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Una comedia romántica. Con zombis

Una comedia romántica. Con zombis Ahí va el artículo sobre "Shaun of the Dead" (o "Zombies Party") que escribí para la AB de diciembre. Si no fuisteis a verla al cine sois unos malhechores, pero ahora podéis redimiros gracias a su prematura salida en DVD. Espero que estas necias líneas que vienen a continuación os convenzan para hacerlo:

ZOMBIES PARTY: UNA JUERGA DE MUERTE

El 2004 ha sido un año repleto de muertos vivientes: desde el cachondeo de “Una de zombies” hasta la acción desenfrenada de “Resident Evil: Apocalipsis”, pasando por la reedición en DVD del “Zombi” de Romero y su excelente remake. Y por si todo esto fuera poco, Simon Pegg se encarga de poner la nota british con “Zombies Paty”, la comedia más bestia del año

Si tenemos en cuenta los poco ilustres precedentes de Cannon & Ball y Kevin & Perry (populares parejas de cómicos televisivos británicos que se estrellaron estrepitosamente al pasarse al largometraje), Simon Pegg y Edgar Wright, creadores de la sitcom de culto "Spaced", no las tenían todas consigo cuando decidieron dar el salto a la gran pantalla. Para empezar, la idea era no repetirse, probar algo nuevo, innovar: hubiera sido demasiado fácil reciclar el humor multirreferencial de "Spaced" para su primer película. Queríamos alejarnos de eso, dice Pegg, auténtica fuerza motriz del proyecto. No queríamos que nuestros personajes estuvieran continuamente pensando: ‘Vale, ¿qué es lo que hacían en esta peli de zombis?’. Pero lo cierto es que la peli entera es una gran referencia cultural, un homenaje a George Romero (director de la seminal "La noche de los muertos vivientes", entre otras).

El segundo riesgo que corrieron Pegg y Wright fue hacer una película verda-deramente terrorífica: "Zombies Party" es una comedia de terror en el buen sentido del término, ya que los chistes no quieren sepultar los sustos, sino potenciarlos: Queríamos que fuera divertida, horrible, con sustos y trágica al mismo tiempo, y hacerlo de tal manera que la gente no estuviera segura de cómo reaccionar ante lo que ve en la pantalla afirma Pegg, orgulloso. No queríamos que los zombis fueran divertidos por sí solos. Lo cierto es que son bastante siniestros.... Y ese es precisamente uno de los mayores aciertos de la película: si la española "Una de Zombis" era una comedia cafre que se tomaba a broma su trasfondo terrorífico, "Zombies Party" es una película de terror que, por alguna razón, tiene gracia. Y mucha, pero no demasiado explícita: hay escenas que el espectador no sabrá si tomarse en serio o en broma, sobre todo durante un brutal tercer acto que encierra a nuestros héroes en un pub (el Winchester) que, siguiendo la tradición de "Los Pájaros" o "Abierto hasta el amanecer", irá cediendo cada vez más ante el asedio de la amenaza exterior.

La extraña pareja. Pero si hay algo que distingue a "Zombies Party" del resto de las pelis de muertos vivientes estrenadas este año es su secreta condición de comedia romántica. No en vano, su productora original es nada menos que Working Title, responsable de proyectos tan alejados a su órbita como "Love Actually" y, básicamente, los filmes de Hugh Grant. Pegg se defiende: Edgard (Wright, director y co-guionista) la describió originalmente como ‘George A. Romero le pega un tiro en la cabeza a Richard Curtis’. Y no andaba muy desencaminado: "Zombis Party" contiene una de las historias de amor más emocionantes del reciente cine de terror. Y no me refiero a la del protagonista y su novia (que también), sino a la relación de amistad a prueba de balas –o de zombis- que mantiene la verdadera pareja protagonista: Shaun (Pegg) y Ed (Nick Frost), las almas de "Spaced" junto con Jessica Stevenson (que realiza aquí un par de descacharrantes cameos que los no versados en la serie probablemente no entenderán demasiado). Estos dos zoquetes incapaces de madurar, eternamente pegados a su sofá y adictos al zapping (entre otras muchas cosas) son los que verdaderamente llevan el peso de la historia, confirmándose como uno de los dúos más carismáticos del cine británico desde los tiempos de "Withnail and I".

Y luego, claro, están los zombis. Según Pegg, los zombis de Romero eran tan ineptos y desastrados... ¡Podrías pasarte horas en una habitación con uno de ellos sin hacer otra cosa más que regatear!. Siguiendo una de las reglas no escritas del género, nunca llegamos a saber qué es exactamente lo que provoca el brote, aunque una de las mejores ideas de guión de "Zombies Party" consiste precisamente en sugerir que no hay mucha diferencia entre la sociedad sana y la zombificada: de hecho, Shaun no se dará cuenta de lo que está pasando a su alrededor hasta que no se cuele una chica zombi en el jardín de su casa... e intente morderle. A ese respecto, Pegg reconoce que nuestros muertos vivientes son muy vintage, sobre todo comparados con los de películas como "28 días después" o "Amanecer de los muertos”: o sea, que nada de carnívoros desenfrenados, sino manadas de no-muertos pasivos y aullando constantemente. Quizá esa sea la razón por la que el propio George A. Romero ha alabado la película: Hablé con él por teléfono después de que la viese, y estuvo realmente adorable. Creo que cuando oyó hablar de ella por primera vez se creía que era un tributo estudiantil, y no una película propiamente dicha.

¿DVD de culto? "Zombies Party" es, indudablemente, uno de esos títulos que nacen con el estigma de cine de culto. La moderada acogida que tuvo en su país de origen no impidió que pasara sin pena ni gloria por las salas de cine del resto del mundo (españolas incluidas), pero una película que cuenta con una tira cómica propia en la mítica revista 2000AD debe ser algo más que un bluff. De hecho, su distribuidora española, oliéndose un título de culto entre manos, ha adelantado su lanzamiento en DVD a este mes de diciembre, algo bastante inusual teniendo en cuenta que se estrenó hace poco más de un mes (29 de octubre).

Como era de esperar, tanto Pegg como Wright son unos entusiastas del DVD, y eso se nota: nada menos que cuatro comentarios (al menos, en la edición británica) que tienen como nexo común la verborrea de Pegg. No obstante, el protagonista de "Zombies Party" no se muestra muy confiado con su elocuencia: Soy una mierda en los comentarios. Lo único que digo es ‘Ah, ese fue un buen día, pero estaba muy cansado’ o ‘Ese tío estuvo bri-llante’, y sonaba como un hippie estúpido. Pero, aunque le cueste reconocerlo, el comentario que Pegg realiza con el director es de lo más interesante (ambos llegan a definir el guión como un bautismo de gore).

El resto de los extras son igual de divertidos o más: tomas falsas, escenas extendidas, pruebas de maquillaje, videodiarios del director y el protagonista, trailers, y una imprescindible featurette, “The Man Who Would Be Shaun”, en la que Pegg y Frost intentan interpretar una escena imitando, respectivamente, a Michael Caine y Sean Connery en “El hombre que pudo reinar”. Si a todo esto le añadimos una película realmente impresionante, divertida, sangrienta, ácida, puntuada por escenas memorables (¡ese ataque a ritmo de Queen!), frases antológicas (según un personaje, Shaun es un tipo “cuya idea de cita romántica y fortaleza inexpugnable es la misma”, refiriéndose al Winchester de sus amores) y un epílogo insuperable... pues tendremos el mejor regalo de navidad para todo zombie-adicto."
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