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Los archivos de EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

Mi psicópata favorito: Señor Toldo

Siento resultar acaparador, pero mi apuesta en términos de psicopatía es un juego de doble o nada. Es la distancia que separa a Abel de Patrick Bateman. Una distancia tanto temporal (en términos de progreso) como de posibilidades económicas, de clase. Abel vive en las afueras de una gran ciudad y de un dudosamente rentable negocio de barrio. Su escape es reflejarse por encima de la situación de los demás, su forma de socialización el puteo. El asesinato frío e indiscriminado (y manual y "limpio") de gente aleatoria, de su misma condición, no hace más que formar parte de ese patrón de conducta, llevado hasta sus últimas consecuencias. Patrick Bateman ha conseguido un estatus económico y social que ya le sitúa directamente en la periferia de la cumbre de la pirámide. Lo cual no significa que no deje de estar sometido a similares alienaciones que Abel; simplemente, lo que en uno son los compromisos de cena con la pareja y los amigos, en el otro es la diferencia de sabor entre Crystal y Evian. Bateman mata y mutila (con explicitud hemoglobínica, malsana y paramisógina en la pluma de Ellis) también por reafirmación, pero sobre todo por divertimento. Es su hobbie tanto como Huey Lewis & The News. Es el role model ideal de Abel, su posición a conseguir. Del proletario de la estrangulación al burgués del decapitamiento con hachazo. Ambos, en carrera ascendente hasta la punta de la pirámide, donde matar, aniquilar al azar, ya ni siquiera es una cuestión, sino un reflejo más: "I must, I must be God".

- Por el Dr. Jekyll y Mr. Toldo

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1 comentario

Libertino -

Hostia que buena Las horas del día...
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