaria, ni siquiera con un best seller mundial. Es, no obstante, probable que todo tenga que ver con un cinismo mercantil que a nadie sorprende ya. "¡James Tiberius Kirk!"
Tras los primeros rumores, las primeras fotos y un evento con JJ Abrams al que no pude ir (¡ah! ¡nstch!), el teaser trailer de Star Trek ha sacudido de arriba a abajo la cabeza de todo fanboy federado. Por supuesto, algunos de ellos no están demasiado entusiasmados: de hecho, la reconceptualización (o lavado de cara) que Abrams, Orci y Kurtzman le han aplicado a la saga ha estimulado a algunos a sacar sus figuras articuladas de su puente de mando a escala, como acto de rebeldía. El comienzo del trailer parece dejar claro que este no es el "Star Trek" que conocemos, con un Kirk adolescente pisando el acelerador en una polvorienta carretera de Iowa. La idea es devolver la mitología de Gene Rodderberry al mundo real, hacerla más accesible para el recién llegado, después de una última hornada de películas demasiado exigentes para el no aficionado. De todos modos, lo que parece proponer el creador de "Alias" es algo más que un reseteo de la saga: al incluir el viaje en el tiempo como motor de la trama, la undécima película de "Star Trek" no teme trastocar la continuidad ni cambiar de manera radical las reglas del juego. Por ejemplo, los romulanos: todo trekkie sabe que el primer humano en establecer contacto con uno de ellos fue Kirk, pero un Kirk mucho más maduro que el vemos aquí (el Kirk Shatner, para entendernos). El villano de esta nueva aventura, interpretado por Eric Bana, viaja al pasado para alterar las cosas, presumiblemente motivado por su etapa cautiverio en una prisión klingon —son difíciles de detectar, pero "El Emperador de los Helados" garantiza que aparecen en el trailer—. Por supuesto, el Spock Nimoy también volverá a sus años en la academia, abriendo todo un universo de paradojas que parece pensado para deslumbrar al recién llegado... y entusiasmar al veterano. Porque este último también ha sido tenido muy en cuenta, como sugiere la presencia de la USS Kelvin y del Capitán Pike, interpretado por Bruce Greenwood y de vital importancia para las bases del universo trekkie. Así que es posible que los fans airados quieran volver a colocar sus muñecos en el puente de mando y dejarse seducir por un avance estimulante y potente como pocos: trepidante, espectacular y rematadamente cool, "Star Trek" resucita el interés del cinéfilo y se perfila como uno de los mayores placeres del próximo verano. Beam me up, JJ! Extra-Wall•ELas películas del año se preparan para el circuito del cine en casa, y lo hacen con extras realmente sabrosos. A la espera de contemplar ese intrigante montaje lineal de "Los cronocrímenes" (17 de diciembre), ya tenemos el tradicional corto de Pixar que va a acompañar a "Wall•E" en su edición en DVD y Blu-ray. Huelga decir que es soberbio. "Burn•E" es algo así como el Rosencrantz y Guildenstern (los dos en uno) de la historia, un adorable working class loser robótico que también sabe un par de trucos chaplinescos para robarnos el corazón... y desencajarnos la mandíbula. Pinchad arriba para ver ya esta pequeña y adorable joya, que estará disponible en alta calidad a partir del próximo 5 de diciembre. ACTUALIZACIÓN: Parece que las fuerzas de BnL han actuado deprisa y ya han retirado "Burn•E" de la circulación. Si has sido realmente rápido y te dio tiempo a verlo, enhorabuena. Si no, habrá que esperar al viernes 5. Mi teoría favorita![]() En su último post, Vigalounge enlazó una ilustración de la revista neozelandesa "The Lumiere Reader", en la que se veía a dos personajes de "Los cronocrímenes" extrañamente fusionados. Su director escribía: "Es curioso, en cierta manera podría apuntar a algunas de las teorías más demenciales que he escuchado acerca de la película, como la que sugiere que el personaje de Bárbara y el mío podrían ser el mismo". Como entusiasta de las teorías descabelladas, tengo que decir que esta es muy buena. Casi tanto como algunos de mis highlights: el Dr. Lecter es Santanás (volved a ver "Hannibal" con esta idea en mente), "Donnie Darko" es un remake perverso de "E.T.", Padmé y Obi-Wan son amantes, el Joker de "El Caballero Oscuro" es tan sólo un secuaz de otro villano... De todos modos, nada es comparable a mi teoría favorita. ¡La madre de todas las teorías! ¡El acabose! ¿Estáis preparados para ella? Pues bien, allá va. James Bond es un agente doble. Es posible que ahora, en los tiempos de "Quantum of Solace", casi nadie se acuerde, pero 007 era el hombre que surgió del frío. De la Guerra Fría, concretamente, un periodo en el que el espionaje era una herramienta fundamental para mantener el status quo entre ambos bloques. En semejante contexto, Bond sólo podía ser dos cosas: un traidor a la patria o el agente más inepto que jamás trabajó para el MI6. Como el propio Roger Moore ha explicado en más de una ocasión, la clave del espionaje está en pasar desapercibido, no en entrar cada noche en uno de los casinos más lujosos de Europa e ir dándole tu nombre (repitiendo bien alto el apellido) a todo el mundo. De hecho, algunos camareros no sólo conocen a nuestro hombre, sino que ya saben incluso qué bebida servirle en cuanto lo ven entrar. Su profusa lista de conquistas tampoco encaja en el perfil silencioso que se le supone a un espía. Peor aún, Bond lleva décadas costándole muy caro a su gobierno: no sólo exige y destruye tecnología punta en cada una de sus misiones, sino que también estrella una media de 1,6 coches en cada nuevo destino (y no cualquier coche: 007 no conduce otra cosa que no sea un Aston Martin o un BMW). ¿Cómo se puede interpretar esta estrategia, sino como un plan calculado para dinamitar el dinero de los contribuyentes y, por tanto, hundir la economía británica? Y no sólo, pues el objetivo final de Bond parece ser el colapso de la economía occidental en pleno: cada vez que mata a un empresario multimillonario (su enemigo más común), miles de puestos de trabajo desaparecen de golpe. En resmen, si su actitud de desvergozado conquistador amoroso hasta las cejas de vodka martinis no parece propia de un agente secreto del más alto nivel, es porque forma parte de una calculada estrategia para garantizar el triunfo de la Unión Soviética. Por supuesto, existen más teorías, y es muy posible que "Solace" estimule algunas más para este nuevo milenio (de hecho, la mía sólo se puede aplicar a la etapa pre-"Goldeneye"). Si tienes la tuya, eres libre de dejar constancia en los comentarios de este blog, pero, por favor, nada de teorías de "Lost". Todos sabemos que no es más que una realidad alternativa provocada por el primer viaje en el tiempo de la vieja que conoce a Desmond. ¡Hacia arriba!
Después de alcanzar el firmamento (e ir un poco más allá) con su último trabajo, Pixar se enfrenta a un reto singular: la vida más allá de "Wall•E". No es una situación fácil, ya que incluso una obra con la clase y la sofisticación de "Ratatouille" palidece un poco en comparación con la que, salvo algún improbable seísmo de última hora, es la película del año en "El Emperador de los Helados". En otras palabras: la casa que Buzz construyó ha puesto a su público en contacto con un grado tan supremo de maravilla que cualquier esfuerzo posterior corre un gravísimo riesgo de saber a poco. Pixar ha tocado techo en este 2008, pero lo más difícil (que no es llegar, sino mantenerse) viene ahora. En esta tesitura nos llega el primer trailer de "Up", la película que va a tener que luchar contra el fantasma de Wall•E a partir de mayo de 2009. Y, tras dos minutos que suponen una clase maestra de encanto y sentido de la maravilla, queda claro que es una situación injusta. Co-dirigida por Pete Docter, "Up" es una película en la que un anciano se va a explorar los secretos de la jungla sin abandonar la comodidad de su hogar. Cientos de globos de colores no se merecen ser mirados con lupa por cientos de blogueros ridículamente estrictos, sino que más bien nos invitan a dejarnos llevar. En una entrevista reciente, John Lasseter aseguró que "Up" contiene una celebración de la aventura realmente emotiva (el protagonista, al que Edward Asner presta su voz, está cumpliendo el sueño de su mujer fallecida), además de una historia de amistad entre un anciano y un niño que, según asevera el director de "Cars", está pensada para no levantar ni una suspicacia entre los espectadores más cínicos. Quizá debamos hacernos a la idea, desde ya mismo, de que lo de "Wall•E" será irrepetible: de hecho, lo mejor que le puede pasar a "Up" es que no sea ni mejor ni peor, sino distinta. La comedia de la inocencia![]() Will Ferrell y el director Adam McKay llevan juntos el suficiente tiempo como para poder hablar de un modelo de comedia propio, capaz no sólo de mantener durante noventa minutos la potencia y el nivel de delirio de un buen sketch del "Saturday Night Live" (donde ambos velaron sus armas), sino también de manejar como nadie todos esos recursos que logran arrancar auténticas carcajadas en la platea. Lejos de acomodarse, ambos han seguido una estrategia bastante arriesgada: colocar a sus protagonistas en entornos cada vez más realistas, menos caricaturizados. En la irrepetible "Anchorman: The Legend of Ron Burgundy" todo era deliciosamente absurdo, pero en "Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby" ya se notaba una intención de enfrentar la extravagancia de Ferrell a un entorno hostil. "Step Brothers", que recupera a ese John C. Reilly cómico que nació en "Talladega", es la culminación de ese discurso: los dos protagonistas, tipos de cuarenta años que actúan como si tuvieran catorce, no paran de darse golpes contra un mundo que les pide que maduren. No obstante, que nadie piense que Ferrell y McKay han añadido un toque de amargura a su fórmula, porque todo sigue siendo tan desprejuiciadamente chorra como siempre. "Step Brothers" es la gran comedia de la inmadurez, pero también de la inocencia: el impresionante dúo protagonista logra hacer que sus personajes sean adorables, en lugar del par de energúmenos enervantes que deberían haber sido sobre el papel. Al igual que en las primeras comedias de los Farrelly ("Dos tontos muy tontos" y "Vaya par de idiotas"), en "Step Brothers" se notan los ecos de toda una tradición que, probablemente, naciese con Los Tres Chiflados: de hecho, el grito histriónico y las hostias son las principales armas con las que Ferrell y Reilly sostienen prácticamente todo el peso de la película. Sin embargo, la intención oculta de esta descacharrante comedia es, por sorprendente que parezca, la de hacer una comedia familiar. La cita de George W. Bush con la que se abre el fuego (de las risas) sirve para dejar claro que Ferrell y McKay van a despedazar la idea de familia en una sociedad profundamente inmadura... para luego reconstruirla. A su manera. La mayor parte de la crítica española ha caído en el error de considerar "Step Brothers" como una producción quintaesencial de Judd Apatow, ignorando por completo uno de los discursos más importantes de la comedia actual. Es cierto que el director de "The 40 Year Old Virgin" ejerce de productor, pero ahí acaba su parcela de responsabilidad en una película que, por si fuera poco, contiene un mensaje diametralmente opuesto al de "Knocked Up": si allí el idiota acababa descubriendo a la persona gris y responsable que habitaba en su interior, aquí (en un inspiradísimo clímax musical) los protagonistas nos ayudan a descubrir al idiota que habita en nuestro interior gris y responsable. No hay proceso de madurez, ni tampoco una redención con sabor a claudicación: "Step Brothers" es el triunfo majestuoso de la chorrada. Halloween Double Feature: Noel
La novia de Frankenstein (1935). Nada mejor para abrir la velada que un toque de distinción y de buen gusto, una cinta clásica que vaya abriendo el fuego mientras todos los invitados acaban de llegar y las bebidas empiezan a subir. "La novia de Frankenstein" es, al mismo tiempo, la cumbre de toda una manera de entender el cine de terror y una obra adelantada a su tiempo: el prólogo, que recrea esa legendaria noche tormentosa en Villa Deodati, es una cegadora lección de metalenguaje, en la que se reescribe el final de la primera parte y se dan astutas pinceladas de metaficción (Elsa Lanchester es, al mismo tiempo, creadora y novia del monstruo). James Whale echó el resto en una secuela que corrige y mejora todo lo que hacía única a la original, empezando por su retorcido sentido del humor (el Doctor Pretorius, cumbre de la perversión filogay, es todo un hallazgo en ese sentido) y culimando con esas inmersiones en lo surreal que tan bien representan los humúnculos conservados en frascos. El fascinante clímax final, con su subtexto de sexo chungo, deja para la posteridad a una icónica Elsa Laschester, suprema sacerdotisa de un nuevo mundo de dioses y monstruos. [IMDb] Suspiria (1977). Ahora que el espíritu de Halloween ha poseído a todos los invitados, ahora que las bebidas y demás sustancias paganas empiezan a hacer efecto, ahora es el momento de dejarse llevar por la experiencia límite del terror lisérgico. Es el momento de "Suspiria", obra maestra de Dario Argento, cuyo barroquismo estilístico nunca había estado tan afinado como en este asombroso, desconcertante catálogo de excesos (no en vano, está inspirado en un ensayo de Thomas De Quincey). Hay una manera alternativa de interpretar este slasher sobrenatural de damiselas en peligro, y es concebirlo como un juego de bebidas: cada muerte grotesca y elaborada que Argento narre con su exquisito gusto por el detalle, un trago de absenta. Y cada vez que aparezca en pantalla Miguel Bosé, un chupito de tequila. Tus invitados nunca olvidarán la velada. [IMDb] - Por Noel, de "El Enterrador de los Finados". Halloween Double Feature: Jose
Muñeco diabólico (1988). Si compras discos en la calle, como ya sabrás, estás matando el negocio de la música. Si lo que compras es un muñeco, estás poniendo en peligro tu vida y la de tus seres más queridos. Dejando aparte el alegato anti piratería subyacente y la crítica a la mercadotecnia desaforada (la extensa gama de productos Good Guy), "Child’s Play" comienza retratando la enfermiza y simbiótica relación de un tierno infante con el juguete que desea intensamente. Este hecho tan típicamente infantil no debería suponer ningún problema, claro, siempre y cuando el jueguete en cuestión no esté poseído por el alma de un psicópata con estudios superiores en vudú. A partir de ahí, la cinta se permite jugar al falso despiste durante la mitad del metraje para terminar revelando progresivamente a un muñeco sádico e increíblemente expresivo en su maldad, creando, de paso, uno de los iconos más reconocibles y temibles del terror moderno. [IMDb] Esta última afirmación nos lleva, invariablemente, al segundo y principal acto de mi noche de Halloween, Pesadilla en Elm Street (1984). Por ser el acta fundacional de una de las sagas más excitantes, ya no del cine de terror, sino del cine a secas; por crear a Freddy Krueger (aquí todavía Fred, aún no era de la familia), el personaje que pobló las pesadillas reales y ficticias de toda una generación; por esos sueños opresivos, por el baño de sangre de Johnny Deeo, por Heather Langenkamp en la bañera, por... ¿hace falta seguir? [IMDb] - Por Jose María Aznar. A modo de extra, Jose también recomienda Do They Know It's Halloween?, una supercanción benéfica que, hace tres Halloweens, reunió a artistas como Beck, Feist, Elvira o Karen O. He aquí el youtube. Halloween Double Feature: Sark
Odio cuando me hacen elegir. Especialmente si hay múltiples opciones correctas. Sólo conozco dos formas de realizar la selección de películas para Halloween, planificándolo con un mes de antelación o rascando de entre el cajón de saldos infectos. Así que... ¿cómo elegir un buen programa doble? Hay tantas opciones... Desde un doble Wilde ("Terrorífica Luna de Miel" / "El Jovencito Frankestein") a un programa de diversiones ("Re-Animator" / "El convento") o unidos por el título (¡¡¡hay dos "Alone in the Dark"!!!), por el género ("La Pequeña Tienda de los Horrores" / "The Rocky Horror Picture Show") o por la productora ("Dr. Terror" / "La Calavera del Marqués")... Creo que lo peor del asunto es la elección en sí así que centrémonos en algo concreto. Por ejemplo los ’viejos maestros’. S Escalofrío (1959). William Castle siempre se mereció un monumento, lo que no quita que ya se llevara algo parecido con “Matinee” de Joe Dante, y se lo merece por películas como está. Si el cine de monstruos se ha construido sobre algún lugar común ese ha sido el del gigantismo. Castle le supo dar la vuelta Y respetarlo. A la vez. La idea de un pequeño parásito que se alimenta del miedo es sólo la mitad del asunto gracias al uso del “gigantismo” que logra convertirlo en un bicho grande que no necesita ser gigante. Alimentándose del miedo de la gente –y si hoy se hiciera la película se hablaría de lectura política- el gran Castle logra, además, meternos en un juego de cine y metacine en el que gritar no sólo es divertido sino que es bueno y necesario. Es una pena que no podamos ver la película en uno de esos cines de entonces para que la sensación –y la diversión- fuera completa. También es una pena que no dispongamos del Gadget de turno –en este caso una butaca que daba “descargas”- para poder llegar a disfrutar del concepto de diversión en el cine que demostraron tener hace ya 50 años. [IMDb] S In-Natural (The Stuff) (1985). Resultará sorprendente a alguno el señalar como un “viejo maestro” a Larry Cohen con una película del año 85. Quizá cronológicamente pueda no parecernos tan antiguo pero viendo la película se aprecia una forma de hacer las cosas que le sitúa directamente con esos directores sin miedo a las grandes historias extrañas. En un Halloween como este en el que "High School Musical 3" puede ser la película más vista conviene no olvidar a estos auténticos hombres-orquesta del cine que dirige, guioniza e, incluso, produce. Quizá más conocido pro su saga “It’s Alive”, o más referenciado por la curiosa “Q, la serpiente voladora”, es “The Stuff” / “Innatural” / “La Sustancia Maldita”… mi elección por tres motivos claros: Hay una cierta unidad con respecto a la anterior película también en la “amenaza” y cómo se alimenta de al gente, se trata de una película mucho más desmadrada que las anteriores –por difícil que parezca- y sirve, además, como contrapunto dulce e irónico sobre “La cosa” de John Carpenter [Con quien podría haber formado otro interesante programa doble] al mostrarnos a un informe ser decidido a conquistar la tierra gracias a su peculiaridad: Es un Yogur Mutante Controla-Cerebros Intraterrestre. Malvado, por añadidura. Y desde ahí se habla de la adicción, se ridiculiza a los militares o se exponen las vergüenzas del capitalismo y la familia, todo con un tono de farsa más que notable. [IMDb] S Así que ahí lo tenemos, monstruos, dobles lecturas, diversión, risas y un par de señores a los que nunca se reivindicará lo suficiente. ¡¡¡Feliz Halloween!!! S - Por Sark-o-Rama. Halloween Double Feature: Vieja Mofeta
Sleepy Hollow (1999). Siempre he asociado Halloween con el terror gótico y los "Classic Tales of Horror" mucho más que con todo la parafernalia pirotécnica de slashers, zombies y compañía (¡que me pirra, ojo!). La leyenda de Sleepy Hollow y el jinete sin cabeza siempre será, para mi, el gran pilar sobre la que la tradición del Halloween moderno está asentada. Todo muy "Scooby-Doo", con el jinete recortado contra la luna, espada en mano y el Jack-o-Lantern (ver diccionario) por cabeza. Este último elemento, omitido en la película de Tim Burton que, pese a sus fallos (toda la trama detectivesca me perece superflua), logra crear esa atmósfera agobiante de las pequeñas comunidades acechadas por un asesino implacable. El ambiente de las primeras colonias, letras escarlatas, ‘Nathaniels’, ‘Fenimore Coopers’, con todos los vecinos, familiares entre ellos y tropecientos apellidos holandeses. Y Jeffrey Jones, y Miranda Richardson, y Martin Landauuu, y los dos Christophers, Lee y Walken – as the Hessian. [IMDb] La noche del Demonio (1957). El gran clásico de Tourneur, al margen de su trilogía ("Yo anduve con un zombi", "La mujer pantera", "El hombre leopardo") es para mí la cumbre del cine de terror llamado ‘ambiental’ (que no ‘de ambiente’ –por ejemplo "La lengua asesina"-). A favor: una criatura aterradora a pesar de que tenga cara de perro, rodada en un asfixiante blanco y negro, y con los efectos de humo más cutres pero efectivos que recuerdo. Una trama que muchos han calificado de moralmente ambigua (bajo el argumento que hace apología de la brujería –vamos, como Harry Potter) y unos personajes míticos, así como su banda sonora. Quizá no acojone tanto ya, pero acabas con el regusto típico de las grandes pelis. Masterpiece! [IMDb] - Por Vieja "Ia! Ia! Cthulhu fhtagn" Mofeta. Halloween Double Feature: Salanova
L’aldilà (1981): "L’aldilà" (o más conocida para los españoles como "El más allá") es una de las indudables obras maestras que Fulci hizo junto a Dardano Sachetti como coguionista. Pues, bien, como indicó muy bien Absence, es una especie de exploit de "Inferno" (1980, Dario Argento) pero genuinamente fulciana, y contiene una cantidad de planos terroríficos perfectos: arañas devorando a un hombre, ojos saltones en blanco, una crucifixión, perro devorando a una mujer ciega (sí, una idea calcada de la perfecta "Suspiria"), etc. Es en su final cuando realmente llega al punto álgido de su perfecta atmósfera malsana, cuando realmente la película de Fulci llega al horror puro, a la perfección: nuestra realidad se ha transformado en el infierno, ciegos y solos junto a los muertos. Atrapados en una maldición. Ese final que parece traducir los textos de Lovecraft, redondea una de las mejores películas de terror que haya existido, y por lo tanto, imprescindible para una noche de Halloween como Satán manda. [IMDb] The Devil Rides Out (1968): Una sesión perfecta de Halloween debería contener, al menos, un film de la Hammer. Qué mejor que una de las películas dirigidas por Fisher, y guionizada por un titán como Richard Matheson. "The Devil Rides Out" es una aventura de terror gótica entretenidísima de la Hammer, aunque difiere de los habituales personajes característicos. En el film encontramos a un Christopher Lee como perfecto héroe aristócrata en me |